Un paseo por París
06.08.2004
Ventajas:
Muchas, muchísimas . . .
Desventajas:
Pocas, poquísimas, bueno, en invierno, quizá el frío .
Recomendable:
Sí
 castafiore
Sobre mí:
"Viajar educa, pero quien parte mono, regresa mono", Anónimo.
usuario desde:21.06.2004
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En mi afán viajero he decidido escribir una opinión sobre París, una ciudad que ofrece al visitante mucho arte y mucha historia, que aunque (muy mal hecho por mi parte) he comparado con Londres en otra opinión, realmente son dos ciudades que no tienen nada que ver; París, la ciudad de la luz (¿sabéis por qué se la llama así?, al parecer París fue la primera ciudad en instalar alumbrado eléctrico en sus calles), es por si misma una obra de arte, autosuficiente, altanera y preciosa, ¿me acompañáis?. París nació en medio del río Sena, en la isla de la Cité, fundada por una tribu de pescadores, los parisii. Por allí pasaron los romanos, que sucedidos por los francos decidieron llamar París a la ciudad. En la Edad Media fue un importante enclave religioso y cultural, en esta época se fundó la universidad de La Sorbona. Durante el Renacimiento y la Ilustración fue un importante foco de cultura y de ideas, y tras la sanguinaria Revolución Francesa en 1789, el poder monárquico dio paso al gobierno del pueblo. A comienzos del siglo XIX, el corso más famoso de la historia, Napoleón, hizo de París el centro del mundo. Tras la revolución de 1848 París sufriría una transformación de la mano del barón Haussmann, que la convertiría en la ciudad que es hoy día, con sus amplios bulevares y elegantes avenidas. Durante el fin del siglo XIX y las primeras décadas del XX, París se convirtió en la meca de artistas, dando lugar a las llamadas vanguardias.
París está dividida en 14 barrios: El Marais, Beaubourg y Les Halles, Las Tullerías, Barrio de la Ópera, Campos Elíseos, Barrio Chaillot y Montmartre en la rive droite, es decir, en la orilla derecha del río; y Los Inválidos y Torre Eiffel, St-Germain-des-Prês, Barrio Latino, Jardín des Plantes, Barrio de Luxemburgo y Montparnasse en la rive gauche u orilla izquierda; y en el mismo río las Islas de la Cité y San Luis. En todos ellos puedes encontrar algo interesante, porque esta ciudad tiene mucho que ofrecer, ¿qué os parece si visitamos cada uno de sus barrios?, pues empecemos. ISLAS DE LA CITÉ Y SAN LUIS Dos islas situadas en mitad del Sena, la Cité ofrece una de las visitas más esperadas cuando uno llega a París, se trata de la catedral de Notre-Dame, excepcional ejemplo de arquitectura gótica . El Papa Alejandro III puso la primera piedra en 1163, lo que supuso el comienzo de una obra colosal que duraría 170 años. Su fachada no es de las más bonitas de este estilo, sin embargo su parte trasera es realmente bella, tiene los arbotantes más espectaculares que jamás he visto. Justo detrás de la catedral se encuentra la plaza de Juan XXIII, muy acogedora placita desde donde admirar el ábside de Notre-Dame. También en la Cité es visita obligada para los amantes del gótico la Sainte-Chapelle, considerada la mayor obra arquitectónica de occidente, con 15 magníficas vidrieras que muestran escenas religiosas, lo ideal es visitarla en un día soleado para poder disfrutar de las vidrieras. Fue construida en 1248 por Luis IX para albergar la corona de espinas de Cristo y otras reliquias. Cruzando el puente de San Luis llegamos a la encantadora isla de San Luis, es como un pueblito dentro de la ciudad, con sus pequeñas tiendas y cafeterías, no dejéis de visitarla.
EL MARAIS En este barrio se encuentra para mi gusto, la plaza más bonita de París, se trata de la Plaza de los Vosgos, una plaza cuadrada de perfecta simetría, rodeada de casas de ladrillo rosados y piedra, y tejados de pizarra. En esta plaza nació el cardenal Richelieu, y en una de sus casas vivió Víctor Hugo. Escenario en otro tiempo de justas, duelos y torneos. También podemos ver en el Marais la plaza de la Bastilla, donde anteriormente se encontraba la cárcel con el mismo nombre, escenario de la Revolución Francesa, hoy día se encuentra en el centro de la plaza la Columna de Julio con el “genio de la libertad” en la cima, y allí mismo podemos ver la moderna Ópera de la Bastilla, un edificio de cristal inaugurado el 14 de julio de 1989. Podemos visitar dos estupendos museos, el Caranavalet, dedicado a la historia de la ciudad, y el museo Picasso, con obras del genio malagueño que el estado francés heredó como pago de los correspondientes impuestos sucesorios. El Hôtel de Ville, es decir el ayuntamiento de París es otro de los edificios que podemos ver en este barrio, reconstruido en el siglo XIX copiando al original que fue incendiado en 1871. La gran plaza que se abre delante de él era antaño el lugar donde se levantaban los patíbulos para los ahorcados (detalle un poco escabroso, lo sé). BEAUBORG Y LES HALLES El Centro Gerorges Pompidou es quizá lo más destacable del Beabourg, alberga un museo de arte moderno y contemporáneo, con obras de Braque, Kandinsky, Calder, Joan Miró, André Breton, Matisse..., y muchos más. Aunque el edificio en sí mismo es digno de ver, está hecho de dentro hacia fuera, de manera que todas las tuberías, aire acondicionado, escaleras, ascensores..., recorren la fachada; todo lo que debería estar dentro, está fuera. Por toda la fachada asciende un tubo transparente que alberga dentro la escalera mecánica, y justo al final del tubo hay una terraza con unas vistas espléndidas de París que recomiendo que veáis. Junto al Pompidou, se encuentra la plaza de Igor Stravinsky, una plaza realmente divertida, con coloridas fuentes que no paran de moverse, forma un conjunto muy ecléctico, pues a un lado de la plaza podemos ver el moderno centro Pompidou, y al otro, el lateral de la pequeña y vetusta iglesia gótica de St-Merry, un contraste realmente encantador. A un paso se encuentra el Forum de Les Halles, un centro comercial con todo tipo de tiendas, cines y restaurantes, y donde antiguamente se encontraba el mercado de frutas y verduras de París. Atravesando Les Halles llegamos a una de las iglesias más bonitas de la ciudad, se trata de San Eustaquio, empezó a edificarse con planta gótica, y tras 105 años de construcción, acabó conociendo el estilo renacentista. Ante la iglesia se abre una gran plaza con forma de anfiteatro, la plaza Cassin, donde podemos ver una gran escultura de Henri de Miller, un cabeza enorme con una gran mano, que aguza el oído para escuchar los latidos de París. Y en esta misma plaza, al otro lado se encuentra la Bolsa de Comercio, un edificio circular con una gran cúpula que asemeja un platillo volante.
LAS TULLERÍAS Aquí encontramos uno de los museos más famosos del mundo, el Louvre, ubicado en el palacio homónimo que fue residencia de los reyes franceses durante cuatro siglos, cuenta ahora con una de las mejores colecciones de arte del mundo. El Louvre fue construido como fortaleza en 1190 por el rey Felipe Augusto para proteger París de los ataques vikingos, así, cada rey fue ampliando y añadiendo cosas, hasta llegar a su último añadido, la polémica pirámide de cristal. A mi particularmente, me gusta el contraste entre lo antiguo y lo moderno, creo que le da un toque actual, además, es un acceso al museo muy luminoso, debido a toda la luz que se filtra por sus cristaleras. El Louvre está dividido en tres alas: Sully, Denon y Richelieu. Hay infinidad de obras que ver en este museo, por lo que es imposible verlo todo en una mañana, de manera que hay que tener claro al entrar lo que se quiere ver; personalmente creo que no hay que perderse La Gioconda, la Venus de Milo, y el Código de Hammurabi, aunque hay muchas otras obras maravillosas, como la Victoria de Samotracia, el Escriba sentado, La coronación de Napoleón, o mi preferido de este museo, La gran odalisca, del genial Ingres. Por delante del Louvre se extiende el jardín de Las Tullerías, que corren paralelos al Sena, llenos de tulipanes y árboles; arrancan en el Arco del Carrusel, construido para celebrar las victorias de Napoleón de 1805, y acaban en la Plaza de la Concordia. Esta plaza vio morir a muchas personas durante la Revolución a manos de la guillotina, entre ellas Luis XVI, y María Antonieta. En el siglo XIX se plantó el obelisco de Luxor, y dos fuentes con ocho estatuas que representan distintas ciudades francesas. Paralela al Louvre corre la conocida Rue Rivoli, con sus numerosas arcadas bajo las cuales podemos encontrar infinidad de tiendas. También es famosa la calle Saint Honoré, donde se encuentra la tienda de Hermés, es una debilidad para mi. Otra mítica plaza que encontramos en esta zona es la Place Vendôme, allí encontramos las joyerías más exclusivas de la ciudad, como Cartier o Boucheron. Aquí se encuentra uno de los hoteles más lujosos de París, el Hotel Ritz, que durante muchos años fue el hogar de Coco Chanel, la cual se inspiró en esta plaza a la hora de diseñar sus famoso reloj Chanel, pues si os fijáis podréis ver que tiene la misma forma octogonal que la plaza. Y otro museo que merece su visita es L’Orangerie, donde se puede ver la famosa serie de los nenúfares de Monet, también podemos admirar obras de Renoir, Cézanne, Modigliani y Matisse. BARRIO DE LA ÓPERA Como su propio indica, aquí encontramos la famosa Ópera Garnier, en cuyos sótanos nos podemos encontrar con el fantasma de la ópera de Gastón Leroux. Fue mandada construir por Napoleón III en 1875, recoge distintos estilos arquitectónicos, desde el clásico, hasta el barroco, y su arquitecto fue Charles Garnier. El interior es de lo más suntuoso, cabe destacar la cúpula pintada por Marc Chagall. En la plaza de la Ópera, haciendo esquina con el Boulevard de los Capuchinos, se encuentra el Café de la Paix, que aun conserva su decoración del siglo XIX, diseñada por Garnier. Uno de las cafés más famosos de París, y de los más caros también, pero sentarse en su terraza es un espectáculo garantizado. Muy cerca están las Galerías Lafayette, a las que vale la pena entrar para admirar la fabulosa cúpula de cristal estilo art nouveau que corona el edificio. La iglesia de la Madeleine, dedicada a María Magdalena, es una de las más conocidas de París, se inició su construcción en 1764, y finalizó en 1845, de estilo clásico, su interior está algo más profusamente decorado. Junto a esta iglesia se encuentra Fauchon, los expertos en delicatessen saben de que hablo, es un establecimiento de alimentación de lo más exquisito. Los auténticos sibaritas no se lo deben perder, sibaritas como Hannibal Lecter, que al final de la película Hannibal, cuando va en el avión, incapaz de comer la comida de plástico que allí le sirven, saca un paquete con comida de Fauchon.
CAMPOS ELÍSEOS Para empezar nuestro recorrido por los Campos Elíseos debemos recorrer esta grandiosa avenida desde la plaza de la Concordia hasta el Arco del Triunfo. Allí encontraremos hoteles de lujo, tiendas y restaurantes, y gente y más gente. De paseo por esta gran avenida, debemos pasar a visitar el Petit y el Grand Palais, construidos para la Exposición Universal de 1900, en estilo art nouveau, con hierro y cristal, hoy día recogen exposiciones temporales. Y junto es estos dos palacios, el puente más ornamentado y famoso de París, se trata de el puente de Alejandro III, decorado también en art nouveau, fue construido entre 1869 y 1900, y debe su nombre al zar Alejandro III. Magnífica obra de ingeniería, se mantiene sobre un solo arco de acero de seis metros de altura. Al final de los Campos Elíseos se erige monumental el Arco del Triunfo; “Volveréis a casa bajo arcos triunfales”, prometió Napoleón tras la victoria en Austerlitz en 1805, y así fue. Justo al año siguiente se empezó su construcción. Con 50 metros de altura, sus relieves narran las batallas y victorias de Napoleón, y bajo sus arcadas se encuentra siempre prendida la llama de la tumba del Soldado Desconocido. Hace poco lo hemos podido ver como testigo mudo de la sexta victoria del texano Lance Armstrong, en la celebérrima ronda francesa. El Arco del Triunfo se sitúa en el centro de la Plaza Charles de Gaulle, también conocida como plaza de la Estrella, de la que parten doce avenidas radiales formando una estrella, avenidas que pertenecen al plan urbanístico del Barón Hausmann. Y no podéis abandonar este lujoso barrio sin daros una vuelta por la Avenue Montaigne, la “milla de oro” parisina, donde podéis compraros unos trapitos en Valentino, Inés de la Fressange, Yves St-Laurent o Christian Dior. BARRIO CHAILLOT Cahillot se sitúa sobre una colina, de modo que tiene una posición privilegiada sobre el Sena. Empezamos nuestro paseo particular por la plaza del Trocadero, desde la cual divisamos una vista espléndida de la Torre Eiffel. Ahora bajaremos por las fuentes del Trocadero frente el Palacio Chaillot, este palacio con enormes columnatas fue diseñado en estilo neoclásico para la exposición de 1937; alberga cuatro museos: Museo de los Monumentos Franceses, Museo del Cine Henri Langlois, Museo del Hombre y Museo de la Marina; la Cinemateca y un teatro.
MONTMARTRE Este es un barrio encantador, ubicado sobre una colina, un día fue el núcleo de la vida bohemia de París, y hoy día todavía mantiene ese aire, con sus pintores retratando a los turistas. Lo más destacable de Montmartre es la iglesia del Sacré-Coeur, de estilo neorrománica-bizantina, terminó su construcción en 1914, hecha con un material un tanto especial, un tipo de piedra que cuanto más se moja, más blanca se vuelve. Subir hasta el Sacré-Coeur es algo cansado, una larga, larguísima escalera asciende hasta la iglesia, pero el esfuerzo se ve recompensado cuando llegas al final y ves que París se rinde a tus pies, la vista es francamente espectacular. Callejear por Montmartre es una delicia, da la sensación de que no estés en París, callejas estrechas con casitas bajas llenas de plantas, y así, callejeando, es inevitable toparse con la Place du Tertre, concurrida plaza donde multitud de artistas se pelearán para hacerte un retrato. Antiguamente esta colina se hallaba llena de molinos, que con el tiempo abandonaron su actividad principal, convirtiéndose en cafés o salas de baile, así, aun hoy encontramos dos molinos en pie. Uno es el Moulin de la Galette, que Renoir inmortalizó en un precioso cuadro; y el otro es el Moulin Rouge, el cabaret más famoso del mundo, que Tolouse-Lautrec recogió también en sus obras. En Montmartre hay un espacio dedicado al genio surrealista Salvador Dalí, una exposición con más de 300 obras del pintor de Figueras. Y la boca de metro más famosa de París se encuentra aquí, diseñada por el no menos famoso arquitecto Héctor Guimard, es una de las pocas bocas de metro originales, de estilo art nouveau que quedan en la ciudad. LOS INVÁLIDOS Y TORRE EIFFEL El monumento más famoso de París nos está esperando, con el tiempo, la Torre Eiffel se ha convertido en el símbolo de la ciudad, después de las duras críticas que recibió al principio. Construida para la Exposición Universal de 1889 por el ingeniero Gustave Eiffel, la torre iba a ser algo pasajero en el cielo de París, pero al final, se quedó para siempre. Hasta 1931 fue el edificio más alto del mundo, fecha en que se acabó el Empire State Building de Nueva York. La torre mide 320 metros de altura (15 centímetros más en los días de calor debido a la dilatación del metal), tiene 1652 escalones, 2’5 millones de remaches, 10100 toneladas de peso, y 40 toneladas de pintura cada cuatro años. La torre tiene tres niveles a los que se puede acceder o bien por las escaleras, o bien por sus ascensores, que aun funcionan con los mecanismos de 1889. La vista desde lo alto de la torre es espectacular, no sé como describiros lo que se ve desde allá arriba, no encuentro las palabras, tenéis que ir y comprobarlo vosotros mismos. Bajo la Torre Eiffel se extiende el Campo de Marte, unos preciosos jardines que sirvieron como recinto de muestras para la Exposición de 1889. El Campo de Marte debe su nombre al dios de la guerra, pues estos jardines abarcan hasta la Escuela Militar, y son usados con frecuencia para desfiles y espectáculos del 14 de julio. Muy cerca se encuentra el Hôtel des Invalides, fundado por Luis XIV como hospital militar, su cúpula dorada se ve desde casi todos los puntos de París. En el lado sur del edificio encontramos la iglesia del Dôme, donde se encuentran los restos de Napoleón, traídos desde Santa Elena por el rey Luis Felipe en un gesto de reconciliación con bonapartistas y republicanos; los restos del emperador Bonaparte se hallan metidos en seis ataúdes. Y un museo precioso nos está esperando, el museo Rodin. Auguste Rodin es considerado por muchos como el mejor escultor francés del siglo XIX. Vivió y trabajó en una hermosa mansión del siglo XVIII, donde hoy día se ubica su museo, con sus más grandes obras expuestas por el jardín como El Pensador, Los Burgueses de Calais o Las Puertas del Infierno. En el interior del edificio podemos ver la escultura más bonita que pueda existir, El Beso, es una verdadera preciosidad. Aparte de con la obra de Rodin, nos podemos recrear con el edificio en sí, que a mi me recuerda al Castillo de Moulinsart de los cómics de Tintín; y con sus magníficos jardines.
ST-GERMAIN-DES-PRÉS El segundo museo más importante de parís después del Louvre, se encuentra en St-Germain, me refiero al museo d’Orsay. Ocupa una antigua estación de ferrocarril, que tras estar cerrada cuarenta y siete años, en 1986, este soberbio edificio se reabrió como museo. La obra que alberga abarca el periodo comprendido entre 1848 y 1914, pintura, escultura y artes decorativas es lo que encontramos aquí. Lo más destacable es la colección de obras impresionistas, cuadros de Renoir, Manet, Monet, Pisarro, Berta Morisott, Degas, plagan sus paredes, una auténtica maravilla. El Boulevard St-Germain es la calle más famosa de la orilla izquierda, los más de tres kilómetros de longitud que tiene se los debe al plan urbanístico del Barón Hausmann. Llena de actividad, en esta calle llena de tiendas, cafés, restaurantes, cines, librerías, es probable que te encuentres con alguna celebridad. Y la iglesia más antigua de París, la iglesia de St-Germain-des-Prés, la podemos ver aquí. Nos remontamos al año 542, cuando el rey Childeberto mandó construir una basílica para guardar reliquias, luego se convirtió en abadía benedictina. La iglesia actual data del siglo XI, mezclando algunos estilos en su interior, todavía sobrevie una de las torres originales. Como sabéis los cafés son algo muy típico en París, y en St-Germain se encuentra Le Procope, que puede presumir de ser el primer café del mundo, es por tanto, el café más antiguo de la ciudad. Fundado por un siciliano en 1686, cuenta entre su clientela con Voltaire o Napoleón. Ahora es un restaurante, exquisitamente decorado, y donde te sirven unas ostras inmensas y fresquísimas, lástima que no me gusten. BARRIO LATINO Así llamado porque el latín era la lengua que usaban los estudiantes de La Sorbona. Estudiantes, librerías y clubes de jazz es lo que nos encontraremos en el Barrio Latino, escenario de mayo del 68. La Sorbona, sede de la universidad de París fundada en 1253 por Robert de Sorbon para dieciséis estudiantes de teología. St-Séverin es una bella iglesia gótica, comenzada en el siglo XIII y finalizada en el XVI, recibe su nombre de un ermitaño que vivió en la zona durante el siglo VI. En el barrio de los intelectuales, no podemos dejar de visitar un museo, como es el Museo de Cluny, o museo de la Edad Media, se halla en un edifico que reúne ruinas galorromanas integradas en una mansión medieval, donde podemos ver una de las mejores colecciones de arte y artesanía medievales Y como no, el Panteón, espectacular edificio, se mandó construir una iglesia en honor a Santa Genoveva (patrona de París), cuando Luis XV se recuperó de una grave enfermedad en 1744. De estilo neoclásico, cuenta con una gran cúpula que recuerda a la de San Pablo en Londres. Con la Revolución, la iglesia fue convertida en panteón, pero Napoleón la convirtió de nuevo en iglesia en 1806, fue nuevamente secularizada, y vuelta a des-secularizar, para acabar finalmente en 1885 como un edificio civil. Entre sus tumbas encontramos las de Voltaire, Rousseau, Víctor Hugo o Emile Zola; y curiosamente alberga el Péndulo de Foucault.
JARDÍN DES PLANTES Los Jardines Botánicos fueron trazados en 1626, fundados para cultivar plantas medicinales y abrir una escuela botánica, farmacéutica, y de historia natural. Hoy es uno de los grandes parques de París, con senderos flanqueados por árboles, salpicado de estatuas, en él encontramos el Museo de Historia Natural. En este barrio se encuentra el Instituto del Mundo Árabe, fundado en 1980 por Francia y 20 países árabes para fomentar los lazos culturales entre Occidente y el Islam. Se trata de un moderno edificio que combina materiales innovadores con la arquitectura y materiales islámicos. BARRIO DE LUXEMBURGO Indudablemente, lo que no debemos perdernos aquí son los Jardines de Luxemburgo, una extensión verde de 25 hectáreas en el corazón de París. Precioso parque que invita a la relajación, aunque también nos ofrece otro tipo de actividades, como pistas de tenis, teatro de títeres o paseos a caballo. Allí encontramos el Palacio de Luxemburgo, que actualmente es la Casa del Senado. Fue construido para que María de Médicis, viuda de Enrique IV, recordara su Florencia natal, pues imita el estilo de los palacios renacentistas italianos, en concreto al florentino Palacio Pitti, residencia de la familia de María, los Médici.
MONTPARNASSE Lo que más destaca del barrio de Montparnasse, es por su altura, la torre con el mismo nombre, la Torre Montparnasse, quizá el único edificio que rasca el cielo del centro de París. Es el edificio de oficinas más grande de Europa, construido en 1973, se eleva 209 metros. Desde el restaurante del piso 56 se tienen unas vistas de París únicas. En París es costumbre visitar sus cementerios, pues aunque pueda parecer algo macabro, son tan hermosos, y con una aire tan romántico, que vale la pena echarles un vistazo. Así, ahora nos dirigiremos al cementerio de Montparnasse, donde hay tumbas que son auténticas obras de arte. Podemos ver las tumbas de muchas celebridades, como Sarte y Simón de Beauvoir, Man Ray, Tzara, Baudealaire o André Citroën. En las afueras de París ha emergido un nuevo barrio, nueva zona de finanzas y negocios, donde se ha abandonado la clásica arquitectura del centro histórico, y se han construido enormes rascacielos, entre los que cabe destacar el Gran Arco de la Defensa, que además bautiza esta zona bajo el nombre de LA DEFENSA. Este edificio en forma de arco, es una gran escultura cúbica, tan grande que bajo él cabría la catedral de Notre-Dame, imaginaros. Desde su terraza hay una vista excepcional de la ciudad, y está construido formando una línea recta con el Arco del Triunfo y el Arco del Carrusel.
Y nada más, la verdad es que hay muchas más cosas que ver en París, pero es imposible citarlo todo, espero que os haya gustado y os haya aportado algo, por poco que sea. A los que habéis llegado hasta aquí, muchas gracias, a los que no, lo comprendo, esto es tan largo..., de todas maneras muchas gracias por leerme (o intentarlo), un saludo, y gracias otra vez.
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30.07.2007 20:02
Algunas cosas que cuentas no tienen nada que ver con lo que yo vi.
03.05.2007 18:05
Me apunto tu opi en favoritos como guia de viajes para mi viaje a Paris. Un saludo.
26.11.2006 23:21
preciosa ciudad. Yo solo he tenido l suerte de ir 1 vz. Repetiria x supuesto.