Me gustó mucho visitar el volcán Arenal y el pueblo de la Fortuna, así que os voy a explicar algunas cosas sobre este lugar tan interesante de Costa Rica.
Conduiciamos hacia el volcán esperando llegar con tiempo de buscar un buen hotel. Habiamos leido que la Fortuna se había quedado sin el privilegio de ver las erupciones de lava, porque estas habían cambiado de dirección y en teoría era mejor llegar hasta el pueblo de El Castillo para ver las lenguas de lava del caprichoso volcán.
Ibamos bien de tiempo, como era lógico el camino estaba bien indicado porque es una zona con mucho turismo, pero de repente….. nos habíamos perdido y cada vez había menos luz. Preguntando llegamos por fin a la Fortuna pero si queriamos ir en busca de El Castillo aún nos quedaba un rato en coche. El cansancio nos pudo y decidimos parar allí.
En la Fortuna hay muchos hoteles, pero para nuestra sorpresa muchos estaban completos y acabamos en el hotel Pura Vida que estaba al final del pueblo y era propiedad de unos chinos. Teníamos un lugar donde dejar el coche y bajo las habitaciones había un restaurante que despedía un fuerte olor a soja y rollitos primavera. Las habitaciones eran muy espaciosas y estaban limpias, con baño privado y una terraza con sillas para compartir con los otros huespedes. La decoración era demasiado oriental para estar en Costa Rica, pero desde allí se tenían unas vistas espectáculares del volcán y del cerro chato. La verdad es que al llegar por la noche no se veía, y cuando pregunté a la chinita del hotel que donde quedaba el volcán le hizo mucha gracia y me señaló hacia la oscuridad.
Por la mañana nos despertó un ruido como el que se hace a las personas que roncan, y pensé que igual estábamos molestando a algún vecino, como estábamos tan cansados…., pero el ruido parecía salir de detrás del aire acondicionado, y resultó que teniamos un compañero de habitación inesperado, un lagarto blanco que creo que se les llama gheko, o algo así, precisamente por el ruido que hacen.
Al salir y ver el volcán quedé impresionada de tenerlo tan cerca. El crater estaba envuelto en nubes pero se intuía su perfecta forma cónica. Fuimos a comprar al pueblo y nos preparamos para la visita al Arenal.
El pueblo de la Fortuna es pequeñito
Fotos de Parque Nacional Volcán Arenal
pero me pareció muy bonito y agradable, tiene una calle principal asfaltada que desemboca directamente en la carretera que lleva al Parque Nacional del Volcán Arenal. En esta calle hay supermercados, restaurantes, locutorios donde conectarse a internet para escribir a la familia y tiendas de recuerdos y regalos. Como anécdota os explicó que este pueblo se había llamado anteriormente Burío, y he escuchado dos historias distintas por las que le cambiaron a la Fortuna. Una dice que fue debido a la calidad de sus tierras ya que era una zona principalmente agrícola, y otra dice que fue porque a pesar de la próximidad al volcán no sufrió ningún desperfecto cuando entró en erupción una madrugada de Julio de 1968, y ahora el turismo es el principal motor de la zona.
El volcán Arenal parecía no tener ningún peligro, pero desde ese año despertó sin previo aviso acabando con la vida de casi 100 personas. Aquel día se abrieron 3 cráteres y actualmente sigue activo uno de ellos. Se encuentra a unos 7 kilómetros de la Fortuna y de camino al parque es muy posible que os crucéis con pizotes que son unos mamiferos de pelo marrón con el hocico y la cola muy larga. Unos turistas les estaban tirando comida, aunque está prohibido, y paramos a hacerles fotos.
Al llegar al parque tendréis que pagar una entrada de 6$ por persona. Está abierto de lunes a domingo de 8am a 4pm. En ese tiempo, tendréis la oportunidad de realizar varias caminatas de mayor o menor dificultad.
Nosotros fuimos primero al mirador, donde se puede ir con coche. Está en la base del volcán pero a una distancia prudencial. Fue impresionante la primera vez que escuchamos su rugido y vimos como un montón de rocas caían rebotando por su ladera. El volcán Arenal tiene 1633 metros, pero no se puede escalar ni os dejarán aproximaros demasiado, ya que nos contaron que algún aventurero había llegado a perder la vida acercándose más de la cuenta. Y no es de extrañar, porque los bloques de piedra que se precipitan desde su interior son enormes y además están incandescentes, de día no puede verse pero por la noche se ven caer con un color rojo brillante.
Depués de conseguir salir del estado hipnótico que nos producía el Arenal, quisimos pasear por algún sendero. Os harán dejar el coche en el parking en posición de salida, por si hay que salir pitando de allí, aunque… llegado el momento, no se si serviría de mucho… y podréis elegir entre el sendero de las Heliconias y el de las Coladas. El primero es de fácil acceso y por el puede verse como vuelve a crecer la vegetaciòn en una zona que fue arrasada en 1968 y pueden observarse, con un poco de suerte, mariposas y colibris. Y el segundo es más largo, de unos 5 kilómetros en total y rodea parte de la base del volcán.
Cuando fuimos por el el sendero de las Coladas, nos encontramos primero con muchas plantas que no dejabán ver nada más que el camino, luego llegamos a una zona muy frondosa y húmeda de bosque tropical y después llegamos a una zona donde había lava seca de 1968 y de 1992. El terreno pasó de ser plano a muy rocoso pero seguimos subiendo y tuvimos nuestra recompensa al llegar a lo alto de la colada (lengua de lava) porque las vistas eran espectáculares. Se veía el volcán, el cerro Chato y el lago Arenal. En un sitio tan bonito nos pusimos a comer y vimos un grupo de tucanes en unos árboles cercanos. Eran preciosos y parecía que nada podía estropear aquel momento hasta que el cielo se oscureció rápidamente y unas gotas gigantes empezaron a caer. Recogimos todo y nos fuimos corriendo pero aquello no era lluvia, era un diluvio. Dicen que si llueve puede verse como sale vapor de las coladas pero nosotros sólo vimos una especie de catarata que caía por todas partes. El suelo se convirtió en un rio y llegamos al coche totalmente empadados, con las mochilas llenas de agua y mis cámaras (que no eran acuáticas….) chorreando agua. Os podéis imaginar que la excursión acabó en ese momento.
El clima allí es muy variable, y es frecuente que llueva, así que os recomiendo llevar varias bolsas para proteger bien a las cámaras, y si vais en coche dejar algo de ropa seca y unas toallas dentro, por si acaso.
Con un secador que me dejaron en el hotel pude salvar mis cámaras, aunque una de las baterías no sobrevivió, y al irse el sol fuimos a la entrada del parque, que estaba cerrado, pero que debido a su orientación es la mejor posición para ver el volcán por la noche. Al acercarnos vimos una especie de resplandor rojo que salía del crater y al llegar fuimos hasta un puente desde donde al menos en el 2007 se tenían las mejores vistas de las rocas incandescentes. Creo que lo mejor será que preguntéis por allí cual es la mejor posición, por si esta ha cambiado. Dicen que aveces también se puede ver chisporrotear la lava, o incluso se la ve caer formando rios, pero aquella noche estaba más tranquilo. Y es que no es seguro que pueda verse algo, la actividad es constante pero va variando en intensidad, y depende del día el espectáculo será más o menos impresionante.
Mi pobre chico arrastraba una gripe desde Tortuguero y mojarse no le sentó muy bien así que nos quedamos en la Fortuna descansando, aunque hubiese estado bien poder hacer alguna excursión más. He oido hablar muy bien de la catarata de la Fortuna, pero como no la vi no puedo daros mi punto de vista. Y la actividad estrella, tras el volcán, es ir a relajarse en aguas termales. Quizás se hubiese curado mi novio estando allí en remojo pero no lo probamos. De todas formas os explico un poco las opciones que nos dieron:
1. Aguas termales Tabacón: con piscinas y cascadas de diferentes temperaturas, entre jardines tropicales. De 10am a 11pm con almuerzo y cena buffet cuesta 85$, y si sólo se va por la tarde-noche de 6am a 11pm con la cena buffet incluida cuesta 70$.
2. Aguas termales Baldi: una opción menos conocida y más económica, aunque dicen que no es tan bonito. Abierto de 10am a 10pm con cena incluida 45$, y si sólo se quiere disfrutar de las piscinas de aguas termales el precio es de 28$.
3. Hay otra posibilidad aún más económica que nos contaron porque resulta que los ticos van a disfrutar de las aguas minerales del volcán en el puente. Menos idílico pero tal vez más auténtico para relajarse y charlar un ratito con los locales.
Además, si os gustan la naturaleza y especialmente las aves, también es recomendable ir al Refugio de vida silvestre Caño Negro, a una hora y media de la Fortuna, para pasear en bote y observa la fauna y la vegetación de la zona.
Y si os gusta la espeleología podéis hacer una visita a las Cavernas de Venado, a 45 minutos de la Fortuna, donde veréis estalácticas y estalagmitas.
En fin, que si vais a Costa Rica os aconsejo que no os perdáis el volcán Arenal y sus alrededores, seguro que lo pasaréis bien y ver un volcán en erupción es una experiencia única.
Pura vida!
21.09.2008 10:33
qué buena informacin!!! besos
02.06.2008 11:40
que opinión tan aventurera. Supongo que estar tan cerca de la naturaleza y su poder, ya sea volcanes o diluvios tiene que dejar huella jeje. Desde mis viajes a las canarias y descubir la fuerza de los volcanes, visitar uno "medio encendido" es un lujazo. Tomo nota de todo.
01.04.2008 06:12
Volveré con el excepcional que no me quedan. Saludos.