Sobre mí:Gracias a los que me leen. En la medida de lo posible, voy leyendo vuestras opiniones (un poco desor...
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Esta opinión ha sido evaluado como muy útil de media por 6 miembros de Ciao
Antes de analizar esta legendaria cámara quiero aclarar que lo voy a hacer sobre el modelo original fabricado en Japón y no sobre el modelo posterior fabricado en China, por desconocer las características de ésta última. Esta es una robusta cámara “de batalla” construida en metal, totalmente mecánica, capaz de soportar usos y abusos. Al ser una cámara básica de funcionamiento manual, aun hoy es muy recomendada en los cursos de fotografía. A igual que en toda la serie K de Pentax, su cuerpo es grande (los cuerpos compactos vendrían con la serie M) y de peso mediano. Posee un obturador de cortinillas de tela, con una velocidad máxima de 1/1000 y sincronización de flash en 1/60. Posee zapata de contacto directo y un enchufe para el cable del flash. El contador de exposiciones es grande y visible. Como otras cámaras de su tiempo, es bastante ruidosa al disparar. El arrastre del film es manual por supuesto, como es de esperar en una cámara tan básica como esta. En materia de lentes hay muchas opciones y a precios accesibles, ya que su montura K es muy popular en el mercado. El fotómetro es de aguja móvil y es lo único que necesita pila para funcionar, su respuesta a los cambios de luz es algo lenta. Ahora quiero destacar dos característica que para mi gusto representan una excesiva austeridad: 1) Esta cámara no tiene interruptor del fotómetro, mejor dicho hace las veces de tal la tapa cubre objetivo (foto-interruptor que le dicen). Cuando le quitamos la tapa al lente, el fotómetro funcionará indefinidamente hasta que volvamos a tapar la lente (o la cámara quede en una habitación a oscura, o se nos caiga dentro de un pozo o cosa similar). Si no se tiene cuidado, se irá gastando la pila más rápido de lo debido. 2) Esta cámara carece de autodisparador para retardar la foto. Qué fotógrafo no utilizó alguna vez el autodisparador para poder aparecer él en la foto... o porque no tenía a mano un disparador de cable... Acá la solución es comprar un autodisparador aparte, que suele ser más versátil (en los tiempos de retardo que brinda) que los autodisparadores incorporados... pero igual yo prefiero que la cámara ya los incluya. Para el que le parezca muy austera esta cámara, pero quiera igual una Pentax manual y mecánica (de las de antes) a un precio accesible, está la compacta MX que se puede conseguir en el mercado de ocasión a un precio un poquitín más alto. Su obturador es similar al de la K-1000, pero posee autodisparador, pantallas de enfoque intercambiable, posibilidad de acoplar motor de arrastre, etc. En fin, la clásica K-1000 es para los que se inician en la fotografía y para aquellos que amen la austeridad espartana en una máquina, de comprobadísima dureza y confiabilidad, sin exigirle más “chiches”...