¡Hola a todos! Hoy vuelvo a escribir para hablar sobre la razón fundamental que me hizo quedarme tantas veces en el albergue del que hablé en mi opinión anterior: la escuela de danza Pineapple (conocido en inglés como Pineapple Dance Studio, o, simplemente, Pineapple), prestigiosa escuela de danza de Londres en la que encontraremos de todo, y cuando digo de todo, me refiero a toda una variedad de estilos, niveles, profesores, personas de diferentes nacionalidades, y un sinfín de buenas vibraciones en torno al mundo del baile.

Esta escuela ha sido reconocida con el centro de danza más importante de Reino Unido y uno de los más famosos del mundo. Esto queda demostrado si tenemos en cuenta que se utiliza para audiciones, castings y ensayos de las principales compañías internacionales de danza. Además, no solo se limita al mundo de la danza, sino que va más allá y apuesta por la televisión, el cine, el canto, los musicales, agencias de modelos, e incluso una cadena de ropa. Todo esto y mucho más se puede ver en esta antigua, pero llena de vida, escuela de danza.
Breve Historia y Localización
Esta escuela situada en pleno corazón de Londres fue fundada por la exmodelo y empresaria inglesa Debbie Moore. Tras haber sido diagnosticada de hipotiroidismo y de problemas de aumento de peso por el estrés (a causa de la ruptura de su matrimonio), su doctor le sugirió acudir a clases de baile para recuperar su figura y aumentar así su confianza. Así fue como comenzó a acudir a clases de baile en un antiguo centro de danza de Covent Garden. Este centro cerrará y Debbie Moore se plantea abrir el suyo propio. Así nació Pineapple en 1979, que debe su nombre a que el local elegido, antes de ser convertido en la actual y prestigiosa escuela de danza, era un antiguo almacén de piñas. La intención de esta mujer era ofrecer clases de baile que fueran accesibles para cualquier persona, independientemente de su capacidad física o nivel de danza.
Debbie Moore es una inspiración para muchas mujeres emprendedoras, ya que es un modelo a seguir de intuición, iniciativa y sentido común. Y es que su éxito no solo se basa en la creación de esta escuela. Además, puso en marcha una línea de ropa específica para bailarines que recibe el mismo nombre (Pineapple) con un gran éxito (y unos grandes precios… de caros, digo). Se dice que fue pionera en el uso de tejidos elásticos para crear las formas y movimientos necesarios a la hora de bailar. Además de esto, se dice de ella que fue la que llevó la iniciativa de llevar las polainas (o calentadores) así como las sudaderas que normalmente llevan los hombres. La veracidad de esto es más que discutible… ya que los calentadores, por poner un ejemplo, han existido desde siempre, y no desde que esta mujer haya fundado su línea de ropa en 1979. Aún así, su línea de ropa ha alcanzado un éxito increíble y se ha aliado con Debenhams, lo que ha hecho que sea una de las principales marcas de ropa deportiva para gimnasios, escuelas de danza e incluso para lucirlas por la calle.
La escuela está situada muy cerca de la boca de metro de Covent Garden, a menos de 5 minutos caminando desde este punto, en la calle “Langley Street”. No recuerdo el número, pero tampoco es necesario citarlo si alguien quiere acudir a ella, ya que no hay mucho más en la calle y un gran cartel rosa vertical que reza “Pineapple” es visible desde la esquina de la calle.
Descripción de la escuela
A pesar de lo estrecha que es la fachada, lo que te espera dentro de esta escuela es
ENORME.
En primer lugar te encuentras con la recepción, donde hay un mostrador con varios panfletos informativos y en el que siempre te atenderán con la mayor amabilidad del mundo. El personal de recepción es de los mejores que me he encontrado, siempre dispuestos a ayudarte con cualquier cuestión y a informarte sobre absolutamente todo lo que se cuece por ahí dentro. En esta misma planta nos encontramos con los 2 estudios (salas) principales, el 1 y el 2. Hay un total de 10 estudios, divididos en las 4 plantas
que conforman este edificio.La planta sótano cuenta con 3 estudios más, además de los vestuarios, de los que hablaré posteriormente. La planta superior tiene 2 estudios más y una cafetería, algo que me llamó mucho la atención cuando llegué por primera vez. Por último, la última planta tiene 3 salas más y un pequeño baño.
Todas las plantas están unidas por unas escaleras muy estrechas y con escalones muy cortos. Tardé bastante en acostumbrarme a bajarlas con rapidez, ya que no fueron pocas las veces que me tropezaba y me veía en apuros, a punto de caer rodando por ellas. En las paredes (muy antiguas) de los lugares comunes como la cafetería o algunos pasillos se encuentran varios corchos llenos de anuncios, castings, gente buscando piso, etc.
Los
estudios, en general, son
bastante amplios y sin ningún tipo de obstáculo (columnas) en el medio. Todos están bien equipados con parqué adecuado, espejos, barras, equipos de música y hasta ¡un piano en cada sala! Todas las salas cuentan con una o dos puertas de acceso y la mayoría tienen pequeñas ventanas para poder observar la clase desde fuera. Además, estas ventanas tienen unas cortinas interiores por si el profesor prefiere la privacidad para sus alumnos (generalmente los de ballet… ya se sabe). Además, todas cuentan con un sistema de aire acondicionado muy eficaz. Llega a ser hasta asqueroso entrar en una clase de la que acaban de salir 40 personas sudadas y oler… eso. Pero al encender el aire acondicionado, en menos de 10 segundos la clase se queda como nueva, totalmente ventilada y como si nadie hubiera pasado por allí. Es increíble.
Los vestuarios (hablo del de hombres evidentemente) están muy bien. Tuve la oportunidad de verlo antes y después de su renovación. Antes tenía mucho más espacio, teniendo casi una sala entera con bancos, mientras que la otra era para las duchas, los retretes y lavabos. Ahora lo han juntado todo en una sola sala y me pregunto si será suficiente para tanta gente. No obstante, hay unas 8 duchas, 8 retretes y 3 lavabos.
Si se hace un uso rápido de estas facilidades, considero que son más que suficientes.
Por último, la
cafetería, que también recibe el nombre de “área de descanso” es una pequeña sala situada en la segunda planta que cuenta con un mostrador con ensaladas, sándwiches y demás comida (sana) para las personas que no tienen tiempo para ir a otro sitio a comer. Es algo carilla, por lo que no recomiendo comer ahí. Sin embargo, es un buen sitio para descansar, ya que tiene varias mesas y bancos en los que puedes pasar un rato hablando con los compañeros, ver la clase del estudio contiguo, etc.
Estilos de danza, niveles, profesores…

Y bien… ¿qué es lo que se baila ahí? Pues como dije en un principio… de todo, ¡absolutamente de todo! ¡Y a todos los niveles! En una de las fotos que aporto pueden ver el amplísimo horario de esta escuela. Abren todos los días de la semana y entre semana las clases empiezan a las 10:30 y la última se da sobre las 20:00 de la tarde/noche, mientras que los sábados hay clases de 10:00 de la mañana hasta las 17:00 de la tarde y los domingos de 12:00 a 16:00.Como podrán imaginarse, durante todas esas horas, y teniendo tantos estudios, las clases son múltiples. Hay clases de ballet, jazz, hip hop, yoga, locking, popping, street jazz, jazz tap, salsa, pole dancing, etc. El número de estilos es infinito, más si tenemos en cuenta que hay profesores que imparten “su estilo”, y con toda su cara, así lo ponen en el horario “Shanie’s jazz”, es decir, el jazz de Shanie. Otros profesores además dan estilos derivados de un estilo general, por ejemplo lyrical jazz, derivado del jazz, o hip hop funk, derivado del hip hop.
A lo largo del día aparecen más o menos unos 25 profesores, cada uno con su estilo. Algunos de ellos tienen más de una clase al día y más de una clase por semana, y esto es debido a que imparten diferentes niveles. Los profesores son generalmente muy amables y dispuestos a darlo todo (es lo que hay, tienen que ganarse el pan…). Atienden a todo tipo de personas, tanto a sus alumnos habituales como a otros, como yo, que van de repente un día para tomar una clase. Es evidente que hay favoritismos, eso no es ningún secreto, ya que son alumnos que han convivido con ellos una tira de años, mientras que gente como yo, aparece por ahí un día o varios días durante un espacio específico de tiempo.
Los profesores cumplen con su horario a rajatabla y es que hay una gran demanda de profesores para poder alquilar una sala durante aunque sea una hora para poder impartir su clase. Este es otro aspecto para ser destacado de esta escuela. Los profesores son personas que han pedido una plaza en la que tienen que pagar el alquiler de la sala. Es decir, la fundadora no escogió a unos profesores que se han quedado ahí para toda la vida y los tiene ahí empleados y punto. No. Los profesores están en constante renovación, van entrando profesores nuevos, aunque entran con calzador, teniendo una hora de clase a la semana, a pesar de ser mucho mejores que otros profesores con una gran antigüedad que tienen 7 clases a la semana.
Evidentemente, lo que hace que un profesor mantenga su plaza es el éxito de sus clases. Si una clase está llena, el profesor sigue. Si las clases van quedándose vacías y son inútiles, “chao pescao”.
Antes nombré los niveles y, hablando de ellos, ustedes se preguntarán ¿por qué nos cuentas toda esta milonga si parece que todo esto es para bailarines de escuela? Pues bien, nada más lejos de la realidad. A las clases puede acudir cualquier persona, tengas o no el nivel adecuado (otra cuestión es la opinión del profesor, y si ve que es algo exagerado, no sería extraño que recomendara acudir a otro nivel). En el mismo horario puedes ver la hora de la clase, el profesor, el estilo, el nivel (general, principiante, elemental, intermedio, avanzado y profesional), la duración de la clase (una hora, hora y media, dos horas, etc.), el estudio donde se impartirá y el precio (del dinero hablaré en otro apartado).

Por esta escuela he visto personas de todas las edades, todos los niveles y de todos los países del mundo, por lo que ni la vergüenza ni la falta de nivel es una excusa para darse un salto por esta escuela y, al menos, echar un vistazo, que lo recomiendo al 100% porque el ambiente es único.
Ambiente
Muchos encontrarán esta opinión y las descripciones que ya he dado como algo tipo “Fama” , la película. Mentiría si dijera que no es así, ya que se parece mucho. Me impresionó y me causó gracia ver el primer día, por un lado, una sala llena de bailarinas clásicas con sus mallas, zapatillas de punta, etc. y por los pasillos venían caminando 3 ó 4 chicos de raza negra con sus ropas anchas, camisetas y zapatillas de baloncesto. Es una mezcla de estilos increíble.
Como dije anteriormente, esta escuela es de las más conocidas en el mundo. Por ello, te puedes encontrar a gente de cualquier parte del mundo, lo que enriquece la escuela culturalmente. Mientras yo iba coincidí con varios españoles (de hecho, un profesor es español), y escuché muchísimas conversaciones entre gente desconocida que se preguntaban de donde eran y escuché de todo: Rusia, Alemania, Japón, etc…
¿Y todo es así de bonito y genial? No… desgraciadamente nos encontramos con una de las características más negativas del deporte de hoy en día (aunque la danza no sea considerada como deporte): la competición. En las clases de niveles inferiores supongo que no se dará tanto la competición, pero lo que es en las clases avanzadas… increíble. Al menos, es una competición “sutil” . ¿Qué quiero decir con esto? Pues me refiero a que nadie mete el pie sin querer entre las piernas de otro para que se caiga, lo que sería muy bestia, pero sí que hay miraditas, posturas y hasta formas de vestir con las que se pretende aplastar al otro. Es evidente también que los más veteranos vayan lo más cerca del espejo (y por tanto, del profesor), ya que servirán como ejemplo para los que están detrás por si se pierden en algún momento. Hasta ahí lo veo lógico, ya que es la conducta normal en cualquier escuela de danza. Pero de ahí a que se glorifique a estas personas… Pude ver muchos bailarines endiosados, que realmente “pueden serlo”, porque son inhumanos, pero que quieren que les diga, donde esté un poquito de humildad… ahí que voy yo.
Era hasta gracioso ver algunas clases de funky a las que fui, cómo las chicas se pintaban hasta las entrañas… ¿para qué te pintas para ir a una clase de danza? ¿para luego tener que limpiarte los chorretes que te caen hasta los pies? Algunas personas se preocupan más del “look” que de bailar. Lo cierto es que la mayoría de las personas que van, pintadas o no, competitivos o no, son todos unos bailarines de 10. Y es que en este lugar se dan cita no solo bailarines anónimos, sino bailarines de estrellas internacionales, bailarines de musicales, de compañías de danza, etc.
Por otro lado, el ambiente de la clase dependerá claramente del profesor. Hay profesores muy relajados que te transmiten su estado de relajación a través de sus movimientos y hay otros que son puro nervio y que te harán sudar hasta que no te quede una gota dentro de ti. Lo que no me gustó de esta escuela fueron las clases de algunos profesores que, tal y como dicen ellos, las convierten en un
“show” . Todo parece un espectáculo, parece que estás en la televisión y alguien te está observando. No me pareció nada serio ni nada atractivo para impartir una clase, me hacía ponerme más nervioso escuchando gritos, “show” y más vender que hacer. No obstante, estos profesores son muy pocos en comparación con la gran cantidad de profesores con los que cuenta esta escuela.
Precios
Como es evidente y debido al prestigio de esta escuela, los precios son un poco caros. Para empezar, para poder tomar una clase en la escuela tienes que ser miembro. Lo tienen todo pensado, y para aquellos que solo vamos en ciertas épocas o en días sueltos, cuentan con una membresía diaria que cuesta, entre semana, y hasta las 17:00 de la tarde, 2 libras, es decir, unos 3€. Pero si vas después de esa hora, ya cuesta 4 libras, es decir, unos 6€. Los sábados la membresía diaria cuesta 4 libras y los domingos, 2 libras. Para los jóvenes menores de 16 años, los precios son la mitad de los anteriormente citados. Para la gente que reside en Londres les ofrecen otro tipo de membresías que les vendrán mejor, es decir, membresías de un mes por unos 40€, de 3 meses por unos 90€, de 6 meses por unos 150€ y de un año entero por unos 220€.
Hasta aquí la membresía, pero ¿y las clases? Bien, las clases se pagan directamente al profesor que te la imparte. Todas las clases, exceptuando 2 ó 3 entre la gran cantidad de clases que se dan a la semana, cuestan entre 6 y 7 libras, es decir, una media de
10€ cada clase. Como se puede ver, es muy caro. Una escuela de danza en la que recibas clases 3 veces a la semana puede costar entre 45- 55€ mensuales. Si en Pineapple tomamos 3 clases de un profesor a la semana, nos costará unos 120€. ¡Y estoy hablando de un solo profesor! Normalmente, la gente que acude a la escuela, acude a más de una clase diaria con distintos profesores. Eso fue lo que hice yo porque es lo que me gusta, pero no quiero ni pensar el dinero que dejas en la escuela entre membresías diarias y clases…
Mi experiencia en Pineapple
Esta escuela siempre ha sido uno de mis sueños y por fin la visité durante varios meses el año pasado.
Como ya he dicho, ni me creía mis primeros pasos ahí dentro, respirando ese ambiente de danza por todos lados y de todos los estilos.
Tomaba varias clases al día, disfrutaba todas al máximo y aprendía muchísimo. Acudía a las clases avanzadas, en plan suicida, pero quedarse en un nivel intermedio para “destacar” no vale la pena, lo mejor es ir a por lo máximo, aunque no tengas el nivel del más avanzado de la clase. Esa era mi filosofía,
yo no quiero destacar, quiero aprender, y en clases inferiores me perderé muchas cosas que se dan en las clases avanzadas y que son muy interesantes.

Hablé antes de la competición. Como ya dije, el nivel de competición es muy alto en esta escuela, pero también he de decir que la amistad se respira por todos lados en diferentes grupos. Todo el mundo se conoce, se alegra al verse de nuevo después de tanto tiempo, se ponen al día de sus vidas en la cafetería o antes de entrar en la clase, etc. Yo, por desgracia, no hice muchas amistades, ya que, como ya dije, la gente va a lo suyo. Pero me alegro de conservar alguna que otra amistad con la que pude compartir impresiones, recomendaciones, etc. Siempre hay alguien por ahí para ayudarte.Mientras acudía a esta escuela, coincidió con que estaban grabando para una serie/documental de danza basado en los estudios. Desde mi modesta opinión, esto era algo muy “friki”, y, por lo que he visto en la red, se han pasado bastante y han ensuciado la visión de esta escuela. Mientras estaba por tierras inglesas, se dedicaron a formar un grupo de 5 ó 6 bailarines que, además de ser unos bestias a la hora de bailar, tuvieran mucho carisma, mucha cara y, en general, ofrecieran mucho “show”, que es lo que les gusta. El documental muestra el “día a día” de estos bailarines, pero claro, todo exagerado x 1000 para hacerlo más atractivo y genere audiencia (de ahí que algunas de las clases a las que acudí fueran tan “especiales”). Durante esos meses había cámaras por todos lados en la escuela, era como una especie de Gran Hermano de bailarines (sobra decir que me incomodaba muchísimo cada vez que veía a un cámara en medio de la clase)
Como ya han podido comprobar, esta escuela es todo un espectáculo, que es muy bueno a nivel formativo, pero que también se ha lanzado al mundo de la televisión y el espectáculo, y, en general, a lo “comercial”. También hay que destacar la comercialización de su línea de ropa, que, por cierto, es carísima. Una vez me vi sin ropa para bailar y tuve que pasar por la tienda, que está en el local contiguo, para comprarme unos pantalones (por unos 35€). Esperamos que la escuela no se estropee con el tiempo y que vuelva a su origen formativo que Debbie Moore tanto promovía.
¿Se las recomiendo? Bueno, ya he dicho que es para todos los niveles. Pero no les voy a engañar, a esta escuela va fundamentalmente
gente que ha bailado en su vida o que se dedican principalmente a ello, por eso es tan famosa. Aun así les recomiendo encarecidamente que le echen un vistazo si algún día pasan por Londres.
Tómenselo como quien visita el Big Ben, Trafalgar Square, la escuela de danza Pineapple… porque les impresionará ver todo lo que hay que ver en todas esas salas.
Para más información o simplemente para verla con sus propios ojos, además de las fotos aportadas, pueden acudir a la página web de la escuela: http://www.pineapple.uk.com/, donde, además de todo lo que he comentado, se pueden ver los horarios y las salas (e incluso alquilarlas).
Espero que les haya gustado saber algo más del mundo de la danza en Londres ;-)
Tengo una niña de 11 años que lleva 5 bailando (le encanta) y su gran ilusión sería llegar a ser una gran bailarina. La pena es que para eso se necesitan además de las ganas tener dinero. Quien sabe, quizás cuando sea mayor pueda permitirse el lujazo de ir. Muy buena opinión. Un saludo. isa