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La primera vez que vi esta plaza fue desde el autobús turístico, que es una de las mejores maneras de visitar Barcelona y tomar nota de lo que hay que ver en el tiempo del que dispones. Desde el piso superior del autobús la plaza me pareció un lugar en el que merecía la pena bajarse para verlo con mayor detenimiento y eso fue lo que hicimos ya que el bus turístico tiene parada en la misma plaza.
Es un lugar muy amplio, con una enorme rotonda en el medio y rodeado de grandes edificios que le dan un aspecto de gran urbe, pero, como la plaza es tan amplia, no parece que la encierran a pesar de lo grandes que son. Lo peor de la plaza es que continuamente están pasando coches, con lo que resulta un poco desagradable desde el punto de vista acústico, pero se compensa con lo bonito del entorno. Lo mejor es su accesibilidad. A ella llegan un montón de líneas de autobús. No se si de metro porque yo prefiero moverme en autobús en Barcelona. Está en la avenida Diagonal, no se si en uno de sus extremos o en mitad, pero creo que es un paso obligado para cualquier turista en Barcelona. La avenida Diagonal hay que recorrerla para poder contemplar todos los bellos edificios que hay en ella, por lo que tarde o temprano llegaréis a la Plaza de Francesc Macia, como un elegante colofón al paseo.