Por la letra A

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Opinión sobre "Por la letra A"

publicada 25/01/2004 | olimpo
usuario desde : 17/06/2003
Opiniones : 64
Confianza conseguida : 34
Sobre mí :
Excelente
Ventajas Una reflexión
Desventajas ....
muy útil

"A OSCURAS..."


Parece una hermosa sirena recostada entre cojines de estampados marineros. A veces se apoya en el pretil de las ventanas, o se cuelga de las nubes, buscando quizás el dios que perdió junto a los viejos pretextos. Entretanto, los fisgones de sus vecinos la miran de reojo, se preguntan por qué cada vez que se asoma al balcón permanece mirando al cielo durante largos y silenciosos minutos, absorta y tan quieta que algunos espectadores de su belleza juran incluso haberla visto convertirse en una escultura de piedra por unos instantes, la reencarnación de la Virgen o algo parecido. En cambio, los vecinos más bromistas afirman, entre risas, que eso es producto de sus mentes, que han debido quedar hipnotizados por su belleza y nada más. Lo cierto es que no deja de ser una mujer extraña, con cultos probablemente relacionados con las alturas.
La mayoría de esos vecinos son jubilados ociosos, curiosos merodeadores de la urbanización. Sus caras reflejan la entrometida curiosidad que esa chica con aspecto de ninfa les despierta. Y comentan, entre cigarro y café, la particular costumbre de semejante sirena, cada uno interpretando a su manera los presuntos motivos que tendrá para mirar al cielo cada día, como si fuera una exigencia por parte de alguna religión, o se tratara de un rito de origen divino.

Ella lo sabe…pero no dice nada. Tampoco nadie le ha preguntado sobre ese hábito suyo. Y tampoco a ella le apetece contarle a ningún cotilla imprudente en qué consiste y por qué lo hace. Y con eso no hace daño a nadie, simplemente va a lo suyo, acoda sus quimeras en la tarima de las tardes infinitas, soñando con la llave maestra, aquélla que abra todas las cerraduras invisibles que malviven bajo la piel. A los ojos de la gente, es tan fuerte como un roble, tan fría como un témpano de hielo. Pero no, no es así, ella lo sabe…aunque no dice nada. Lo prefiere así. Sólo ella sabe que si no fuera por la luz que entra a través de las ranuras de su alma, estaría a oscuras. Y curiosamente siempre tuvo miedo a la oscuridad, de niña solía dormir apretando un gusi-luz contra su pecho. El día que se le fueron las pilas a su luminoso muñeco de trapo, tuvo que aprender por orden de su madre a dormir a oscuras, a luchar contra todo monstruo imaginario. Pero a su madre se le olvidó enseñarle una cosa importante y su prematura muerte no dejó lugar ni ganas para reprochar nada al recuerdo más tibio que conservaba de su cuenta cuentos, de su mayor protectora, de la mujer que le enseñó a lidiar contra los fantasmas creados por una misma. No le quedó ni un arranque de voz para recriminarla el no haberla enseñado a batallar contra esos otros espectros, contra las sombras reales de la vida, porque la vida no es un simple duelo contra formas imaginarias en una habitación oscura. La vida es mucho más que eso. Y su madre, piensa ella, no tuvo la culpa de esos miedos anticipados que aparecieron mucho antes de que aquél muñeco de luz se quedara sin pilas. Mucho antes de ella saberlo siquiera…, mucho antes de descubrir que papel le había tocado representar en esta pugna absurda de titanes.

Es posible que su corazón se hubiera tornado en un abismo con demasiadas espinas como para que alguien se atreviera a hurgar en él sin miedo a pincharse. Y ese planteamiento es el que la llevó a colocarse su coraza de mujer fuerte, esconder sus antiguas cicatrices bajo una máscara de maquillaje y salir de los cuartos oscuros, con emprendidas quimeras bajo el brazo, cruzando las calles, arrastrando ilusiones de pétalos azules a ras de las pupilas. Ha descubierto que necesita ignorar los posibles contratiempos para sentir de nuevo aquél rumor de olas en su vientre. Al fin y al cabo, tiene aspecto de sirena, y su propósito es sumergirse en las aguas de una marea que le devuelva el sabor salado de la vida. Repetir un nombre, tan solo eso, un simple nombre con el que desayunar cada mañana y acostarse cada noche. No es mucho lo que pide.

Aún no es tarde, piensa ella. Por eso continúa coleccionando quimeras más allá del vaivén de las aves, rascando entre plumas blancas alguna oportunidad extraviada que malos vientos le robaron en la infancia.

Ella lo sabe…pero no dice nada. Sigue escondiendo sus temblores de pánico cuando hay algún apagón en su casa. Ha aprendido a controlar sus gritos de pavor, pero hay algo a lo que aún no se ha acostumbrado. Ella sabe bien lo que no quiere: "No desea vivir a oscuras".


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Comentarios en esta opinión

  • Txakolina publicada 16/02/2004
    Qué pasada. Qué bonito. Y sobre todo, qué bien escrito. Enhorabuena ;o)
  • soledadY publicada 10/02/2004
    No, no es bueno vivir a oscuras ni en sentido literal ni en el figurado. Caramba¡¡¡ qué texto más peculiar. Una sirena, una estatua, frialdad, un miedo....Nos pasa a todos, en cierta medida. Un gran texto, sin duda. Musus, princesita ;))
  • raquelp publicada 27/01/2004
    Otro gran relato... felicidades.
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