Al límite… así es como estoy, al borde un ataque de nervios (aunque a mí el cine de Almodóvar no me gusta la expresión es muy adecuada para mi estado de ánimo). Hace unas semanas os hablaba en una opinión de mi ruptura y de cómo había sido mi relación durante seis años con mi ex, porque necesitaba desahogarme de alguna manera, porque soy la típica persona que se lo guarda todo dentro y que continúa como si nada, sonriendo… adelante, siempre hay que ir hacia delante. Siempre he dicho que soy como un animal herido, yo sola me lamo mis heridas pero a veces no puedo… Sí, hoy tengo uno de esos días tontos en los que me replanteo mi vida de los cimientos al tejado.
Yo era consciente de que romper una relación de seis años no iba a ser fácil, conozco a mi ex, él me conoce a mí y sabe cuáles son mis puntos débiles, los que lleva utilizando durante todos estos años: el miedo a la soledad y el sentimiento de culpabilidad; si nunca los has sentido no sabes lo que puede llegar a significar, como pueden llegar a marcarte en todas las facetas de tu vida.Mi ex y yo tuvimos problemas mucho más serios, discusiones más graves y las superamos o mejor dicho, se enterraron bajo tierra, como si nunca hubieran existido porque para él mi versión de los hechos siempre ha sido “Le das la vuelta a la tortilla, las cosas no son así, mientes.” Un día tras otro, una semana tras otra, un mes tras otro y un año tras otro… a veces, demasiadas, le contestaba y terminábamos teniendo discusiones terribles porque como he dicho más de una vez, ese es mi gran defecto tener un genio demasiado vivo y no saber callarme: puedo pasar de un estado de relax casi místico a la ira en cuestión de segundos.
Luego me siento fatal, por supuesto. Pero un día no pude más. Y lo dejé. A pesar de que llevaba mucho tiempo pensando en hacerlo, que sabía que él no me quería y que no lo había hecho nunca, de que yo no lo quería a él me costó muchísimo…ahora o nunca. Y se presentó la oportunidad en una de nuestras ya clásicas y tradicionales discusiones.
Y desde entonces…Me somete a un acoso continuo… yo intento hacer mi vida y seguir adelante pero a veces no puedo. Siempre me he preguntado donde estaba mi límite, hasta donde llegaba mi capacidad de aguante y creo que estoy a punto de descubrirlo. Mi ex es una persona que cuando se fija un objetivo lo cumple, y su objetivo es volver conmigo. Como no lo consigue porque en mi vida he tenido nada tan claro no quiero saber nada más de ese individuo se ha propuesto hundirme moralmente. Para él es muy fácil, demasiado, porque me conoce muy bien.
Todos los días recibo innumerables llamadas suyas que no contesto… al final opté por pedirle a mi madre su móvil.Todos los días recibo innumerables mensajes desde los clásicos “ya sabía yo que eras una puta” a los que yo considero peores del estilo “Todavía no te sientes culpable…” “Te trataré como una reina…” “recuerda lo bien que nos lo pasábamos…" como me dice una amiga a las que se los enseñé y alucinó: “Como no le contestas se monta él sólo unas películas impresionantes”. Los más bonitos, como digo yo, prefiero ni mencionarlos… no me deja de sorprender que una persona pueda sentir tanto odio, que invierta tantas energías, tanto esfuerzo en su vendetta personal hacia mí. Un día tras otro…no se cansa. No tiene fondo. Le da igual conseguir su objetivo, hacerme la vida imposible, ya que no quiero volver con él, de cualquier manera, sea amenazando, prometiendo, suplicando o intentando que me sienta la peor persona del mundo
Yo podría aguantar eso… como le dije a una persona de aquí a la que aprecio mucho: “Lo que no nos mata nos hace más fuertes”
El problema es que no deja de acosar a la gente que está conmigo: mis amigos, mis compañeros de clase (unos chavales encantadores con los que supuestamente estoy liada aunque no sé porque no piensa que estoy con los mayores, los cincuentones como los llamó yo porque son interesantes, cultos y tienen experiencia, los requisitos que yo busco en un hombre…). No deja de mandarles correos electrónicos y mensajes insultando, suplicando, amenazando… vamos, lo mismo que hace conmigo. Me pone como un monstruo, se recrea en su papel de víctima, de hombre atormentado y sufrido… “Me dejas cuando tengo treinta años, ¿qué voy a hacer ahora…” ¡ Dios mío! ¿Cómo he podido algún día amar a un ser tan patético…? yo no sentía nada por él desde hacía tiempo pero lo que estoy sintiendo ahora es un asco tan profundo que me da miedo.No me quiere, él lo sabe pero le gusta creerse sus propias mentiras: su verdad ha de ser dogma para el resto de la humanidad.
Hace unos días me armó una de órdago en mi facultad (él nunca aceptó que yo me pusiera estudiar una carrera de parados en lugar de algo más productivo o de buscar un trabajo). Os aseguro que fue algo tremendo y horrible… le tuve que contar la historia por encima a mi profesor de sociología y él con los pocos datos que tenia me dijo que en mi caso lo denunciaría pero que primero me aconsejaba que hablara con la psicóloga… Fue el único día que lloré desde que empezó esta pesadilla que parece no tener fin.Por la tarde estuve con una amiga que literalmente me arrastró a la comisaría de policía porque su idea era “si lo que le dicen en la universidad y lo que le decimos sus amigos no le entra en la cabeza si la policía le dice que denuncie a lo mejor lo hace”. El policía me escucho muy amablemente y me dijo: “Yo te aconsejo que lo denuncies, lo que está haciendo es acoso en toda regla y si no lo haces irá a peor. No lo pienses demasiado” Y me dio un número de móvil por si los necesito. Mi amiga se quedó un poco más tranquila… ¿cómo lo iba a denunciar? Yo no he dejado de darle vueltas… lo haría si no fuera por su familia. ¿Cómo les voy a hacer eso a ellos que siempre se portaron tan bien conmigo?
En realidad yo sé muy bien lo que quiere conseguir: que mis amigos me dejen de lado, conseguir que vean la clase de persona malvada que soy y que me vea obligada a acudir a él… es así de sencillo: no soporta que pueda rehacer mi vida. No soporta la idea de no tenérteme controlada. No puede entender porque la gente no me lapida por haberme portado tan mal con él. Y es que él me conoce a mí pero yo también lo conozco a él. Y tengo unos amigos fabulosos, como me decía la que me acompañó a la comisaría: “Cuánto más intenta que me aleje de ti, menos lo consigue, nos conocemos desde mucho tiempo antes de que el apareciera en tu vida. Eres encantadora, Elena. Créetelo•”
¿Veis? Esa clase de cosas me hacen sonreír… por supuesto ella es mucho más encantadora que yo. :-P.Yo intento que esta situación que me desborda no me afecte a mi relación con los demás pero creo que a veces es un imposible.
Así que me paso las noches los días sin dormir o durmiendo menos de tres horas porque es por la noche cuando se me viene encima toda la ansiedad y angustia que tengo acumuladas…_ ¿y si les hace algo a mis amigos? ¿Por qué me pasa esto a mí? ¿Dónde me equivoqué para llegar a esta situación?_ estas y otras preguntas sin respuesta se forman una y otra vez en mi mente, aleatoriamente… no pido felicidad, ya procuraré buscarla debajo de las piedras si es necesario, sólo quiero tranquilidad, que me olvide, que me deje en paz a mí, a mi familia y a mis amigos.Pero me tengo que armar aún de más paciencia porque sé que esto va para largo… y quizá acabe en el psiquiátrico antes de lo que pensaba porque a veces pienso que realmente me estoy volviendo loca y que estoy creando una tormenta en un vaso de agua. Sin mi familia, sin mis amigos, sin algunas personitas de Ciao hace tiempo que habría caído en la desesperación.
Nunca he querido ser mejor ni peor que nadie, sólo he querido ser yo misma y, ahora que puedo volver a ser yo, no volvería atrás por nada del mundo. Pretender recuperar una relación donde no hay amor, ni deseo ni respeto es un absurdo porque aunque pueda parecer paradójico, pese a lo mal que lo estoy pasando hacía tiempo, ¡años!, que en el fondo no me sentía tan bien conmigo misma y con los demás.Y si el precio que tengo que pagar es el sentimiento de culpabilidad y el quedar de mala ante los ojos de los demás que así sea. Cuánto más intenta manipularme y presionarme para conseguir sus fines, menos lo hace porque lo que sospechaba desde hacia tiempo lo he confirmado: esa persona no tiene cabida dentro de mi vida, de ninguna forma… no perderé mi tiempo odiándolo ni pensando en él de ninguna manera.
Y perdonad si un día os doy una mala contestación pero es que ahora mismo yo no soy yo… necesito reencontrarme conmigo misma y volver a aprender a disfrutar de las cosas buenas que tiene la vida y de la gente sin sentirme lo peor por ello.Besos.
17.02.2011 05:34
Elena, aunque ya ha pasado un tiempo desde que escribiste esta sentidísima opinión , en la que reflejas tanta angustia y pesar, he querido comentarte-no pienses aquello de "mal de muchos, consuelo..."´- pero tambien yo pasé por un episodio parecido y es tal como lo describes : una auténtica pesadilla. Lo más sorprendente de estas relaciones es que suelen comenzar como en las películas, él suele ser inteligente, brillante, te hace ver que tú eres su mundo y tu mundo solo puede ser él, primero te sientes como una princesa para luego verte cahantajeada emocionalmente y sentirte confundida y atrapada Lo importante es que pese a lo costoso de la ruptura, ésta se produzca al fin! Estas personas intoxican emocionalmente, así que te felicito por tu coraje, y por que dieras el difícil paso para liberarte de semejante yugo! Un abrazo bonica :)
17.04.2010 19:16
te comprendo porque a mi me hizo eso un ex y tuve que tomar cartas en el asunto. animo y vive la vida, el que se pudra en el infierno. saludos
10.04.2010 12:54
Un besito de ánimo.