RECIBES MÁS DE LO QUE DAS

5  15.01.2012

Ventajas:
Todas :  te sientes bien y ayudas a un animal

Desventajas:
Ninguna

Recomendable: Sí 

dextrosa

Sobre mí: www.unclickcontraelabandono.co m / Irene, tienes un corazón de oro.

usuario desde:19.07.2006

Opiniones:390

Confianza conseguida:256

Comparte esta opinión en Google+
Esta opinión ha sido evaluado como excepcional de media por 46 miembros de Ciao

Esta es mi opinión 300, increíble, ¡cómo pasa el tiempo! La verdad es que cinco años y unos cuantos meses después tampoco son demasiadas si me comparo con otros compañeros, digamos que soy de pocas palabras, pero intento aportar mi granito de arena cuando creo que merece la pena escribir (para mí o para mal) sobre algo.

Hoy además es mi cumpleaños, así que es un día especial, no es que sea poco modesta, pero para mí mi cumpleaños es un día diferente al resto porque mucha gente se acuerda de mí, me escribe, me llama y me regala cositas. Estos últimos son los menos en cuanto a regalos materiales se refieren, pero sin duda, son casi los más importantes.


Pues bien, hoy que celebro mi cumpleaños y que además he sacado un hueco para escribir mi opinión 300, me gustaría hacer una opinión especial, un poco fuera de los temas de costumbre. En concreto me apetece hablaros de algo que quizás ya conocéis, o que tal vez no, con lo cual, en este último caso, me alegrará informaros sobre esta posibilidad si es que alguno está interesado o conoce a alguien que lo esté.

Voy a hablaros de las casas de acogida para animales, qué es una casa de acogida, cómo serlo y, sobre todo, qué te aporta.


Creo que todos los que me leéis y con los que tengo cierta amistad y confianza sabéis que me encantan los animales, no sólo es que me gusten, sino que dentro de mis posibilidades procuro ayudarlos tanto económicamente como con mi tiempo. Hay mucha gente como yo (hay gente que aún los ayuda y se sacrifica más, desde luego, lo mío a veces se queda en una simple “afición” si me comparo), pero también hay mucha gente que me dice: ¿por qué ayudas a los animales si las personas son más importantes? Esta es la pregunta diez, pregunta que a todo el que nos preocupa el mundo animal y natural tenemos que afrontar muchísimas veces y muchas de ellas (yo al menos dependiendo de quién provenga) ni me molesto en contestar.

Por lo general, he apreciado que el que me pregunta estas cosas ni ayuda a las personas ni ayuda a los animales, curioso, ¿verdad? Mi amiga Sonia que es voluntaria en la Asociación Española contra el Cáncer y va al hospital a acompañar a los enfermos, jamás me ha preguntado tal cosa; mi madre, que ha apadrinado varios niños a lo largo de los años, jamás me ha hecho la dichosa pregunta… Lo que quiero decir es que, el que ayuda voluntariamente con su tiempo o con su dinero, independientemente de a quién ayude, por lo general, no suele juzgar a otros que a su vez colaboran con otras asociaciones.

Supongo que el que es voluntario sabe lo que eso significa, por eso me hace gracia que alguien que no colabora en nada, pero que va al cine, al teatro, a cenar o de copas, me pregunte a mí cómo acusándome por qué decido dedicar mi tiempo o mi dinero a un animal en vez de emplearlo en una persona.

Abro un paréntesis para añadir que, aunque no colaboro de la misma manera con causas que afectan a personas, siempre aporto mi grano de arena a organizaciones como UNICEF o Cruz Roja, por ejemplo, cuando mi situación lo permite, la última vez mandando varios sms al número que UNICEF ha puesto a nuestra disposición para ayudar a los niños de África.


En fin… que me lío. Me gustaría hablaros de por qué me hice casa de acogida y cuál ha sido mi experiencia durante este año pasado en el que me inicié en esta aventura.


Obviamente es el amor y el respeto hacia los animales lo que me ha llevado a colaborar con una asociación que trabaja en la

Fotos de Por la letra C
Por la letra C casas de acogida - Por la letra C
Por la letra C
zona donde yo vivo sacando perros de una perrera que hay en la provincia de Guadalajara y buscándoles adopciones o casas de acogida, esterilizándolos, poniéndoles chip y ayudándoles en su recuperación tanto física como psicológica para poder adaptarse a una nueva vida en una casa de adopción.

Muchas veces (la mayoría) la adopción no es la primera solución, por eso entran en juego las casas de acogida, cuya labor principal es rescatar un perro que lleva mucho tiempo en la perrera y corre un riesgo de sacrificio, o bien, rescatar a uno que, aún llevando poco tiempo, sufre riesgo de depresión y muerte.

Actualmente, la perrera que os comento no está llevando a cabo sacrificios por la labor incesante que está haciendo esta asociación, que siendo pequeña y sin apenas socios, ha logrado salvar a muchos perros de la muerte.

No sabría deciros muy bien en qué momento decidí que ese era “el momento”, valga la redundancia, aunque imagino que convencer a Alex fue determinante. Vivimos en un piso de un tamaño normal, aunque juego con la ventaja de tener un patio bastante grande (aunque también debería decir que en invierno apenas lo utilizamos por el frío), tengo una perra y dos gatas y ¡no! ¡No estoy loca, ni mi casa está sucia, ni huele mal! Al menos nadie que haya pasado por ella ha hecho mención al tema y os aseguro que siempre hay mucha gente de visita por aquí.

Precisamente, por temas de espacio, prefiero acoger a perros pequeños, además de que Paty (nuestra perra) se siente más cómoda y las gatas los aceptan mejor, aunque como veréis más abajo, hubo también algún "inquilino" más grande.


WANDA: LA PRIMERA ACOGIDA

En febrero del año pasado me llegó un mensaje a través de Facebook de una chica que necesitaba una acogida urgente para una perrita tamaño mini a la que habían dejado abandonada en la perrera y lo estaba pasando muy mal. Me puse en contacto con ella, arreglamos las cosas, Alex estaba ahí ahí y Wanda se vino a casa con nosotros.


La sensación fue un poco rara, me sentía con una nueva responsabilidad y mucho más acuciante que la de adoptar un perro para quedármelo, puesto que Wanda estaba de “pasada” en casa, por un tiempo, para coger peso, pasar por su esterilización y coger confianza otra vez en las personas. Debíamos hacerlo bien para no crearle más traumas a la pobre.

El día que la trajimos llovía a mares, era febrero, la pobre tenía una carita de buena que te partía el alma y movía su rabito en plan amistoso. Me enamoró.


Wanda pasó en casa un mes, durante ese tiempo jugó muchísimo con Paty, cogió peso, tuvimos varias visitas al veterinario para seguir su salud y, mientras tanto, las chicas de la asociación le iban buscando adopción. No tardó mucho en llegar, una chica de una localidad de Madrid se enamoró de ella cuando la vio y resultó ser la candidata perfecta.


El día que llevamos a Wanda a su nuevo hogar creí que me daba un síncope, lo pasé realmente mal, es lo malo de ser casa de acogida y ser un poco tontorrón y encariñarte. Pero su adoptante nos ha permitido visitar a Wanda muchas veces después y ha sido una maravilla verla con su nueva mata de pelo, tan guapa y tan lustrosa, y feliz jugando en el parque con otros perros.


Wanda llegó a la perrera abandonada por sus dueños, sin pelo y era un tanto miedosa, apenas pesaba cinco kilos. Ahora está contenta y relajada en una casa donde le han dado mucho cariño y mucho amor.


El paso de Wanda por casa fue una época muy bonita , llena de miradas de agradecimiento y de besos perrunos que nunca olvidaré.

PATAS: LA MASTINA DE LA ROTONDA

A principios de agosto, justo el día que volvíamos de pasar un fin de semana en la playa y entrando a nuestro pueblo por una zona de polígonos muy cerca de la autovía, nos encontramos con una tremenda sorpresa: una mastina tirada en la acera que parecía coja.

Como no podía ser de otra manera (porque siempre creo que es una obligación pararse a ayudar, independientemente que sea un animal o una persona la que se encuentre en apuros), paramos el coche y sacamos la bolsa con pienso que siempre llevamos en el maletero por un “por si acaso”. El animal comió y bebió, tuvo que ir a Alex a comprar una botella de agua a una gasolinera porque estaba sedienta. Cerca de litro y medio se bebió de una sentada, la pobre.


Poneros en situación: domingo, una tarde de agosto, un pueblo más bien tranquilo… Llamamos a la policía local para comentarles el asunto diciéndoles que por la cercanía a la autovía el animal podía causar un accidente. La policía nos dice que no puede venir porque los fines de semana no disponen de lectores de chip. Alucinante.


Llamamos entonces a la Guardia Civil y les decimos lo mismo, la zona donde estamos y la situación. Una hora después allí no apareció nadie.


Total, con ese panorama, intentamos subir a Patas al coche (luego os diré el por qué de ese nombre), pero estaba asustada y nuestra perra desde dentro tampoco estaba muy por la labor de dejarla subir, así que la única solución fue ponerle la correa y el collar de nuestra Paty y llevarla andando hasta casa, mientras el otro se iba en coche.


Patas tenía una displasia de cadera, por eso andaba coja. No tenía ni un año de edad, el veterinario calculó que tendría unos 7 u 8 meses, aunque pesaba 35 kilos, estaba en los huesos y, precisamente, esa falta de musculatura hizo que su problema de displasia empeorara. No sabemos si escapó de un polígono de la zona o directamente la abandonaron allí.


A pesar de la tensión de esos momentos, Alex la bautizó como Patas porque tenía una forma de caminar muy desgarbada y patosa. Era puro cariño.


Patitas estuvo pocos días en casa porque nuestra perra no acabó de aceptarla (los perros de gran tamaño la imponen mucho y la asustan), así que esta asociación de la que os hablo, nos echó una mano y le buscó casa de acogida. Patas estuvo tres meses en acogida, durante ese tiempo engordó, mejoró muchísimo, pero muchísimo de su problema en las caderas (apenas se le notaba cuando la vimos la última vez) y siempre fue una perra noble y simpática que caía bien a todo el mundo.


Hoy en día, Patas está adoptada en un pueblo de Toledo, en una casa grande donde juega y es feliz.


LEO: UN CASO MUY TRISTE

A mí me encantan los gatos, pero vamos, casi obsesión, me parecen animales muy especiales y carismáticos, por eso me apetecía muchísimo acoger a uno. La intención era acoger un gato bebé por eso de que nuestras gatas son adultas y muy suyas y no queríamos tener problemas. Sin embargo, se cruzó en nuestro camino Leo, un gato de 5 años que su dueño había abandonado en la perrera de Torrejón porque su nieto tenía alergia (una excusa muy trillada, sinceramente).

El caso de Leo fue tristísimo. Fue abandonado un 16 de septiembre y llegó a nuestra casa un jueves de principios de octubre, apenas un mes pasó en la perrera. Llegó a casa con las chicas que trabajan con dicha perrera (que no son las mismas que las de la otra asociación), parecía que todo estaba bien, se le veía contento y muy confiando y sólo pedía mimos, que lo tocaras y lo acariciaras.

Sin embargo, el viernes lo noté extraño, no había querido comer ni beber nada, cosa que achaqué al cambio que había sufrido, pero el sábado seguía igual. Lo llevamos al veterinario y allí nos dieron una gran cantidad de medicamentos para él, nos decían que estaba flojito y que tenía un problema en las encías.

Esa tarde Leo empezó a sangrar por la boca, estaba súper apagado y seguía sin comer ni beber, el domingo todo siguió igual. Hacía por beber, pero no podía. Finalmente la misma chica que nos lo trajo el jueves, vino el lunes a verlo y Leo ya estaba muy mal, sangraba por la boca y por la nariz.


Leo tuvo que ser eutanasiado ese mismo lunes por la tarde, tenía herpes virus. Su paso por la perrera lo había dejado débil y deprimido, no era más que un gato casero que había pasado toda su vida en un hogar, y de pronto se veía en la perrera, con frío y solo.


Fue un caso muy triste que me hizo sentir muy mal. Pensé mucho en cómo los animales se dejan morir cuando sus dueños los abandonan.

DUNA: LA ALEGRÍA ALEMANA

Dunita ha sido nuestra última acogida de 2011. Cruce de cócker abandonada en la perrera tras cinco años en una casa. Duna tuvo suerte y estuvo muy poquito tiempo allí encerrada, una asociación alemana que se dedica a buscar casas a perros de este raza, se fijó en ella y le encontró una casa de acogida a largo plazo en una ciudad alemana. Esta misma familia ya había adoptado un perro español hacía tiempo.


Por tanto, lo que necesitaba la asociación era una casa de acogida para unos 20 días donde Duna pudiera ser esterilizada y ganase algo de peso.


Duna es una perrita preciosa, cariñosa y muy dulce, y algo traviesa. Aunque al principio hubo algún problema de territorialidad, pudimos atajarlo sin mayores problemas con los consejos que nos dieron desde la asociación y con nuestra propia experiencia.


Duna fue esterilizada sin mayores problemas, engordó un poquito y pasó por una sesión de peluquería en nuestra propia casa. La pobre era un nudo andante, tenía el pelo enmarañado, venía sucia y estaba muy descuidada.


Tras un lavado doble con mucho jabón y mucha agua, y corte por arriba y por abajo, quedó guapísima y no parecía la misma, era increíble.


Pasó en casa cerca de un mes, hicimos el favor de llevarla a Alicante en uno de nuestros viajes porque desde allí partía hacia su nueva casa en Alemania una semana más tarde. La despedida, como siempre, dolorosísima.


Por suerte, aún hoy puedo ver fotos que su nueva dueña nos manda donde Duna está encantada con el frío y la nieve, donde mete su cabeza juguetona.


¿QUÉ ES SER CASA DE ACOGIDA ENTONCES?

Esto es ser casa de acogida: abrir tu casa, dar amor y cariño y cuidar a un animal que ha sido abandonado a su suerte, ya sea en la calle, en la perrera o en cualquier otro sitio.


Siempre se dice que uno recibe más de lo que da, y sí, no es una forma de hablar, es la pura realidad, lo que te aporta la sensación de verlos felices y relajados durmiendo, sin frío, con una mantita caliente en invierno y un cacharro con agua en verano, y eso reflejado en una mirada agradecida, es sin duda algo que te llena el corazón.

Ser casa de acogida no comporta ningún gasto para la misma, es la asociación o protectora la que se hace cargo de todos los gastos: veterinarios y de alimento, hasta la correa y el collar lo traen consigo.


Por eso, si alguna vez tienes tiempo y tienes un hueco (hay perros de todos los tamaños, no es necesario que vivas en una mansión) y te apetece ayudar a un animal, ser casa de acogida es una opción buenísima porque ayudas pero no tienes una responsabilidad de por vida, a menos claro, que decidas convertirte en su adoptante.

De las experiencias más bonitas que he vivido.

La asociación que os he nombrado tantas veces se llama: Ayuda a Perros Abandonados de Madrid-Guadalajara.

Gracias por leerme
Comparte esta opinión en Google+
Enlaces Patrocinados
Evaluar esta opinión

¿Cómo de útil te será esta opinión a la hora de tomar tu decisión de compra?

Directrices para las Evaluaciones

Comentarios sobre esta opinión
adrunsanna

adrunsanna

22.12.2012 11:24

EXCEPCIONAL!!!!Como persona y como iniciativa. Que se acabe ya el negocio de vender y comprar animales, y más hacer "uso" de este tipo de opciones. Saludos!

mafiaman

mafiaman

13.04.2012 21:05

el libro gordo de petete votenme votenme el libro gordo de petete, y si no les gusta mi opinion sean generosos y no lo olviden OPINION EN PRUBAS, estoy empezando votenme y vayase señor gonzales

mafiaman

mafiaman

13.04.2012 21:03

espero que ayudes a convencer a la gente de lo buenos que son

Escribe tu comentario

máximo 2000 alcanzado

  Publicar el comentario


Evaluaciones
Esta opinión sobre Por la letra C ha sido leída 216 veces por los usuarios:

"excepcional" por (91%):
  1. adrunsanna
  2. lunitadediciembre
  3. mermi
y de usuarios adicionales 39

"muy útil" por (9%):
  1. mafiaman
  2. MALULAF
  3. sukotrabuko
y de un usuario adicional

La evaluación total de esta opinión no es únicamente el promedio de las evaluaciones individuales.