Desahogo. El mundo laboral.

1  25.02.2007

Ventajas:
Igual puede ayudar a alguien

Desventajas:
Que no os pase .

Recomendable: No 

Walewska

Sobre mí:

usuario desde:10.11.2004

Opiniones:500

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Tengo 30 años. Soy joven, tengo formación, dos dedos de frente, cultura y siempre he tenido facilidad para estudiar. Me encanta conocer cosas nuevas, aprender, crecer profesional y personalmente... y ahora me encuentro en una excedencia forzada "viviendo de mi marido", y de vueltas de todo.

¿QUE LECHES ME HA PASADO???? Os juro que yo antes no era así.

Cuando era pequeña todo el mundo me auguraba un futuro espléndido. Era la mejor estudiante de mi clase, conseguí matrícula de honor en COU y gané el premio extraordinario de bachillerato.Tenía el problema de que era de letras, pero también tiene que haberlos. Me saqué la carrera (era Historia, muy fácil) con la gorra mientras trabajaba, estudiaba simultáneamente otra y participaba activamente de la política universitaria. Como con una carrera así no me iba a comer un colín, me decidí a hacer un master, que pese a ser un MBA y no tener ni idea saqué sin problemas.

Hasta ahí todo bien. Estudiar me gustaba y no es por tirarme el moco, pero me resultaba sencillo. Tenía miedo al mundo laboral (casi me cuesta una depresión, en la que afortunadamente no llegué a caer, pero estuve a esto), pero al final, tuve mucha suerte y entré a trabajar en una empresa no excesivamente grande, pero sí con mucha proyección local.

Yo no tenía ni idea de nada; realmente te das cuenta de eso cuando empiezas a trabajar y te das cuenta de que poquito de lo que has estudiado sirve realmente en la práctica. ¡Era novata total! Eso sí, le ponía más ganas que nadie. Cobraba un sueldo decente tal y como está el patio hoy en día, pero que no compensaba ni de lejos la cantidad de horas que hacía. Como estaba en el departamento de marketing, mi trabajo tenía un horario teórico, y uno práctico. El teórico era de 8 a 1 y de 4 a 7; el real, si no había más contratiempos, que los solía haber, era de 8,30 (dado que hacía más horas que un tonto, me tomaba esa licencia) a 2 y de 4 a 8 un día normal entre semana. Mi contrato no incluía fines de semana, ni noches, pero en la práctica raro era cuando no las había. Así que trabajaba del orden de 60-70 horas a la semana, sin cobrar ni una miserable hora extra, todo por el alma de la abuela.

Lo peor es que le hablabas de mi trabajo a la gente y muchos te envidiaban porque tenía que ir a muchas fiestas a bares. Y claro, con 25 años, aquello sonaba a "juerga pagada". Para nada. Las consumiciones te las pagabas tú en la mayoría de las ocasiones, y al principio muy guay, pero cuando estás reventada después de haber hecho mil horas entre semana, lo que quieres el fin de semana es descansar. Y andar persiguiendo a cubanos para rogarles que trabajaran a las 4 de la mañana no era precisamente mi concepto de "descanso"!!!!

Hice más horas que un tonto, me esforcé un montón sin recibir apenas feed back, sin saber si lo hacía bien o no. Dado que era novata, hubiese agradecido mucho una crítica constructiva para saber cómo lo estaba haciendo y en qué podía mejorar! El caso es que caí enferma, con algo raro, que después de 1 mes ingresada (intermitentemente, desde semana santa hasta julio) no llegaron a saber qué era. Y en ese momento decidieron no renovarme el contrato.

Te planteas muchas cosas; si has puesto todo de tu parte, si realmente vales, o si simplemente te han mandado a escaparrar por haber caído enferma. Tu confianza en ti misma se ve socavada, y empiezas a darle vueltas a todo lo que has hecho sin cobrar y si realmente mereció la pena. Asumir el golpe fue difícil. Pero tiras para adelante.

Ya en ese momento empiezas a ver las diferencias entre hombres y mujeres. A ti te exigían el doble que a ellos, a los que constantemente daban palmaditas en la espalda. No lo digo por mí; realmente me mataba la inexperiencia y yo sé que hacía mi trabajo correctamente y que lo intentaba, pero que quizás no llegaba a ser excepcional. Lo digo por mi compañera. Era una persona fantástica, con un currículum profesional que les daba mil vueltas a casi todos los que trabajan ahí, incluídos los jefes. Venía de Inglaterra, donde había estado 6 años trabajando como directora de marketing para una empresa internacional con expansión en todos los continentes y dio en esta empresa "de provincias" porque como ella era de aquí y su madre estaba enferma prefirieron sacrificar la parte laboral a la humana. Nunca les oí decir "qué bien lo haces" o "como te lo has currado" cuando sus análisis eran profundos y certeros, y harto profesionales. Ella cargó con el peso de todo el departamento cuando a mí me echaron durante casi un año (porque contrataron a una persona cuando yo estaba enferma, pero les duró un suspiro), y jamás se lo agradecieron. Y eso le costó incluso un aborto. Fue entonces cuando lo mandó todo a freir churros y pidió la liquidación. Entonces se enteró de lo que la apreciaban. Manda narices.

Bueno, se me olvidaba. Mi primer trabajo fue en el sitio donde yo estudié. A pesar de hacer más horas que un tonto, hacer todo tipo de voluntariados y que siempre que necesitaban a alguien para algo me llamaban a mí, no me contrataron porque era chica. Hay que joderse. Como el profesorado era básicamente femenino, estaban intentando meter a chicos. Y pasaban por encima de quienes lo habíamos dado todo durante años y años. Hacían las prácticas de dos meses ahí y contratados.

Estuve un tiempo en paro, hasta que encontré otro trabajo. El sueldo era ínfimo, pero me prometieron que a los 6 meses me lo subirían porque como al principio estás aprendiendo y tal... El trabajo era bonito, era un buen reto y decidí que bueno, sacrificaba parte de mi dinero durante un tiempo, pero que luego iría a mejor. ¡JA! Ahí las diferencias eran abrumadoras entre los chicos (departamento comercial, no había ni una sola fémina) y las chicas (resto de puestos). A ellos les pagaban una pasta gansa por un trabajo a venta hecha y en cambio ellas estaban cobrando 90.000 pelas como mucho. Alucinante. Y hablo de hace tres años, nada más! Con eso no te daba ni para pipas! Cuando pasaron los 6 meses y luego 7, decidí hablar con el dueño armándome de valor, porque las cuestiones monetarias siempre son desagradables. Y me dice con todo su morro ¡¡¡que no se acuerda!!! Salí de ahí hecha un basilisco e inmediatamente me puse a buscar otro trabajo.

Tuve suerte y lo encontré enseguida. Cuando me fui, no me pasó como la vez anterior. Me llegaron muchísimas muestras de que me iban a echar de menos, tanto proveedores como clientes, uno incluso llegó a decirme que siempre que quisiera tendría algo para mí ¡lástima que fuera en Estepona y yo vivía en Zaragoza!. Me quedó un regusto amargo de que me habían tomado el pelo, pero por lo menos con la satisfacción de saber que lo había hecho bien, aunque el jefe no me lo dijera jamás. Todo el mundo sin excepción que había tratado conmigo me lo dijo, y esos eran los que contaban.

Este trabajo que empezaba no era de marketing puro, pero yo lo prefería porque estar encerrada en una oficina no es lo que más me va. A mí me gusta tratar con gente, el contacto, y éste tenía parte de atención al público.

El caso es que yo quise dejar claras varias cosas en la entrevista: uno, lo que me iban a pagar (visto lo visto, era importante), y dos, que me casaba en septiembre, para que no se llevara nadie ninguna sorpresa. No me pusieron problemas y me contrataron, a pesar de que fue prácticamente lo primero que les dije. La empresa madre tenía un 95% de mujeres, así que se suponía que tenían políticas de conciliación del mundo laboral y familiar... al menos para los puestos bajos.

En la práctica no fue así y de hecho, ahora estoy en conciliación con ellos, con abogados y todo de por medio.

Nosotros teníamos claro que queríamos tener familia pronto, así que si me casé en septiembre, en diciembre me puse "a ello". El día 3 de enero, me dio una lumbalgia horrible estando en una de las tiendas, de esas que te dejan hecha un cuatro y no te puedes ni mover sin morir de dolor. Me caí al suelo y todo y no podía levantarme. Así que fuimos a urgencias. Salí de ahí con el diagnóstico de lumbalgia y embarazada. Yo lo único que podía pensar era ¿pero yaaaaaaaaaa???? ¿no se supone que a la gente le cuesta y tal?????

Ni siquiera me cogí la baja; tenía vacaciones a la semana siguiente y me limité a cambiarlas. ¡Seré idiota, tanto mirar por la empresa! Entre la lumbalgia, que luego derivó en ciática, y que me pasé todo el principio del embarazo con náuseas y vomitando, con la tensión por los suelos, tuve que rendirme a la evidencia y pillármela más tarde. Intenté volver a trabajar, pero como mucha parte del trabajo era de pie, cada vez que aumentaba el ritmo la ciática me iba a más.

Yo no quería dejar colgada a mi empresa, así que le dije al jefe lo que había; que yo de pie no iba a poder trabajar, pero que si quería ponerme en cualquier otro puesto que pudiera estar sentada yo no tenía ningún problema y me cogía el alta. Me cambió de puesto rápido: me despidió.

Otro revés. Vuelta a sentirme mal. Hasta que mi marido me dijo que eso era ilegal y que de eso nada. Así que fuimos a un abogado y fuimos a conciliación. Con todo su morro dijeron "que ellos no sabían que yo estaba embarazada" (!!!!) y que por supuesto me readmitían. Yo me pasé todo el embarazo de baja (es que efectivamente no podía trabajar en esas condiciones aunque hubiese querido, que no quería) y mandé todas las bajas, visto lo visto por correo certificado.

Cuando di a luz, fue mi marido a buscar la baja maternal y se negaron a darle mis nóminas, cuando a mí me ingresan el dinero por cuenta y no tengo obligación de firmarlas. Más problemas. Ya vi como estaba el percal... Así que les informé de que me iba a coger una excedencia con un burofax; no hay que solicitarla, les comunicas que te la coges y punto. No depende de ellos.

Me respondieron con otra carta certificada, que pasara a recoger el finiquito previo a la excedencia a partir de tal fecha, pero que llamara antes. Armándome de valor, porque no me apetecía nada, llamé al que me había enviado la carta y me dijo que él no lo tenía, que estaba en manos del dueño, el mismo que me había despedido. Maldita la gracia. Supuestamente le dejó un recado, pero no me llamó y pasaron 15 días (como estaban las navidades por medio, lo dejé correr). Al final, le llamé al móvil y le dije que no tenía ningún problema en ir cualquier día por la mañana porque claro, yo tengo a mi hija a mi cuidado y tenía que llevarla. Me dijo que me llamaría.

Me llamó y me dijo que no, que el martes a las 20:30 horas. Yo le dije que a esa hora no, que cualquier otro día pero por la mañana y me dijo que hiciese lo que me diera la gana, pero que a esa hora. La empresa cierra a las 7, aunque hasta las 8 hay una persona de guardia. O sea, que lo que quería era verme a solas completamente sin ningún tipo de testigos.

Me olía fatal. Me pasé una semana pasándolo fatal, con continuas pesadillas nocturnas, dándole vueltas. Al final, mi marido me dijo que él venía conmigo y que entraba conmigo si yo quería. Que si solo era para firmar el finiquito que no tenía que poner ningún problema. Me asesoré y me enteré de que legalmente no tenía obligación de dejarle pasar, pero fuimos.

Efectivamente, la empresa cerrada. Cuando salió, al cuarto de hora con dos narices, me dijo que mi marido no entraba porque era persona non grata (palabras textuales), que si le había dejado pasar al hall era porque hacía frio. Nosotros pasamos de discutir, pero yo me negué a entrar porque aquello olía a encerrona y si no tenía nada que esconder a santo de qué con ese secretismo. Nos fuimos, y lo pusimos en manos de un abogado. Irá a conciliación él y se acabó.

Ahora estoy mejor del tema, pero lo he pasado fatal. Encima el tío es que es idiota, porque entre mis planes entraba tener los hijos seguidos y tal vez cuando se venza mi excedencia yo estaré de nuevo embarazada y me tendrá que subvencionar otro embarazo. Cuando yo estaba más que dispuesta a firmar una salida digna de la empresa. Eso si hubiese querido hablar con los dos. Pero yo sola no me meto ahí en su despacho con él. No tengo ni necesidad ni ganas de someterme a un proceso de la mafia rusa. Que bastantes quebraderos de cabeza he tenido ya, y mientras haya otra opción legal, la agotaré.

Así que aquí me tenéis, de excedencia. Mi hija como jefe es bastante exigente, pero me recompensa con cada sonrisa o cosa que hace, y me adora. Es un trabajo absorbente, no cobro, pero es el mejor que he tenido hasta ahora.

Estoy hasta las narices del mundo laboral. De que la natalidad en este país sea una risa y que nadie se acuerde de que para tener clientes es necesario que las mujeres tengan hijos,y que para tener poder adquisitivo y poder comprar sus productos, son muchas veces necesarios dos sueldos. Estoy hasta el moño de que nos vendan el trabajo como una realización, cuando a mí no me ha supuesto más que comeduras de tarro. Yo quiero ser funcionaria, tener un trabajo monótono y todos los derechos del mundo. Poder tener hijos sin que me miren mal, un trabajo del que salga a mi hora y en el que sea factible reducirme la jornada si necesito cuidar a mi hija. O simplemente con jefes que sean además de empresarios personas.

Así que hasta que no encuentre un trabajo a media jornada que me permita airearme un poco y hablar de más cosas que de culos, cacas, biberones etc, aquí me quedo. Para que me puteen y perderme lo mejor que me ha pasado en la vida por cuatro duros, que se metan el trabajo donde les quepa. Yo me realizo cada día en mi vida privada, el trabajo es sólo un medio.

Soy optimista pese a todo, y sigo creyendo en un mundo mejor posible... aunque hagan todo lo posible por mandar los sueños a mierda. Quizás no haya llegado muy lejos profesionalmente como me auguraban cuando era pequeña, pero pese a todo me considero una persona afortunada. Tengo un marido fenomenal, que me quiere, me cuida y con un trabajo fantástico y estable. Una hija divina, que es tan estupenda que aún sabiendo lo que me iba a pasar con el trabajo la hubiese tenido igual. Mi familia me quiere. Tengo muchos amigos. Soy feliz. Y eso es lo que para mí cuenta.

De todas maneras, si hay alguien que tenga problemas con cosas de estas, os dejo mi mail por si os queréis poner en contacto conmigo. saparam@hotmail.com Otra cosa no, pero me he estudiado las leyes y conozco mis derechos. ¡qué remedio me ha quedado!
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Comentarios sobre esta opinión
ALEVINA

ALEVINA

13.11.2009 04:20

sabes qué? te lo cuento por encima.Tras 8 años en una empresa abandoné por acoso psicológico, luego entré en otra y al quedarme embarazada me puse malísimima, perdí 6 kg el primer mes, total que me cogi la baja, y entre medias se me terminó el contrato, y aunque me ofreciorn seguir contratada aunque sea mes a mes no acepte, ya que yo no quería estar 4 días trabajando y 6 de baja, así que estoy en el paro. Como ves, de mi última empresa no tengo quejas, es más en agosto me llamaron para ir y no pude aceptar,...................Pero lo que me ha llamado la atención es esa frase en la que dices que estas siendo mantenida por tu marido, o algfo así, y mira, qué quieres que te diga,......................qué son 6 ,7, 8, 10 años de parón laboral de entre toda una vida? ?? ?. Además durante estos años que vas a estar "criando" es lo mejor que puedes hacer, poruqe los bebes no vuelven................ Yo estoy un poco harta de que la peña me diga si no voy a volver a trabajar, y a mí me encantaría trabajar, pero mi churri trabaja de partido ¿que haog con mi nena?, una guarde no me soluciona nada, y no dispongo de "abuelos" .........................así que NO voy a trabajar que le den por culo que para como está el mercado, me es más rentable vivr con menos, pro con calidad de vida y criar a mi hija, así que anímate cuada de tus peques que ya tendrás tiempo de volver a trabajar! ! ! ...............:)

hamletella

hamletella

15.12.2008 18:36

Sabes que es lo malo? Que no te das cuenta de estas cosas hasta que te dan por el cu**. Dicen que la gente no quiere trabajar y no es verdad, no queremos que nos traten como una mierda, que nos paguen decentemente y que se cumplan horarios. De todas formas es mejor pelear que someterse. Besos guapa

ruthmy

ruthmy

31.07.2007 15:36

Es genial que haya gente como tú que le echa narices y mete a esos explotadores de mierda en conciliaciones. Lamentablemente, en la mayoría de los casos, la gente acaba pasando de hacer estas cosas porque económicamente no compensa, etc. Bravo por ti! Besos

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