Incierto retorno
02.03.2008
Ventajas:
Las del nacer
Desventajas:
Las del morir
Recomendable:
Sí
 nomoretears
Sobre mí:
usuario desde:02.03.2008
Opiniones:33
Confianza conseguida:5
Esta opinión ha sido evaluado como excepcional de media por 3 miembros de Ciao
Incrédulo, a primeras horas de la mañana, mientras saboreo el zumo de naranja que tomo normalmente al llegar a casa después de mi duro y todavía casi nocturno "joggin" matinal, recibo la telefónica y terrible noticia: nuestro amigo Manu, mi amigo Manu, ya nunca más va a estar entre nosotros. Algunos sabíamos de sus ocasionales viajes a ese extraño país que, a pesar de estar tan alejado, tiene en su nombre tan latinas connotaciones. Quizás ni él mismo se dio cuenta de la siniestra premonición que ese nombre encerraba: CIAO, el país de los adioses, pero también el país de los esclavos como su veneciano origen nos cuenta: "schiavo"… "ciau". Al parecer alguien le delató como infame protagonista de punibles actos de maldad y perversión y en sumarísimo juicio, sin previa audiencia ni defensa posible, fue condenado a la máxima pena, que fue ejecutada en una fría y extraña madrugada de grises nubes y silbadores vientos. La oportuna actuación de nuestra embajada ante una nación limítrofe con tan bárbaro país consiguió, al menos, rescatar su cadáver de la anónima fosa común a la que se le destinaba y reintegrarlo a nuestro amado suelo patrio. La posterior autopsia de sus cadavéricos restos, realizada ya en España, ha hecho suponer de manera más que fundada que Manu recibió, antes de su ejecución, un cruel y reiterado maltrato no lejano a lo que sin ambages podríamos llamar tortura.Hace unos días, en una lluviosa mañana, hemos asistido a la incineración de sus restos y dos días después unos pocos amigos y amigas hemos realizado un triste viaje para dejar cumplido su último deseo: que sus cenizas fueran esparcidas sobre el transparente cristal de las aguas del rumoroso río que bajando de la montaña cruza reposadamente el suave valle que le vio nacer. Después de ello, y como a él le hubiera gustado, nos reunimos a comer en aquel encantador y escondido restaurante: unas fabulosas croquetas, las pochas, las perdices en salsa de vino y peras y unos increíbles buñuelos de crema, todo ello para acompañar al autentico protagonista de la comida: un tinto de Ramón Bilbao que él siempre nos recomendaba como el vino de Rioja con mejor relación calidad/precio. Durante la comida de vez en cuando yo miro hacia ella que, como todos, sonríe empujada por comunes recuerdos, sólo los que la conocemos bien podemos apreciar el desgarro herido de un alma que asoma por sus ojos de infinitos grises. Ya en Madrid, unos días más tarde, recibo comunicación de una céntrica notaría: Manu me ha nombrado único albacea para la tramitación de su nada compleja herencia. Hoy, solucionados los asuntos de mayor importancia, me encuentro en el que fuera su agradable apartamento del noreste de la capital, ordenando sus muebles y pertenencias para bien donarlas a determinadas ONG, bien para destruirlas pues he de seguir estrictamente sus instrucciones, que él basaba en el principio de que muy pocos humanos han sido dotados del divino soplo de poseer o realizar cosas que deban tener el privilegio de sobrevivirles. En un cuaderno de diseño antiguo, con tapas que imitan un viejo hule negro encuentro algunos escritos de carácter más o menos creativo. El propio Manu no debía valorarlos de forma particular, pues en su primera página, con su cuidada letra, había puesto el revelador título de "escritillos Ciao".Manu era un excepcional redactor de informes de carácter profesional y técnico y él siempre nos decía que su razonable currículo profesional se basaba más en lo que leía y en lo que escribía que en lo que decía o como lo decía, y con orgullo nos contaba (a veces con demasiado y prolijo detalle) que su más importante ascenso había estado originado por que su CEO, en algún momento de alguna aburrida reunión, puso de relieve que había logrado entender un complejo tema de marketing internacional no a través de otras y varias reuniones con sesudos asesores y preclaros directivos de alto nivel, sino a través de las doce razonadas y condensadas páginas en las que Manu analizaba -sin prejuicios- el asunto y proponía un pequeño abanico de soluciones, sensatas, realistas y comprometidas. Con curiosidad leo los "escritillos" de Manu. Ciertamente ninguno de ellos es merecedor de ganar el Goncourt, pero todo ellos están escritos con ilusión, con redacción que yo diría exacta y profesional (casi de manual de instrucciones), en su menuda y clara letra de tinta china, frases dibujadas con esas estilográficas que tanto le gustaba coleccionar. Al pie de cada escrito una fecha y la marca de la pluma que le había hecho ver la luz: … MontBlanc Classique, Parker 51, Sheaffer PFM, Montegrappa Stradivari…. Al pie de algunos escritos alguna posterior anotación. Me llama la atención una de estas "notas al margen" que dice literalmente: "parece que ha molestado a alguien. Lo siento, pero no entiendo el por qué". En otro: "demasiado breve"; en otro: "demasiado largo, me enrollé sin darme cuenta"… todos comentarios de este tipo. En las últimas páginas escritas por él encuentro unos sencillos pensamientos sobre variados temas: uno de ellos es un breve relato de amor y muerte, en otro explica como es la tierra a la que tanto quiso, otro en el que de alguna forma yo mismo soy involuntario protagonista reflexiona algo sobre literatura infantil, en otro comenta como el agua puede estar íntimamente relacionada con la estupidez humana, otro es un luminoso "flash" en el que agradece un irrepetible regalo, otro una idealizada traslación de una conocida leyenda urbana en la que él mezcla sexo y venganza, nada más, nada ofensivo, nada punible... Entonces… ¿por qué le mataron?Como su albacea, que soy, me permito traer aquí nuevamente esos intrascendentes escritos, que más abajo quedan incluidos. Puede que alguien realice otra vez alguna extraña e injustificable delación , pero ya no le pueden ejecutar nuevamente porque de Manu solo quedan ya sus aventadas cenizas, que ahora viajan libres por las aguas del río que un día, a todos los que compartimos esta cada vez más desgarrada península, nos dio su ibérico nombre. Muy pronto esas cenizas llegaran al mar, a ese mar de azuladas aguas en cuyas orillas Manu, un lejano día, recibió un generoso regalo de aquella chica de extraño y ancestral nombre, compuesto de suaves vocales y de consonantes sacadas de norteños hayedos y robledales. -------------------------------------------------------------- --- Aún tengo que revisar algunas cajas con libretas y documentos; no sé si en ellos encontraré algo que a alguien pueda interesar. Si es así os lo haré llegar. Si me dejan, claro.
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01.05.2008 00:07
Misterioso relato :O. Pero ha conseguido intrigarme :)
29.04.2008 23:52
Dejo otro excepcional pendiente, pero es que no me quedan. Me parece un relato sobrecogedor. Saludos
03.03.2008 12:33
Hay muchos casos como el de tu amigo, según cuenta gente experta en el ciaomundo. Espero que tu futuro es este país no sea tan trágico. Saludos