LA CASA DEL MÁS ALLÁ (DESENLACE)

3  17.12.2011

Ventajas:
.  .  .  .  .  .  .  .  .  .  .  .  .  .  .  .  .  .  .  .  .  .  .  .  .  .  .  .  .

Desventajas:
.  .  .  .  .  .  .  .  .  .  .  .  .  .  .  .  .  .  .  .  .  .  .  .  .  .  .  .  .  .  .  .

Recomendable: Sí 

andrea-marta

Sobre mí: ♥♥♫ ♫♫ ♫Y a oscuras, puedo oír el latido de tu corazón. Intenté...

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Veinticinco de mayo de mil novecientos quince.

Mamá, papa ha muerto a las seis de la madrugada y siento rabia, una ira inmensa porque al final el ya esta contigo. Dentro de un momento celebraremos su funeral y aunque la sombra me ha dicho que no tardaré en reunirme con vosotros, los nervios se me están comiendo viva. Michaelle me llama ya, tengo que irme. Te quiero. Siempre tuya. Eleanora.
PD. ¡Ya queda menos!

Permanecimos en el más puro silencio durante unos segundos ¿qué ocurrió a partir de ahí? ¿Cómo murió Eleanora? El frío se instalo en nuestros cuerpos, mientras el silencio permanecía en la cocina donde nos hallábamos.

Marina rompió aquel mutismo en el que nos habíamos quedado. El propietario ya les había narrado la manera en que Eleanora perdió su corta vida y se dispuso a relatarnos aquel triste final, cuando el frío se hizo más intenso, la chimenea se apago de repente y los objetos de la alacena empezaron a caer al suelo.

Nos fuimos acercando los unos a los otros hasta quedar pegados, los cajones se abrían y cerraban y el ruido era ensordecedor por los objetos que iban cayendo al suelo, reventaron los cristales de las ventanas, los cubiertos salieron disparados del primer cajón, dirigiéndose donde nos encontrábamos nosotros, nos agachamos. Cuando levanté la mirada vi un enorme cuchillo clavado en la entrepierna de Ximo, la sangre que sobresalía de su piel hizo que me desmayase.

No sé cuanto tiempo permanecí inconciente, pero cuando desperté seguía completamente helada, no se oía nada, dirigí mi mirada hacía donde se hallaba Ximo, Javi ya le había quitado el cuchillo y Ángeles le había hecho un torniquete. La puerta se cerró de repente y todos nos dimos la vuelta, la niña se encontraba mirándonos fijamente y Javi se levantó para encararse con ella.
-¿Qué es lo que quieres? ¿Por qué no estas con tus padres? ¡Tan trágica, fue tú muerte que no la aceptas!

Aquel espíritu se acercó desafiante a Javi, tan rápidamente que nuestros ojos no fueron capaces de seguirla. Levantó su mirada y le dijo con rabia:
- ¡Qué sabrás tú de mi muerte y mi pena!-. Marina hizo callar a Javi para que no levantase más la ira sobre ella. Volvió hacerse el silenció y Ximo empezó a narrar con el poco aliento que el dolor de su herida le dejaba, lo ocurrido el día veinticinco de mayo de mil novecientos quince:

El cielo, cubierto de nubes estaba roto, ennegrecido y amenazaba tormenta, los estrepitosos truenos se escuchaban en la lejanía, mientras Eleanora se preparaba para el funeral de su progenitor.
A las doce de la mañana de luto riguroso acudían al sepelio Eleanora acompañada por Michaelle, que se había hecho cargo de su cuidado pues no se conocía a más parientes próximos.
La lluvia empezó débilmente a empapar las tumbas del cementerio, mientras el párroco oraba por el alma de Alexander y los vecinos le daban su último adiós. Eleanora permanecía al lado de la tumba de su madre sin prestar mucha atención a lo que sucedía a su lado. Hablaba con su madre mentalmente y le decía incansablemente las ganas que tenía de estar con ella. Mientras la lluvia iba cogiendo fuerza por el acercamiento de la tormenta, cuando sin esperarlo, ni verlo venir un rayo cayó repentinamente sobre Eleanor, atravesando su frágil cuerpo. Quedo inerte en el suelo. De su torso salía humo que la misma lluvia desvanecía. Mientras los asistentes al funeral huían despavoridos ante aquel suceso sin prestar auxilio a la pobre niña, cuyo aliento se apagaba poco a poco, mientras la lluvia cogía más fuerza y el cielo más furiente se ponía en Blair, escupiendo sus rayos y los estrepitosos truenos sin dirección alguna lo que obligó a sus habitantes a ocultarse en sus casas.

Así, desamparada quedo la niña tendida en el suelo y sin vida junto a la tumba de sus progenitores, mientras la lluvia empapaba su cuerpo ya inerte.


-¡Dios!- gritó Dani.
-Ahora entiendo porque su alma sigue aquí y atormentada, la dejaron tirada como a cualquier perro que no se le ama. Clama venganza una y otra vez- comentó Javi.
-¿Pero por qué? Si ella quería morir, quería reunirse con su madre ¡no lo entiendo!- Dijo Ángeles.
-Posiblemente fue más la rabia que nadie la socorriese, que las ganas de reencontrarse con sus padres lo que hicieron que permaneciera en este mundo hasta que su ánima hallase la paz-. Le respondió Marina.

Con la figura de la niña allí mirándonos, con el aura gris e inerte de su ira y completamente ignorada por nosotros se me ocurrió la brillante idea de mirarla fijamente y hablarle de la misma manera que lo hubiese hecho con una hija mía. Saqué mi genio con una dulzura sin igual y la reñí abiertamente por envenenar a su padre, por castigarle porque no le había dado la misma atención que sólo unos padres ofrecen a sus hijos.

Volvió el viento, volvieron abrirse los cajones y a volar cuanto allí había dentro, pero seguí riñéndola sin temer nada, fui contundente y aunque mi cuerpo temblaba de miedo, me mantuve en mi posición materna hasta el momento en que la mande a su habitación por haberse portado tan mal con su padre y haber sido tan maleducada con los invitados. Su ira aumento sin temple, mientras las puertas y ventanas se abrían y cerraban causando un estrepitoso sonido que hizo que todos nos llevásemos las manos hacía las orejas, cuando vi directamente hacía mí, un cuchillo jamonero y pensé que era mi fin, cerré los ojos y grité. –Os quiero-.

Una luz iluminó la cocina, cegándonos a todos, los objetos cayeron al suelo de golpe y puertas y ventanas cesaron su empeño de abrirse y cerrarse si ton ni son, se hizo el silenció en la cocina.

Una voz dulce nos sorprendió en el resplandor que nos cegaba, sentimos paz, serenidad para poder escuchar aquella voz que tiernamente llamaba a Eleanora. No veíamos nada pero presentíamos que allí, Eleanor había acudido a tranquilizar a su niña.

-Mi querida hija que tanto deseé tener, abrazar, besar, no era yo la sombra que tú veías ni a la que te acogiste, pues yo jamás hubiese alimentado el mal en ti y aunque siempre permanecí a tú lado jamás me viste, ni me sentiste, porque el odio, la envidia y la falta de atención se aferró a ti. Te cerraste y no viste el amor que te rodeaba, ni si quiera te esforzaste en verlo.

-¡Mamá, te necesité tanto, que me deje engañar por mis sueños!- respondió la niña.

Deslumbrados por la luz y las palabras de madre e hija, Dani, Ángeles, Javi, Ximo, Marina y yo, mudos ante aquella conversación y con miedo a intervenir, seguimos escuchando aquel acto de sinceridad entre dos almas que sin conocerse se amaban plenamente.

-¡Ven, acércate, mi niña!- la dulzura con la que hablo la madre nos hizo estremecer a todos. La niña agachó la cabeza y lentamente se acercó a su madre. Ésta, extendió sus brazos para abrazarla.
Volvimos a sentir frío, mucho más frío que antes…


CONTINUARÁ… va sigo XD que si no querréis asesinarme.


Una luz apareció de la nada junto a la puerta, mientras Eleanor le decía a su hija que se acercase a su padre y le pidiese perdón.

-Perdóname papá por todo el mal que te causé-. A duras penas se escuchaba la voz de la niña por el ruido que hacían nuestros dientes al rechinar por el frío que hacía en la cocina.
-Hija, no lo sientas. La culpa fue sólo mía por descuidarte y pensar sólo en tu madre. Debí prestarte más atención y estar más pendiente de ti-. Dijo el padre, cuando una luz oscura apagó el brillo de las luces blancas y la niña gritó: -es ella, la malvada que se apropiaba de mis sueños-.

Tumbados en el suelo permanecimos sin podernos mover del frío que sentíamos. Creí que moriríamos congelados, pues nuestras articulaciones ya no respondían a nuestras órdenes de escapar de allí, fuese como fuese. Estábamos atrapados en un submundo de ánimas y nuestras propias vidas peligraban.

Desperté en el hospital desorientada y miré a mí alrededor, mis amigos no estaban, la habitación estaba completamente en silenció y sin embargo presentí que no estaba sola en aquella habitación, pero no vi a nadie.


Días más tarde, de regreso a casa junto con mis amigos y sin haber hablado del tema, Eleanora se presento ante nuestros ojos y nos dio las gracias por ayudarla a reencontrarse con sus padres.


¿Qué ocurrió? ¿Qué sucedió en aquella casa? ¿Por qué seguíamos con vida? ¿Quién nos salvo? Muchas preguntas y pocas respuestas teníamos, pero el tiempo nos las aclararía todas. Pero evidentemente esa es otra historia que algún día contaré.

Andrea-marta.

(Perdonadme los fallos, en cuanto pueda reviso)
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Comentarios sobre esta opinión
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23.03.2012 11:57

Tendré que empezar por el principio.

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23.03.2012 11:54

Buenísimo.

deviaje

deviaje

22.03.2012 12:51

Interesante opinion, saludos.

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  1. m_i_r_e
  2. john_andy
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  2. deviaje
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