Metrosexual

5  24.09.2004

Ventajas:
Para las chicas .

Desventajas:
Para los chicos .

Recomendable: Sí 

Lume

Sobre mí:

usuario desde:06.05.2004

Opiniones:34

Confianza conseguida:25

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Esta opinión ha sido evaluado como excepcional de media por 58 miembros de Ciao

Cuanto más conozco a las mujeres, menos entiendo a los hombres…

Soy un tío normal, bueno, al menos desde mi punto de vista porque hoy en día, ¿qué es normal?. No creáis que soy muy filosófico, todo lo contrario, hasta hace una semana, la única cuestión profunda que me planteaba era quién iba a ganar la Champions League.
Todo empezó la semana pasada… bueno, tal vez fue algo que se fue fraguando mucho antes… con los Beckham, Figos y los de más allá pero cuando realmente me llegó a afectar personalmente, fue la semana pasada, comenzaré desde aquella fatídica tarde…

Era un domingo como otro cualquiera, me encantan los domingos: que si el futbito, la cervecita, los ganchitos, los coleguitas, etc… Fin del partido, regreso a casa… la noche se presentaba triunfal, mi equipo ganó, yo estaba “contento” y mi chica me esperaba en casa… (¡Qué iluso era entonces!). Nada más entrar por la puerta, me acordé: ¡mierda!, Carmen había quedado con sus amigas para ver la mierda de GH, “tarde de chicas” o algo así. A mi me pareció bien pero claro, cuando la “tarde de chicas” no daba por finalizada y se adentraba en “mi noche de parejita”… chungo! Pero qué inocente era… y yo que creía que aquello era lo peor…

- Hola Cariño!, ¿qué tal el fútbol?
- Holaaa… chicassss!, muy bien, muy bien…
Allí estaban las cuatro, mirándome con esa cara… eso es que tengo un puntito…! Pero nada más lejos de la realidad.
- ¿Qué, viendo el programita…?
(Uyyy... cara de “piradas”, deduzco que la palabra “programita” no les ha hecho mucha gracia...).
- Ya está terminando… te hemos dejado un trozo de pizza en el horno por si tienes hambre.
(¡qué honor! Pero si me han dejado las sobras… ni que fuera el perro… que se larguen pero YA!)
- Gracias!, ceno y te espero en la cama (sonrisa picarona en mi cara, que traducido significa: deshazte de ellas cuanto antes que esta noche… mmmm). Adiós chicassss…

Bueno, un pequeño retraso sobre el horario previsto, no importa, así tengo tiempo de cenar y preparar alguna cosita… Pero mientras cenaba en la cocina, lo escuché:

- A mi el que me gusta … bla, bla, bla…
- Está como el queso.
- Yo me metía en la casa pero ya… bla…bla… bla… edredoning… ja, ja...
- Pues yo no.
¿Cómo?, ¡una frase coherente!, lo malo es que no venía de mi Carmen… a medida que la conversación femenina se volvía más álgida, mi oído se afinaba más y más. No penséis mal, no soy un cotilla… ¡es mi casa!... y en mi casa uno no cotillea, sólo es más... más perceptivo. Pero la tormenta se avecinaba…

- Claro guapa!, ¡como tú ya tienes a tu metrosexual en casa!
Jajajajaaja (carcajada general)

¿Metrosexual?, esa fue la primera vez que escuché aquella palabra… no sabía yo que aquella palabra me perseguiría y me perseguiría… y eso que no tenía yo muy claro qué querían decir con aquello. Seguí escuchando pues la conversación se tornaba más y más interesante por momentos… llegando a su punto crítico ( y nunca mejor dicho...).

- Bueno, ¿y tú qué?... porque tu Juan… (ese soy yo!)

Yo no las podía ver a través de la pared pero notaba el ambiente totalmente expectante… esperando la respuesta de mi Carmen… ¡vamos cariño!, diles la fiera que llevo dentro…

- Bueno, bueno… psé..

(¡!)

- … Este (¡YO!)… más que metrosexual… yo me conformaría con que fuera milímetrosexual…
jajajajajajajaaaajajajaj (carcajada general, tronchamiento total, pitorreo sumo…).

Pero Carmen… Me miré “aquello” y todo mi yo… luego, triste y compungido me fui al baño… Y me miré más detenidamente en el espejo de la puerta de la ducha… de lado, del otro… ¿milimetrosexual?... me fui a la cama. Pero no os creáis… no me almidoné, ¡NO!, esta se va a enterar cuando venga… ¿milímetro?... ¿qué “metrosexuá” ni que narices?... kilometrosexual iba a ser yo! Esta noche… esta noche se van a enterar “essas”… ja! “pa chulo, chulo, mi XXXXXX”. Y así de satisfecho me quedé esperando y esperando… y esperando… ¿pero es que ese programucho no acababa nunca?... Yo tranquilito, que el “metro” lo saco cuando quiera.

Esa noche… bueno, os ahorraré los detalles más escabrosos… sólo os diré dos cosas:
1. Que no tenía ni puñetera idea de lo que es un metrosexual de esos y
2. Que GH puede ser sumamente perjudicial para nuestras mujeres.
Abatido y aplastado cual equipo de tercera división, decidí contrastar opiniones. Aquello no podía quedar así, necesitaba debatir sobre el asunto y que mejor que quedar con un experto: Juanma.

Juanma no es un tío normal… bueno, normal, normal… vamos, que el tío liga más que Ronaldo en una fiesta. Pero no penséis mal, en el fondo es un tío profundo, un colega de los que quedan pocos, mi compadre…

- ¿Qué paaasa tío?
- ¡Hombreeee… el Juan!, ¿qué te tira por aquí?.
Y así le fui relatando paso a paso toda mi historia.
- ¿Pero tú sabes qué es un metrosexual?.
- Joer tío… es que ahora las pivas ya no les vale que uno se peine y se ponga camisita. A las tías lo que les pone son esos tíos que salen por la tele, que se depilan, se echan cremitas, que si la colonia…
- ¿Cremitas?, ¿y qué se depilan?.
- Pués yo que sé… todo.
- ¿Todo?...
- ¡Una mariconada!, lo que yo te digo. Pero eso a las tías les pone un huevo.

Tras la profunda y reveladora conversación con Juanma, empecé a documentarme y busqué en las fuentes más fiables que uno puede encontrar hoy día: la televisión y, más concretamente, los programas del corazón, la cuna de la sabiduría. Y entonces lo supe, todo había cambiado. Después de tragarme horas y horas de televisión, saqué mis conclusiones. Las chicas ya no se contentan con tíos como Ronaldo o incluso Raúl, el típico españolito no tiene nada que hacer. Se acabó el español medianito, morenito y peludito. ¡Ellas quieren un Bekham!, todo lo más, un argentino porque “yio puedo ser un voludo pero vos... vos sos un cabrón”!.

Los días fueron pasando y en mi mente comenzó a gestarse una idea: renovarse o morir. Ya no basta con la duchita, la gominita y la camisita, ¡No!. ¿Pero va a venir aquí un inglés o un argentino?. Esto exigía tomar medidas, yo no me iba a quedar atrás. Las chicas llevan siglos cuidándose, perfumándose, untándose, depilándose… no puede ser tan difícil… ¡Craso error!...

Algunos pensaréis que estaba loco o que era un débil y un traidor para hacer aquello y probablemente rengáis razón, pero cuando se me mete una idea en la cabeza, no hay quien me pare. Me había propuesto sorprender a Carmen, hacerle ver que no tenía que conformarse con un… ¿milímetro sexual?... era imparable, estaba decidido…

Todo estaba preparado para aquel día, los últimos días había trabajado duramente en el gimnasio (bueno, los dos últimos días... pero era un comienzo) fortaleciéndome… aaarrrkkkk!, me sentía bien… Carmen pasaría el día fuera por trabajo y así yo tendría tooodo un día para prepararlo todo. Era fácil!. Empezaría yendo a la peluquería, después al súper a comprar las cosillas que me hacían falta, tomaría un poquito el sol y a casita para depilarme, ducharme y hacer la cenita. Estaba chupado!, si hasta me iba a dar tiempo a jugar a la Play y ganarme de una puñetera vez el juego.

10:35: la peluquería

Llegué a la peluquería unisex que hay cerca de mi casa y… ¡primer obstáculo!, estaba lleno de viejas y señoras. Pero eso no era lo peor, al parecer había ya un par de metrosexuales esperando para la cera y no había sitio para mi. ¡Pero qué tíos!, ¿es que no pueden depilarse solitos, en casa, como todo el mundo?.

- Pero podemos darle hora para la tarde…
Aquello trastocaba un poco mis planes pero no pasaba nada. Un hombre debe estar preparado para todo y debe saber improvisar.
- … ¿sobre las seis le parece bien?
- ¡Perfecto!
Después de la depilación me acerco un momentito y listo!

10:45: el súper (ese desconocido pasillo)

Joderrrrr! ¡Qué de tonterías y chorradas usan las tías!. La verdad es que los pasillos de cosmética los paso siempre de largo, es Carmen la que se pasa el tiempo en ellos. Pero bueno, a ver qué necesito. “Para la depilación más duradera y sin dolor… cera tibia…”, ¡genial!, ¡pero si se calienta en el microondas y todo! Pero esta…: “cera fría… se calientan las bandas de cera con las manos…”…. ¡con las manos!, esto está mucho mejor, ni pierdo el tiempo en calentarla en el micro y encima no me arriesgo a quemarme. Pero ¿cuál compro?, “para las piernas”, “para la zonas sensibles”, “ingles y axilas”, “bandas faciales” (¡!)… ¿Pero cuántas cosas se depilan?. Me llevo para las piernas y ya está, esto vale para todo, pero mira que son tiquismiquis las tías, ¡coño, te compras uno y te vale para todo!.

¿Qué más puedo comprar?... el pasillo de cosmética es un lugar inexplorado para mi. Aquello fue una experiencia increíble y bastante insólita. Todo un pasillo de cremitas y potingues, de mil cosas para el pelo; a mi con el champú casi que me sobra pero no, que si el suavizante o acondicionador (oooiiinch!), la mascarilla, las espumas, gominas, geles, mousses (m-o-u-s-s-e-s! y aquello no era el pasillo de refrigerados….)… en fin todo un cúmulo de productos para todas las partes de tu cuerpo. Y ya me veis allí más perdido que un pulpo en un garaje. Y heme allí hurgando entre todos aquellos potingues cuando ella se me acercó:

- Buenos días, ¿puedo ayudarle?
El cielo se abrió y una luz iluminó aquel pasillo, como si del relato bíblico más revelador se tratara. Aquella mujer me contó mil y una cosas…¡era la Yoda de la cosmética!, encerraba toda la sabiduría de un libro de proverbios, la terminología adecuada cual diccionario que se precie, sus palabras exhalaban sabiduría y desprendía experiencia por todos sus poros… y allí estaba yo, ávido de conocimiento, era como una esponja, absorbía toda aquella sabiduría, todos aquellos trucos. Al final, salí del súper con montones de productos y potingues que aquella mujer me había recomendado porque “eran totalmente imprescindibles” (¡y yo sin haberlos probado en estos 28 años!). Pillo las cosas para hacer la cena y listo (voy a sorprender a mi churri con un plato que se va a chupar los dedos!, receta de mamá pero sin mamá, por supuesto!).

¡Uf!, ya era la una y no había hecho nada todavía… y yo que quería acercarme a ver los discos… y comprar flores!, que no se me olvide, que uno tiene que ser detallista hasta la médula. Bueno, veo los discos, compro las flores y como en la cafetería una tapita y ya está.

13:05: entre discos, flores y tapitas

Con tanta cancioncita del verano y top manta necesitaba una buena tienda de discos…
…. ¡Joderrrrrrrrr!, las flores… Por favor, que no esté cerrado, que no esté cerrado…
¡¡¡abierrrrrtooo!!!, ¡soy un as!.

- ¿Qué desea?
- Unas flores (evident!)
- ¿De qué tipo?
- Pues no sé… flores…
- ¿Podría ser más específico señor?
¿Más específico?, y yo qué sé… sólo quiero un ramo de flores, ¿qué necesita saber, las coordenadas para el alunizaje perfecto?.
- Pues no sé, son para mi novia…
- ¿Aniversario?.
- No.
- ¿santo, cumpleaños?.
- No (¿pero qué coño le importa a este tío?).
- ¡Ay, chico!, ¡qué ideal!, por fin un hombre que no necesita un motivo para regalar flores… porque bla, bla, bla…
Pero qué tío más raro!
- … ¿Le gustan los narcisos?
(¡!) ¿esto es una floristería o Scotland Yard?
- Sí, sí… póngale de todo un poco…
- ¡Qué encanto!... bla, bla…
Y allí estaba yo delante de aquel tío que me estaba echando un rollo impresionante sobre los hombres y hablando de mi como si me conociera sólo por el hecho de ir a comprar flores. ¿Estará intentando ligar conmigo?. La sola idea de pensarlo me daba escalofríos porque uno aspira a metrosexual pero de ahí a cambiar de acera… Mientras meditaba sobre la sexualidad y sus posibilidades embriagado por aquella mezcla de aromas florales, me suelta el tío con una sonrisa:

- Ya está, le he puesto unas rosas rojas, símbolo de la pasión… (y me guiña el ojo!…) son 50 euros.
¿cin-cin-cin-cincuenta euros?!!!! Por unas flores! Quítale las rosas y déjame a mi la pasión capXXXX…

- Aquí tiene… ¡vaya!, no tengo suelto… (me lo fundí todo en el súper y los discos)… ¿acepta tarjeta?.
- Por supuesto. Y además, por ser tan detallista, le regalo una tarjetita para las flores.
Una tarjetita?... ¡será cutre!, regálame un jarrón, no te digo!...
- Que tenga un buen díaaaa!
Ya te digo!

Bueno, no iba mal. Se me había echo tarde. Tenía las cosas del súper en el coche, los discos y las flores… era la hora de comer… pensaba ir de tapitas pero con estas flores… ¿a dónde voy con semejante ramo? Si parezco “Mr Primavera”. ¡No os imagináis lo que llama la atención un ramo de flores por la calle!, todas las señoras te sonríen... (¿?). Nada, nada, pa´casa, me hago un bocadillo y listo.

15:00 p.m.: playita

Nota para aspirantes a metrosexual: No durmáis la siesta en la playa y no os fiéis de los bronceadores con factor 2, no sirven para nada. Afortunadamente compré after sun.

16:33: operación depilación

¿Por dónde empiezo?. Por las piernas. “Calentar las bandas de cera entre las manos… bla, bla… colocar sobre la zona a depilar… esperar unos segundos y tirar a contrapelo”… mmm… perfecto. ¿Habrá pasado ya el tiempo suficiente?... probemos a tiraaaaaaaaaaaaaaaaaahhhhhhhh osssssstia pxxxxxxxxx ah!, ah!, ah!, coño!, las tías están locas!. Yo no me hago esto ni “jarto vino”. ¿pero no se supone que es un método fácil, duradero e INDOLORO?. En los anuncios las tías sonríen mientras se depilan… ¡serán sádicas!. Pero si hasta estoy sangrando… ¿quién habrá sido la primera a la que se le ocurriría esto? será gilixxxxxx… y lo que es peor… ¿quién fue el primer metrosexual?, yo es que me lo cargo… ¿Y ahora qué hago?. Yo no me complico… me afeito y listo, como con la barba, si es que las tías se complican que da gusto… Estas bandas si las quiere que las use Carmen. Yo me cojo mi maquinilla de afeitar y mi espumita…

… ¡m-i-e-r-d-a!, me he quedado sin espuma… ¿?... ¡con jabón!, y ya de paso me depilo el resto, me exfolio y me ducho. Sí, sí, me “exfolio” pero no penséis mal con vuestras mentes retorcidas: Para la R.A.E., exfoliar es “eliminar de la piel las células muertas”, que lo tuve que mirar en el diccionario. Y yo sin saber que iba por ahí con un cúmulo de células totalmente muertas... agggg!, me da un poco de repelús sólo de pensarlo, si es que las tías (y los metrosexuales) están en todo.
Bueno, ya está, al final no fue tan terrible...

16:33: post depilación

Me pica y me escuece todo el cuerpo... joderrrr... esto es una pesadilla... ¿por qué estas cosas no las dicen en un prospecto?. Tengo la solución: after shave!, un hombre siempre encuentra la solución. Por favor, por favor, que tenga after shave... Sí!, sí!, sí! Síííí!. Salvado!. Me bañaría en afeter shave ahora mismo, me lo bebería, me lo inyectaría por vía venosa si fuera necesario... Ahhh...! qué refrescanteeeee... las tías no tienen de esto, no lo entiendo, si es que son unas masocas de mucho cuidado... Debería patentarlo para chicas: “after shave chicas, ni te escuece ni te pica”, si es que soy la ostia. Ahora sólo tengo que evitar pensar en mi piel, pensar en cualquier cosa, ante todo, no rascarme... No puedo, pienso en mi piel, huelo a mi piel y, lo que es peor, siento mi piel.

17:33: no pensar

Intentemos pensar en otra cosa, a ver que me he comprado: colonia pour home (pronunciar al estilo francés), crema hidratante... la colonia mejor no y la hidratante... me echaré un poquito... ¿Habéis intentado alguna vez no pensar en algo en lo que no debéis pensar?, es complícadísimo...

17:46

Cremita para la noche, spray para los pies, otra cremita para los puntos negros, reparador de manos (¡!)...

17:53

Retardador del crecimiento del vello (una idea genial!), cacao para los labios, hilo dental, gomina... gomina!, ¡coño, la peluquería!, en cinco minutos tengo que estar allí, pero si parezco un camarón y todavía me pica... estoy sin vestir... ¿es realmente necesario?, porque la verdad, la peluquería es un auténtico coñazo... y hoy estoy teniendo un día muy duro como para aguantar las mariconadas de la peluquería... tampoco estoy tan mal... nada que un poco de gomina no pueda arreglar... Bueno, vale, voy!, me pongo cualquier cosa y me planto allí.

18:05: en la pelu otra vez

Quemado, despellejado, dolorido y con picores. Pero allí estaba yo, en la peluquería aguantando el tipo. Porque en la peluquería te dan hora pero es como la astrología, que no es una ciencia exacta ni será jamás una ciencia..., vamos, que te tiras una hora esperando y al final te hacen lo que quieran bajo la consigna “es lo que se lleva” y da igual que vayas hecho un mamarracho.

- ¿Cómo quiere que se lo corte? (he aquí la pregunta retórica, si al final hace lo que le da la gana).
(¿A lo metrosexual?, ¿“metro style”?. La verdad es que me daba igual, estaba hasta los cojxxxx, sólo quería irme a casa y jugar a la Play un ratito, me lo merecía)
- No sé, como tú veas...

19:11: vuelta a casa

No entiendo la peluquería, espero una hora para que luego me liquiden en diez minutos... Y para colmo, con la hora que es voy a tener que empezar a hacer la cena... Carmen llegará en menos de dos horas.

19:20: la cena

Vamos a sacar la carne: trocea la cebolla... tres dientes de ajo muy picaditos... un chorro de vino... echar una pizca de sal (ole con la precisión!), dejar cocer... añadir un poco (¿cuánto es un poco?) de pimienta... pimienta... ¡joder, ya pinchamos!, si ya lo sabía yo... ¿cuál pongo?, ¿negra, blanca, molida, sin moler...?...
Teléfono:
- Mamá... ¿cuál es la pimienta...?... ¿y cuándo sé que está?... ajá... pero ¿doradita/ marroncita?... y ¿cuándo se lo echo?... ¿cómo que cuándo yo vea?, dímelo tú mamá!... que noo, nooo, que no hace falta... que sí, que síiiii... vaaale... ... entonces, ¿treinta minutos?...¡veinte!, que sí, que sí que ya me he enterao... venga, adiós... sí, adiós... mamá te tengo que dejar... adiósss.

Yo no lo entiendo, ¿tan difícil es dejar claritas las instrucciones?, ni que se tratara de un puto jeroglífico!.

Lo dejo en el horno y mientras me visto...

19:56: vestirse

Lo más importante, ¿boxer o slips?, slips, está clarísimo, con estas piernas suaves como la seda... marcando músculo y más culo... je, je... esto marcha bien...
Yo, la verdad, casi que me quedaba así... o como mucho me ponía el pantalón del pijama... así en plan cómodo ¡pero sexy!... claro que... tal vez resulte más impactante vestido... eso requeriría... ya sabéis... ¡ si es que soy un crack!.
¡Mierda!, estoy lleno de pelos pegados por el cuello... tendré que ducharme otra vez... ¡un metrosexual no debe tener pelos!, bueno, sólo los justos...

19:58: duchita

¡Uffff...!, ¡cómo dejé el baño!, si Carmen ve esto me estrangula, ni metrosexual ni nada de nada... Me ducho y recojo.

20:20: tragedia

pí-pí-pí-pí...
¿? Pí-pí... ¿?... ¿móvil?, no... ¿?... pí-p... ¡coño, la cena!.
...
...
Jamás lo reconoceré pero en aquel momento me entraron ganas de llorar... y lloré... si es que... la cena era carbonilla, la cocina llena de humo, ¡hasta las flores palidecieron!... y todavía me dolía la piel, me picaban las axilas y el pecho, estaba quemado por el sol y parecía un Doraemon con aquel peinado... no era justo... lo había preparado todo... pero mira, ya parecía más metrosexual, sin duda me había vuelto más sensible. Y entonces llegó ella...

20:30: Carmen

Nada más entrar por la puerta me echó un chorreo que no veas... (en plan “muñeco diabólico”) que si el humo, el baño, la cocina... pero entonces vió las flores... Era como si hubiera visto... no sé... a la Inmaculada Concepción. Las flores fueron mano de santo porque en cuanto las vió, todo cambió. El humo empezó a desvanecerse junto con su ira. Al principio, me miró como si fuera un extraterrestre y no, yo era un metrosexual!. Poco a poco se lo fui explicando todo...

Es increíble la capacidad de comprensión y solidaridad que llegan a tener las mujeres. Estaba hecho un desastre pero a ella no le importaba... creo que ella veía más allá de mi pretendida metrosexualidad. Esa noche fue estupenda... no, no, no es lo que imagináis, que después de todo aquello uno ya no estaba para mucha fiesta. Carmen era como la dependienta del súper, era como la Doctora Quinn de la cosmética, el Mac Guiver de la cocina... creo que no hay nada que mi Carmen no pueda arreglar. Me untó en crema hidratante (creo que lo del after shave no fue lo más apropiado)... eso fue lo mejor... me dió mimos y compartimos productos de belleza. Ahora sí que éramos uno. Me dijo que no tenía que esforzarme por ser un metrosexual, primero porque era evidente que aquello no era lo mío pero, sobre todo, porque le gustaba tal como era.

Al día siguiente:

Cuando parecía que nada podía ser peor que “mi camino hacía la metrosexualidad”, entonces llegó el día después: era como un erizo, la piel ya no me picaba pero el incipiente pelo me pinchaba. Y lo que es peor, Carmen decía que parecía papel de lija... así que... chungo!. Tuve que cambiarme los slips y ponerme unos boxer sueltecitos y pantalón largo. Para colmo tenía agujetas (menos mal que había decidido dejar el gimnasio). Cuando parecía que ya había superado todas mis secuelas, empecé a despellejarme. Pero sin duda, lo peor, lo peor de lo peor, fueron los colegas... esos sí que no tenían piedad. Durante mucho tiempo fui el blanco de sus bromas, chistes y gracietas, el pringao de los pringaos.

No llegué a ser un verdadero metrosexual, ni creo que llegue a serlo nunca pero aquel día comprendí y descubrí muchas cosas, si es que de los errores ya se sabe... Me siento más y más cerca de Carmen, ella sí que sabe hacerme sentir sexy, aún con mis vaqueros desgastados, mi camiseta de South Park, mi barba de dos días y todos, todos mis pelos... Adoro a esta mujer!, lo malo es que le ha cogido el gusto a eso de las flores y claro, para mi desgracia (y la de mi bolsillo) me he hecho amigo del “floristero” porque no seré metrosexual pero, como él dice, soy “divvvino”.

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Comentarios sobre esta opinión
antoloppi

antoloppi

05.02.2009 20:46

Larga, pero entretenida y divertida opi. Un saludo.

Dark-Glam

Dark-Glam

14.12.2007 22:56

Me ha absorbido la historia jajaja, porque es que además de divertido es tan real. =) Que duro es ser metrosexual ! Besos divvinos!! xD

justchillin86

justchillin86

10.06.2007 20:03

jejejeje buenisimo!!!! me has hecho pasar un muy buen rato!!!!!

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