PRAGA: LA CIUDAD VIEJA (II)

5  20.04.2011

Ventajas:
Todas

Desventajas:
Absolutamente ninguna

Recomendable: Sí 

dextrosa

Sobre mí: Leo lo que me apetece y no devuelvo lecturas. Gracias

usuario desde:19.07.2006

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Aquí os dejo la segunda y última parte de este pequeño diario sobre mi viaje a Praga. Me ha costado un poco ponerme con ello porque, entre la falta de tiempo y que sé que me voy a liar a contaros más cosas de las que en principio tengo en mente, me ha dado un poco de pereza.

Espero que la disfrutéis y que os abra las ganas de ir a esta ciudad que sin duda merece una visita larga y extensa.

Día 19: Sábado (2º día en Praga)


COMPLEJO DEL CASTILLO DE PRAGA


Como ya os comenté, el viernes tuvimos un día de lo más intenso, sin embargo el sábado no iba a quedarse a la zaga y fue igual, o más, productivo que el anterior.


Con la zona de la Plaza Vieja y el Barrio Judío a nuestras espaldas, el sábado iba a estar dedicado a recorrer parte del Barrio Malá Strana, donde se ubica el complejo del Castillo de Praga y la Catedral de San Vitus.

Nos levantamos temprano y desde el hotel, llegamos en metro hasta el mencionado barrio en apenas unas pocas paradas (qué bien situado estaba el hotel, no me caso de repetirlo). La salida del metro se sitúa a poca distancia de la subida al llamado Mirador de Praga, ubicado justo a la entrada del complejo del castillo. La parada de metro es HradÄanská, o en su defecto, podéis optar por el tranvía 22.

La subida hacia el castillo puede hacerse bien por la calle Nerudova y después acceder por las Escaleras Nuevas, o bien subir por la Antigua Escalinata del Castillo (que fue por donde nosotros subimos).


La subida es empinada y con escalones de esos largos y muy bajos que te quitan un poco el aliento, lo bueno es que conforme vas subiendo, las vistas de la ciudad son cada vez más bonitas y, una vez arriba, el adjetivo pasa a ser hermoso.


Desde el mirador tenéis unas vistas casi completas del Barrio de Malá Strana donde podréis divisar la cúpula azul de la Iglesia de San Nicolás (no la iglesia de San Nicolás que está en la Plaza Vieja y de la que os hablé en la opinión primera, ojo, que tienen el mismo nombre y constructor, pero no son la misma), el Puente de Carlos y el río Moldava, así como las torres de la Iglesia de Tyn o la torre del reloj Astronómico a lo lejos.


Sin duda, la foto aquí es casi obligatoria y de hecho, puede decirse que hay espera para encontrar el mejor sitio y tomarla.

Una vez dejamos el mirador de Praga atrás, accedemos al complejo del Castillo por el lado opuesto a la entrada principal. Se trata de un complejo cerrado donde en las entradas-salidas hay garitas con guardias. Los típicos guardias que no mueven ni una pestaña y que salen en miles de fotos como sempiternas estatuas humanas. Esto se debe a que en el castillo vive el Jefe del Estado, de modo que la seguridad es una de las notas reinantes durante la visita, hay policías paseando de un lado para otro en todo el recinto.

Como nota curiosa (y que nosotros no llegamos a ver en directo, aunque sí en un vídeo que se exponía continuamente en la Torre de la Pólvora), cada hora hay un cambio de guardia en la plaza que queda justo frente a la Catedral de San Vitus.

El complejo del Castillo es el complejo medieval de su clase más antiguo y más grande de Europa. Debido a que las primeras edificaciones datan del siglo IX, con lo que la mezcla de estilos es de lo más variopinta y para todos los gustos.


El Castillo de Praga fue fundado en torno al año 880 por el príncipe Borivoj de la dinastía de Premyslovci, y según el libro Guinness de los Récords es el mayor complejo del castillo del mundo con una superficie de casi 700.000 metros cuadrados.


Es Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO y se trata de una composición a gran escala de palacios y edificios eclesiásticos de diversos estilos arquitectónicos.


Por todo ello, es en sí mismo una pequeña ciudad que ofrece variados e interesantes lugares que ver y donde perderse, sus callejuelas son de piedra, sus casas bajas parecen casi de cuento y en él se encuentra el famoso Callejón de Oro del que tanto leímos durante la preparación del viaje. Por cierto, es una pena que no pudiésemos visitar el Callejón de Oro y es que estaba en obras debido a que están
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Basílica de San Jorge
llevando a cabo reformas en el sistema de desagüe que data del siglo XVI.


Existe la posibilidad de adquirir varios tipos de entrada que os permitirán ver más o menos cosas en función del precio de la misma. Hay una entrada que es para la visita larga, otra para la visita corta, otra que permite acceder únicamente a la galería de pinturas del Castillo, otra a la exhibición permanente sobre la historia del Castillo y luego está la entrada para acceder a la Torre de la Pólvora.

Nosotros nos decantamos por la entrada de visita larga que incluye la entrada a todos los recintos, a excepción de la subida a la Torre de la Catedral de San Vitus, que se paga aparte.

A la hora de comprarlas también existen bastantes puntos de venta, incluidas tiendecitas de comida donde se sirven crepes o refrescos. Nosotros optamos por comprarlas en una de ellas para evitarnos posibles colas en lugares más oficiales.

Nuestra entrada, con un precio de 350 coronas checas (unos 14 euros) incluía la entrada a: Palacio Real, la Catedral de San Vito, la Basílica de San Jorge, la Torre de Pólvora, el Palacio Rosenberg (en lugar del Callejón de Oro ) y la Torre Dalibor.


BASÍLICA DE SAN JORGE

En la Plaza de San Jorge se encuentra esta basílica que fue fundada a principios del siglo X por el príncipe Vratislav. En 973 se fundó un convento dentro del marco de la iglesia, que se convirtió en el primero de monjas Benedictinas en Bohemia y llegó a ser una importante institución en el estado medieval checo.


Exteriormente nos encontramos con una fachada roja bastante sencilla y dos torres blancas gemelas a su espalda. La sensación cuando uno ve su exterior es que la iglesia no parece ni mucho menos tan antigua como se nos cuenta luego en los carteles informativos de su interior, sin embargo, una vez que accedemos, esa antigüedad queda patente en sus paredes de piedra, sus columnas o su suelo desgastados. También su distribución, con el altar al fondo y la bóveda desdibujada dan cuenta de los años que tiene el templo.


En general, se trata de una iglesia bastante sencilla, pero en su interior podemos encontrar la imagen de San Jorge luchando con el dragón o las tumbas de los miembros de la dinastía Premyslida, fundadora de Praga, que se encuentran en la nave principal. Además en ella se encuentra la capilla de Santa Ludmila con sus restos. Santa Ludmila fue la primera mártir de Bohemia.


CONVENTO DE SAN JORGE

El Convento se encuentra junto a la basílica, y es la sede de la colección de Arte Antiguo de la Galería Nacional Checa.


Nos llamó la atención la cantidad de obras que se exhiben en su interior, realmente es un sitio donde poder echar una mañana entera si se tiene tiempo.


El museo tiene una colección de arte checo que abarca desde la Edad Media, incluyendo estatuas religiosas, iconos y trípticos, además de otros temas más terrenales de la escuela manierista, así como obras de los pintores de la corte de Rodolfo II.


Las obras están expuestas por orden cronológico, comenzando por la escultura y pintura del siglo XIV. En la planta baja se exhiben obras góticas y en la primera planta, colecciones renacentistas y barrocas.


La colección de pinturas es impresionante, pero las esculturas no se quedan atrás, además de que son muy realistas. Me encantaron los trajes de época de señora que se exhiben y también la sala donde se encuentran las estatuas de bronce de los cuatro santos más representativos checos, entre ellos, Santa Ludmila. Estas esculturas tienen por lo menos 3 metros de altura y da cierta repelús cuando vas a entrar porque están unas frente a otras, y tan oscuras y tan grandes…


ANTIGUO PALACIO REAL

Nuestra siguiente parada fue al antiguo Palacio Real, situado justo enfrente de la Catedral de San Vitus y conectado a ésta por un pasaje cubierto.

El Palacio sorprende por su fachada de color rosa pálido y por su majestuosidad, pues es enorme. Hasta el siglo XVI fue sede de los príncipes y reyes de Bohemia. El palacio actual fue construido sobre los restos del Palacio de Sobeslav, y posteriormente sufrió varias remodelaciones, lo cual ha deparado en un mixto de estilos arquitectónicos.


Nada más entrar, nos encontramos con el Salón gótico construido durante el reinado del rey Vladislav II, que es el mayor recinto profano de la Praga medieval, donde se celebraban justas de caballos, banquetes y coronaciones. Se trata de una sala enorme, de hecho es el espacio interior más grande de Centro Europa con 63 metros de largo. Los caballeros entraban a este Salón junto con sus caballos a través de unas escaleras especiales, llamadas las Escaleras de los Caballeros


Su bóveda arqueada de estilo gótico tardío presenta nervios en forma de cinco estrellas y la estancia, al ser tan grande y encontrarse vacía, nos parecerá simple, demasiado sencilla, tal vez, pero lo que más me gustó de este lugar fue imaginarme cómo serían esos banquetes reales o esas confrontaciones.


Leímos que para que pudiera asistir el mayor número de personas posibles a las celebraciones que allí se daban, confeccionaban una serie de andamios que prácticamente llegaban hasta el techo, puesto que las ventanas van desde el suelo hasta prácticamente cubrir toda la pared.

En la actualidad se celebran en esta sala las elecciones de Presidente de la República y los actos solemnes estatales.


Al fondo del Salón se abre la Capilla de Todos los Santos, que fue construida en el siglo XIV por el famoso Carlos IV. Esta capilla sólo es accesible al público en los horarios de misas y los visitantes del Castillo sólo pueden contemplarla desde un mirador.

Accediendo a la parte superior, podremos ver la Sala de los Escudos de Armas, que personalmente fue la Sala que más me gustó, puesto que todas las paredes y los techos están decoradas con escudos, además de que había al fondo una especie de pequeña biblioteca con libros que se veían muy antiguos.

CATEDRAL DE SAN VITUS


Sin duda, la catedral de San Vitus (o San Vito) es lo que más llama la atención de todo el complejo y es que su fachada es IMPRESIONANTE..


Un edificio de tales dimensiones lleva una construcción de muchísimos años, para que os hagáis una idea, la construcción propiamente dicha se inició hacia 1344 y no fue hasta 1929 cuando se dio por terminada.


Los amantes del gótico disfrutaréis muchísimo contemplándola, yo desde luego me dejé el cuello para poder ver bien las dos torres que guardan la entrada principal y su enorme rosetón.


Interiormente es un recinto de gran tamaño y de mucha profundidad con el techo altísimo y unas columnas impresionantemente elevadas. La catedral tiene 21 capillas.


Los vitrales son preciosos, es una de las cosas que más me llama la atención cuando visito una catedral de estas características. En la catedral uno de los puntos más importantes que ver es la capilla de San Wenceslao.


En la iglesia, en la cripta real, bajo la catedral, están enterrados varios reyes, entre ellos el emperador Carlos IV, y en el Mausoleo Real, destaca la tumba de Fernando I, hijo de Juana la Loca y Felipe el Hermoso.

Todo ello muy llamativo, pero a mí lo que me impresionó fue el sepulcro de San Juan Nepomuceno que tiene un tamaño más que considerable y tiene recargadísimos ornamentos de plata.


La catedral da muchísimo de sí, debido a su tamaño y a todo lo que alberga en su interior.

Si volvemos a la calle, saliendo a mano izquierda llegamos a la fachada sur de la catedral donde las vistas siguieron dejándonos con la boca abierta. Desde esta perspectiva se puede apreciar la Puerta Dorada con mosaicos del Juicio Final y elevando mucho el cuello, la torre de la catedral de casi 100 metros de altura.


SUBIDA A LA TORRE DE LA CATEDRAL: TORRE DE LA CAMPANA


La entrada para subir a la torre se compra aparte, tiene un precio de 100 coronas (si no me falla la memoria). En esta torre se encuentra la campana más grande de la República Checa.


Subir esta torre es un ejercicio de fe, no sólo por la altura (casi 100 metros), sino porque las escaleras de caracol son muy estrechas y por donde mismo subes, la gente baja y viceversa. He leído que son 287 escalones, aunque no los conté, pero posiblemente los hubiera. Eso sí, las vistas desde arriba no tienen precio. Praga a tus pies, señores.

TORRE DE LA PÓLVORA

Se encuentra muy cerca de la catedral y se trata de una torre defensiva en la que el rey Rodolfo II alojaba a los alquimistas que debían encontrar la fórmula para convertir los metales en oro o para crear el elixir de la eterna juventud. Con el tiempo, la torre pasó a ser un depósito de pólvora, de ahí su nombre. A mediados del siglo XVIII dejó de ser un polvorín para convertirse en alojamiento para los guardianes de la catedral.


Actualmente alberga una exposición sobre historia militar en la que encontraréis una serie de maniquíes vestidos con todo tipo de ropas militares, desde vestimenta de guerra y camuflaje a otras más oficiales y elegantes.

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Una vez visto todo esto, decidimos que era hora de volver a Malá Strana, por lo que descendimos por las mismas Antiguas Escalinatas Reales por las que subimos, dejando atrás la Torre Negra.

Las calles de este barrio son de lo más bonitas, siguiendo con la tónica general, las calles empedradas, las fachadas de colores pálidos de los edificios y casas bajas, y siempre destacando al fondo de los mismos la Iglesia de San Nicolás o las torres oscuras de la Catedral de San Vitus.


Como la hora de la comida se nos echó encima, paramos a comer en un restaurante del que quizás me anime a hablaros detalladamente en una opinión. Al igual que el día anterior, el servicio no fue excesivamente amable, pero comimos muy bien y el sitio tenía mucho encanto.


Después de comer nos acercamos a visitar la famosa IGLESIA DE SAN NICOLÁS, situada en la Plaza de Malá Strana, se considera la joya barroca de Praga.


Tengo que reconocer que esta iglesia me enamoró. Exteriormente su fachada barroca en blanco y su enorme cúpula azul y su campanario, sobresalen por encima de los tejados, dándole un aspecto imponente.

Pero si su exterior es bonito, su interior me dejó sin palabras. Lo que más me llamó la atención fueron las cuatro estatuas gigantes de los Padres de la Iglesia, así como un púlpito decorado profusamente lleno de querubines dorados.


Los frescos de la cúpula son increíbles y el órgano barroco en el que tocó Mozart en 1787 es realmente bonito. Uno no sabe donde mirar porque está tremendamente recargada, pero al ser en colores claros, no tienes sensación de agobio, al contrario. El interior de San Nicolás es un estallido de imágenes, a cada cual más llamativa.


Después de un día de lo más intenso en cuanto a visitas, decidimos poner rumbo hacia el famosísimo Puente de Carlos.


El Puente de Carlos une el Barrio de Malá Strana con la Ciudad Vieja y a ambos extremos se levantan torres a las que se puede subir (aunque esto ya nos fue imposible).


Desde la Plaza de Malá Strana hasta la entrada al Puente Carlos, encontraréis una calle casi peatonal llenísima de tiendas de todo tipo: artesanía, postales y láminas, tiendas de recuerdos, joyerías, jugueterías, etc. Es el sueño de cualquier comprador compulsivo.


Una de estas tiendas que vimos con mucha frecuencia en otras partes también muy comerciales es Manufaktura. Se trata de una tienda donde venden artesanía y juguetes de madera, marionetas, y también jabones y cremas naturales, o los famosos huevos de Praga, que nos llamaron mucho la atención.

Estos huevos se vacían por dentro haciéndoles unos cuantos agujeros en la cáscara y luego se pintan con diferentes colores. Realmente son muy bonitos por los dibujos que presentan y por su delicadeza. Nosotros nos compramos dos, porque eso sí, son un poco caros.


Una vez que la calle de las tiendas llega a su fin, nos encontramos en el puente más famoso y bonito de Praga, el PUENTE DE CARLOS que es increíblemente bonito, y más al atardecer.

Eso sí, está repleto de gente (todo el mundo debía estar allí cuando pasamos por él), y a los lados hay gran cantidad de puestecitos y, sobre todo, venta de láminas, algunas realmente bien hechas.


El Puente tiene un encanto especial, a pesar de la cantidad de gente, te aíslas y eres capaz de concentrarte en las estatuas que lo adornan (algunas me dejaron boquiabierta), en el río Moldava a tus pies, en la cúpula de San Nicolás o el Castillo al fondo…

Increíble, no hay más palabras, me llevo un recuerdo precioso del paseo que hicimos por el Puente de Carlos.


Tras dejar atrás el paseo, llegamos de nuevo a la Plaza de la Ciudad Vieja y de ahí al hotel porque teníamos previsto realizar el crucero del que os hablé en la opinión anterior.


Un día de lo más intenso por segunda vez.


SENTIMIENTOS SOBRE PRAGA


Praga es una ciudad bellísima, tiene una magia inigualable, es romántica, es melancólica, pero también es bulliciosa y animada, hay un ambiente en la calle que anima a cualquiera, y el entorno es de cuento o de ciudad de siglos pasados.

Sin duda, tenemos que volver, pasamos dos días muy intensos, demasiado cansados, pero todo es tan bonito y hay tantísimo que ver, tantos rincones que te sorprenden en cualquier calle o plaza, que se necesita mucho más.

Os recomiendo que visitéis Praga si tenéis oportunidad, no os defraudará en ningún aspecto.
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Comentarios sobre esta opinión
mermi

mermi

08.07.2011 18:06

se nota que te ha gustado mucho, debe ser un lugar especial, saluditos.

rosape

rosape

16.05.2011 22:38

Valorada ;)

mildudas

mildudas

16.05.2011 12:17

Desde luego que hay que ver Praga...o volver, si es que ya se ha estado. Leyéndote he pensado la de cosas que me dejé por ver! En el complejo del castillo, que es impresionante, estuvimos toda una tarde, es enorme! oscureció un poco, y te voy a ser sincera, hasta pasamos un poco de miedo, toda aquella mejestuosidad en los edificios, las gárgolas... El puente ( los puentes siempre tenen un encanto especial) enamora literalmente, nosotros estuvimos allí una mañana de esas limpias, cielo raso, con un sol radiante y nos pareció precioso! Nos llamó mucho la atención el ritual de tocar la estatua de S. Nepomuceno ( igual lo he escrito mal), y su impresionante historia-leyenda de que fue lanzado a las aguas del Moldava , prefirió morir a desvelar lo que la reina le había contado en secreto de confesión. Una ciudad imprescindible para las personas a las que les gusta viajar. Excepcional opinión y muy motivadora, dextrosa! Un abrazo!

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