Parece evidente que en las personas hay predomino de una parte del cuerpo sobre la otra.
Los diestros suelen utilizar la mano derecha con mayor utilidad, suelen dar a un balón -por ejemplo- con el pie derecho porque tienen más fuerza con él, ven más rápidamente con el ojo derecho y escuchan con mayor agudeza con su oído derecho también.
Los zurdos lo hacen exactamente al contrario.Todo esto entra dentro de la normalidad y está socialmente aceptado. Hay diestros y hay zurdos. Cierto es que en los Estates, por ejemplo, el porcentaje de zurdos es muy superior al de Europa, pero aquí –con los años- también se ha aceptado como normal el que alguien escriba con la mano izquierda. Lejos quedaron los años aquellos en que a los niños se le ataba una mano para obligarlos (contrariarlos) a escribir “como dios manda”.
Pero hay otras personas que tienen tendencias diferentes a las que se consideran normales. Estoy hablando de la lateralidad cruzada y la lateralidad indefinida.Los que tienen la lateralidad cruzada utilizan, por ejemplo, con mayor facilidad la mano derecha, el ojo derecho, pero el pie izquierdo y el oído izquierdo. Repito que esto que os digo es sólo un ejemplo, porque las posibilidades son enormes.
Los niños que padecen esta disfunción suelen ser llamados disléxicos, porque tienen dificultad para distinguir entre letras iguales, aunque escritas al revés ( como la p y la q, o la d y la q ) y también suelen escribir los números de manera diferente a los demás niños... Es un problema de aprendizaje que cuele ser solucionado sin grandes dificultades antes de la pubertad si están tratados convenientemente.
No voy a caer en el error de explicaros que estos niños no son tontos, aunque durante mucho tiempo se les ha considerado así, porque es sabida la cantidad de genios que fueron disléxicos en la infancia. Einstein, sin ir más lejos, lo era.Pero hay otro caso de disfunción de lateralidad que está muy poco estudiado por lo raro que resulta. Creo recordar que la proporción es algo así como uno por cada millón de personas. Y corregidme si me equivoco porque las cifras me bailan ahora en la cabeza.
Se trata de una personas que tienen una suerte extraordinaria porque utilizan una parte u otra del cuerpo según les venga más cómodo, les dé la gana o les apetezca.
A esto se llama LATERALIDAD INDEFINIDA.
Lo cierto es que siempre utilizan la misma parte del cuerpo para hacer las mismas cosas. Yo tengo una hija con este problema (¿o suerte?) y siempre utiliza la mano izquierda para comer, pero la derecha para cortar o pegar. Por ejemplo, tiene una facilidad enorme para hacer collares, pulseras, etc. Bueno, pues corta los cartones con la mano derecha (no ha habido necesidad de comprarle tijeras especiales) y enhebra las cuentas sujetando el hilo con la mano derecha.
Lo mismo le sucede con otras muchas cosas. Ignoro con qué prioridades funcionarán sus oídos o sus ojos. Nunca me he preocupado mucho de comprobarlo. Lo único que sé es que no es bizca, así que sus dos ojos trabajan con la misma intensidad (sabéis que la bizquera suele venir porque hay un ojo más vago que el otro y, al tener tendencia a trabajar menos, queda fijo).
Cuando juega al volley tiene la gran ventaja de que puede sacar su “arma secreta” en cualquier momento inesperado. El entrenador del equipo contrario nunca detecta que tiene una gran fuerza en la mano izquierda, así que no advierte a su equipo del peligro que puede suponer. De esa forma, cuando menos se lo esperan, saca la zurda y da un remate a la otra punta que vuelve locas a las contrarias. (Jejeje)
Estas personas suelen tener gran facilidad para las artes y para los deportes porque, ya digo, su cabeza está ordenada de otra manera.Pero, claro, no “todo son ventajas en El Corte Inglés”, como dice el anuncio. El cerebro ordena nuestra vida y, gracias a él, vemos de una manera determinada el mundo que está a nuestro alrededor. Estas personas adolecen de método porque su cabeza no es capaz de poner orden en el mundo. Por lo tanto, están incapacitadas para las matemáticas.
Voy a explicarlo de manera muy sencilla porque resulta difícil de comprender. Yo misma, no tengo muy claro lo que esto significa.
Cuando a nosotros nos dicen, por ejemplo: “¿ocho y cuatro?” vemos en nuestra imaginación una especie de regleta con los números y calculamos: “con el ocho me faltan dos para el diez. Si le sumamos cuatro, rellenamos los dos números que faltan y nos sobran otros dos; por lo tanto, serán doce”. Todo esto somos capaces de hacerlo en décimas de segundo. Los números que vemos en nuestra imaginación van ordenados en grupos de cinco y diez para una mayor comodidad, puesto que utilizamos el sistema métrico decimal.Bueno, pues una persona con la lateralidad indefinida no es capaz de ver nada de eso. El espacio no existe para ellos de la misma manera que para los demás, y están muy incapacitados para imaginar ese tipo de cosas.
Cuando mi hija tenía tres años, ya me dijo el neurólogo (por su forma totalmente retorcida de coger el lápiz): “Eso, en sí mismo, ya es un diagnóstico. Aunque te parezca imposible, es la única manera en que podrá dibujar y escribir”
Yo no conseguía comprenderlo, porque algo tan antinatural no lo había visto en mi vida.. pero, por lo visto, es la única forma en que puede coger un lápiz sin que se le caiga.
Tampoco comprenden la geometría ni el dibujo técnico. A mi hija el compás se le va de las manos como si de una metralleta se tratase. Es decir, ella puede aprender las matemáticas, la geometría y el dibujo lineal de memoria, pero no puede llevarlo a la práctica.
Este curso tiene dibujo técnico. Todos sus trabajos son un auténtico churro. Le dijo a su profesora “que ella se esforzaba, que le repitiese el examen, please (léase plííís), por favor (léase por feivor). Y la profesoras le dijo, pensando en fastidiar, que le haría un examen oral. Asombrada se quedó cuando pudo comprobar que ese examen hecho allí mismo, sin haberle dejado ni un minuto de estudio, resultaba para un diez redondo.
Porque ella estudia y sabe de lo que habla, pero es incapaz de verterlo en un papel.
El mismo problema espacial lo tenemos en la casa. Es incapaz de comprender por qué tiene que haber un sitio para cada cosa, por qué los objetos no deben estar en el suelo.
Otro ejemplo: ella está pintando. Utiliza lápices de distintos colores y formatos. Cuando termina de usar uno, lo tira al suelo. Inútil es decirle que será más cómodo tenerlo encima de la mesa, porque lo va a coger de ahí con la misma facilidad. Así que ya estoy hecha a la idea de que toda mi casa ha de estar siempre hecha un desastre.
La encimera de la cocina guarda todo tipo de objetos incomprensibles en una casa normal.
Debajo de su cama, puedes encontrar desde unos patines de hielo hasta un oso de peluche, pasando, naturalmente por tres chaquetas de punto y una bragas...Esta disfunción tiene un tratamiento químico, pero parece ser que es muy fuerte y produce demasiados cambios y demasiada infelicidad.
Al fin y al cabo, como me dijo su neurólogo: “Yo hace más de mil años que no sé hacer una división con decimales porque para eso se han inventado las maquinitas. Y me parece muy injusto que a estos niños, que están diagnosticados y no se trata de ningún cuento, se les obligue a estudiar las mismas matemáticas que a los demás”
Así que ya lo sabéis. Hay niños ordinarios.... y niños extraordinarios, como la mía.
28.05.2004 21:35
curiosísimo... no había escuchado algo parecido en mi vida... lo más parecido fue un reportaje de TV donde explicaba como es la representación mental que efectua el cerebro del espacio tiempo, y hablaba de disfunciones por las cuales habia gente icapaz de aprenderse el camino de su casa, por la incapacidad de representación... en fin,no tiene nada que ver... solo que el cerebro es un gran descnocido, y no lo que se sale de lo común es malo.,.. sino diferente... y extraordinario jeejje
15.04.2003 19:43
Con una mamá así tu hija debe ser doblemente extraordianria. No la enganchas en ciao? seguro q tiene talento.
15.04.2003 02:31
Ahora me pregunto yo si mi hijo es extraordinario u ordinariamente desordenado.... Saluditos.