Por la S de Sur

5  01.08.2008

Ventajas:
sssssssss

Desventajas:
zzzzzzzzz

Recomendable: Sí 

alexpintor

Sobre mí: No puedo ser muso de mí mismo, por eso soy el tuyo

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Por la S de soirée

Una noche, fresco tras los ardores veraniegos que azotan la ciudad. Una terraza. Una barbacoa. Amigos. No conozco a ninguno y los conozco a todos. Ambiente distendido. Relax. La paz de haber pasado un gran trago: buenísimo para unos, malo para otros aunque toca seguir adelante. En uno de los momentos más memorables, Encarna empieza a contar sus historias (no hay velada perfecta sin un buen contador de historias). Como buena onubense, comienza con una de gatos: "Cuando vivíamos en el pueblo, resulta que los vecinos tenían gatos y algunas veces nos entraban por la ventana de la cocina. Claro, y los animalitos robaban lo que podían, lo normal: que mi madre había traído pescado del mercado y lo dejaba en la mesa, a la descuidá venían los gatos al olor y se lo llevaban. Y así muchos días, con pequeñas cosas. En fin. Pero resulta que una vez a mi padre le habían regalao un jamón, y mi madre lo puso en la cocina. Y yo vi aquel jamón y pensé 'verás tú'. Y una noche estaba mi padre viendo el fútbol en el salón y mi madre había subido a la azotea a tender ropa y eso. Y yo me fui mu callaita pa la cocina y trinqué el jamón y me lo llevé pa mi cuarto, y lo metí debajo de la cama. Pues verás. Resulta que mi madre volvió pabajo y se mete en la cocina y ve que el jamón no está. Ay, y empieza, pero esto a voces: 'Aaaaaaaaaaaayyyyy, Pacooooooo, veeeeeeen, corre, que los gatos ya se han llevao el jamóooooon. Aaaaaayyyy, Paco, chiquillo, deja de ver el fútbol. Ayyyy, estos gatos nos tenían que dar un disgusto un día de estos, si ya lo decía yo. Encarnaaaaaaaaaaaaa, ven aquí, correeeeeee, mira lo que han hecho los gatos, que se han llevao el jamón, los joiosporculo, aaayyyyyyyyy...' Mira, yo estaba encerrá en mi cuarto mordiendo la almohada pa que no me escucharan reirme, y mi madre dando voces que los gatos habían robao el jamón y mi padre que va corriendo pa la cocina diciendo 'qué hablas, mujer, cómo se van a llevar los gatos el jamón', y yo imaginándome al gato corriendo arrastrando el peazo jamón por los tejados, y es que me meaba de pensarlo..." Naturalmente, nosotros también nos méabamos al escucharla.

Por la S de sufí

Eva de Vitray Meyerovitch recopiló, agrupándolos bajo el subtítulo de "Los caminos de la luz", hasta 75 cuentos sufíes. La edición castellana, primorosamente realizada por José J. de Olañeta, según la traducción de Francesc Gutiérrez, promete (y cumple) que "a través de su atmósfera encantada, de la magia de los desiertos y la poesía de oasis y ciudades orientales que se desprende de sus páginas, estos cuentos sufíes transmiten el puro perfume de la espiritualidad del Islam". Con ellos aprendo a acordarme de lo que he tenido ya, no pensar en lo que va a ocurrir y a no aflijirme. Aprendo que dar un consejo a un ignorante obtuso es sembrar en terreno baldío. Aprendo que en la pérdida de mí mismo encontraré la jurisprudencia de la jurisprudencia, la gramática de la gramática, la esencia de todas las ciencias. Aprendo que la sequedad de mis labios atestigua que al final llegaré a la fuente.
Por la S de sushi

Me gusta experimentar y aprender, y aunque conozco muy mínimamente la gastronomía japonesa al menos en los términos en que la presentan en los bares y restaurantes especializados de Granada, no había asistido aún a la preparación del maki sushi. Menos aún lo había realizado con mis propias manos. Extiendo el arroz cuidadosamente sobre las algas. Dispongo sobre el arroz unas tiras de salmón crudo. Cojo un extremo de la esterilla y, haciendo presión con los dedos para que el salmón quede en el centro y el arroz lo envuelva, comienzo a preparar el rollo. Enrollo, enrollo, y al retirar la esterilla, voilà! El rollo perfecto. La suerte del principiante y el asombro de mi maestra que no deja de darme la vara con la perfección de todo aquello que crean mis manos. En todo caso, ha sido el maki sushi más sabroso que he probado hasta ahora; será por el amor puesto en la elaboración, grandioso ingrediente que hace suculento a cualquier condumio.

Por la S de mi estrella (mi "star")

Una de las que observaba aquella noche, sentado en una silla plegable Ikea de color blanco (idéntica a la que me soportó durante cinco meses en Guadalajara), con los pies sobre el poyete que nos separaba del patio del monasterio. Con la mirada clavada en lo alto, más allá de la espadaña barroca y de las copas de las palmeras. Es curioso que en Granada las estrellas apenas se ven (salvo con la imaginación), casi como ocurre en Madrid, pero aquí en Sevilla sí. De pequeño no me llamaban demasiado la atención las estrellas, acostumbrado como estaba a verlas todas las noches, fulgurantes, en el cielo limpio de mi pueblo. Ahora clasifico las ciudades según las estrellas que me permiten ver o que me ocultan. En Sevilla se ven muchas, a alguna la tengo especialmente cerca.
Por la S de Sevilla

La acalorada ciudad por la que he vuelto a pasear. Camino de la Carbonería, donde vive el arte. O del Alcázar, donde las notas andalusíes y orientales endulzan el ambiente y me envuelven en una caricia musical. Camino de las siempre altivas Columnas de Hércules, paso triunfal que atravieso con devoción y humildad. Camino de los columpios de la Alfalfa (un rato de risa noctámbula) y de la plaza del Pan. Camino de la Resolana y la Macarena, entre el "limes" urbano almohade y el ilimitado fervor cofradiero de una multitud cada primavera, deteniéndonos sin embargo a la serena sombra de un gran ficus frente al Parlamento de Andalucía.

Por la S de San Nicolás

Calles empedradas de chinos. Cuestas. Unos escalones. Gente. ¿Qué observan? Allí está. Las luces la iluminan, en la fresca noche. Castillo, palacio, ciudad, jardín, huerta, mezquitas (hoy iglesias y monasterios)... Tras ella la gran montaña de nieve. Por debajo la ciudad, coqueta y recoleta, laberíntica en sus callejuelas, adarves y placetas (jamás plazuelas ni plazoletas, difícilmente plazas). Singular en algunos palacios. Puntiaguda en sus campanarios, antaño alminares de una fe que se sigue profesando y de una cultura que se sigue viviendo y saboreando. Al fondo del todo, oculto, el río que traía pepitas de oro. Nosotros lo observamos todo. Miramos las lucecitas en la distancia, pequeñitas, titilantes, temblorosas. Lucen impresionantes en una de las fotos. Mi estrella también luce, cegadora. La noche se vuelve un mediodía. Boabdil ya no puede recuperar su reino, ahora el soberano soy yo.
Por la S de saludo

Un bonjour, un gurmonin, y después un hasta ahorita, un ta lueguito, un ciao, un luego te veo... Y siempre besos...

Fotos de Por la letra S
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La medina alhambreña
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Comentarios sobre esta opinión
Sceal

Sceal

13.10.2008 21:34

Me ha encantado la facilidad con la que has sabido entrelazar tan bien todo de lo que has hablado, mezclando lo cómico de los gatos con lo más profundo después. Muy buena. Un abrazo ;-)

monoi

monoi

25.08.2008 03:47

Excepcional y sin palabras que me has dejao leyendo tu estupendisima opi.. besos salerosos para ti.

laura89e

laura89e

13.08.2008 00:06

muy bueno

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