Por la letra T

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Opinión sobre "Por la letra T"

publicada 05/08/2008 | solycar2
usuario desde : 04/06/2008
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Excelente
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muy útil

"TEMPLARIOS: ¿TEMERARIOS, TONTOS?"

Así de imponente es nuestro protagonista

Así de imponente es nuestro protagonista

Principios del siglo XIV. Benito Ontorrón, como Senescal y máxima autoridad del castillo, domina el inmenso páramo castellano. Si hay algo que llama la atención de su aspecto físico es su enorme joroba, una protuberancia que le da un aspecto entre cómico y trágico.

Felipe de Cognón, el joven templario, que acaba de jurar los votos, pregunta a Fernando de Prepucio Anchón, un fornido compañero, veterano de mil cruzadas, el porqué un hombre con esa deformidad pudo ser caballero templario y, más aún, como lo eligieron máximo Comendador de la Orden en el noroeste de Castilla.

Verás muchacho - dijo el cruzado - la explicación es más sencilla de lo que parece. Él no es chepado de nacimiento, fue el premio que tuvo que pagar por salvar al Reino de una terrible invasión mora. Y todo ello lo consiguió gracias a una cualidad suya.

¿A qué os referís, señor? ¿Al valor, al heroísmo, a la audacia? Respondió el joven.

Muy sencillo, joven e inocente amigo, todo lo consiguió ¡por tonto!

Pe..pero, - balbuceó Felipe - Estáis insultando a vuestro superior, la Orden jamás consentiría que un incapaz mental guiará los pasos de sus siervos.

Calla y escucha, ¡voto a bríos! - exclamó Fernando - esta es una historia que se remonta a la adolescencia de Benito.

Cuando el padre de éste, hacendado de gran fortuna, supo que su muerte estaba cercana, quiso dejar el porvenir de sus hijos asegurado. Al mayor legó la mitad de su hacienda, las hijas fueron casadas con nobles de la zona, con aportación de sustanciosa dote, y el pequeño, nuestro Benito, en conversación con el Comendador Templario de aquella época, Lorenzo de Arribas y Jodemulas, donó a la Orden el resto de su patrimonio, a cambio de incluir a su hijo menor en el ejército de monjes-soldados.

Jodemulas no se lo pensó, esa donación los haría enormemente poderosos en la zona leonesa, y el precio a pagar le pareció insignificante. Además, Benito parecía buen muchacho, no veía impedimento alguno en que entrase en la Orden.Aunque la verdad asistía atónito al intento del joven de intentar ordeñar a las gallinas.

Así, antes de cumplir los 20, fue el más joven Caballero Templario conocido en el Reino de Castilla. Tras hacer el juramento, ante la Cruz y la imagen de la Virgen María, rodeado de los 22 templarios que custodiaban el castillo-santuario, le fue encargada su primera misión. Era sencillamente un cometido diplomático realmente sencillo:

Debía dirigirse a la frontera del río Guadalquivir, donde estaba la linde del reino moro. Allí, la hija del Taifa Abdalá Gandul El-Vago, celebraba su mayoría de edad, e iba a comprometerse con Yusuf-el Pringue, para reforzar las alianzas entre los reinos de Córdoba y Granada.

Eran tiempos de tregua, época de no agresión, y la diplomacia se desarrollaba con normalidad. De esta forma, la bellísima Radja Fatima recibía regalos de los reinos vecinos, ya fuesen moros o cristianos.

Benito galopaba acompañado de pequeña escolta. El regalo era una preciosa jaima nupcial elaborada con el mejor paño de Zamora. Tras entregarla, debía decir, con fuerte voz, la frase:

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"Fatima, el Temple te estima".

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Repitiendo la frase una y otra vez, para no errar, llegó en pocas jornadas a la corte cordobesa. Allí le esperaba el sultán Abdalá, y ante cientos de presentes, impresionados por el porte de la comitiva templaria, el joven monje soldado extendió ante los pies del monarca y su hija la jaima, la preciosa tienda. Admirados del dibujo, del encaje, de la calidez de la tela, sonrieron agradecidos. Llegó el momento de decir la frase y…la mente del muchacho quedó en blanco. Tras un par de azarosos minutos, atinó a decir, mirando a los ojos de la linda Fatima:

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"Trabájame el pene, Irene".

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Con la boca abierta, sin reaccionar, los moros no daban crédito, hasta que la mente del Taifa procesó la frase. Su rostro se volvió rojo de la ira, gritando: "has ultrajado a mi hija en mi propia casa, sucio bastardo, la tregua está rota, y tú vas a pagar con tu vida tu miserable osadía".

Sus compañeros montaron y huyeron a toda velocidad, Benito montó tras ellos, con el tiempo suficiente para escapar campo adelante.

Conforme huían hace el mundo cristiano, se iban uniendo más y más sarracenos en la persecución. Llegada la noche, la media docena de templarios iban perseguidos por 15.000 enfurecidos a caballo. Aprovechan las sombras, se refugiaron en una cueva. En su interior, el caballero Mateo Dosnabos sacó de su alforja la cruz de plata que siempre iba con ellos. Montaron un pequeño altar, al amparo de un minúsculo fuego, y entonaron las plegarias a Nuestra Señora, para que los protegiese de todo mal.

De pronto, una figura fantasmagórica surgió tras las sombras. Era una silueta humana, que flotaba como fluido evanescente. Su cuerpo semitransparente estaba tocado por un enorme turbante, su túnica no llegaba a tocar el suelo.

Aterrorizados, desenvainaron la espada, aún dándose cuenta de la inutilidad del acto.

"Bajad las espadas, desgraciados" - bramó la voz- Soy el espíritu de Halal-el Bobalicón, el guardián del cofre mágico. Estoy condenado a morar en esta cueva hasta que un espíritu noble me libre de mi maldición. El mago y cabalista Mohameh laChorra me condenó hace 200 años a estar en esta prisión de piedra natural hasta que alguien adivine de qué forma, accidental, murió a manos mías.

Si lo adivinas, conseguirás la libertad y el contenido de este cofre, miles y miles de brillantes, perlas y rubíes de incalculable valor. Si no aciertas, os convertiré a todos vosotros, cristianos, en ratoncitos de campo.

Espontáneamente, Benito comienza a hablar ante el pasmo de sus compañeros. ¡Calla, desgraciado! - le dicen - pero el sigue hablando impertérrito:

A ver si te pasó como a mí de chico, en las caballerizas de mi padre. Un buen día me dijo: "Benitín, ve donde las caballerizas y acércate a mi alazán favorito, Floresta. Córtale las uñas y límpiale el cuello.

¿Y que hiciste? - Preguntaron sus compañeros-

Pues lo mismo, pero al revés, contestó compungido, le limpie las uñas y le corté el cuello.

¡¡Por Alá!! Gritó El Pringue, el terrible fantasma, yo también me cargué así a mi amo el mago, me confundí.

¡Ahí va, otro idiota! Dijeron los templarios a coro.

Eufórico, el espíritu, ya libre, les entregó el tesoro, diciéndoles: Estas son las palabras mágicas, nunca las olvides, y sólo tú puedes pronunciarlas, estas palabras son:

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"Abre el cofre, Onofre".

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Recuerda, si te equivocas, vendré para vengarme.

Eufóricos, a primera hora, de amanecida, salieron de la cueva, pero al girar el primer recodo, los esperaban los 15000 indignados sarracenos cordobeses. Éstos iban a colgarlos del árbol más alto, cuando Benito les dijo: ¿y vais a perder el contenido de este cofre mágico? Es imposible abrir, y sólo yo conozco las palabras mágicas. Dadnos la libertad, y su contenido será vuestro.

Sonriendo para sus adentro, Abdalá Gandul, el sultán, aceptó el trato. No los mataría…ese día, pero la afrenta a su hija la pagarían con sangre al día siguiente.

Entre dos moros bajaron el pesado arcón de un caballo sin jinete. Poniéndose ante el cofre cerrado, nuestro héroe se dispuso a decir las palabras mágicas. Se hizo un silencio sepulcral, y lenta y ceremoniosamente dijo:

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"Abre el baúl, Raul".

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Inmediatamente salió el espíritu, y enfurecido dijo: a todos vosotros, panda de miserables, os convierto en ratoncitos de campo.

Dicho y hecho, un ejército de roedores se desperdigó por los campos hasta perderse en la lejanía. De esta forma, la última amenaza musulmana desapareció para siempre, gracias a la inteligencia ¿¿?? De nuestro Aquiles ibérico.

¿Y qué harás conmigo? Preguntó el joven Templario.

¿Tú? Tú, por tonto, ahí tienes, una joroba.

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EPÍLOGO:

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Aunque parezca mentira, siempre hay sitio en el mundo para un bobo más. Este es el ejemplo histórico, real y rigurosamente documentado que más certifica este dicho.

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Comentarios en esta opinión

  • gemissen publicada 11/12/2008
    Me encantan tus historias¡¡¡ deberías hacerte escritor cómico
  • narayami publicada 25/08/2008
    Muy bonito y mas al ser producto 100% tuyo, seria capaz de apostar que amas esa epoca de caballeros y templarios, el hablar de aquella epoca, o me equivoco? me han regalado dos libros de templarios y con esto me acavo de animar a leerlos. te devo el excepcional pq esto no se merece menos. por fi recuerdamelo por si se me pasa vale? un besoo
  • corus publicada 15/08/2008
    Tienes un don para las hisotrias de humor, que imaginación para los nombres y el ratito que me he pasado bien vale un gran E. Además, se nota que algo de templarios y senescales sabes, y eso también me gusta. Genial
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