Los hijos de mala madre,
¡no pasan, García Lorca!
(In memoriam, Carlos Prendez)Willy abre su cartera y con mucho cuidado saca un recorte amarillento de prensa. Lo desdobla y lo lee, mientras sus labios se mueven en silencio, repitiendo las palabras que conoce de memoria, que en 1960 se publicaron en una columna del "Times" y que le hicieron, otra vez después de tantos años, sentir vergüenza de seguir vivo.
Nueva York, 1960
Hace 30 años que comí con el poeta, Federico García Lorca. Le gustaba el colorido ir y venir de Little Italy, que tanto le recordaba a su tierra, y para nuestra primera entrevista él mismo reservó mesa en la terraza de aquel italiano de la calle Mulberry llamado Pellegrino´s. Tomamos ambos el mítico "linguini alla Sinatra". Pocos años después volveríamos a vernos, esta vez en Madrid, en el Café Gijón. Lejos de intuir lo cerca que estaba su muerte, charlamos sobre los proyectos que rodaban junto a "su barraca", y de los que ya habían rodado entre la "angustia y geometría" neoyorquina, mientras "el estudiante" hacía chanzas de lo difícil que se estaba poniendo ser poeta, rojo y maricón en España.
Desde entonces, sueño con ese momento de vez en cuando. Sólo que a nuestro lado, se recorta la silueta de un miliciano de ojos angustiados, moreno, sucio, flaco, con la pechera blasonada de agujeros rojos. Tiene un lunar cerca de la boca y sus manos sujetan una carta. Su mirada lleva dentro una súplica que atraviesa el alma. Y entonces me despierto sudoroso y me vienen a la cabeza unos versos del poeta, y me paso todo el día recitándolos en mi cabeza.
"quiero dormir un rato, un minuto, un siglo. Pero que todos sepan que no he muerto"Al día siguiente vuelvo a la normalidad y dejo de pensar en ello. Pero se que la imagen de aquel miliciano volverá de vez en cuando, hasta que alguien le devuelva su nombre y apellidos. Hasta que todos sepan que no ha muerto.
Es curioso como la casualidad te elige como portador de un mensaje, sin que llegues a saber nunca por qué. Hace años me llegó una carta, de un brigadista que luchó en la guerra civil española, en la que me adjuntaba el manuscrito de "Poeta en Nueva York", de Federico García Lorca. Esa vez supe sin duda lo que tenía que hacer. Devolvérselo al mundo. Pero hay veces en que uno recibe un mensaje casi por azar y no es muy distinto que si ese mensaje lo hubieran guardado en una botella y lanzado al mar. Uno se convierte en el marinero, que recoge la botella, lee el mensaje y no sabe por donde empezar a buscar al naúfrago.Ahora mismo, 30 años después de aquella comida en Pellegrino´s que recuerdo como si fuera ayer, impotente y esperanzado al mismo tiempo, me decido a lanzar al mar esta botella de nuevo. Valiente mensajero ha elegido el miliciano.
Rolfe Humphries
Madrid, 1937. El Café Gijón ya no es sitio para poetas. Ningún sitio en España ya lo es. La guerra ha silenciado al país entero. Lejos de sus gloriosas horas en que era centro de reunión de escritores y tertulianos, cuando Neruda bebía sus copitas de Pernod y Madame Pimentón se paseaba entre las mesas añorando su etapa como tiple en el Real, ahora, el viejo Gijón languidece. Sigue abierto sólo para servir comidas baratas a combatientes republicanos.
"Esto se pone muy feo, "americano". Los tenemos ya a las puertas. Como no nos ayuden ¡pero de verdad, con dos cojones! los vuestros, nos llevan a todos de paseo no acabándose el invierno. Ayer me hicieron llegar una carta de "frasquito", que le cogieron preso en Ciudad Real y ese no se libra, no se libra, ¡con todo lo que se llevó allí por delante! Dime qué pone."Willy coge aquel papel, que le tendía su amigo con mirada suplicante y empieza a leer aquella carta de caligrafía infantil y llena de faltas, con bastantes dificultades.
Al camarada Gutierrez "el balas":
Aqui nos tienen encerraos en burgos, en la ratonera de Valdenoceda esperando al paseo. Como ves me boi mas ilustrado, quien lo iba a decir. Siempre abia pensado que leer y escribir es de señoritos, que para trabajar al fin y al cabo solo acen falta dos manos, y aora lo que me salba son las letras. Ayer se llebaron al maestro de Alcobendas, que es el que nos enseñava a juntarlas.Dile a la Tere que pienso en ella, y que se marche. Que no me espere, que coja al chico y que se valla a Tomelloso, que de allí salen camiones que cruzan la frontera. Que diga que va recomendada del teniente Orozco, y que no se baje hasta oir ablar en gabacho.
Cada día se llevan a la tapia del cementerio a algunos compañeros. Un día de estos me tocara a mi subirme al camión y a estos camaradas que tengo al lado. A no tardar, que oy an venido unos jesuitas i nos hemos negao a comulgar. Que no nos olviden, que aunque nos entierren en cal viva nuestros hijos sepan quienes somos, que sepan que luchamos por su libertad. Que alguien escriba nuestros nombres en la tapia, que los que dejamos tengan un lugar al que llevar flores, que puedan despedirse y se qeden en paz.Estos ijos de mala madre quieren borrarnos como si no hubieramos nacido. No les dejeis, gutierrez, estos son nuestros nombres, escribelos las beces que haiga falta pero qe no nos maten del todo.
Claudio frutos, el hijo del errero, ColindresMiguel Sanjuan Valverde, de Madrid,"el pana", sus padres tienen la panadería de detrás de Ventas, vete tu a saber si sigue en pie.
Laureano Gil Romero, este tanbien es de Madrid, ayer pasearon a su hermano leocadio. Sus padres y su mujer cayeron en un bombardeo en la avenida nueva que dicen de los obuses, pero tiene 4 ijos que viven con una hermana en Trujillo.Santiago Urrutia, de bilbao, este no tiene a nadie aquí ya.
Y yo, frasquito, Antonino Frasco de Julian, diles a mis padres que que no tengo miedo, que no me olviden y que me cuiden a la Tere. Yo se que a mi padre no le sacan de España si no es con los pies por delante, pero la Tere y el niño, que se vallan, que se vallan, hasta que nos ayuden los rusos o los americanos y recuperemos esta tierra...Hay también un amigo de un poeta de Granada, uno que mataron estos perros en un barranco, no hace mucho. No quiere nada para él, es un gitano y no sabe si tiene nombre, es casi un niño, y siempre le han llamado "Peladilla". Pero el chaval quiere sacar unos papeles de España como sea, el pobre no abla de nada más, si te llegan con esta misiva, dáselos al primero que se valla fuera.
Se despide Antonino Frasco.
"Guárdate la carta, americano, tú tienes más suerte y yo mas memoria. A mi no se me olvidan ya esos nombres. No les vamos a dejar que nos quiten Madrid, y luego iremos hasta esa maldita tapia de Valdenoceda a escribir esos nombres, si hace falta con sangre de sus asesinos"
Nueva York, 1960"Tío willy, tu estudiaste con un tal Rolfe Humpfries, ¿verdad? después de luchar en España. Algo me has hablado de él. Hoy publican una columna que te gustará leer. Hablan del café donde comías tu en la guerra"
Y le tendió el artículo. A sus 18 años, su sobrino le recordaba bastante así mismo, aunque físicamente eran muy distintos. Denzel era moreno, y tenía unos ojos inmensos, siempre expectantes. Estaba lleno de fuerza y de ideales utópicos. Cada vez que le miraba, sentía una punzada de nostalgia. "Guárdate la carta, americano, tú tienes más suerte y yo más memoria" aquellas palabras y los recuerdos que albergaban, golpearon otra vez a Willy como un disparo en el pecho.
Willy se había matriculado en la universidad de Nueva York, en filología hispánica, en 1935. Se sintió muy decepcionado por la mayoría de profesores, que parecían amar más su cátedra que las letras. Pero había un profesor, que parecía entender cómo el lenguaje va más allá de rasgos fonéticos y paradigmas sintácticos, de teorías literarias y disecciones poéticas. Era un simple profesor de español, que casi todas sus clases las comenzaba lanzando preguntas retóricas que hacían despertar a los alumnos de su letargo y prestar atención el resto de la clase: "¿Es el lenguaje el que dicta la personalidad del pueblo o al contrario, la personalidad de un pueblo moldea el lenguaje?"
En definitiva, Willy se sentía atraído por la mente abierta de aquel profesor que propiciaba el debate, que buscaba en sus alumnos ideas nuevas, que les preparaba para pensar por sí mismos: Rolfe Humpfries. Madrid, 1937 Cuartel general de las Brigadas Internacionales. Facultad de filosofía y letras.
Willy recuerda con claridad, como guardó el manuscrito del "Peladilla" en la chaqueta. Su intención era pasarse por la enfermería, donde algunos compañeros heridos de su batallón, esperaban para salir del país y regresar a Estados Unidos. Antes de quitarse las botas, guardó la carta de Frasquito bajo una baldosa suelta, dentro de una caja. Allí guardaba papeles personales y algo de dinero. El manuscrito que acompañaba la carta seguía en el bolsillo de la chaqueta, quería echarle un vistazo. Pero ni siquiera llegó a ir la enfermería y empezaron a oírse gritos en los pasillos.
"¡Varela ha llegao a Morata de Tajuña!, ¡Varela ha llegao a Morata de Tajuña! ¡los tenemos aquí! ¡los hijos de perra se han colao!"En cuestión de minutos todo se llenó de gritos en cuatro idiomas, órdenes, instrucciones y de un ruido ensordecedor de pesadas botas golpeando el suelo. Ciento cuarenta camiones marcharon al encuentro. Treinta carros. Seis mil brigadistas. Entre ellos la brigada XV: El batallón Lincoln. El batallón Dimitrov. El Mackenzie-Papineu. La columna Connolly. El batallón 6 de febrero. Estadounidenses, canadienses, yugoslavos, irlandeses y franceses, comandados por Janos Galiez y convencidos de que parar a Franco significaba evitar la Segunda Guerra Mundial. Dos mil quinientos de estos brigadistas no volverían a entonar su himno...
_mas la patria no la hemos aún perdido,
nuestra patria está hoy ante Madrid,
mas la patria no la hemos aún perdido,
nuestra patria está hoy ante Madrid._
Willy vio morir a muchos ese día en la línea del Manzanares. Pero tenía suerte. Todos estos meses las malditas balas habían alcanzado al de al lado en demasiadas ocasiones, pero el salía ileso. Su última acción antes de retirarse, tras la masacre que luego se llamaría Batalla del Jarama fue abrigar con su chaqueta a un camarada herido y sacarlo fuera del campo.
Brunete no fue muy distinto. Sólo que había tres mil brigadistas menos. Y mucho hambre. Y que Madrid ya era una gran trinchera, casi toda nacional, pero había que intentarlo. Aunque sólo fuera para que los franceses vieran que aún merecía la pena apoyarnos, o por lo menos abrir la frontera. Era necesario demostrar que no estaba todo perdido, para obligar a los rebeldes a bajar al centro y aliviar la situación en el Norte. Para que los republicanos que aún tenían fuerzas recuperaran sus antiguas agallas. Y por lo menos, ya que estaban condenados sin remisión, murieran de pie y con esperanza. Pero sólo sirvió para que cayeran unos veinte mil hombres más de cada bando.
Y después de Brunete, en Agosto, llegó Belchite. Y allí en Aragón a Willy se le acabó la suerte. O quizá el destino quiso otra vez salvarle, y en España ya no había salvación. Esta vez la bala perdida tenía su nombre, y de repente, un fuerte golpe en la espalda lo frenó en seco. Durante dos horas, aguantó tirado al lado de un camión, con un trozo de la camisa taponando la herida. Luego todo se volvió negro.
Pasados unos días, supo que llevaba una semana en la enfermería. Con un metro menos de intestino delgado. Dentro de un camión cruzó la frontera junto a otros heridos. Con un paquete envuelto como toda pertenencia, que un desconocido había dejado a su nombre en la enfermería, en él había un manuscrito y una torpe nota de agradecimiento. En Toulusse se estrelló con la realidad más cruda. "Frasquito", "el balas", "el pana" , todos ellos eran los parias de la tierra. Para toda Europa, para todo el mundo, eran los parias de la tierra. Y sintió vergüenza de estar vivo, de no haber muerto en el frente como tantos otros.
Estaba retenido esperando a su repatriación. Si hubiera sido español, estaría incomunicado en un campo de refugiados hasta dios sabe cuando. No querían que nadie más entrara en España. Ya daba igual que ganaran los buenos que los malos. Pero se tenía que acabar. Churchill no sabía si debía defender a alguien que quemaba iglesias, y aferrándose a esa premisa se lavó las manos. El mundo liberó de nuevo a Barrabás.Desde allí, Willy decidió que volvería a España y moriría allí, no sería partícipe de esa vergüenza. Contactó con algunos españoles que habían escapado de un campo francés, donde les mantenían encerrados como ratas. Se dedicaban a pasar la frontera a quien lo necesitase, introducir correo, material, o armas en España.
El día antes de su intento de regreso a España, mandó el manuscrito al departamento de estudios hispánicos de la Universidad de Nueva York. Si quería salvarlo, si quería volver a verlo, tenía que sacarlo de Europa. En la frontera fue detenido otra vez, y esta vez estuvo en un calabozo hasta que zarpó el barco que ponía fin al sueño de tantos brigadistas. En el barco de regreso a Estados Unidos se acordó de la carta, bajo aquella baldosa. Y se dio cuenta de que con su marcha volvía a matar a cinco hombres, cuyos nombres, torpemente escritos en aquel papel, no conseguía recordar. Sus hijos jamás sabrían dónde había ocurrido la infamia. Y el viviría con esa carga a sus espaldas si no recuperaba ese carta.
"Tu tienes más suerte y yo más memoria". Recordó esas palabras, y recordó ver caer a su camarada, flaco, moreno, con su inconfundible lunar, y los ojos suplicantes, en medio del fuego cruzado. Otra vez la ametralladora escupió su ráfaga asesina sin fijarse en él. "Tu tienes más suerte y yo más memoria". Maldijo su buena suerte y su memoria. Y se odió.Un perdedor más escapando de un país de perdedores.
POSDATA:
Esta es la segunda parte de una opinión que escribió OtisBlues. Recomiendo su lectura para entender esta opinión plenamente, y adjunto el link. Sin leer la primera parte, esta no tiene mucho sentido. He tratado de que la historia se ajustara todo lo posible a datos reales de la guerra civil, pero puede tener cosas inexactas. Paso el testigo de continuar esta historia, y escribir la tercera parte a Tarrou.Parte primera: Willy viene a morir (the last valz) http://www.ciao.es/Por_la_letra_W__Opinion_1377329
06.03.2008 18:54
En su día valoré la primera parte, ahora lo hago de la misma forma con la segunda y, estoy segura, que la tercera, a por la que me lanzo ahora mismo, merecerá la misma valoración. Me tenéis embobada frente al ordenador, ¡qué envidia poder concentrar tanto en tan pocas palabras sin que pierdan ni un ápice de sentido ni capacidad de transmisión! Un besazo.
06.03.2008 14:25
A este willy, le mandaba al Cafe Gijón, y a la Residencia de Estudiantes. Hace poco lei una historia similar sobre un exilado colombiano. Se dececpionarian
05.03.2008 20:41
Je je me he equivocado y he leido primero la tuya, y ahora que ya he leido la primera, ya me queda más claro la historia....me ha gustado mucho, y está muy bien escrita...bicos