Después de casi 3 años del estreno de “Los lunes al sol”, y de sus otras películas anteriores, “familia” y “barrio”, regresa Fernando León de Aranoa, con su nueva película “Princesas”. Se afronta en esta película el tema de la prostitución.Cómo dice la presentación de la película, ésta es la historia de dos putas, de dos princesas. Una se llama “Caye” (Cayetana) y la otra Zulema.
El papel de Caye lo interpreta Candela Peña. El de Zulema lo interpreta la actriz (para mí, absolutamente desconocida) Micaela Nervárez. De origen sudamericano, trabaja de prostituta en la misma zona que Caye. A ésta, se le añade otros inconvenientes, su hijo está en su país natal, y digamos que malvive en un país, al que llegó para ganarse un futuro, para ella y su progenitor.
Son putas, y princesas, porque cada una tiene su propio reino, aunque no sepan muy bien dónde se ubica cada uno, y que está en la calle. Al principio de la película, las protagonistas no se conocen, o sí se conocen, pero se evitan, pues digamos que en la barriada dónde éstas viven, se percibe un gran malestar (no sólo por partes de las prostitutas de nacionalidad autóctona, sino por otros gremios, como será el caso de la peluquera, ...). Ese gran malestar viene propiciado por las prostitutas emigrantes que ejercen su trabajo a la par que éstas, y se crean pequeñas ó grandes rencillas que ponen a prueba la solidaridad de las personas.
Se forjará entre ellas una amistad. Viven en el mismo viejo edificio, dónde Zulema comparte piso con otros emigrantes, y Caye vive sóla, dónde pasa los días contando el dinero que le falta para hacerse una operación de aumento de pecho. Uno de sus sueños, que en realidad, se podría decir que es más que anecdótico...
Cada una de ella, tiene sus propias miserias, una el de estar lejos de su país y su propia situación social, la otra, el de la soledad y sus pequeñas luchas cotidianas (busca un hombre que la quiera, y la vaya a buscar todos los días a la salida del trabajo...), ello unido al propio trabajo que ejercen: ser prostitutas.
Al margen de esto, hay pequeñas historias paralelas, dónde podemos ver la relación díficil que Caye mantiene con su familia (va a comer de vez en cuando a casa de su madre, junto a su hermano, y su mujer), dónde se puede ver la soledad de la madre de ésta (y la añoranza de un marido que nunca jamás va a volver, porque hace tiempo que está muerto).
Aún así, esto gira entorno al mutismo que hay sobre la profesión de Caye. Como no voy a contar determinadas cosas de la película que le quitaría curiosidad a la gente que quiera verla, comentar solamente que también hay otras “historias” interesantes, que están paralelas o siguiendo el desarrollo de la pelí, y que ayudan a recrear el mundo que rodea a estas dos muchachas.
Son de resaltar aquellas partes, dónde los diálogos son mucho más delicados (sensibles, poéticos ...) con aquellas dónde los diálogos dan pie a las sonrisas (y no a las risas propiamente dichas, pues en el cine había gente que a la mínima se reía de todo; o es que yo tengo un sentido del humor más seco, o es que a la gente le gusta reírse de las miserias ajenas...).
Alternan casi constantemente en toda la película. Salen así mismo, imágenes bastante impactantes para el espectador como el primer encuentro que tiene lugar entre las dos protagonistas, que dejan ver ó entrever el maltrato, así también la humillación en el, por ejemplo, encuentro inesperado de Caye con uno de sus clientes en un bar... De todas formas, es enorme la cantidad de escenas, que a mi modo de ver, hablarían por si solas...
Es de señalar también que se juega a menudo con imágenes dónde aparece el teléfono móvil, como un punto de apoyo entre la vida personal y profesional de las protagonistas. Así también con otro tipo de imágenes, como las manos del funcionario (papel interpretado por A. Durán, más conocido por Morris), que representarían el miedo que ejerce sobre Zulema, a la cual maneja a su antojo, gracias a los supuestos papeles “en regla”.
Son también de resaltar el punto de encuentro, dónde esa hostilidad cara el emigrante se hace evidente, en la peluquería dónde Caye se ve con la peluquera (interpretada por Llum Barrera) y con otras chicas (la yonqui, otras prostitutas,...interpretadas por Violeta Pérez, Mariana Cordero...). En relación a esto, me sorprendió ver la escena de la limoussine, que creó que pudo haber sido “excesiva”, pero que también pone su punto de humor...
Quien pone música es el conocido Manu Chao, con unas letras que ayudan a ver lo que se retrata con mucha más cercanía, y también de Alfonso de Vilallonga. Los exteriores son muy apropiados y trabajados, así como el lugar dónde se encontraban las prostitutas trabajando en su propia “casa de campo”. Buen trabajo artístico.
Para terminar, comentar que la prostitución es un hecho que está ahí, aunque cara a la sociedad, se trate sólo frívolamente. Lo cierto es que Fernando León ha dado mucho de si contando una historia de ficción, pero que esta ahí, porque es una realidad social. En el fondo, se presenta el tema, y lo subyace a esto, otros como la (in-)solidaridad, la amistad, el trato al emigrante, la soledad, la ilusión de pensar que “existimos porque alguien piensa en nosotros”...
31.01.2009 01:47
¡Buena opi! Saludos
08.12.2005 15:54
Muy buena opi, una peli genial.1saludo
28.10.2005 08:59
no imaginaba que esta peli fuera a ser asin. Ta claro que voy a tener que retomar mi aficiónpor el cine