Después de mis dos últimas vacaciones pasadas en Roma, este año decidí que mis días de descanso iban a ser tranquilos, sin mucho caminar y sin pasar excesivo calor. Así que me pase unos días en Zamora con la familia y decidimos irnos 3 o 4 días a un buen hotel a cualquier ciudad para descansar.
La decisión de ir a Barcelona fue mía ya que desde siempre ha sido una ciudad que me ha tirado mucho, me gusta su distribución, sus largas avenidas, la vanguardia de algunos edificios, etc.… Así que nos pusimos manos a la obra a encontrar hotel por Internet, ya que los vuelos nos salían gratis por los puntos acumulados en la Iberia Plus.
Así fue como encontramos el Barcelona Princess. Buscábamos un SPA o algún complejo parecido y por una página de Balnearios y Spa encontramos este. Además tenía una oferta para los días de agosto en los que íbamos en los que la habitación Junior Suite costaba 90 € la noche, cosa que para un hotel de 4 estrellas y en agosto nos parecía un buen precio. Además nos habíamos ahorrado el viaje y solamente íbamos a pasar 4 noches. Así que dicho y hecho, reservamos directamente por su página Web porque además si por cualquier cosa no podíamos teníamos hasta el día anterior de la fecha de llegada al hotel para cancelarla sin ningún tipo de coste.
Llegamos al hotel a las 9,35 de la mañana del 10 de agosto, la recepción era impresionante. Al registrarnos en el hotel no había habido ningún problema con la reserva y nos dieron a escoger una habitación con vistas a la ciudad o con vistas al mar. Decidimos una con vistas a la ciudad porque el mar al final lo vemos todo el año aquí en Vigo y en ese momento preferimos la ciudad. Cosa de la cual no nos arrepentimos porque nos dieron una habitación en el piso número 22. Empezamos a subir a nuestra planta a través de un ascensor acristalado desde el cual se iba viendo toda la ciudad de Barcelona. Atravesamos un largo pasillo y nuestra habitación estaba al fondo, un poco aislada del resto, cosa que nos alegró porque así no oiríamos el ruido que a veces hacemos en los pasillos de los hoteles.
Al entrar nos encantó, tenía una pequeña salita de espera con una mesita de metacrilato, una lámpara, una butaca y un sofá, al lado tenía el armario con puertas correderas. Atravesabas la puerta de esa pequeña salita y te encontrabas la habitación, con una cama muy amplia (de 2x2 metros), con sus mesillas, una mesa de escritorio, televisión (con conexión vía satélite), caja fuerte y minibar (el cual era gratis y lo teníamos diariamente a nuestra disposición), la habitación tenía climatizador e hilo musical. Desde la habitación salía el baño y la terraza.
El baño era enorme y al lado de la bañera tenía una cortina para que si querías mientras te dabas un baño verías las vistas de la ciudad. Incluía todos los artículos de aseo personal, así como zapatillas de baño y albornoces.
La terraza era impresionante. Imaginaros las vistas desde un piso 22, además como hacía semi esquina, disponíamos de vistas al mar (no muy completas) y una excelente visión de la ciudad desde conde veíamos la Sagrada Familia, Montjuic, etc… además estaba acondicionada con un par de sillas y una mesa, todo de diseño. Así que desde el primer día se convirtió en nuestro lugar para leer y charlar después de la cena.
El hotel tiene 364 habitaciones distribuidas en 24 plantas, así como salas para reuniones y comedores. 324 de estas habitaciones son superiores, 38 son Junior Suite y 2 de ellas Suite Princess (que tiene pinta de ser impresionantes).
En cuanto los servicios que te ofrece el hotel no le puedes pedir más. La planta 3 es la zona Spa, donde se encuentra el gimnasio, el jacuzzi, la piscina exterior climatizada, el centro de masajes con varios tratamientos desde 32 €, la sauna, una cafetería, así como los vestuarios y una terraza para descansar o tomar el sol. En todos estos servicios disponíamos de toallas.
Luego en la planta 23 se encuentra la que dicen piscina más alta de Barcelona, es pequeñita con apenas 18 metros de largo y con un ancho de poco más de una calle, pero os puedo asegurar que es una gozada bañarte a las 10 de la noche iluminados solo por la luz de la piscina y bajo la luz de la luna.
En cuanto al servicio de restaurante no nos decidimos en probarlo, ya que los precios oscilaban entre los 12 € del desayuno y los 32 € de la comida, así que lo descartamos, porque justo al lado hay un gran centro comercial, con todos los servicios en cuanto a restauración, tiendas de ropa y ocio. Allí desayunábamos para luego irnos al hotel al gimnasio y a la piscina hasta la hora de comer.
El hotel tiene dos torres que se encuentran unidas. Se encuentra situado al lado del Forum, en una nueva zona, llena de edificios vanguardistas y en expansión. Que estuviera un poco alejado no nos importó ya que había parada de tranvía, metro y autobús al lado del hotel, así que, cogíamos el autobús número 7 que recorre toda la Diagonal y nos pasábamos el día paseando por Barcelona para volver ya por la noche, para bajar al jacuzzi y si hacía buena temperatura darnos un baño en cualquiera de las dos piscinas.
Allí estuvimos hasta el domingo 13, sin duda, han sido unos días maravillosos y sin ninguna duda ha sido el mejor hotel donde he estado, si he de buscarle alguna pega, la verdad es que me sorprendió bastante que no pudieras introducir ningún tipo de bebida ni de comida.
Os dejo unas fotos que hice para que veáis el hotel y os hagais una pequeña idea.
02.02.2008 02:30
Yo también soy de Barcelona, me alegro de que te guste, y espero leer muchas más opiniones tuyas sobre la ciudad, ya que muchas veces aprendes más de la gente que viene de fuera que no de los mismos ciudadanos. Un saludo, te leo.
18.01.2008 22:21
Soy de BCN, me alegro que te guste la ciudad. Gran opinión.Un saludo! Te leo a partir de ya!
01.12.2007 03:28
Qué buena opinión. De lo más completa, sí señor. Con lo que me gusta viajar, adoro este tipo de opiniones, porque me sirven para planear pequeñas excursiones futuras. No es especialmente caro, y tiene una pinta fabulosa, así que gracias por hablarnos de él. Un besote!