Yo la tuve tres años usándola a temporadas, generalmente cuando hacía mal tiempo, porque prefiero el deporte al aire libre. Primero se me estropeó la consola, que como estaba en garantía me la cambiaron. Después rompieron los asientos de los tornillos del tambor de plástico que mueve la correa de transmisión. Eso lo arreglé por mi cuenta haciendo alguna chapucilla porque ya había pasado la garantía. Los asientos de los pies se estaban rajando y no paraban de hacer ruido y poco después se estropeó el motor de resistencia, con lo cual la mandé a la porra. Aparte de eso, nunca conseguí acabar con los ruiditos, que quizá sea yo un poco quisquilloso, pero el más mínimo me pone de los nervios. En resumen, que es un juguete bastante delicado.