Punta Cana: 10, Pullmantur: 5, españoles: 0

3  17.07.2006 (18.07.2006)

Ventajas:
Precios competentes

Desventajas:
Nula exclusividad de la clientela .  .  .  y parte del staff de AIR PULLMANTUR

Recomendable: No 

Detalles:

Variedad de la oferta

Relación calidad precio

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Eficiencia


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Esta opinión ha sido evaluado como muy útil de media por 10 miembros de Ciao

Hola a todos.

Somos una pareja muy aficionada a viajar. En cuanto tenemos algo de tiempo libre, aprovechamos para tomar rumbo a algún destino interesante para pasar unos días, conocer ciudades, sociedades y culturas diferentes y, en definitiva, disfrutar haciendo algo tan enriquecedor como un viaje.

En el verano de 2006 decidimos pasar una semana en la República Dominicana, concretamente en el área de Playa Bávaro (Punta Cana), y para ello decidimos hacer lo que jamás hacemos (ahora entiendo por qué), es decir, contratar un paquete turístico que incluya un vuelo charter.

A pesar de que siempre volamos en linea regular, no teníamos ningún problema con probar una compañía charter (salvo el atentado contra el anonimato que supone estar viendo las mismas caras a todas horas). Tampoco había mucha opción, ya que sólo son tres las compañías que operan vuelos directos entre Madrid y Punta Cana: AIR EUROPA, que no nos gusta nada; IBERWORLD, aerolinea charter asociada al touroperador IBEROJET; o AIR PULLMANTUR, aerolinea del touroperados PULLMANTUR.

Finalmente decidimos elegir ésta última, ya que nos permitía elegir el hotel en el que estábamos interesados: el GRAND PALLADIUM PALACE. Algo (la intuición, suponemos) hizo que decidiéramos pagar un suplemento para viajar en clase turista superior (el equivalente a Business). Fue todo un acierto, dado el reducido número de asientos que alberga el "chichón" del Boeing 747, y la masiva concentración de clientela "de comportamiento especial" (un burro habría mantenido mejor las formas) que se dio en la planta baja del avión.

Según llegamos a Barajas, nos encontramos con el primer handicap (para nosotros lo es): toda esa colección de parejitas y familiotas deseosas de conocer a todo el mundo y hacer relaciones sociales aunque sea de forma forzada y a toda costa.

Entonces comenzó ese desfile de frases del tipo: "ah!, ¿que vosotros también sois de Villaperico de Torres?. Qué bien!... ¡qué casualidad!". "No, pues nosotros es que estamos de viaje de novios. Bueno, claro, que vosotros también volveréis en nuestro mismo vuelo dentro de una semana, ¿verdad?. ¡Qué bien!, ¡así nos veremos!". Y es que, aunque nosotros respetamos mucho tal opción, lo cierto es que somos radicalmente opuestos a ella.

Y ahí fue cuando comenzamos a descubrir que había sido un error contratar el viaje con PULLMANTUR y no por nuestra cuenta, como hacemos habitualmente. Nos gusta viajar totalmente a nuestro aire y a nuestro ritmo, con privacidad, y no acostumbramos a intentar hacer pretendidas amistades a toda costa. Otra cosa es que se dé la casual y esporádica circunstancia de que, de forma totalmente natural (y no porque vamos juntos en el puñetero viaje), por afinidad con quien sea, acabemos teniendo un trato, pero no es algo que tenga que ocurrir necesariamente y, desde luego, siempre partimos de la hipótesis contraria.

Pues mientras se producía toda esta sucesión de "alegres" creaciones de amistades nuevas, el caos en los mostradores de AIR PULLMANTUR era total. Tremendas colas, muy superiores a las habituales en cualquier linea aerea, funcionamiento malo y lento hasta lo desesperante, clientela a la que sólo le faltaba la "mochilaza" y el "bocadillazo" (y a veces ni eso) para rematar su triste exhibición de ordinariez...

Por cierto, respecto del personal de cabina de AIR PULLMANTUR conviene contar que, mientras en el vuelo de ida, la azafata de la planta superior del Jumbo fue un prodigio de profesionalidad y agradables maneras, la actitud de la responsable que nos tocó en el vuelo de vuelta fue realmente deplorable: abandonó su puesto en varias ocasiones y durante largos espacios de tiempo, dejando, con ello, claramente desatendidos a los pasajeros.

Pero volviendo a lo que nos ocupa, a partir del momento en el que, por fin, embarcamos en el avión, y hasta el desembarco de vuelta en Madrid, una inmensa mayoría (ya se sabe que de todo hay) de "compañeros de viaje" se dedicó, con su lamentable comportamiento, a dejar buena constancia del bajísimo nivel medio intelectual de la población española (ya famoso, al parecer, a nivel internacional): nefastos modales, peor educación, llamativo nivel de incultura, localismo del más cateto... todavía recuerdo (ésta es una de las anécdotas más suaves...) a una muchacha que, en el vuelo de ida, para llamar a la azafata, en lugar de decirle algo como, por ejemplo: "perdone, ¿le importaría traerme un vaso de agua?", lanzó a los vientos la siguiente "perla": "chica, ponme un vaso de agua aquí...". Sin comentarios.

Muchos pensarán que todo esto no tiene nada que ver con PULLMANTUR, pero SÍ tiene que ver Y MUCHO. Ésta es la clientela habitual de la touroperadora. Y lo podemos asegurar porque éste era el comportamiento abrumadoramente mayoritario de aquéllos con quienes coincidimos en el viaje.

Así pues, esta touroperadora que, por lo demás, es eficaz y organiza bien los viajes (su receptora al otro lado del Atlántico es otra historia de la que hablaremos un poco más abajo), es una gran opción para aquellos a quienes no les importe especialmente el comportamiento ni los modales de sus compañeros de vuelo e incluso de viaje. El que, por el contrario, busque algo de exclusividad, anonimato, privacidad, etc... hará mejor en organizar el viaje por otros medios, o si no, ya sabe a lo que se expone: a encontrarse con una serie de personas que no son capaces de poner la "o" con un canuto y que se comportan como verdaderos asnos.

Durante el resto del viaje, en la estancia en el hotel, aquellos con quienes tuvimos el infortunio de coincidir no dejaron de hacer gala de su flagrante falta de educación, con empujones en los buffets, abandono de colillas, vasos y demás desechos en la preciosa arena de la Playa Bávaro, gritos desaforados, bromitas prepotentes hasta lo vomitivo y modales despectivos hacia los empleados (con aires de señores feudales, y al más puro estilo de los ricos paletos y clasistas que jamás han salido de su aldeano reducto y no saben adaptarse y comportarse fuera de su entorno)... Producía verdadero asco ver a la mayoría de turistas españoles tratar a los empleados como siervos. Y más cuando esos empleados, si bien más humildes económicamente que los turistas, les ganaban por paliza en educación y clase. Lo peor de todo es que no hablamos de gente de 18 años ni nada por el estilo. La media era de entre 30 y 35 años (y eso sí, se notaba, que muy poquito viajados... o nada).

Resultan particularmente difíciles de olvidar algunas exhibiciones de casposa zafiedad, de patético catetismo y de pura indigencia mental, como la de cierto pobre diablo que ocupaba buena parte de su tiempo en la playa a vociferar cosas tales como "ESPAÑA FOREVER!!", o la de otro auténtico botarate que, mientras sonaba la música típica de la isla, gritaba sin cesar: "¡QUITA ÉSO Y PON SEVILLANAS!", por no hablar del gran energúmeno que, desde un catamarán, decidió bajarse el bañador hasta enseñar el trasero a quienes navegaban en otra embarcación cercana, porque toda la parranda de borricos amigos suyos, viendo sus intenciones, le habían animado previamente con gritos de "¡HAZLES UN 'CALVO', HAZLES UN 'CALVO'!". Insólito.

Muy mayores y fuertotes todos ellos, como se puede apreciar. Son los mismos que, al finalizar la excursión en cuestión, durante el desembarco, decidieron "tomarse una copita de nostalgia cañí", cantando un lamentable (y afortunadamente no muy largo) "QUE VIIII-VAAA ESPAAAÑAAA". Por Dios. A estas alturas... Si ya nos hace, de por sí, poca gracia encontrarnos españoles (y encima tantos) cuando salimos de España (porque precisamente buscamos otros aires), aún más decepcionante resulta que los personajes sean de tan baja estofa.

Finalmente, otro suspenso (y de los grandes) para la compañía receptora en el destino de los viajeros de PULLMANTUR. Se llama CLUB CARIBE, y nos sorprendió por la poca y la dudosa honestidad que mostró en la reunión informativa el responsable en cuestión.

El personaje, un verdadero tombolero llamado Víctor, hizo una verdadera exhibición de maneras castrenses ("¡mañana, aquí a las siete para reconfirmar los vuelos!. ¡¡El que falte será el primero en quedarse en la República Dominicana si hay sobreventa!!"), mentiras varias ("un transformador de electricidad les costará 35 euros"... Nos costó 11 dólares - unos 7 euros), y sobre todo, explicaciones muy rápidas y difusas de las excursiones (daba toda la impresión de que no quería que nos enterásemos del contenido exacto de las mismas con precisión, y de lo que incluían y no incluían).

Fue una actitud turbia y marrullera realmente irritante, al igual que el proceso de contratación de dichas excursiones, que parecía una verdadera subasta ("¡¡a ver, manos arriba los que quieran contratar tal o cual excursión!!", "¡¡venga, rápido, rápido, decídanse, que se quedan sin plazas!!"). De verdad, jamás habíamos visto nada igual. Y podemos garantizar al lector que viajamos muchísimo.

Aún así, y pese a todo, disfrutamos muchísimo del destino (al final eso siempre depende de cada cual), pero no pudimos evitar sentir perplejidad ante los modales del referido empleado de CLUB CARIBE.

Asimismo, tuvimos un sentimiento absoluto de vergüenza por ser españoles. Realmente, lo ordinario, lo zafio, lo casposo y lo paleto alcanzaba en ocasiones unos niveles tales que uno ya no sabía si estaba en Punta Cana o en pleno rodaje de la peor película de Pajares y Esteso. De verdad, hubiéramos dado (daríamos, de hecho) el cielo por no compartir nacionalidad con toda esa gentuza, dado el peligro que ello supone de que fuera de nuestras fronteras se piense que todos somos así y que todos vivimos inmersos en tan absoluto subdesarrollo mental e intelectual.

Desde luego, en ciertas webs internacionales sobre viajes (particularmente en la más visitada, que no nombraremos para no hacer publicidad gratuita), cuando se habla de destinos frecuentados, entre otros, por turistas de nuestro país, se apunta siempre en la misma dirección y de forma clara a los responsables de los peores modales: los españoles.

Y es que paquetes como los de PULLMANTUR tienen el mérito indudable de ofrecer muy buenos precios y una organización eficaz, pero también el demérito de atraer a lo más cutre y con menos clase de la población. Una pena.
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Comentarios sobre esta opinión
Zanatos

Zanatos

06.12.2013 00:34

Meterse con los españoles sale muy barato, y más si eres de la propia España. En fin...

adele30

adele30

28.03.2010 23:27

estoy de acuerdo con nesea, si te molesto tanto la gente , pues haber pagado por viajar solo en un avion privado..porque porque le cuentas parece que te molesta la gente en todos lados. viajar es lo que tiene, siempre te encontrás gente, pero hay que ser un poco "tolerante", "open-minded", como dicen los ingleses...para viajar y pasarlo bien, lo fundamental es tener una mentalidad así....estoy segura de que nigún viaje será agradable vayas donde vayasconi la compañía en la qeu viajes...

palentino

palentino

22.06.2008 22:36

Yo también huyo de los viajes organizados y también suelo buscar destinos no muy tipicos donde no me llegue el turista de touroperador, la verdad es que como bien dices a veces los españoles nos comportamos como Paco MArtines Soria allá por donde vamos. Saludos.

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