Completamente aislado del consumismo y la globalización, este paraíso terrestre ha sido descubierto por los turistas hace relativamente poco tiempo. Es un pequeño pueblo de no más de 300 habitantes, cabe aclarar no es un "balneario" es un pueblo, de pescadores artesanos muy humildes y poco acostumbrados al fenómeno que se está dando donde cada verano se amotina la gente por veranear en este lugar. El lugar es sumamente increíble y contradictorio en una pequeña peninsula que se abre a dos lados, por un lado del camino puedes ver innumerables cabañas hermosas donde los turistas pueden alojarese y por el otro a travez de un camino de tierra mal trecho puedes recorrer las humildes construcciones de chapa y barro de los moradores fijos del lugar, hace seis años atrás carecían de electricidad, esos hombres y esas mujeres te reciben con total cordialidad aunque un tanto temerosos del bullicio al cual no estan acostumbrados. La playa de aguas limpias y tranquilas es latamente disfrutable además de que es todo un espèctaculo ver llegar a los pescadores en sus barcas que te ofrecen ahí nomás en la orilla el pescado recién sacado del agua y a muy buen precio. Hace unos años se abrió un restoran con acceso a internet para aquellos que no pueden vivir lejos de sus correos y hay una cabina de telefonía internacional para nunca perder el contacto. La naturaleza es emblematica, cuidada y respetada con guardacostas especializados que regulan que no se abuse de ella ni se produzcan incendios forestales. Hay en la actualidad tres locales nocturnos donde se puede disfrutar de música en vivo y bebidas, tres locales para un pueblo tan pequeño alcanza y sobra. Y los amaneceres para aquellos que trasnochan, son algo realmente imperdibles... Una vez vi nacer la luna, desde el medio del mar naranja y redonda poco a poco fue ascendiendo hasta llegar a lo alto y quedar amarillenta palida, no, les aseguro que no había tomado ni fumado nada extraño...Es tan solo la magia de Punta Del Diablo...