¿Que deporte es el que practicas? y ¿por qué?

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Opinión sobre "¿Que deporte es el que practicas? y ¿por qué?"

publicada 27/05/2017 | LetMeShine
usuario desde : 16/05/2010
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"Hay un deporte para ti."

¡Hola amigos de Ciao! Este debate del mes va sobre el deporte, cuál nos gusta y por qué. Sin embargo, a mí antes de meterme en esas lides me gustaría contaros cómo llegué a descubrir qué deportes me gustan, porque no fue un camino de rosas y creo que mi experiencia puede servir a otras personas.

EL DEPORTE EN LA INFANCIA


Mi relación con el deporte ha sido siempre de amor-odio. De niña empecé practicando ballet y lo deje tiempo después a favor de otras extraescolares no deportivas como eran el teatro o el piano.

Sin embargo, con unos diez años introdujeron las clases de aerobic en mi colegio como extraescolares y con unos doce me apunté también a natación, y en ellas estuve apuntada infinidad de años porque me encantaban. Paralelamente, mi relación con las clases de educación física del colegio era totalmente de odio.

Era una niña bajita (sigo siendo una adulta bajita) y mis habilidades deportivas, muy limitadas. Así como la coordinación o la flexibilidad me ayudaban en deportes como el aerobic, de nada sirven en esas espantosas clases tan mal planteadas que supuestamente deben inculcar los valores deportivos en los niños.

Imagino que respecto a profesores de educación física en España habrá de todo, como en botica, pero no es menos cierto que conozco infinitas historias como la mía de gente que terminó por creer que odiaba el deporte en general debido a esas clases. Saltar el potro o correr saltando vallas es inviable cuando la valla te llega por la cadera y no es que hayas entrenado, porque tenías dos clases de una hora en las que tenían que practicar todos los compañeros y a continuación ya te examinabas.

Lo mismo con según qué deportes de equipo, como el baloncesto, en los que al niño que escogen el último para formar parte del equipo una y otra vez le minas la moral totalmente. No obstante, debo admitir que alguno se me daba bien, como el hockey, en el que me cogían la primera para jugar, pero en general aquellas clases me hicieron odiar el deporte sin darme cuenta de que fuera de ellas yo practicaba aerobic y natación, que eran deportes también.

Después llega la adolescencia y resulta que eres la primera de la clase a la que le crece el pecho, así que no podéis imaginaros lo que es tener que correr dándole vueltas al patio tres cuartos de hora cuando no sabes cómo sujetarte aquello por muy deportivo que sea el sujetador y los chavales en plena efervescencia no se cortan ni un pelo en hacerte saber que te han crecido las tetas, así, literalmente.

Con todo esto, lo que se fomenta desde mi punto de vista es que el niño o niña que es bueno en deporte, evidentemente termine por encantarle; pero a aquel que por cualquier circunstancia tiene una dificultad no se le ayuda en nada, solo se le hace pasar mal y encima le evalúan negativamente, por lo que en ningún modo se le inculcan valores de vida sana o trabajo en equipo.

LOS GIMNASIOS Y EL "POSTUREO"


Cuando comencé el bachillerato me desapunté de natación y aerobic, ya que evidentemente tenía más que estudiar, y no practiqué ningún deporte hasta que en la etapa universitaria a todas mis amigas (y a mí) nos dio por apuntarnos al gimnasio por aquello de adelgazar y porque, en fin, es algo que está de moda.

Entonces descubrí lo poco o casi nada que me gusta un gimnasio tal como entonces lo conocí: meterse en una sala llena de máquinas, ir circulando de una en otra, sudando la gota gorda y con tus peores pintas, mientras una serie de individuos habituales de gimnasio te miran de soslayo con aires de superioridad haciéndose fotos en el espejo.

Abandoné, porque por entonces yo me veía muy gordita (quizás lo estaba un poco, pero yo creía que era el doble) y me sentía totalmente intimidada en aquel ambiente. Estuve otro par de años sin hacer ningún deporte prácticamente hasta que al hilo de otra dieta de adelgazamiento decidí que tenía que hacer deporte fuera como fuese.

¿QUÉ DEPORTE ES PARA MÍ?


Entonces me apunté otra vez a un gimnasio, sí, pero esta vez decidí no pisar la sala de máquinas (no tengo nada en su contra, simplemente no son para mí) y me adentré en el mundo de las clases: body pump, body combat, Zumba... Ahí descubrí por fin que no odiaba el deporte, simplemente odiaba el deporte que de niña hice en educación física, y odiaba el deporte consistente en hacer un circuito de máquinas.

Este tipo de clases me engancharon desde el primer minuto y me descubrieron esa coordinación y flexibilidad de las que hablaba antes, ya que hasta entonces yo estaba plenamente convencida de no tener ningún tipo de aptitud válida para el deporte.

Este tipo de clases me resultan muy amenas y divertidas, ya que conoces gente que va allí no solo a sudar, sino sobre todo a divertirse y liberar el estrés después del trabajo o las clases. Por supuesto, además sudas la gota gorda y quemas muchísimas calorías, ya que se trata sobre todo de deportes cardio, pero cuanto más intensa es la clase, mejor te sientes después contigo misma.

Las de Zumba son de mis favoritas, ya que no son las clases en las que más calorías quemas, pero te insuflan una dosis de energía que ayuda a mover el cuerpo a la vez que vacías tu mente y te preocupas solo de pasarlo bien.

Las de body pump son más cañeras, a veces sufres las agujetas, pero es con estas con las que más notas que estás tonificando el cuerpo y quemando calorías.

Por último, las de body combat me encantan porque descargas en ellas toda tu adrenalina y son como un deporte de contacto, pero el único oponente que tienes eres tú y tus ganas de superación.

Gracias a mi reparada relación con el deporte, algo que me ha llevado muchos años debido a que pasé la mayor parte de mi vida pensando que yo no valía para esto y que resultaba ridícula intentándolo; ahora creo que ha mejorado mi autoestima y, de hecho, he redescubierto otros deportes.

En verano vuelvo a aprovechar para nadar unos cuantos metros (de la orilla a las boyas, o unos largos en la piscina), ya que de algo tuvieron que servirme mis años de natación, y también me encanta practicar snorkel cuando voy a calas bonitas, cosa que disfruté mucho el año pasado en las Baleares, por ejemplo.

Por otra parte, me he animado a ir a otro tipo de clases como GAP o spinning, que si soy sincera me resultan menos entretenidas, pero de vez en cuando me meto si no me acoplan los horarios de las otras clases en mi gimnasio y no están mal.

DEPORTE A DOMICILIO


Normalmente voy al gimnasio Viva Gym, pero además he descubierto todo un mundo de deporte para practicar en casa. Tenemos una bici estática y, así como en el gimnasio no me seducen las máquinas, he de decir que la cinta de correr y la bici son una excepción. Muchas veces me pongo en la estática en casa con algún video en la tablet y ale, ¡a pedalear!

Además, me he comprado unas pesitas pequeñas de Decathlon, muy baratas, y cuando estoy de vacaciones o simplemente no me apetece ir hasta el gimnasio, me hago mi propia rutina de ejercicios combinando distintos vídeos de Youtube. Mis gurús en este sentido son los canales Gym Virtual, de la famosa Patri Jordán, y el de Elena Malova.

Ambas disponen de infinidad de programas cortos de ejercicios de cardio y/o tonificación de 10 a 20 minutos que podemos combinar poniéndonos en el orden que queramos a través de Youtube y hacer nuestra propia clase en casa. Esto me encanta, porque aunque me gusta ir a las clases de Zumba y body porque ya he hecho mi grupito de amigos del gimnasio; el poder hacer las cosas a tu ritmo en casa también es bastante guay. A veces, incluso, combino esos vídeos de cardio con otros de Zumba que también hay por Youtube.

Además esto de poder hacerlo en casa nos desarma de excusas: si solo tienes un ratito, pues haces 30 minutos, pero siempre es mejor que quedarse parado.

NO ES FÁCIL, PERO VALE LA PENA


Os he contado al principio cómo he llegado a este punto porque sé que hay mucha gente como yo, que cree que no le gusta el deporte, en general, o que es incapaz de hacerlo. Sin embargo, creo que es cuestión de explorar hasta que encontremos el que mejor se adapta a nosotros.

Ahora están muy de moda el crossfit o correr (el running para los que gustan de anglicismos) y, sin embargo, yo sé que son dos deportes que no son para mí en absoluto y ¡no pasa nada! Que no te guste el deporte de moda del momento, las máquinas del gimnasio o el deporte que te impusieron de niño, no significa nada, porque hay tantiiiismos deportes... A veces se nos olvida, porque para la televisión solo existe el fútbol y para otra mucha gente solo existen las pesas y las máquinas del gimnasio, pero no es así.

Por otra parte, tengo que deciros que después de tanto tiempo que pasé sin hacer deporte, no me resultó nada fácil llegar a tener buena resistencia y flexibilidad, pero es cuestión de paciencia. No pretendáis llegar el primer día y poder hacerlo todo como el que lleva allí años, yo no soy ninguna “profesional” de las clases de Zumba o body pump.

Como todos, ha habido clases en las que no he podido hacer algún ejercicio porque me faltaba práctica, o que en los últimos minutos iba a cámara lenta porque no podía con mi alma. Y, aunque tengo bastante buena coordinación, también hay veces que me voy para la izquierda cuando toca ir hacia la derecha. Pero, ¿sabéis qué? Que no pasa nada, que si encontráis un gimnasio con buen ambiente, tú sigues adelante al ritmo que tu cuerpo te permita y ya irás mejorando. Compites contigo mismo, no vas a ganar una medalla olímpica.

Por supuesto, yo hablo de las clases porque es lo que ha resultado definitivo para que me reconciliara con el deporte, pero esto mismo se puede aplicar a cualquier deporte: paciencia y constancia, notaréis los resultados. No solo a nivel estético (estar más delgado o musculado), sino sobre todo a nivel saludable: cansarte menos al subir varios pisos por escaleras, o comerte la paella del domingo tan a gusto porque sabes que mañana ya la quemarás.

CONCLUSIÓN


En resumen, con mi participación en este debate busco sobre todo animar a aquellos a los que el deporte se les hace cuesta arriba y, aunque quieren mejorar sus hábitos, se les hace un mundo. Mi experiencia es que he pasado por ahí y ahora llevo unos años yendo al gimnasio. Que sí, que hay épocas que voy más y otras menos, pero intento no quedarme parada y al final la sensación que uno tiene después de hacer deporte es muy satisfactoria: te diviertes, te relajas y mejoras tu salud.

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Comentarios en esta opinión

  • Veronides publicada 09/06/2017
    Llevo toda mi vida practicando deporte y estoy totalmente de acuerdo contigo en como los profesores de educación física hacen que odies el deporte. En mi caso cuando estudiaba, practicaba fútbol, baloncesto y voleibol y siempre fui buena corredora de fondo, aun así hubo un profesor que me suspendió gimnasia, por un estupido ejercicio de malabares. Eso siempre quedará en mi retina, como siendo la mas rápida de mi clase y una de las mas deportistas me podían suspender por algo así. Con los años, sigo haciendo muchisimo deporte, pero a diferencia contigo a mi es algo que siempre me ha encantado en todas sus facetas y eso a la hora de empezar en un gimnasio es básico. Haces muy bien en buscar en aquello que te guste para que ir a entrenar no sea un sacrificio.
  • hruska publicada 07/06/2017
    Totalmente de acuerdo sobre el deporte en la infancia. En cuanto a las supuestas miradas en el gimnasio, bueno, digo supuestas porque si las hay yo no me fijo en ellas, yo prescindo de estas cosas. El día que me preocupe por qué ese me ha mirado con desprecio o ese otro con miedo o qué ha murmurado de mí el de más allá, sea en el gimnasio o en otra parte, ese día, insisto, ya puedo pegarme un tiro. Me parece fantástico que te hayas enganchado a la zumba, pero deberías retomar el ballet. Hablas de autoestima, ¿verdad?Pues practicar números de baile como estos te la harían subir hasta límites sublimes: https://www.youtube.com/watch?v=ovjQGTM-n4Y
  • lemur89 publicada 31/05/2017
    De vuelta con tu nota ^^
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