El corazón de las antípodas
07.04.2004
Ventajas:
Está en un país precioso
Desventajas:
¡Qué lejos está !
Recomendable:
Sí
 esthermen
Sobre mí:
usuario desde:17.01.2003
Opiniones:97
Confianza conseguida:151
Esta opinión ha sido evaluado como muy útil de media por 175 miembros de Ciao
Habíamos estado unos días en Rotorua, en la isla norte, cuando llegamos a Queenstown. Esta ciudad, situada en el corazón de la isla sur, se halla a orillas del lago Wakatipu y en la falda de las Remarkables Rangers. Si os digo que muchas de las escenas de "El Señor de los Anillos" fueron rodadas en sus alrededores, pues no hará falta que os explique lo hermoso que es este lugar. Para los kiwis, que es como les gusta autodenominarse a los neozelandeses, Queenstown es la capital mundial del deporte. Allí podrás practicar todo tipo de actividad: simples paseos a pie para poder observar y gozar de su maravillosa naturaleza, o bien recorridos en barco por el lago, o largos paseos a caballo, o descender por sus fantásticas pistas de esquí. Y si eres amante de las emociones fuertes, podrás lanzarte al vacío desde el famoso "Kawarau Bridge", un puente colgante desde donde se tiran los más intrépidos, no sin antes encomendarse a dios y los santos, o descender sus colinas en parapente, o realizar verdaderas bajadas de infarto por los accidentados rápidos de sus ríos. La emoción está garantizada.
Dado que no soy amante de estas locuras, nosotros nos dedicamos a esquiar y a disfrutar del entorno, consiguiendo, de esta manera, pasar unos días muy agradables y relajantes, lo cual no nos fue mal después del largo y cansado viaje que estábamos realizando. Esta ciudad, de ambiente típicamente tirolés, está pensada básicamente para el disfrute del turista. Es por este motivo, que sus tiendas permanecen abiertas hasta bastante tarde, y eso que normalmente, en Nueva Zelanda, todos los comercios cierran sus puertas alrededor de las cinco. Este hecho nos permitió poder comprar objetos que en otra ocasión no hubiéramos podido adquirir debido a la falta de tiempo. Compramos estupendos artículos de lana y cuero que, diez años después, siguen como el primer día, así como diversos recuerdos que cuando los veo, me hacen evocar este maravilloso viaje que no olvidaré en la vida.
Acorde con el hecho de ser una ciudad eminentemente turística, la noche también está muy animada. Supongo que debido a las bajas temperaturas que tuvimos que soportar esos días, todos los restaurantes y pubs estaban llenos a rebosar. La gastronomía es excelente y la cerveza, según los entendidos, es muy buena. Si a ésto le añadimos el calor de una buena chimenea y una agradable charla con los compañeros de viaje, tenemos unas interminables veladas que me llenan de gratos recuerdos. La infraestructura hotelera también es muy buena. Nosotros estuvimos alojados en el Parkroyal Hotel, en aquel momento, el mejor de la ciudad. Sin duda alguna os lo recomiendo, aunque dado el tiempo transcurrido desde que estuvimos allí, no sé si se ha construido alguno que lo supere.
Además de todos los atractivos turísticos que tiene esta ciudad, Queenstown es, habitualmente, el punto de partida para conocer el Parque de Fiorland, donde se encuentran los glaciares y fiordos más bonitos del país y declarado por la UNESCO Patrimonio de la Humanidad. Tuvimos la oportunidad de conocer el Milford Sound, famoso por ser el más espectacular de todo Nueva Zelanda. Situado en el Mar de Tasmania, sus vistas son realmente maravillosas, así como todo el entorno que lo reodea. El problema fue llegar hasta allí. Debido al mal tiempo, durante el trayecto en coche nos cayó una imponente nevada. ¿Quién me mandaría a mí viajar en esa época del año? Un poco más y no llegamos, ya que gran parte del camino se hallaba obstaculizado por la nieve. El intensísimo frío tampoco ayudaba mucho y tuvimos que hacer uso de nuestras mejores prendas de abrigo. Pero el esfuerzo bien valió la pena y la recompensa fue la esperada.
También tuvimos ocasión de visitar el Doubtful Sound, que es el fiordo más profundo de Nueva Zelanda. Si bien nos dijeron que normalmente se pueden divisar delfines, pingüinos y focas, bien es verdad que no vimos ni un solo animal. Dicen que debe su nombre a que allí puedes "escuchar el silencio". Es por ese motivo, que el barco se detiene unos minutos para que puedas deleitarte con esa paz que te rodea. Cercano a Queenstown se encuentra un pueblecito llamado Arrowtown, fundado en el sigo XIX, con la fiebre del oro. Es muy pequeño, apenas un par de calles, pero te trasladan a otra época en un santiamén. Idéntico a los pequeños pueblos americanos que recrean las películas sobre los buscadores de oro, tiene un interesante museo que te explica ampliamente la historia de esos hombres, que con el afán de ser ricos, se dedicaban a buscar árduamente el noble metal. Un lugar encantador que os recomiendo a todos que visitéis.
Y desde allí, emprendimos viaje hacia Christchurch, la capital de Canterbury, pero eso, es otra historia...
Esta opinión se la dedico a Otati, porque Nueva Zelanda es un país que le haría mucha ilusión conocer.
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19.07.2007 04:57
Que bien describes todo, yo tambien he estado alli con los kiwis y no te quedas corto. Un beso.
21.04.2005 15:16
Excelente opinion, yo estuve en Christchurch, desde donde hice las excursiones a esos parques nacionales que emergen imponentes y nos hacen sentir tan minúsculos seres en la tierra..... No he visto paisajes como aquellos. Saludos
11.01.2005 16:16
Que belleza y yo sin conocerlo besisssss