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Debe de ser el frío, que ha sido capaz de devolverme muchos recuerdos del viaje que hice a Budapest en octubre. Muchas de las experiencias vividas en aquel viaje al final no las recogí en ninguna opinión de ciao, sin embargo, tengo desde hace tiempo pendiente escribiros sobre una de las cosas que más disfruté en esta ciudad, el paseo en barco por el Danubio. Lo primero que tengo que hacer es declararme fan absoluta de los paseos en barquito por ríos, canales y demás. De hecho, si recopilo mis experiencias en este sentido, creo que pocas ciudades que haya visitado y dispongan de este servicio se me han escapado. He subido al barco en París, Londres, Amsterdam, Brujas, Estambul y un largo etcétera. Cierto es que en ese viaje en octubre me quedé con ganas de subir a los barcos que surcan el Moldava a su paso por Praga, pero a mi marido no le apetecía demasiado, prefería esperar a Budapest. No me quejo de ello, siempre me gusta dejar algo pendiente en una ciudad para tener motivos para volver a visitarla, así que de Praga entre otras cosas me queda pendiente ésta, por lo que quiero volver más o menos pronto a visitar esta bella ciudad. Sin embargo, a Budapest de momento la doy por vista, no creo que vuelva a esta ciudad salvo que el azar la cruce en mi camino, por lo que estuvo bien hacer este paseo en barco por el Danubio, una de las cosas que más me gustó de Budapest.
BUDA Y PEST, DOS CIUDADES UNIDAS.
Budapest no es una ciudad, sino dos ciudades unidas y separadas al mismo tiempo por uno de los ríos europeos más importantes, el Danubio. Entre medias de ambas la Isla de Santa Margarita, que ambas comparten aunque legalmente pertenece a Pest. Durante siglos este río las unió, pero también las separó, ya que el Danubio no es cualquier cosa, y en inviernos cruentos y desapacibles, era imposible surcar sus aguas para cruzar al otro lado. De ahí que comenzasen a levantarse algunos de los imponentes puentes que lo surcan, uniendo las dos ciudades, pero todos y cada uno de ellos eran arrastrados por las corrientes de un Danubio embravecido antes o después. El primer puente que se mantuvo de pie y no cayó a los impulsos del Danubio fue el que aún podemos contemplar hoy, y que se le conoce como el Puente de las Cadenas. Después vendrían otros, que hoy hacen posible la comunicación entre estas dos ciudades.
Buda es la ciudad de la colina, la parte medieval y más antigua de Budapest, la ciudad fortaleza, situada en un enclave natural que la guarecía de los ataques invasores. En su atalaya se encuentra el antiguo Palacio Fortaleza y es un lugar realmente bonito, con sus callejuelas adoquinadas, sus casitas de colores y sus impresionantes vistas sobre la ciudad de Pest, especialmente desde el mirador situado delante de la Catedral. Desde allí, si tienes la suerte de que el sol colabore e irradie un poquito de su luz sobre el Parlamento, podrás conseguir unas fotografías maravillosas. A mí me gustó especialmente Buda, mucho más que Pest, sus callejuelas adoquinadas, donde si te salías un poco de la ruta habitual de turistas, puedes descubrir lugares maravillosos. Nosotros comimos maravillosamente bien en un restaurante diminuto de apenas cinco mesas y lleno de encanto, y el paseo por la ciudad de Buda, a pesar del frío, simplemente me encantó.
Pest es la ciudad financiera, situada a una altura muy inferior a Buda, en ella se alzan los edificios más importantes de la ciudad, entre ellos el propio Parlamento, verdadera joya de Budapest. En esta parte de la ciudad se encuentra el bullicio, las calles comerciales, los museos, las zonas financieras. También tiene su encanto, aunque menos de cuento de hadas de lo que tiene Buda, pero como todo, es cuestión de gustos. Pest es más ciudad, mientras que Buda mantiene un poco el aspecto de pueblo o ciudad medieval. En Pest hay más tráfico, más tiendas, más ruido, más gente… Pero también tiene lugares que me gustaron mucho, como es el caso del Mercado Central, el propio Parlamento, el monumento a los que mataron en la Segunda Guerra Mundial arrojándoles al Danubio (triste y bello al mismo tiempo) o la Sinagoga. En todo caso, la mezcla de ambas ciudades hace unos contrastes preciosos.
Lo bueno de realizar un paseo en barco es que te cuentan la historia de ambas ciudades, las interrelaciones que año a año, siglo a siglo, se fueron forjando
Fotos de Recorrido Turístico en Barco, Budapest
Recorrido Turístico en Barco, Budapest
entre ambas, hasta constituirse en una sola, la que hoy conocemos como Budapest. También resulta curioso conocer los orígenes del nombre de Buda, un nombre que al principio sorprende. Buda no era nada más ni nada menos que el hermano menor de Atila, fundador de la ciudad que lleva su nombre.
BUSCANDO BARQUITOS A ORILLAS DEL DANUBIO.
Si no recuerdo mal, estuvimos cuatro días en Budapest; el primero de ellos dimos una vuelta por el centro y cruzamos al otro lado del río, pero no subimos hasta la colina de Buda; el segundo ya subimos a Buda y pasamos allí casi todo el día, regresando a Pest después de comer y empezamos a buscar un barquito para recorrer el Danubio a su paso por la ciudad para el día siguiente. Os diré que si ahora hace frío aquí en España, en Budapest en octubre hacía tanto o más, por lo que estábamos ateridos, buscando los exiguos rayos de sol cuando aparecían. Subirnos a un barquito, a ser posible cerrado y con calefacción, se planteaba como todo un planazo. El problema es que en las orillas de Pest atracan decenas de barcos que de un modo u otro hacen un recorrido muy similar. Por ello, elegir uno en lugar de otro, no era tan sencillo. Los precios eran similares, la duración y recorrido también se asemejaban bastante, pero mientras había barcos cutrecillos, otros eran hasta despampanantes. A eso había que sumarle si queríamos elegir entre un paseo diurno o un paseo nocturno incluyendo cena. La verdad es que si no hubiese hecho tanto frío y el tiempo nos hubiese acompañado un poquito, a mí me hubiese encantado un paseo nocturno, pero pasé tanto frío en Budapest que por las noches, lo único que quería era volver pronto al hotel y estar calentita.
Conforme a esas premisas, decidimos decantarnos por un paseo diurno en barco. Normalmente los paseos tienen una duración de alrededor de una hora, algunos de ellos te ofrecen la posibilidad de bajarte durante una hora en la Isla Margarita y luego coger el siguiente barco una hora después, por lo que la duración total sería en este caso de dos horas. El barco que nosotros elegimos ofrecía precisamente este servicio, por lo que podías bajarte en Isla Margarita durante una hora y luego continuar el paseo en el siguiente barco, sin embargo entre el frío que hacía fuera, y la calefacción del barco que lo hacía tan agradable, no tuvimos ganas de bajar, y nosotros hicimos el recorrido de seguido durante una hora.
Al final nos decantamos por unos pequeños barquitos muy monos y muy fashion (como una cápsula sobre el agua) que se llamaban Legenda, y que sin ser los más caros, ni muchísimo menos los más baratos, poseían todas las características que nosotros necesitábamos. Nos gustaba la duración, las instalaciones del barco, la posibilidad de llevar una audioguía con 30 idiomas diferentes sin coste adicional, que te contarían la historia de las dos ciudades etc. En general, me pareció que la relación calidad-precio de estos barcos estaba realmente bien, y de hecho no me equivoqué. Incluso luego en el interior nos enteramos de que había dos bebidas incluidas en el precio, un licor típico de Budapest y el refresco que quisieras, o cerveza o vino.
SACANDO ENTRADAS Y ¡AL AGUA PATOS!
Las entradas se sacan en el propio embarcadero, existiendo en toda la rivera un montón de carteles de las diferentes empresas que realizan los paseos en barco. En todo Budapest no tienes ningún problema para hablar en inglés con todos los dependientes, recepcionistas, camareros y demás. En este caso, tampoco fue una excepción. Simplemente nos acercamos hasta allí unos quince minutos antes de que saliese el barco, habiéndonos informado el día anterior de los horarios. Sacamos un par de entradas que nos costaron 2.900 florines húngaros cada una, o lo que es lo mismo el equivalente a unos 10€. La verdad es que merece la pena, aprendes mucha historia durante el recorrido y te lo pasas realmente bien.
Una vez dentro del barco, totalmente acristalado, tienes unas vistas estupendas del río en sí y de las riveras de ambas ciudades. Las entradas no son numeradas, por lo que puedes sentarte en el sitio que más te guste. Como nosotros fuimos fuera de temporada, no había aglomeraciones ni nada, había gente en el barco, pero no llegábamos ni a la mitad de la capacidad. Azafatas muy monas te hablan en cuatro idiomas diferentes (incluido el español) y te indican cuándo van a traer las bebidas, te preguntan qué bebidas quieres etc. Igualmente te dan las instrucciones para que utilices la audioguía y selecciones tu idioma. Y ya con la audioguía puesta y un refresquito entre las manos, lo único que tienes es que acomodarte en el asiento (unos sillones tapizados en verde muy confortables dicho sea de paso) y disfrutar de las vistas y de la historia que te están contando.
LA AUDIOGUÍA, TODA UNA EXPERIENCIA.
Inicialmente, yo soy reacia a las audioguías, porque las veces que las he utilizado me han resultado frecuentemente aburridas, con mucha información facilitada de un modo bastante tedioso. Sin embargo, en esta ocasión no fue así en absoluto. Lo primero que me sorprendió es que la audioguía está hecha con dos voces en off, un hombre y una mujer. El hombre es Buda, la ciudad antigua, y la mujer es Pest, la ciudad moderna. Ambos establecen una conversación muy divertida en la que a la vez que cuentan su historia, la de las dos ciudades, rivalizan en belleza y puntos interesantes. Ambas cuentan cómo fueron fundadas, qué vicisitudes corrieron, los puntos que tienen en común (la isla de Santa Margarita, los puentes…), los puntos que las separan, sus pequeñas joyas etc.
Resulta realmente interesante, ya que según vas pasando por delante de los lugares, las voces en off te van contando su historia de una forma además muy amena y divertida. Hay muchos puntos que puedes ver desde la rivera del río, otros más bien los intuyes, o no los llegas a ver, pero sabes que están en esas zonas. Así me enteré por ejemplo que en Buda está el balneario más famoso de toda Hungría, pero cuyo acceso está restringido únicamente a los hombres; o que en esa misma orilla se encuentra una estatua erigida a la memoria de la gran emperatriz Sisí, habiendo estado enclavada anteriormente en la orilla de Pest.
Desde luego, esta audioguía fue capaz de borrar de un plumazo mis prejuicios iniciales hacia estos aparatejos, que dan casi siempre muy certera información pero bastante aburrida. Yo siempre he pensado que si te lo pasas bien y te entretienes, prestarás más atención y por lo tanto aprenderás más. Por ello, cuando una de esas audioguías en algún museo son tan aburridas, nos echa para atrás, o al menos a mí me sucede. Sin embargo, me encantó el modo en que la audioguía del barco desplegaba la información, parecía un divertido documental de la tele. Resultaba muy ameno ya el hecho de que Buda fuese un hombre y Pest una mujer, pero también que se lanzasen pullitas dentro del buen rollito y hablasen cada uno desde sus perspectiva, metiéndose un poco con el otro y a la vez alabándose sus joyas, cada uno las suyas. Es verdad que probablemente la joya más preciada de Budapest sea su maravilloso Parlamento, que se encuentra en la orilla de Pest, pero no es menos cierto que como núcleo de ciudad bonita, para mí lo es muchísimo más Buda. En cualquier caso, ver estas dos ciudades desde la perspectiva del río, que las une y las separa a la vez, es altamente recomendable, una perspectiva diferente.
PROS Y CONTRAS DEL VIAJE EN BARCO.
Creo que el viaje en barco es plenamente recomendable en cualquier ciudad y en Budapest especialmente, ya que pocas veces podemos recorrer las aguas que separan y unen dos ciudades, conociendo los entresijos de su historia y además hacerlo de una manera muy amena e instructiva. De hecho, me encantó el modo en que se realiza precisamente este viaje y el contenido mostrado en la audioguía, como ya os había indicado. Por ello, valoro mucho este servicio y lo considero uno de los pros más grandes de todos.
Los contras tienen que ver con la temperatura. Si vas en una época de calor, probablemente te torres bajo los cristales del barco, por lo que sería preferible otra empresa con barcos abiertos en los que puedas salir a popa y que te dé el aire. En caso de intenso frío como nos tocó a nosotros, muchísimo mejor el barquito cerrado y además con calefacción.
El precio también es un pro, no está regalado, pero tampoco resulta caro. Creo que por 10€, que incluye un paseo en barco de 1 hora (con la posibilidad de bajarte otra hora en Santa Margarita), dos bebidas y una audioguía en veinte idiomas muy amena, realmente merece la pena pagarlos. Además, las chicas de dentro del barco hablan varios idiomas, entre ellos el español. A mí personalmente me da igual hablar en inglés que en español pero por ejemplo a mi madre seguro que le gustaría que le hablen en español. Lo que no sé es si en la taquilla la chica también hablaba en español, ya que nos dirigimos a ella directamente en inglés.
En general creo que la relación calidad-precio de esta excursión es realmente buena. Personalmente me encantó la audioguía como os he comentado, sobre todo el enfoque que le dan a la historia y las relaciones entre ambas ciudades, lo que te ayuda a comprender mucho de la antonomasia de esta ciudad de Budapest, dividida y unida por un Danubio impresionante, con unas aguas en ocasiones temidas. Yo os recomiendo que si disponéis de más de un día en Budapest no dejéis de probar la experiencia del paseo en barco, os dará un contrapunto al resto de vuestras visitas, se os hará ameno y seguro que os gustará. En cuanto a horarios y precios, simplemente tenéis que acercaros a las orillas del Danubio en Pest y comparar entre los precios, horarios y servicios de los diferentes barcos. Incluso disponen de un paseo nocturno algo más caro pero que incluye cena, estoy segura de que realmente será precioso y os llevaréis un recuerdo aún más grato de este paseo en barco.
LA EXPERIENCIA DE ITACA.
Yo soy muy acuática, aunque sea sobre un barco, pero todo vale. Como os comentaba antes, me chiflan las excursiones en barquito por las ciudades, y si hubiese hecho mejor tiempo, probablemente habría escogido un barco abierto, que me permitiese asomarme a popa y que la brisa me acariciase la cara. El problema era que los dos grados y lloviendo no es una temperatura idónea para eso, sino más bien para acurrucarte en un sillón, con plena calefacción y ver las orillas de Buda y Pest y las propias aguas del Danubio desde la ventana. Hay que reconocer que entre una situación y la otra hay bastantes diferencias, pero aún así, las dos tienen su encanto y además uno tiene que amoldarse a las circunstancias de cada momento.
Como suele ser habitual, me lo pasé realmente bien en la excursión en barquito por el Danubio. Creo que una hora es un tiempo perfecto para poder ver y que te expliquen muchas cosas sin cansarte ni perder el interés. Eso sí, con lo calentito que se estaba dentro del barco, a mí no me hubiese importado estar otra hora más. Una pena que hiciese tanto frío, porque de no haber sido así, probablemente nos habríamos bajado en la isla de Santa Margarita, a la que se accede por un puente o desde el embarcadero. No la visitamos ni de una ni de otra forma, no sé si en un futuro viaje… La verdad es que con el frío que hacía, andar de excursión por aquel vergel no se imponía como la mejor opción, sino que intentábamos encontrar pequeños lugares calentitos donde guarecernos del frío. Y es que de Budapest, además de algunos bonitos recuerdos de lugares como la ciudad medieval de Buda, el Mercado Central, el propio paseo en barco etc. sobre todo lo que recuerdo de esta ciudad es muchíiiiiiisimo frío. Y el frío, al menos para mí, es algo que me influye mucho en los viajes, por lo que aunque no tengo en mente volver a Budapest, al menos en un futuro más o menos cercano, si alguna vez lo hago, procuraré que el tiempo me sea más favorable.
Una de las cosas que más me gustaron de mis días en Budapest fue sin duda el paseo en barco, por lo que os lo recomiendo sin dudarlo. Toda la rivera de Pest está atestada de embarcaderos de diferentes empresas que de una u otra forma realizan el paseo. Había uno que era algo así como un barco urbano, hacía un recorrido mayor, aunque no te contaban nada de la ciudad, pero era realmente barato (1 ó 2€). El problema era que se trataba de un barco abierto y lo mismo de antes, el frío. Aún así, si vais con buen tiempo yo os recomendaría que os cogieseis uno de estos barcos turísticos con guía o audioguía (el nuestro era de la empresa Legenda y estaba francamente bien) y si tenéis tiempo, que viváis la experiencia de coger el ferry urbano y recorrer una mayor parte de río, además de mezclaros con gente de la zona, lo que convierte la experiencia en menos turística y más social. En cualquier caso, yo sigo siendo fan de los desplazamientos en barco cada vez que visito una ciudad que tenga río, mar o charca y disponga de este servicio. El paseo en barco por Budapest me ha gustado especialmente, y si alguna vez vuelvo no sólo no dudaré en repetirlo sino que además intentaré hacerlo por la noche, disfrutando de una cena y de las magníficas vistas de la ciudad y el Parlamento iluminados.
A mi me costó decidirme bastante por que crucero elegir: el nocturno o el diurno y al final me decanté por el diurno. Pero como lo de las audioguías me aburre un poco tomé uno de los baratos. Si vas con tiempo hay cruceros de un día entero que tiene buena pinta. Creo que puse alguna foto mía en el crucero en mi opi de Budapest.
Jolin, me parece tirado si incluye todo lo que dices, la verdad es que cuando fui por alli no se me ocurrió preguntar si había esta posibilidad. Un abrazo
18.01.2010 20:34
A mi me costó decidirme bastante por que crucero elegir: el nocturno o el diurno y al final me decanté por el diurno. Pero como lo de las audioguías me aburre un poco tomé uno de los baratos. Si vas con tiempo hay cruceros de un día entero que tiene buena pinta. Creo que puse alguna foto mía en el crucero en mi opi de Budapest.
13.01.2010 13:38
pues nada que me encanta leerte, jejejeje. . . me han gustado mucho las fotos. Besos.
11.01.2010 20:42
Jolin, me parece tirado si incluye todo lo que dices, la verdad es que cuando fui por alli no se me ocurrió preguntar si había esta posibilidad. Un abrazo