- Realidades Ocultas -

4  23.01.2010

Ventajas:
Argumento, sexo, facil de leer .   .  Tolerancia en las bases, permitiendo escribir como apetece

Desventajas:
Los personajes son ficticios, pero existen miles así; - ( .

Recomendable: Sí 

NinetaDark

Sobre mí: La estupidez humana no tiene límites...

usuario desde:14.07.2009

Opiniones:7

Confianza conseguida:2

Comparte esta opinión en Google+
Esta opinión ha sido evaluado como excepcional de media por 48 miembros de Ciao
KASANDRA

Podría tener a cualquiera entre mis piernas, pero esta noche es a ti a quien quiero. Hace rato que dudo en llamarte. Nunca hemos tenido más que sexo. Ni tu ni yo queremos nada más. Sabes que solo te busco cuando me apetece dejarme llevar por el desenfrenado ritmo de tu cuerpo. Pero no te importa. Es lo único que pretendes. Lo mismo que yo. Nunca he vacilado en coger el teléfono para proponerte un plan travieso. Pero las circunstancias de hoy me han hecho titubear. Mañana a estas horas estaré muy lejos. Me voy. Y quizás no vuelva. Ya sabes que nunca me gustaron las despedidas. Pero esta vez es diferente. Quiero llevarme el sabor de tu piel como recuerdo. Si. Nos merecemos una última noche. Vivimos cada vez como la última, como si no fuéramos a volver a vernos, aunque a los pocos días volviéramos a buscarnos como animales en celo. Ha llegado el momento de hacer realidad esa fantasía. Ha llegado la hora de ponerle punto y final a esta historia.

Respondes con voz somnolienta a mi llamada. Reconoces no estar en tu mejor momento. Aún así, accedes a vernos cuando te digo que mañana Japón por fin abrirá sus puertas a mi vida. Sabías que este momento llegaría, pues llevo años esperándolo, pero noto tu voz nerviosa, como si no te hicieras a la idea de no volver a vernos nunca más. Me recoges en casa, para no perder la costumbre. No paras de hablar en todo el camino. Asiento de vez en cuando, alguna que otra palabra suelta, pero apenas presto atención a lo que dices. No me interesan tus historias, ya las conozco. Y hoy quiero lo que quiero. La espera se me hace eterna.

Habitación 107. La misma de siempre. Subimos en silencio. Al llegar, vamos directamente a la cama. Me enciendo un cigarro. Como no fumas, te distraes entre los pliegues de mi falda. Acaricias mis piernas suavemente, deslizándote como una serpiente hasta la fuente de mi placer. No muestro reacción alguna, para bien o para mal. Juegas sobre mi ropa mientras doy una calada tras otra. Luego acaricias mi carne. Medias y bragas ruedan por mis piernas hasta llegar a los pies. Me dejo llevar bajo el peso de tus caricias que toman conciencia del efecto que producen y aumentan el ritmo al compás de mis jadeos. Arqueo mi cuerpo, se eleva mi cintura. No te detengas ahora. No te pares. Sigue. Si. Ahí. Un poco más. Vamos. Si. Si. Justo ahí. Juegas con mi piñón dulce  intentándolo coger con dos dedos, probando si gira una vez más. Has llegado a dónde tenías que estar. Aprieta, entra más. Un poco más. La explosión se encuentra tan cerca que puedo sentir como su calor abraza mi cuerpo. Cierro los ojos. Tiro el cigarro. Mis manos se aferran a tus piernas. Las uñas se clavan en tus muslos. Respiración agitada. Movimientos acelerados. Tempestad. Relámpagos. Truenos. Centellas. Y luego la calma.

Busco la caja de condones que dejamos sobre la mesita de noche. El plástico se resiste, pero consigo abrirla. Cojo uno. Lo abro. ¿Cuál era el lado correcto? Este. Bien. ¿Estás preparado? Espero que así sea. Botón a botón, voy abriendo tu camisa, preservativo en mano, prometiéndote un placer aún mayor. Observo tu torso desnudo. Me voy acercando poco a poco, dejando que sientes mi suave respiración sobre él. Lo beso, despacio y desciendo sobre él. Me detengo en tu ombligo. Rodeo tu miembro con mis manos y siento tu erección. Mi boca está muy cerca. Mi lengua curiosea ligeramente sus alrededores. Cuando menos te lo esperas, lamo tu falo extendido, desde la base hasta la punta. Muy despacio. Embadurnando de saliva cada rincón de tu erecto pene. Al llegar a la cima, la sujeto con mis labios, y succiono con ellos. Coloco el condón en la punta y lo despliego con la boca. El látex se extiende sobre tu piel desnuda. Me subo a tu cintura y, apretada contra tu pecho, permito que poco a poco vayas penetrando en mí. Mi interior te recibe ansioso y caliente. Me balanceo ligeramente, tomando impulso en cada movimiento para el siguiente. A horcajadas sobre ti, cabalgo contra el viento.

Mi rostro está muy cerca del tuyo. Puedo sentir tu aliento. Nuestras bocas casi se rozan. Pero no seré yo la que te pida un beso. No seré yo la que caiga en tus redes. No. No quiero besos. Lo nuestro es sólo sexo. Pasión desenfrenada, deseo desbordado y nada más. Los besos atan. Mi lengua está furiosa, parece que no hoy no me quiere hacer caso, casi no puedo controlarla, quiere rozar la tuya, quiere que el encuentro carnal sea completo. Muerdo tu cuello, lamo tus clavículas, tu hombro es un blanco fácil para mis dientes hambrientos. Nada más. Mantén la boca ocupada. Dejate llevar. Disfruta el momento. Así. Así. Muy bien. No. ¿Dónde vas? ¡No lo beses! ¿Quiere un beso? Tendrá que ser el quien lo pida. Cabalga lasciva. Cabalga frenética. Eso hará que te olvides de su boca. Eso es. Ahora no existe tiempo ni espacio. Nada más que tu y yo. Unidos. Por última vez. Y seguiré sin conocer tus besos. Jamás te dije lo que anhelaba tu sabor, las ansias de sentir tus labios sobre los míos, las ganas de acariciar tu lengua con la mía, de estar pegada a ti en un baile húmedo de sentimientos ocultos. Deseos que jamás me atrevería a confesar en voz alta. Deseos que jamás entenderías. Deseos que te habrían alejado de mí. Deseos que me llevaré en silencio. No, Kasandra, sé valiente, es tu última noche con él ¿ qué puede suceder ? No es él quien te deja, eres tú quien se va a Japón. No te quedes con las ganas. Bébete su saliva. Robásela de su boca. Enrédate en su lengua. Dejate llevar. ¿Qué más da lo que piense mañana? Yo ya no estaré aquí para saberlo. Me habré ido. Ahora quiero estar tan cerca de ti como lejos lo estaré en unas horas. No me importa que se acabe. El final ya está escrito. ¿Y qué, si no hay nada más después? Eso fue lo que pactamos. Por más que hayan pasado años desde entonces.

Mientras invades mis entrañas, dulce y salvaje, mis ojos se detienen en tu rostro, observo tus ojos, tu frente, tu boca...Mi mirada pasea nerviosa de un lado a otro. Muerdo mis labios, los humedezco suavemente con la punta de la lengua sin dejar de mirarte. Ahí está. No puedo creerlo. Por fin ha ocurrido. Cóncava y convexa nuestras bocas se han unido. Curiosas como en toda primera vez. Ligeramente abiertas. Siento como muerdes suavemente mi labio inferior, las cosquillas que esto me produce, como me hormiguea el estómago al sentirte completamente parte de mí. Siento tu aliento caliente y tus labios mojados apretando, tu lengua nerviosa chasqueando, lamiéndome el interior de la oreja muy suavemente, acariciándome y humedeciéndome toda, besándome y mordiéndome el cuello. Soy presa de ti, de mis gemidos. Después de haber habitado miles de noches en mi cuerpo, hoy, por vez primera, te estoy dejando que al fin alcances mi alma, que formes parte de todos y cada uno de esos anhelos que antes solamente habías llegado a rozar. Tiemblo al sentir tu abrazo. Me regocijo con mi reflejo en el brillo de tus ojos. Tus labios me siguen buscando. Me vas mordiendo poco a poco sin compasión. Clavándome los dientes. Regalándome esa pizca de dolor que sabes que me ciega. El calor que desprenden nuestros cuerpos se confunde con el ambiente. El sudor nos une y tu mano resbala sobre mi cuerpo. Me acaricias bajando cada vez más, hasta llegar a mis nalgas y yo me dejo hacer. Me siento como hipnotizada, como en el más allá hasta que me empujas hacia ti y noto con presión tu pene erecto que se esconde entre mis piernas. Hasta ahora no quería ver que era parte de ti. Necesito sentirte más dentro, que me la claves hasta el fondo, que te derrames y me llenes de ti, sentirme que me deshago por dentro, perderme entre nuestros fluidos. Sí, así... jamás imaginé que me entendieras sin palabras.

¡Cuantos años hemos perdido! Ahora, que descanso a tu lado con las mejillas sonrojadas y la respiración entrecortada, odio tener que coger ese avión en apenas unas horas. Ahora que el duro caparazón en el que me cobijaba ha empezado a resquebrajarse,tengo que marcharme. Quizás sean cosas del destino. Y contra el destino no puedo hacer nada. Después de todo, el silencio ha vuelto a ser una vez más nuestro cómplice. No se que decir. Después de todo, vuelvo a sentirme cohibida cuando acaricias suavemente mi pelo y rozas mi cara con la yema de tus dedos. Sonríes. ¡Dios! Adoro esa sonrisa.

- ¿De verdad tienes que irte? - te oigo preguntar muy bajito mientras me estrechas sobre tu pecho.
- Si lo quieres, hay un sitio para ti.
- ¿ De la noche a la mañana ?
- Yo no puedo esperarte aquí.

Debería haberte dicho que son 7 años. No de la noche a la mañana. Pero entiendo tu sencillez al pensar, ojalá yo fuera capaz de lo mismo y así no temblaría de miedo al vernos juntos. Ni siquiera quiero que lo sepas. No necesitas conocer mi miedo y yo merezco darme la oportunidad que me he negado durante más de 35 años.

-¿ Y el billete ?
- Me recoge el jet privado de la empresa a las 8h.
- Dime que estás dispuesta a cambiar tu vida. Dime que conociendo mi vida hasta hoy, vas a poder confiar en mí.
- Claro, Leo, ¿como puedes si quiera dudarlo?

Pasaste el brazo por debajo de mi cuerpo y me acerqué a ti respondiendo a tu abrazo. Así, nos confundimos en la noche como un solo ser. Estábamos exhaustos, demasiadas emociones galopando nuestra alma habían agotado nuestros cuerpos, que pedían paz. La paz que la luna llena nos ofrecía esa noche.

Tardaste dos minutos en quedarte dormido. Yo te observaba como un búho en la noche sin conseguir conciliar el sueño. No apartaba algunas imágenes de mi cabeza, nos imaginaba en Japón, paseando por sus calles, disfrutando del fresco aire de la mañana y las noches locas. Pero pensé demasiado. Allí yo seré tu único lazo; un nuevo idioma, otra cultura, gente que no conoces. Y vas a dejarlo todo. Todo por estar conmigo. No puedo. A pesar de todo, no puedo. Me ahogo, no puedo respirar, mi corazón se resquebraja y palpita dolorido. Como vuelva a llorar hibernará para siempre. Debo huir de esta trampa que he tejido yo misma. Lo siento. Quizás algún día puedas perdonármelo, pero no puedo arrastrarte conmigo. Sé que voy a echarte de menos. No dudes de que así será. Si me despido de ti puede que sea un error. No quiero más errores en mi vida. Te he ganado y te he perdido en la misma noche. Te he descubierto por primera y última vez. Pero ahora he de marcharme.
Con mucho cuidado para no despertarte, abandono la cama y me visto. Te miro por última vez y me marcho sin mirar atrás. No podría mirar atrás.


LEO

Otra vez el maldito teléfono. Por Dios, ¿es que no puedes entender cuando se trata de un mal momento? Quiere que nos veamos. En un principio le he dicho que no. Pero ella ha insistido. Es buena esta chica cuando se propone algo. Hoy no me apetece verla, seguro que si le dijera que mi mujer me ha echado de casa y que en tres días no tendré donde vivir, lo entendería. Si pudiera decírselo a lo mejor ella... Pero si en 7 años no me he atrevido a abrir la boca ¿Cómo atreverme ahora ? Pero ella ha seguido erre que erre. ¿La última noche? ¿Que te vas a Japón? ¡Cómo si por ser más lejos, fuera más importante!  Nunca me he interesado por su vida. ¿Qué le hace pensar que voy a empezar a hacerlo ahora? ¡Japón! ¡JA! El equivalente a secretaria en España, seguro. Y que no tardará más que un par de meses en volver,seguro también.
 Teniendo en cuenta que  Kasandra es la más zorra de toda.... Seguramente me vendrá bien distraerme.

Estabas esperándome en el portal de tu casa. Subes al coche. Vamos al hotel. Al mismo de siempre. La misma habitación. Enciendes un cigarro al llegar. ¿Cuando piensas dejar ese maldito vicio? Hay cosas más instructivas en las que usar la boca. Y la chupas mejor que una puta. ¿Quieres fumar? Bien. Fuma. Pero no pienso quedarme quieto mientras tanto. Tu coño me llama. Te sobra ropa. Me gustaría arrancártela, pero se que tengo que ser delicado hasta que salga esa fiera que guardas dentro. Te rozo a través de la ropa. ¿No reaccionas? ¿Quieres más? Veamos que pasa por este otro lado...¿Tampoco? Está bien, iré a dónde a ti te gusta. Rompería de cualquier manera esas medias que me ocultan tu piel y que complican jugar bajo tus bragas. No es que no me gusten tus piernas, parecen las de una de veinte años. Pero hoy tengo prisa. Pretendía ir más rápido pero siempre se me resisten. Ahora. Sí. Ahora tengo mi camino libre y al fin puedo percibir tu olor a hembra. Te toco y me enciendes. Mmm. Eso debe de haberte gustado. Ya estás empapada y pidiéndome más. Otra vez. Hoy estás revoltosa. Eso me gusta. Tu sexo se está derritiendo. Mis manos resbalan por él. Tu carne caliente. Te vas acercando. ¡Oh! Si......Por como se ha acelerado el ritmo de tu respiración debes encontrarte muy cerca. Me encantan esos pequeños grititos que exhalas entre gemidos. Esos jadeos que sin control dejas libres por la habitación. No sabes como me estás poniendo solo de ver como disfrutas por lo que te hago. Tengo la polla dura y tiesa. No tardes mucho, Kasandra, o tendré que explotar contigo. Tendré que ir más rápido. Sí. ¿Así te gusta? Vamos. ¿Un poco más? ¿Ahí? Caes rendida sobre la cama. ¿Dónde vas? ¿Qué se te ha perdido en la mesita de noche? Espero que no pretendas encender otro cigarro. ¡Ah!. Los condones. Nunca me han gustado. Pero es mejor elección que uno de esos cigarrillos mentolados que fumas. Lo sostienes en la mano. ¿A qué estás esperando? Me haces cosquillas al besar mi torso y, cuando te vas deslizando hacia abajo empiezo a sentir como mi excitación se incrementa aún más, si es que eso es posible. Siempre me ha gustado que te pongas a cuatro patas, sé lo que buscas. A la vez que tu bajas la cabeza buscando mi verga henchida, yo mismo me enarco acercándotela a la boca. Te la pones entre los labios, retirando la piel con los dientes, que clavas muy poquito, justo para mostrarme que están ahí. Gimo, no puedo evitarlo. Sigues, sabes que me pone cachondo y por eso lo haces. Inicias el vaivén muy despacio, primero sólo me chupas el capullo para después tragártela entera. La saboreas, pasando la lengua como sólo tú sabes. Estoy tenso, estoy al límite. Te liberas de mi mano que retiene tu cabeza amorrada a mi polla más dura que nunca y me enfundas el condón con la precisión de tus labios. Compruebas que está bien puesto, y me montas. Te la introduzco lentamente en tu cueva. Te mueves desenfrenada. Has perdido el control y yo contigo. Consigues que me sienta tu semental. Me muerdes los hombros y el cuello. El dolor y el placer se unen dibujando una fina línea que me hace enloquecer. Sus ojos se clavan en mi boca. ¿Qué estas buscando? Te acercas y te alejas. ¿Qué quieres? Sigo bombeando mientras ella se mueve presa de la locura sobre mí. Me buscas con los ojos. Humedeces tu boca con la punta de la lengua. ¡Vaya! Hoy te has propuesto que no me olvide de mi “japonesita”. Me quieres entero y te muerdes con lujuria el labio inferior. Ven aquí, ven a mí. Si no pasa nada porque te bese. Ni siquiera recuerdo porque no lo hago. Nuestras lenguas se encuentran por primera vez, no está nada mal. Ya intuía yo que también tenías que ser una maestra en el boca a boca. Alguien que me devora entero con ese desenfreno y esa pasión que tu tienes, seguro que besa como si la hubieran enseñado en un burdel.  Tú quieres seguir besándome, te besaré, sí, pero yo prefiero las mieles de tu entrepierna, que ya se derraman por nuestros muslos. Quiero seguir profanándote, ultrajarte, llegar a lo más profundo de ti. Más adentro. Así, levanta la cadera, sí...uhmm me equivocaba, tú también prefieres esto. Más adentro. Quiero derramarme por completo en tu interior, quiero llenarte de mi, que los frutos del placer más intenso se mezclen en tí mientras tu sexo palpita. Siiiiii, aahhh, siiii ............... e--so e-ra, síii...,.... pero sin el condón...

Una vez ambos exhaustos, descanso junto a ella sobre la cama. Le aparto el pelo de la cara y, por un instante, me pierdo entre sus ojos. Acaricio su mentón y recorro suavemente sus mejillas.


- ¿De verdad tienes que irte? - se escapa de mi boca en un apenas audible susurro
- Si lo quieres, hay un sitio para ti - contestas con una pícara sonrisa.
- ¿ De la noche a la mañana ?
- Yo no puedo esperarte aquí.
-¿ Y el billete ?
- Me recoge el jet privado de la empresa a las 8h.
- Dime que estás dispuesta a cambiar tu vida. Dime que conociendo mi vida hasta hoy, vas a poder confiar en mí.
- Claro, Leo, ¿como puedes si quiera dudarlo?

Te abracé. Ya sobraban las palabras. Tú te recostaste sobre mi pecho. No tardé nada en dormirme. Me sentía muy bien: había tenido sexo del bueno y me habías solucionado la vida momentáneamente . Ni remotamente sospechas lo que me has ofrecido, sustento, cobijo y placer. Pero después de cómo me has mirado hoy, después de esta noche tan intensa, ese será mi secreto. Estando en Japón, nadie podrá contártelo. Eres trabajadora, generosa y buena. Seguro que estaremos bien.


Desperté. Te busqué entre las sábanas pero ya no estabas. Una nota, una puta nota al lado de una maldita flor para contarme mentiras. ¿ No había un sitio para mí en Japón ? . Mierda de salvavidas que me he buscado. Debí suponerlo,joder. Esta es de las que le encanta jugar con los hombres. Debemos ser decenas los engañados. La semana pasada mi mujer y ahora Kasandra ¿ Japón ? ¿ dóndo voy a vivir ? ¿ quién me queda ?¡ Mentirosaaa ! ¡ Putaaaa ! ¡ Más que putaaaa !

Y derrotado , se tiró al suelo entre sollozos e insultos cada vez más ahogados en su garganta . Se preguntaba donde puñetas acabaría viviendo . Alzó la vista y vio un frasco de pastillas que asoma ba en el bolsillo de su pantalón , y cambiándole el semblante musitó : Ahora nada más me faltaría que alguien se enterara de que voy al loquero , que me obligan a tomar esas píldoras y ya de paso me quedo sin trabajo._ ¡¡ Os odioooooooo !!
Comparte esta opinión en Google+
Enlaces Patrocinados
Evaluar esta opinión

¿Cómo de útil te será esta opinión a la hora de tomar tu decisión de compra?

Directrices para las Evaluaciones

Comentarios sobre esta opinión
allegro

allegro

31.12.2011 10:55

Original la idea de los puntos de vista contrapuestos

jeancarloscruzado1

jeancarloscruzado1

11.08.2010 02:36

muy buenas todas tus opiniones te agrego a mi red de confianza.

ALEVINA

ALEVINA

29.03.2010 18:18

ENHORABUENA! !! !! me alegro de que gane tu relato, era uno de mis favoritos, y ahora mismo releyéndolo casi me muero de gusto.

Escribe tu comentario

máximo 2000 alcanzado

  Publicar el comentario


Leer más sobre este producto
RELATOS ERÓTICOS XIV - opinión de OPENJAMS O lamerle a la sirena el sexo
  excepcional
RELATOS ERÓTICOS XIV - opinión de Acecombat Reencuentro
  excepcional
RELATOS ERÓTICOS XIV - opinión de sheila71 Confesión
  excepcional
RELATOS ERÓTICOS XIV - opinión de Pesimista_Productivo MISS BONDAGE
  excepcional
RELATOS ERÓTICOS XIV - opinión de La_cara_oculta Moira
  excepcional
Mostrar todas las opiniones
Evaluaciones
Esta opinión sobre RELATOS ERÓTICOS XIV ha sido leída 554 veces por los usuarios:

"excepcional" por (79%):
  1. allegro
  2. jeancarloscruzado1
  3. john_andy
y de usuarios adicionales 35

"muy útil" por (21%):
  1. sinuneuro
  2. Octubre2007
  3. takylytos
y de usuarios adicionales 7

La evaluación total de esta opinión no es únicamente el promedio de las evaluaciones individuales.