Estos paneles, de acuerdo al fabricante, con un consumo de 400 W son capaces de calentar entre 10 y 20 metros cuadrados por el método de convección. Prometen un consumo de energía eficiente y un respeto medioambiental. Movido por esta idea, decidí adquirir uno de ellos en el almacén Bauhaus.
Sin embargo, y como resumo en el título, este panel no es una estufa y su potencia es insuficiente para calentar una estancia fría.
En mi caso, necesitó 4 horas para calentar la estancia en donde lo he instalado, lo cual da como resultado un consumo real de 4 h x 400 W = 1.4 kWh .
Sin embargo, ahora mismo tengo una estufa de 2000 W que hace el mismo trabajo en 20 minutos, así que aplicando el cálculo anterior 0.3 h x 2000 W = 0.6 kWh .
Como vemos, para verdaderamente calentar, una estufa de 2000 W consume menos de la mitad que este panel en teoría “energeticamente eficiente”.
Estos paneles deben ser usados -no para calentar-, sino para mantener el calor de una estancia de temperatura moderada: un pasillo, un comedor, una habitación no exterior, etc. Al ser extraplanos, molestan incluso menos que un radiador de calefacción por agua caliente.
Otro punto a favor es algo impagable, como la seguridad: no tiene resistencias a la vista que puedan provocar incendios ni quemaduras. Además, por su diseño, se puede pintar para hacerlo encajar con el color de las paredes.
El tercer punto a favor es que incluye todos los accesorios de montaje. Incluso una broca para taladrar la pared. Esto, más que un punto a favor, es una necesidad: el panel está hecho en Sudáfrica (donde miden por pulgadas) y las brocas que aquí utilizamos están hechas según el sistema métrico, con lo que de no incluirse la broca, sería imposible su montaje.
De esto último, nos queda el punto en contra que si un día desmontamos el panel, el agujero en la pared no podremos aprovecharlo para nada por culpa de su medida.
Otro punto en contra del panel calefactor, de acuerdo a la seguridad, es que no incorpora toma de tierra. Si pasamos la mano por encima, notaremos una leve sensación de temblor, indicativo de que hay una pequeña fuga eléctrica que pasa a través nuestro.
Y por último, un detalle desafortunado, pero no en contra, es que el enchufe a la pared no es acodado. Un enchufe acodado reduce las posibilidades de engancharse con el cable, y más tratándose de un electrodoméstico que se supone ha de estar siempre conectado.