El Caballero de la Luz

5  24.07.2009

Ventajas:
¡¡¡FELIZ CUMPLEAÑOS !  !  !

Desventajas:
¡¡¡No digo más !  !  !

Recomendable: Sí 

ALMARGEN_

Sobre mí: http://kayenalibros.blogspot.c om/2012/02/lectura-conjunta-d e-noche-y-niebla -de.html?showComment=...

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NOTA: Dedico este relato a Pesimista_Productivo en su cumpleaños, una de las mejores personas con las que he tratado y un escritor excepcional.

……

La llanura entera se sobrecogió de frío cuando la noche vomitó sus entrañas. Desde lo más profundo del firmamento una estrella cayó hacia el insondable abismo a una velocidad de cien persephonianos por segundo. La tierra gimió asustada ante el inevitable impacto, pero una cortina de humo negro se interpuso y la estrella se frenó a tres metros del suelo.

Las hiedras asesinas rozaban la parte inferior de la estrella y emitiendo un libidinoso zumbido carnívoro intentaron derribarla. La tierra se estremeció ansiosa, como si un inexistente viento la acunara.

La estrella cambió a color rojo y toda la llanura quedó incinerada. Desde el fondo de las cuevas montañosas se oyó el llanto de la madre naturaleza, pero no era un alarido, no se habría atrevido a tanto.

Nuevamente la estrella cambió de color, pero esta vez durante unas micrónesicas partes de segundo se pudo leer en un lateral el nombre de la estrella: “Tash”. Luego un rítmico sonido a piano atronó la llanura: “Please be Save me I CRY”, mientras de la estrella bajaba de un atlético salto un caballero.

Nada más pisar el suelo se alzó el yelmo y levantó su mandoble. Por su gran peso esta arma suele ser sostenida con ambas manos pero el Caballero de la Luz la utilizaba con la mano izquierda mientras con la derecha manejaba un consistador que le servía para orientarse.

Avanzó lentamente, a su paso dejaba un rastro de pura luz. Pronto el consistador le indicó el camino y se dirigió hacia las montañas. En algún punto había vida, vida inteligente.

Sonrió, siempre iba contracorriente. El planeta entero había quedado despoblado cuando la naturaleza se contaminó y las plantas devoraron a los animales. Debido a su falta de inteligencia no hicieron distinciones entre animales y personas. Los primeros en caer fueron quienes trabajaban en el campo. Fue una primavera del siglo XXII.

Mientras su cuerpo avanzaba muy despacio, embutido en aquella aguileña armadura, su mente retrocedió al pasado. Los telepaparazzi pronosticaron que la gripe de aquel año carecería de importancia, aunque una de las cepas más virulentas parecía afectar incluso a la flora. Inmediatamente las apuestas se decantaron por un escaso número de muertes y el tema se olvidó.

Pero dos semanas después comenzaron a emitirse telereportajes del norte de Americasur, sobre extrañas desapariciones en las poblaciones cercanas al Parque Nacional de Amazonia. Lo que en principio se tomó como una falsa noticia para elevar el share, en pocos días se confirmó como un inicio de pandemia.

Una ola de desapariciones conmocionó a la comunidad internacional sin que ninguno de los sesudos científicos consiguiera plantear una tesis aceptable. Los rumores decían que las plantas se habían vuelto locas, que el virus de la nueva gripe les había conferido actitudes caníbales.

Cuando las pruebas fueron demoledoras el gobierno internacional, reunido en Consejo de Urgencias en su Sede del Sahara, decidió lanzar la vacuna, a pesar de hallarse en fase de experimentación, sobre las masas forestales más grandes del planeta.

Todas las urbes del mundo organizaron una fiesta retro para conmemorar el año cero de la amenaza. Los altavoces difundieron los temas musicales mientras imitadores de Myra Ellen amenizaban el ambiente. Las calles se convirtieron en improvisados escenarios donde todos bailaron en aras de olvidar su miedo.

Pero la cepa, ante la agresión de aquella vacuna improvisada, mutó y la flora adquirió capacidad de movimiento. No era excesiva, porque cada cierto tiempo necesitaban hincar sus raíces en el suelo para respirar minerales, pero era suficiente para poder invadir el cemento urbano.

Quienes estaban más cercanos a los parques fueron los primeros en morir. Luego les tocó el turno a los demás. Nadie sobrevivió.

Un crujido llamó la atención del caballero. Giró a su derecha y advirtió la presencia de un peligroso manzano. Se le acercaba sigilosamente pero no había podido evitar pisar la quemada extremidad de un junco. Ambos se miraron y el caballero advirtió que el frutal se preparaba para lanzarle algunas frutas ponzoñosas. Pero no tuvo ocasión, moviéndose a una velocidad que no aparentaba por su pesada vestimenta el caballero dio un salto hacia el árbol y lo partió en dos asestándole un fuerte golpe con su espadón. Luego desde la punta del mandoble surgió un rayo de luz que lo incineró. Un aullido lejano y lastimero recorrió el horizonte, la tierra se retiraba asustada.

Nadie sobrevivió a la invasión verde. O al menos eso se pensaba. Dos siclos antes el caballero de la Luz se hallaba en el sector azul, el más húmedo, donde habitaba en compañía de algunos animales acuáticos. Aunque tradicionalmente el gran enemigo de la flora había sido el elemento fuego, quien realmente le derrotó fue el elemento agua. La batalla contra las algas fue muy dura, y los grandes animales y quienes residían en los esteros se extinguieron. Pero muchos pequeños peces sobrevivieron así como infinidad de especies minúsculas. Mientras en la zona seca la flora lo aniquiló todo, en la zona húmeda surgieron multitud de nuevas especies de animales.

Se paró, le costaba respirar. A pesar de sus años de campaña y de ser uno de los mejores paladines sobre zona seca no había terminado de habituarse del todo a respirar oxígeno puro. Le era más sencillo hacerlo cuando se mezclaba con hidrógeno. Sobre el jadear de su entrecortada respiración se alzaron unas lejanas risas, parecían humanas. Tomó un par de píldoras del bolsillo de su pernera izquierda y reactivó su respiración.

Avanzó incrementando su rítmo. El consistador vibraba suavemente confirmándole la cercanía de su objetivo. Se lo acercó a la boca y dijo:

- ¡Ù¬Û ۩ Û‘ Ù© Ù¯Ù§ ξ…!

Lo primero era lo primero. Desconociendo los peligros que podía encontrar su código de honor recomendaba avisar al Consejo de Caballeros que los informes eran ciertos, existía vida humana en la zona seca.

Nunca una ladera le pareció más larga, el tiempo se le eternizó mientras subía apresuradamente. A fin de moverse a más velocidad había envainado su mandoble, lo que podía ser considerado objetivamente como una imprudencia temeraria pero el caballero estaba turbado por su proximidad a vida humana en la zona seca. No entendía cómo podían haber sobrevivido a la amenaza verde, pero eran la esperanza para volver a repoblar el planeta. Quienes como él se habían adaptado al elemento agua ya no podían volver al sistema antiguo de respiración.

A pocos metros de la cima de la ladera tuvo que detenerse bruscamente. El consistador vibraba con un ritmo frenético mientras que una luz roja sobre el peto le ratificaba que estaba sometiendo a su organismo a un déficit de oxígeno. Se tomó otro par de pastillas y descansó tres minutos. Luego, muy despacio, saboreando aquel mágico instante, traspasó la cima.

Sus ojos se abrieron como platos ante la visión. Ante él estaba la leyenda, profetizada por los magos más importantes de la posthistoria. Un valle idílico, donde las plantas convivían con los humanos. La paz era posible, allí era posible.

Los bípedos se movían por grupos, algunos más numerosos que otros. Cuando algún humano levantaba los brazos los demás se sentaban. Luego profería un discurso, a cuyo final los demás le aplaudían con gran entusiasmo. Poco después era otro el que iniciaba un discurso y la escena se repetía.

El Caballero de la Luz se acercó a uno de los grupos, intentando captar lo que decían. Un humano, de ropajes dorados, atronaba los aires con un aparentemente incendiario discurso, pero el caballero no le entendía nada. Recurrió al consistador, poniéndole en modo traductor universal, y sorprendentemente su herramienta le informó que no decía nada, que sólo juntaba palabras inconexas.

No entendía nada. Entonces, ¿por qué aplaudían con tantas ganas y adulaban de esa manera? No lo comprendió hasta caer en el detalle de que algunos de los oyentes tenían tapones en los oídos. Pero, ¿por qué se comportaban de esa manera?

Se tuvo que apartar cuando uno de los grupos pasó por su lado gritando: “Carpe Diem”. En su deambular quienes fueron menos ágiles murieron aplastados pero sus gritos de dolor no llegaron a ser oidos por el clamor del grupo.

Otro de los grupos llamó su atención. Cuchicheaban como si tramaran algo pero cuando se acercó se alejaron lanzándole miradas de fuego.

No entendía nada, ¿qué estaba pasando allí? ¿Se trataría de un juego? En esas reflexiones se hallaba cuando una niña pequeña golpeó su pernera.

- ¿Tú eres un clon?

- No sé… ¿tú que crees, chiquilla?

- Es que como eres blanco… Bueno, me da igual, te doy mi confianza.

Y tras estamparle un beso verde en el peto se alejó dando saltos.
Jamás un caballero se halló tan sumido en la confusión como él se encontraba. Dedujo que era normal que un mundo nuevo tuviera sus propias normas, aunque le resultara incomprensible el comportamiento de aquellos seres que parecían humanos.

Entonces escuchó una carcajada y dejó de pensar. Observó que el sonido procedía de un bosquecillo que había en el centro del valle. Cuando se acercaba a aquel punto verde algunos cardos borriqueros salieron del bosque a toda velocidad. Perseguían a un ser humano ante la indiferencia general.

A pesar de los gritos del acosado todos los grupos humanos continuaron con su cotidianidad. El caballero se dirigió, a la mayor velocidad que pudo, hacia el acosado pero no pudo llegar a tiempo. Los cardos borriqueros ya le habían rodeado y tras herirle gravemente con diversos insultos comenzaron a aniquilarle.

Cuando el caballero alcanzó al acosado ya había fallecido. A su lado un grupo participaba en un concurso de autopiropos. Algunas caras se giraron hacia el asesinado, algunos de los ojos se mancharon de tristeza, pero todo duró apenas unos segundos.

Las plantas montaron una fiesta, orgullosas de su hazaña. Los humanos que se hallaban cerca de ellas agacharon su cerviz o se alejaron temerosamente. Algunos rezongaron por lo bajo. Luego se escuchó un trueno.

Varios de los cardos borriqueros no lograron regresar a su bosquecillo. De una nube, que hasta entonces le había pasado inadvertida, surgieron algunos rayos que les persiguieron. Pero cada vez que una de las plantas era alcanzada de sus cenizas resurgía otra planta, más pequeña pero igualmente asesina.

Entonces escuchó la voz:
- “Preparad los caminos de Microsoft…”

Aquello sí lo entendía, aunque no el significado de la presunta metáfora. Sobre un conglomerado de piedra se alzaba una mujer. Sonreía aunque estaba rodeada por algunas hiedras venenosas que intentaban inútilmente alcanzarla. Mas no podían trepar por la resbaladiza roca.

Atrapado por aquella insólita visión el caballero advirtió que existían más grupos de rocas con personas encima. Se dirigió a la más cercana y le dijo:

- ¿Puedo ayudarte?
- Yo te lo agradezco.
- Podría sacarte de aquí y llevarte a lugar seguro.
- Este es mi mundo y nadie me echará de aquí.
- Me llamo Pesi.
- Encantada.

El Caballero de la Luz utilizó el consistador para darle las coordenadas a su estrella para que pasase a recogerle. Mientras sonreía a aquellas heroínas que asediadas por el odio mantenían en alto la bandera de la honestidad, rodeadas de tantos animales.


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Comentarios sobre esta opinión
Argon1972

Argon1972

28.12.2009 20:43

Si alguna vez publicas un libro hazmelo saber, seré tu primer fan. Es un placer vover a Ciao para leerte

X-WOMAN

X-WOMAN

15.11.2009 15:43

perfecto, me ha encantado :)

corus

corus

07.09.2009 11:50

El inicio de la obra está hoy de plena actualidadm asi que pese a llegar con un mes de retraso, pos me gusta el hilo que seguía, pero cuando llegas a la aldea con vida "inteligente" mas matao jajajaja. Como suelen decir por aquí esas mentes con tapones (en los ojos mas que en los oidos jaja), creo que tu texto tiene doble sentido...jajaja. Besos

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