Piel contra piel

1  07.03.2010

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La_cara_oculta

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Piel contra piel.

¡Este oleaje denso de la sangre,
marca oscura y terrible!
No amor. Ansia de besar la tierra,
los árboles, el aire.

Ven. Acércate. No digas nada, esta noche sobran las palabras; no importa el ayer, tampoco importa el mañana, sólo existe el ahora; este momento. Sellaremos nuestro pacto de amor bajo la luz plateada de la luna en un ritual que es tan antiguo como el tiempo. Acércate más, así, tan cerca que puedo percibir el aroma de tu piel, tan cerca que me siento tentado a hundir mis dedos entre tu cabello para comprobar su textura y su suavidad; déjame comprobar si tu piel es tan suave y tersa como parece.

Te dibujaré con caricias tan suaves y tenues que más que sentidas te parecerán soñadas, lenta y seguramente recorreré la larga y esbelta línea de tu cuello; no me detendré sino que seguiré descendiendo, llegaré a tus pechos y te pediré que te muestres desnuda sólo para mis ojos, sin miedos y dejando a un lado el pesado lastre de la vergüenza.

Antes de besarte leeré el amor que sientes por mí en las pupilas dilatadas de tus ojos profundos y límpidos. Y te besaré en la comisura de la boca mientras te aprieto más contra mi cuerpo, no demasiado, no sea que te asustes e intentes huir. Luego te besaré en la boca, pero primero comprobaré la textura de esa carne tierna con las yemas de mis dedos y tú pensarás en un cálido y bucólico día estival mientras mis labios se aprietan contra los tuyos y mi lengua invade tu boca para catar tu sabor y para beber tu saliva. Sí, pensarás en un sol radiante, en el lento y perezoso estío meridional, en paneles de miel.

Te tocaré ahí, donde el pulso latirá desbocado en tu garganta de cisne, te besaré en la sien, un ósculo como hierro candente que no te dejará marca visible. El beso te habrá dejado embriagada, sentirás que tus piernas se niegan a sostenerte y yo me ofreceré a ser tu baluarte. Durante un instante eterno tendré tu cabeza apoyada sobre mi pecho y sentirás la dureza de mi erección mientras te digo que todo está bien y tú no creerás mis palabras pero las aceptarás, como lo han hecho las mujeres desde los albores de la historia.

Acaríciame...
Soy una música callada,
misteriosa y bellísima.
Acaríciame...


Me quedaré en silencio contemplando la belleza de tus senos desnudos y pensaré que jamás he conocido a una criatura tan dulce, tan bella. Inalcanzable para mí…Querré hundir mis dedos en tu larga y espesa cabellera para comprobar su suavidad, su textura. Desearé mancillar tu piel con mis caricias. Buscaré aplastar esa deliciosa boca contra la mía, saborear la miel que oculta en su interior, enredando mi lengua con la de tuya, explorándote… hasta que jadees porque te falta el aliento.

Luego… luego bajaré hasta tus pechos, succionaré tus pezones y los mordisquearé suavemente pero no tanto como para que no te haga arquear tu espalda de una forma felina. Mi rostro se hundirá en ellos y tú buscarás apartarme de ti inútilmente porque ninguna fuerza humana o divina sería capaz de conseguirlo. Y te diré a la manera de los petrarquistas que tú eres el sol y yo el humilde girasol que gira a tu voluntad y tu capricho.

Despacio.

Quedaremos tumbados en un lecho improvisado de heno fresco y acariciaré tu cara, tu cuello, tus pechos, tus caderas con un ritmo lento, cadencioso y constante. Soñarás que estás acostada en una barca, mecida suavemente por las olas, en un vaivén lento y seguro… Tienes cosquillas, por lo que te reirás suavemente cuando te bese en el ombligo porque me detendré a explorar con mi lengua ese diminuto hueco cóncavo que te mantuvo atada a la vida que te insufló tu madre. Y sin saberlo, sin ser consciente la amaré a ella y a todas las madres del mundo.

El mundo se llenará de sonidos vibrantes,
de un hondo rumor de caracolas.
¡Ah, esta sed! no quiero más
que morirme,
dejar mi cuerpo atrás, destruido, harapiento.
¡No quiero más que morirme!

Sé lo que esperas que suceda a continuación pero estarás errada: te haré cosquillas en la planta de los pies y te besaré las piernas. Lameré el interior de tus muslos, deslizaré mis manos por debajo de tu cuerpo. De pronto serás consciente del aire fresco de la noche y yo, antes de permitir que la semilla de la duda de fruto en tu mente tocaré fugazmente tu sexo, una caricia perfecta, breve, que te hará anhelar más.

Te pediré que me dejes amarte, lentamente moveré mis dedos en la entrada de tu sexo sin penetrarte, esparciendo tus jugos melifluos… creerás que estás al borde de la extenuación, que ya no puedes resistirlo más…Me pedirás que me apresure. Sin embargo, yo no tendré prisa alguna y los versos de Susana March cobrarán pleno sentido:

¿Qué es una mujer desnuda?
Una ola, un bloque de mármol,
un puñado de tierra,
un cráter para mirar el infierno.


El aroma de tu sexo mostrará a la luz una parte animal de mi ser: olerlo, probarlo, saborearlo y disfrutarlo se convertirá en mi único objetivo, en una obsesión y tu sentirás que empiezas a hacer a un abismo sin fondo. Y yo me hundiré contigo. Y antes de penetrarte te besare profundamente en la boca para que puedas paladear tu propio sabor. Y pensarás en una tempestad en pleno océano, en vientos huracanados y en olas gigantescas que te tendrán a su merced y capricho…

Ven. Acércate y daremos juntos un paso hacia la eternidad.

***
*El poema que aparece en cursiva es Pasión, de Susana March y es fácil deducir que me parece maravilloso.
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Comentarios sobre esta opinión
cay11

cay11

21.03.2010 18:28

Un relato extraordinariamente elegante y tan intenso como las mareas cantábricas. Y el poema de SM, es seductor cual noche de luna llena. Besos.

dextrosa

dextrosa

20.03.2010 22:44

Leyendo este relato sólo me viene a la mente un hombre totalmente enamorado y que ama a su mujer por encima de todo con un amor puro y pasional. Un beso.

OPENJAMS

OPENJAMS

13.03.2010 01:33

Es un relato muy sensitivo y con sólo decir esto creo que te dejo el mejor comenario posible porque emocionar con las palabras, provocar que sentidos como el taco o el olfato se sugestiones a través de la lectura sólo lo consiguen los grandes textos detras de los cuales siempre hay grandes escritores, en tu caso escritora. Besos.

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