LA VENTANA DEL PALAZZO

5  04.03.2009 (17.03.2009)

Ventajas:
Las que queráis ver

Desventajas:
Las que queráis ver

Recomendable: Sí 

otisblues

Sobre mí: Pasando absolutamente...

usuario desde:11.09.2006

Opiniones:259

Confianza conseguida:156

Comparte esta opinión en Google+
Esta opinión ha sido evaluado como excepcional de media por 61 miembros de Ciao

Ahí estaba: como siempre, puntual a su cita. Yo también. Descorrí los cortinones, mínimamente, para poder tener mejor visión. Caía la tarde sobre Venecia y en el cortile los pajes se aprestaban a enjaezar las caballerías. El hedor proveniente del puente de Rialto se mezclaba, inmisericorde, con el aroma de la vainilla y la canela del cercano mercado de especias.

Ella, desde su ventana, supo que yo la observaba. Como siempre. Entonces tomó la palmatoria y encendió la vela. La estancia se iluminó con escenografía de vodevil. Llevaba un vestido de rico brocado en oro y plata y se ornaba con sus mejores joyas; estaba bellísima y su semblante, iluminado por la vela en contraste con la penumbra, resplandecía por los afeites y hacía resaltar su peinado, primoroso en un recogido del que pendían, caprichosos, dos mechones azabachados.

Comenzó a desprenderse del ropaje con suma delicadeza. Talmente parecía una sensual danzarina; una meretriz prodigiosa de las muchas que enloquecían a los príncipes y condottieros de la Serenísima República de Venecia. Mientras se quitaba los zarcillos de fina pedrería, sus ojos esmeraldas se encontraron con los míos. Yo permanecí impertérrito, hierático, sumido en aquella contemplación fastuosa.

Con dedos finamente orlados de anillos en oro engarzados con piedras preciosas, desprendióse de la peineta de plata que sujetaba su peinado: la cabellera, negra y sedosa, derramóse en cascada sobre sus hombros nacarados. Movió la cabeza, delicadamente, y los rizos ocultaron su mirada esmeralda. Mas yo sabía que me estaba mirando; como yo a ella...

Vino el turno ahora de desprenderse de joyas, collares, pulseras. Las depositó sobre el tálamo de ébano, con dosel de seda y finas telas. Luego se sentó y levantó una de sus piermas torneadas, soberbias, hasta descubrir el nacimiento del muslo; los suntuosos encajes, las delicadas ligas en primorosa puntilla: de todo, poco a poco, fue desprendiéndose. Hizo lo mismo con el vestido hasta que las níveas, blanquisimas enaguas, se mostraron a mis ojos enardecidos por el espectáculo que se les ofrecía...

Entonces llegó el momento culminante: se irguió en toda su plenitud mientras con gesto lleno de voluptuosidad quitaba los suaves tules que cubrían su cuerpo. Aquella desnudez, pródiga en turgencias y redondeces, se me mostró como la representación carnal del deseo. Sin apartar el verdor de su ojos felinos del lugar en el que yo me encontraba, comenzó a masajear sus senos perfectos con delicado ensimismamiento; pronto los pezones se mostraron erectos por mor de la estimulación; ella bajó los brazos para que yo pudiera contemplar aquellas frutas apetitosas, ofrenda magnífica solo apta para dioses.

Como si estuviera en un delicioso trance, danzó por la estancia con toda su exuberante desnudez de albo resplandor. Los contraluces de la vela, asociados a la presencia de la luna veneciana que ya comparecía, la convertían en una vestal marmórea. Danzó para mí. Se contoneó impúdica, deseable, concupiscente, mientras yo, embelesado, la admiraba desde la ventana del Palazzo...

Luego desapareció en las interioridades de la estancia. Por hoy, la representación había llegado a su fin. Como siempre. Como los últimos dos años en los que ella, la bellísima Giovanna Orsini, mi mujer, se complacía en deleitarme con su desnudez espiada, acechada, observada por mí: su marido, el hombre que la había desposado hacía dos años; el Dux de Venecia; el hombre más poderoso de la Serenísima República. Un día más, al llegar el crepúsculo, mi mujer me regalaba esos momentos mientras yo aguardaba, impaciente, tras la ventana del Palazzo...

NOTA: Este relato no participa en el Concurso de Eróticos; es un divertimento nada más. Gracias.-

Comparte esta opinión en Google+
Enlaces Patrocinados
Evaluar esta opinión

¿Cómo de útil te será esta opinión a la hora de tomar tu decisión de compra?

Directrices para las Evaluaciones

Comentarios sobre esta opinión
Mahabbat

Mahabbat

06.08.2009 20:55

Magnífico.

piquitodeoro

piquitodeoro

12.06.2009 00:47

Oye: ¿Qué pasa hoy?. A ver, a mi me da por escribir sobre Tantra. Leo a ALMARGEN y resulta que hay concurso de relatos eróticos, abro tu página y leo esto. . . ¡Y yo con estos pelos! ¿No era Corpus Cristi y hay hasta procesiones?. Un beso

guindilla32

guindilla32

18.04.2009 11:27

Yo es que me sonrrojo mucho con estas cosas

Escribe tu comentario

máximo 2000 alcanzado

  Publicar el comentario


Evaluaciones
Esta opinión sobre Relatos Eróticos XIII ha sido leída 445 veces por los usuarios:

"excepcional" por (69%):
  1. Mahabbat
  2. piquitodeoro
  3. guindilla32
y de usuarios adicionales 39

"muy útil" por (31%):
  1. lunanube
  2. RODRIGUEZMIGUEL
  3. tonilolociao
y de usuarios adicionales 16

La evaluación total de esta opinión no es únicamente el promedio de las evaluaciones individuales.