Miguel y Sara

5  17.06.2008 (11.07.2008)

Ventajas:
Es el primero

Desventajas:
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Recomendable: Sí 

lux20

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usuario desde:10.12.2005

Opiniones:480

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Sara llevaba oculta su feminidad bajo un manto impenetrable. Misteriosa, silenciosa, esquiva... Miguel la contemplaba ensimismado desde su balcón, mientras ella iba y venía por la calles de Madrid.

Apenas se habían rozado en el ascensor, en las pocas ocasiones que el destino le había emparejado, para realizar el simple trayecto de vuelta a casa.
Pero Miguel que a estas alturas había convertido a Sara en casi una obsesión, dibujaba mentalmente los momentos con ella cada noche. Sentirla, rozar su majestuosa piel aunque sólo fuera durante algunos segundos, mirarla, desnudarla lentamente mostrando todo aquello que la joven tan celosamente guardaba...

Las fantasías de Miguel viajaban rápidamente mientras, entre las sabanas, revivía con pasión cada deseo prohibido, el imaginario tacto de la joven, su cuerpo, sus pechos... los gemidos que, aunque desconocidos para él, podía imaginar fielmente. Satisfacía sus deseos ocultos, mientras esperaba ansioso el clímax final, que le trasportaba poco después al mundo de los sueños, donde su historia se hacía más viva aún.

Una tarde, lluviosa y gris, Miguel contemplaba desde su balcón las calles, atestadas de gente que se ocultaba rápidamente de las gotas vespertinas que habían empezado a caer. Entre la multitud divisó a Sara, empapada, que corría en dirección al portal esquivando personas por las aceras. La tormenta, lejos de amainar, embravecía y las luces de los rayos, cruzaban el cielo, iluminando los rostros de los pocos que aún permanecían en las calles.
Decidió bajar a encontrase con ella, revivir después los pocos segundos que les unirían desde la entrada al 2º piso, el de la joven, sería aliciente suficiente para dejar volar su imaginación aquella noche.
Se apresuró a bajar las escaleras conducido por el deseo, de ese encuentro y de las palabras que la dedicaría, sinceras, amables, tal vez cariñosas, que la joven como siempre recibiría con una cálida sonrisa esquiva.

Llegó antes que ella, y se dispuso a esperarla. El tiempo le pareció eterno en aquellos instantes que pasaron hasta que el sonido del portal hizo su entrada, dejando paso a su musa, Sara, empapada de pies a cabeza. Sus cabellos castaños la cubrían el rostro, mientras las últimas gotas bañaban su cara, su cuello y su cuerpo, todavía encogido por el frío y la humedad.
El la miró con deseo, y asintió con la cabeza cuando la joven levantó la vista y le saludó.

Juntos se encaminaron al ascensor, que descansaba a pocos metros de la entrada. Las puertas se cerraron detrás de los jóvenes y empezó su ascenso. De repente un ruido interrumpió el ensimismamiento de Sara y sacó de sus ensoñaciones a Miguel. El ascensor se había parado dejando a los dos atrapados en un lugar sin nombre, sin reglas… donde la pasión de Miguel se empezaba a destapar.

La joven intentó ponerle en funcionamiento, pero no pudo. La tormenta parecía haber hecho más estragos de los pensados y la electricidad estaba cortada.
Miguel la contemplada de forma cauta. Cuando la joven se giró, puro ver sus pechos, firmes y duros, fruto seguramente del frío producido por la ropa mojada.
Bajó la mirada y le ofreció su chaqueta a la joven, la cual la aceptó de buena gana refugiándose en ella…
El tiempo pasó, pero los esfuerzos de Sara por salir de ahí no obtuvieron frutos, el ascensor seguía parado, en algún lugar entre el primer y segundo piso.
Miró a Miguel buscando algún tipo de consuelo, y divisó en sus ojos, un extrañó brillo que la hizo estremecer. Intentó esquivar su mirada, pero era más fuerte que ella, algo se despertó en su interior y no podía parar de contemplarle ahí, de pie, escudriñando cada gesto suyo, cada movimiento. Decidió cubrirse un poco más con la chaqueta, que suave al tacto empezaba a producir en la joven un calor reconfortante.

De repente sintió su tacto, el de él, que cariñosamente la acariciaba la espalda, produciendo en ella una sensación de tranquilidad. Le miró con agradecimiento y fue bajando su mirada hasta que clavó su vista, en el bulto emergente que empezaba aparecer entre las piernas de Miguel. Se sonrojó y apartó la vista, tan sólo un segundo, pero lo suficiente, para que el joven retirase la mano de su espalda.

La joven permaneció ensimismada durante unos segundos, que se rompieron con el sonido de la chaqueta al caer al suelo. Levantó su mirada y la clavó en los ojos de Miguel que ardían de deseo. Se acercó a el, poco a poco, agarrando su mano y posándola poco después en uno de sus pechos, que recibió la caricia de buen agrado, endureciéndose poco a poco entre las manos del joven.

Beso sus labios y sintió el placer y los deseos de Miguel por tanto tiempo anhelados, con cada movimiento de lengua en su boca. Le miró a los ojos y deslizó su mano hasta llegar a la entrepierna del joven, que había cobrado fuerza en unos segundos. Le acarició con énfasis mientras la notaba crecer, desabrochando uno a uno los botones que la separaban de ella…

Miguel por su parte empezó a desnudarla retirando de su cuerpo la ropa mojada, dejando al descubierto una esbelta figura cubierta solamente por su ropa interior que, empapada, se pegaba a su cuerpo ferozmente.
Acarició su cuerpo retirando cuidadosamente el tanga de la joven para introducir su mano suavemente. La humedad de Sara era notable, y mientras Miguel la acariciaba se entregó al placer, gimiendo, como sólo en sueños él había imaginado.
Sintió un escalofrío que la inundó y el deseo y la pasión se apoderaron de ella.

Bajó a los pantalones de Miguel, ya desabrochados y bajando su calzoncillo dejó libre su polla, erecta y palpitante. Empezó suavemente a chuparla, haciendo círculos con la lengua, mientras él la marcaba el ritmo con las manos, que sujetaban fuertemente su cabeza… El joven gemía mientras ella le miraba pícaramente, y seguía chupando su polla cada vez más enérgicamente.

Miguel se deshizo del sujetador y masajeaba los pechos de la joven mientras notaba como su orgasmo era cada vez más inminente… sintió como su esperma salía liberándose al fin de ataduras, siendo recibido por el pecho de Sara que lo miraba con lujuria.
La tumbó apartando de su camino la ropa mojada y abriendo sus piernas puesto a degustar su sexo. Empezó así a lamerlo, marcando círculos por toda la zona, e introduciendo después su dedo en la vagina de la joven totalmente dilatada en esos momentos.

Sara temblaba y gozaba en cada movimiento de Miguel, sintiendo su lengua que la chupaba el clítoris de una forma maravillosa. Su segundo orgasmo vino poco después, acompañado de una buena cantidad de flujo, que Miguel retiró con la lengua, mientras la joven se retorcía de placer.

Miguel la agarró fuertemente y la levanto contra la pared del ascensor. Sara sintió la verga de Miguel introducirse fuertemente en su vagina, pero con suma facilidad ya que la joven estaba totalmente entregada. Las embestidas de Miguel se hicieron cada vez más fuertes, mientras la pasión se apoderaba de ellos y sus lenguas se buscaban en la oscuridad…
De repente notó como el dedo de Miguel buscaba su ano, que humedecido por su flujo, no tardó en ceder. La excitación era máxima cuando la joven notó dentro de ella como un líquido caliente se abría camino en su interior.
Miguel sudoroso la dejó en el suelo y la giró, mientras la joven se agachaba para facilitarle la entrada. Noto su polla a los pocos segundos, que empujaba fuertemente para acceder a su ano. Mientras las manos de él, masajeaban su clítoris, la chica recibía primero con algo de dolor y luego con sumo placer las entradas y salidas de la polla del joven…

Su ano, virgen hasta aquel momento proporcionaba a Miguel más placer del que nunca imaginó, mientras la joven postrada ante él, gemía con cada nueva embestida. Los dos gemían entregados a la lujuria sin percatarse que las luces del ascensor habían sido dadas… Miguel apuraba los últimos instantes de placer, antes de correrse de nuevo, esta vez en el ano de la joven, la cual casi a la misma vez llegaba de nuevo al orgasmo entre gemidos y espasmos, que incrementaron el orgasmo del joven que sentía como su polla era fuertemente presionada.

Los dos quedaron rendidos en el suelo, sudorosos exhaustos, contemplándose con lujuria mientras el ascensor de nuevo en funcionamiento les conducía al segundo piso. Las puertas se abrieron y la joven, recogió las cosas enseñándole a Miguel por última vez su vagina, inflamada de deseo… que le prometía un próximo encuentro.

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CHIARA94

CHIARA94

24.03.2009 16:45

Valorada como se merece. Saludos.

CHIARA94

CHIARA94

23.03.2009 20:27

Antes que nada, te debo un excepcional. MIra el señor crrono, siempre con dudas existenciales, jajaja. Bueno, a lo que vamos. Me ha encantado tu texto. Es bastante descriptivo y erótico, además de tener una cuidada redacción: tanto el lugar donde se desarrolla (el ascensor del que se queja crrono), como ese deseo contenido del protagonista, las descripciones... todo. Me ha gustado. Saludos.

Crrono

Crrono

12.08.2008 11:12

Excepcional Lux, excepcional, sin duda... ummm y esto me lo había perdido yo uy uy uy no conocía esta faceta tuya... solo un detalle porque soy muy puñetero jejeje ... que amplio el ascensor para que Sara se pudiese tumbar y Miguel pudiese almismo tiempo saborear los jugos de su vagina :) me ha encantado y bueno , he notado algo de calor, sí :) será el verano? fantástico Lux fantáaastico.

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