Relatos Libres 2

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Opinión sobre "Relatos Libres 2"

publicada 05/09/2011 | DannyFlynn
usuario desde : 29/03/2010
Opiniones : 229
Confianza conseguida : 27
Sobre mí :
Excelente
Ventajas ...
Desventajas Es un plagio
excepcional

"II Parte: Moira"

¿Por qué escribo esto? No, no piensen que siento remordimientos. Fue placentero lo que les voy a contar, me sentí enormemente vivo. Escribo porque quiero confesar algo, aunque no pida perdón por ello.
Eran las 11 y algunos minutos, y ella se llamaba Moira. Recuerdo que al verla sentada en el autobús. Parecía, y lo digo sinceramente, una friki, y realmente lo era. Callada, pálida, desaliñada. Ni su cuerpo ni su cara me decía absolutamente nada. Comencé a seguirla hace unas semanas, quería saber sobre ella antes de abordarla. Parecía que tenía novio. Pobre chico.
Pero en aquel momento estaba sola, estábamos solos, eso era lo único que me importaba. Tenía hambre que saciar y sus grandes muslos podían hacerlo, tenía la certeza. Leía un libro a pesar de lo oscuro del autobús, y parecía completamente centrada en él, no levantó la mirada ni siquiera para ver como me acercaba. Cualquier persona hubiera encontrado sospechoso que alguien se levantara de su asiento en un autobús completamente vacío para sentarse a su lado. Moira apenas lo advirtió. Quizá fuera su juventud, aunque parecía bastante inteligente.
- ¿Qué lees?- le pregunté acercando mi boca a su oído, por norma general cuando estaban a solas, las mujeres solían confiar en alguien tan osado. Si sentían miedo, jugaban a la seducción para hacerte cómplice de sus sentimientos. Si no sentían miedo, jugaban a la seducción para hacerse notar más tarde. Ella tuvo miedo. Enseguida tuvo miedo.
- ¿Le parece educado acercarse de esa manera a alguien que no conoce?- dijo mientras guardaba el libro en su bolso sus ojos intentaban no reflejar nada, pero el brillo de sus pupilas reflejaban una inseguridad incontrolable. Sus labios temblaban, noté como su respiración se iba haciendo más rápida a medida que pasaba el tiempo, el miedo se apoderaba de ella.
El bus paró y ella me hizo señas de que deseaba bajar.
- ¿Cómo no?- dije mientras sonreía- Al fin y al cabo, también es mi parada. Noté como su corazón latía, cada vez más y más rápido. Le hice señas de que fuera delante mía- Adelante, señora- Moira agachó la cabeza y continuó hacia delante. Bajó los escalones sosteniéndose en la barra central, vi que sus manos eran tan blancas como su rostro. Parecían las manos de un ángel. Yo bajé tras ella y vi como aceleró el paso, delante mía. Tenía las piernas más cortas, pronto se cansó.
- No te vendría mal relajarte- le dije al alcanzarla.
Coloqué mi mano sobre su hombro derecho. Sentí como su cuerpo dió un brinco por el susto. Era completamente mía. Cuando colocas la mano sobre alguien con miedo, aunque no le agarres, se siente acorralado. Ella se sentía enjaulada. Y yo era el guardian de su jaula...
- Vamos a tu casa, cariño- le susurré al oído
- ¿Qué va a ocurrir?- dijo mientras levantaba su cabeza. Altiva, a pesar de que sus piernas temblaban.
- Te lo diré mientras caminamos- le puse la mano sobre su trasero, con mis dedos lo acariciaba- ¿Sabes que te ocurrirá? Descubrirás el peligro en el que te encuentras y tu error al no entender bien la situación, como consecuencia tu respiración se volverá más rápida, sentirás que no puedes hacer frente a la situación y tus piernas comenzarán a temblar. Sentirás frío o calor excesivo. Comenzarás a sentir mareo, nauseas o incluso desmayarte, y cuando todo pase, te levantarás cansada. Eso es lo que ocurrirá. Será solo un ataque de pánico.
- Me refiero a lo que me harás- me dijo, parecía que por fin afrontaba su situación
Mi dedo corazón se deslizó hasta su coño. No era virgen, lo noté rápidamente, pero su cuerpo juvenil debía estar delicioso. Realmente no la deseaba, nunca me llamaron la atención las mujeres, y menos adolescentes, pero adoré, y adoro cuando recuerdo la expresión en su cara: la impotencia, realmente no podía hacer nada ante tal humillación, incluso tapó su rostro y secó las lágrimas antes de que brotaran de sus ojos. Era un auténtico espectáculo.
- Hemos llegado- dijo ella, la voz se tornó llorosa- Es mi casa...- dijo mientras agachaba la cabeza dejándola caer, su brazo estirado abría la puerta de su casa.
- Entra, pequeña. Está sola- dije mientras la miraba, realmente era asqueroso ver lo penosos que pueden ser las personas, suplicando antes de ser una amenaza- ¿Sientes vergüenza de entrar en tu propia casa? Vamos...
Ella entró y cerró la puerta apoyando su espalda sobre ésta. Me acerqué a ella y le dejé sentir aquello que guardaba en mi pantalón. Sentí su miedo.
- Acaricialo- le susurré con sonrisa burlona- sé que sabes lo que es. Vamos.
Su mano izquierda se deslizó hasta mi bolsillo para rozar mi pantalón. Un gemido se escapó de sus labios. Se asustó. Su respiración se volvió entrecortada.
- Siento mucho frío- dijo mientras su mano se retiraba para abrazarme y apretarme contra su pecho- Por favor, no te sueltes...
- Sabes que he de hacerlo. Me marcharé y quedarás como una muñeca rota. No te merece la pena...
- Por favor, rompe mi corazón sin espera, no me hagas sufrir. Serás siempre un desconocido, por favor...
Comenzó a andar hacia la cocina sujetando mi mano. Me guió hasta allí. Me miró con su cara de inocencia, parecía pedir clemencia. Menuda niñata. Agarré la pistola sujetada en mi pantalón, y tal como ella quiso, le disparé en el corazón.
Era una chica maravillosa. Tuvo mala suerte, no fue nada personal.
...
Eran las tres de la mañana cuando llamó la compungida madre. También me encontré con el novio de la chica, o qué sé yo. Le enseñé las fotos de Moira. Muerta. Una bala destrozó su corazón, me alegro de que fuera solo una, sería demasiado ruido. Un ruido es aceptable, varios sería sospechoso. Es hora de que el muchacho se vaya, quizá deba borrar pruebas.
-Puedes irte, sabemos que tú no la has matado- le dije al muchacho con cara de pena, sabía que era un buen actor. El chico agachó la cabeza ensimismado y se marchó hacia la puerta. Se dió la vuelta justo antes de salir y nos dimos las manos- Cogeremos al cabrón que la mató.

Quiero agradecer a La_cara_oculta por servirme de musa y prestarme parte de su relato:
http://www.ciao.es/RELATOS_EROTICOS_XIV__Opinion_1734707
Su relato si es magnifico, no tiene nada que ver con el mio.
Un abrazotee!!

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excepcional

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Comentarios en esta opinión

  • Jennykamui publicada 25/09/2011
    Eres un poquitín maquiavélico!!!! XD. Un besazo.
  • jmb59 publicada 19/09/2011
    Muy buen relato, ahora tengo que leer el de La cara oculta. Un saludo.
  • La_cara_oculta publicada 05/09/2011
    Sólo te puedo decir una cosa, te parezca bien o te parezca mal y es que me encanta la vuelta de tuerca que le has dado a mi historia, te ha quedado maravilloso y me gusta incluso más que el mío. Me siento halagada porque uno de mis relatos te ha servido de inspiración y gracias por eso y por poner la pieza del puzzle que faltaba. Besos.
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Relatos Libres 2 - Opinin - II Parte: Moira

II Parte: Moira

5  05.09.2011

Ventajas:
.  .  .

Desventajas:
Es un plagio

DannyFlynn

Sobre mí:

usuario desde:29.03.2010

Opiniones:229

Confianza conseguida:27

Esta opinión ha sido evaluado como excepcional de media por 7 miembros de Ciao

Por qu escribo esto? No, no piensen que siento remordimientos. Fue placentero lo que les voy a contar, me sent enormemente vivo. Escribo porque quiero confesar algo, aunque no pida perdn por ello.
Eran las 11 y algunos minutos, y ella se llamaba Moira. Recuerdo que al verla sentada en el autobs. Pareca, y lo digo sinceramente, una friki, y realmente lo era. Callada, plida, desaliada. Ni su cuerpo ni su cara me deca absolutamente nada. Comenc a seguirla hace unas semanas, quera saber sobre ella antes de abordarla. Pareca que tena novio. Pobre chico.
Pero en aquel momento estaba sola, estbamos solos, eso era lo nico que me importaba. Tena hambre que saciar y sus grandes muslos podan hacerlo, tena la certeza. Lea un libro a pesar de lo oscuro del autobs, y pareca completamente centrada en l, no levant la mirada ni siquiera para ver como me acercaba. Cualquier persona hubiera encontrado sospechoso que alguien se levantara de su asiento en un autobs completamente vaco para sentarse a su lado. Moira apenas lo advirti. Quiz fuera su juventud, aunque pareca bastante inteligente.
- Qu lees?- le pregunt acercando mi boca a su odo, por norma general cuando estaban a solas, las mujeres solan confiar en alguien tan osado. Si sentan miedo, jugaban a la seduccin para hacerte cmplice de sus sentimientos. Si no sentan miedo, jugaban a la seduccin para hacerse notar ms tarde. Ella tuvo miedo. Enseguida tuvo miedo.
- Le parece educado acercarse de esa manera a alguien que no conoce?- dijo mientras guardaba el libro en su bolso sus ojos intentaban no reflejar nada, pero el brillo de sus pupilas reflejaban una inseguridad incontrolable. Sus labios temblaban, not como su respiracin se iba haciendo ms rpida a medida que pasaba el tiempo, el miedo se apoderaba de ella.
El bus par y ella me hizo seas de que deseaba bajar.
- Cmo no?- dije mientras sonrea- Al fin y al cabo, tambin es mi parada. Not como su corazn lata, cada vez ms y ms rpido. Le hice seas de que fuera delante ma- Adelante, seora- Moira agach la cabeza y continu hacia delante. Baj los escalones sostenindose en la barra central, vi que sus manos eran tan blancas como su rostro. Parecan las manos de un ngel. Yo baj tras ella y vi como aceler el paso, delante ma. Tena las piernas ms cortas, pronto se cans.
- No te vendra mal relajarte- le dije al alcanzarla.
Coloqu mi mano sobre su hombro derecho. Sent como su cuerpo di un brinco por el susto. Era completamente ma. Cuando colocas la mano sobre alguien con miedo, aunque no le agarres, se siente acorralado. Ella se senta enjaulada. Y yo era el guardian de su jaula...
- Vamos a tu casa, cario- le susurr al odo
- Qu va a ocurrir?- dijo mientras levantaba su cabeza. Altiva, a pesar de que sus piernas temblaban.
- Te lo dir mientras caminamos- le puse la mano sobre su trasero, con mis dedos lo acariciaba- Sabes que te ocurrir? Descubrirs el peligro en el que te encuentras y tu error al no entender bien la situacin, como consecuencia tu respiracin se volver ms rpida, sentirs que no puedes hacer frente a la situacin y tus piernas comenzarn a temblar. Sentirs fro o calor excesivo. Comenzars a sentir mareo, nauseas o incluso desmayarte, y cuando todo pase, te levantars cansada. Eso es lo que ocurrir. Ser solo un ataque de pnico.
- Me refiero a lo que me hars- me dijo, pareca que por fin afrontaba su situacin
Mi dedo corazn se desliz hasta su coo. No era virgen, lo not rpidamente, pero su cuerpo juvenil deba estar delicioso. Realmente no la deseaba, nunca me llamaron la atencin las mujeres, y menos adolescentes, pero ador, y adoro cuando recuerdo la expresin en su cara: la impotencia, realmente no poda hacer nada ante tal humillacin, incluso tap su rostro y sec las lgrimas antes de que brotaran de sus ojos. Era un autntico espectculo.
- Hemos llegado- dijo ella, la voz se torn llorosa- Es mi casa...- dijo mientras agachaba la cabeza dejndola caer, su brazo estirado abra la puerta de su casa.
- Entra, pequea. Est sola- dije mientras la miraba, realmente era asqueroso ver lo penosos que pueden ser las personas, suplicando antes de ser una amenaza- Sientes vergenza de entrar en tu propia casa? Vamos...
Ella entr y cerr la puerta apoyando su espalda sobre sta. Me acerqu a ella y le dej sentir aquello que guardaba en mi pantaln. Sent su miedo.
- Acaricialo- le susurr con sonrisa burlona- s que sabes lo que es. Vamos.
Su mano izquierda se desliz hasta mi bolsillo para rozar mi pantaln. Un gemido se escap de sus labios. Se asust. Su respiracin se volvi entrecortada.
- Siento mucho fro- dijo mientras su mano se retiraba para abrazarme y apretarme contra su pecho- Por favor, no te sueltes...
- Sabes que he de hacerlo. Me marchar y quedars como una mueca rota. No te merece la pena...
- Por favor, rompe mi corazn sin espera, no me hagas sufrir. Sers siempre un desconocido, por favor...
Comenz a andar hacia la cocina sujetando mi mano. Me gui hasta all. Me mir con su cara de inocencia, pareca pedir clemencia. Menuda niata. Agarr la pistola sujetada en mi pantaln, y tal como ella quiso, le dispar en el corazn.
Era una chica maravillosa. Tuvo mala suerte, no fue nada personal.
...
Eran las tres de la maana cuando llam la compungida madre. Tambin me encontr con el novio de la chica, o qu s yo. Le ense las fotos de Moira. Muerta. Una bala destroz su corazn, me alegro de que fuera solo una, sera demasiado ruido. Un ruido es aceptable, varios sera sospechoso. Es hora de que el muchacho se vaya, quiz deba borrar pruebas.
-Puedes irte, sabemos que t no la has matado- le dije al muchacho con cara de pena, saba que era un buen actor. El chico agach la cabeza ensimismado y se march hacia la puerta. Se di la vuelta justo antes de salir y nos dimos las manos- Cogeremos al cabrn que la mat.

Quiero agradecer a La_cara_oculta por servirme de musa y prestarme parte de su relato:
http://www.ciao.es/RELATOS_EROTICOS_XIV__Opinion_1734707
Su relato si es magnifico, no tiene nada que ver con el mio.
Un abrazotee!!
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Comentarios sobre esta opinión
Jennykamui

Jennykamui

25.09.2011 18:18

Eres un poquitn maquiavlico!!!! XD. Un besazo.

jmb59

jmb59

19.09.2011 01:53

Muy buen relato, ahora tengo que leer el de La cara oculta. Un saludo.

La_cara_oculta

La_cara_oculta

05.09.2011 20:47

Slo te puedo decir una cosa, te parezca bien o te parezca mal y es que me encanta la vuelta de tuerca que le has dado a mi historia, te ha quedado maravilloso y me gusta incluso ms que el mo. Me siento halagada porque uno de mis relatos te ha servido de inspiracin y gracias por eso y por poner la pieza del puzzle que faltaba. Besos.

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