Una Cita Entre Tumbas (II)

1  28.05.2009 (21.12.2009)

Ventajas:
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Desventajas:
: (

Recomendable: Sí 

KaylaMorrison

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Esta es la segunda parte del relato que podéis encontrar en el enlace:

http://www.ciao.es/Relatos_Propios_continuacion_y_5__Opinion_1663034

No es necesario haberlo leído para entender este, pero nunca viene de más conocer toda la historia ¿o si?

UNA CITA ENTRE TUMBAS (II)

- ¿Empezamos el viaje?

- ¿Estás preparardo?

- Siempre lo estoy

- Permíteme que lo dude

- ¿Cómos osas si quiera dudarlo? ¿Acaso no me conoces?

- En un tiempo creí hacerlo...Antes de que..

- Para - la interrumpió él con un grito - No hace falta que sigas hablando. No es necesario que la nombres. Vayámonos de aquí.

- ¿Estás seguro de que es lo que quieres?

- ¿Estás segura que estás aquí para guiarme?

- ¿Ni siquiera vas a plantearte la alternativa que te ofrezco?

- La decisión ya ha sido tomada.

Ella suspiró profundamente, dirigió sus ojos al suelo, y, tras un siniestro "sigueme" comenzó a rodear las tumbas camino a la puerta que les daría salida hasta su meta. No era el momento de plantearse nada más. Era el tiempo del silencio. Y bajo su manto deambularon por las calles del extraradio, sin soñar despiertos, como otras veces, con sus manos alejadas, ella marcando el camino, el detrás de su guía. Vagando por calles empedradas y perdidas, entrando por recovecos que los alejaban del tiempo, acercándolos a allá donde iban, transpasando los límites de la memoria y la consciencia. Camino del vergel que daba puerta al infierno, que los dejaría junto a las aguas dominadas por la barca de Caronte.

Antes de llegar a las oxidadas rejas, ella se dio la vuelta, y lo miró con ojos implorantes:

- Aún estás a tiempo de aceptar mi propuesta.

- Creo que esto ya lo hemos hablado.

- ¿Es que no lo ves? ¡Desperdiciar todo tu pasado por alguien que ya no está?¿Echar por tierra aquello que soñamos? ¿Arder bajo las llamas eternas?¿Desaparecer en el agujero negro? No lo hagas.No me abandones. Huye. Huye conmigo. Huyamos juntos hasta donde ellos no puedan encontrarnos, donde no se les ocurra posar su vista.

- ¿Es que no lo entiendes? Es a ella a quien amo. Si. Aún la amo. No puedo escapar de mi propio destino. No podría jamás alcanzar la paz.

- Aún no hemos cruzado la frontera. Todavía no he pagado tu viaje a lomos de una barca a través de la laguna Estigia. Aún puedes cambiar de opinión, antes de traspasar la puerta.

- ¡Aléjate de mi!

Bufó más por el pasado que por el futuro. Más por la ira de haberla perdido que por lo que ella pudiera haber hecho o dicho. Y un empujón acompañó a su grito. Ella no cayó al suelo, pero fue apartada de sus pasos. Continuó hasta las verjas e intento pasar. Estaban abiertas, pero un campo magnético le impedía que siguiera avanzando. Se giró sobre sí mismo y, cargado de frustración, le increpó:

- ¿Qué es lo que sucede?
- Tienes que pasar conmigo.
- Está bien, entonces, ven, acompañame.
- No puedo.
- ¿No puedes?
- No.
- ¿Pero qué dices? ¡Te has dedicado a esto durante siglos!Eres la mejor en esto. Lo supe desde la primera vez que te vi inclinada sobre el puente por el que saltaría aquel joven incauto. Te he contemplado permanecer impasible ante las situaciones más terribles...y ahora...ahora...¿No puedes siquiera dar unos pasos?
- No puedo abrir las puertas del infierno a aquel a quien amo.
- ¡Vamos Lilith! Tu no me amas. Hace siglos de aquello. Han pasado más de 100 vidas desde que dejaramos de amarnos. Y fuiste tu quien se marchó. Y yo, que entonces era tan sólo tu títere, quien consiguió olvidarte.
- Eso no es cierto.
- ¿Ah no?¿No lo es?
- Camuflas tus recuerdos
- Recuerdas lo que te interesa. Siempre te gustó que el mundo girara entorno tuyo.
- Se que mientes. Pero ahora ya no me importa. Pero, por favor, planteate mi oferta. Acepto el riesgo de aquello que a cambio quieras imponerme..
-¿Porqué me lo pones tan dificil?
- ¿Acaso te estas planteando venir conmigo?
- ¡Callate!
- ¿Que te pasa? ¿No lo tienes tan claro?
- Me confundes.
- Me evitas.
- Te odio.
- Te amo.
- ¡Deja de repetir eso!
- Dejate llevar.
- LLevame a donde pertenezco, ábreme la puerta.
- ¿No ves que ahora nos ampara la noche?
- ¿No entiendes que estoy cansado de vivir entre sombras?
- ¿No recuerdas como éramos?¿Cómo podríamos volver a ser?

Pensativo, la mira de reojo. Se plantea sus propias dudas. Se encierra en su mutismo, y, al final responde:

- Déjame una noche. Mañana obtendrás una respuesta.

- CONTINUARÁ-
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Comentarios sobre esta opinión
J.Stark

J.Stark

30.05.2009 17:41

huy, ¡¡no me dejes en ascuas!!! jajaj ¿atravesará la puerta o aceptará la oferta? ¡¡quiero más!!!

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