Serie Negra

5  17.12.2009

Ventajas:
Una actuación coral

Desventajas:
Todo está podrido

Recomendable: Sí 

OPENJAMS

Sobre mí: No me apetece escribir, hay otras formas de huir // Descone-ciao!-n.

usuario desde:10.05.2005

Opiniones:121

Confianza conseguida:69

Esta opinión ha sido evaluado como excepcional de media por 22 miembros de Ciao
OPENJAMS productions

===Presents===
===A Dangerous Friends Idea===

SERIE NEGRA

_Me dijo: esto es lo que hay, traigo dos noticias para usted, señor. Discúlpeme, una es mala y la otra es peor. La mala dice que su antigua alma ya no le pertenece más. Puede que la otra la haya adivinado, sé que ahí fuera ya le están buscando, y la policía está al llegar. Fue un placer hacer tratos con usted, señor._
Extraído de Serie Negra de Nacho Vegas.

Barcelona (en la actualidad)


==Senyor Negre==

Vestido con traje negro con fina corbata a juego, la camisa blanca delataba lo que el oscuro color no podía, un vivo pigmento rojo que no era otra cosa que sangre de Javier. El pelo recogido en una cola y la cara hinchada y amoratada por los golpes. Esposado con las manos entre los travesaños inferiores de la silla, apenas podía mantener la mirada. La sanguinolenta baba caía sobre sus zapatos desde su abierta boca con la que exhalaba e inspiraba atropelladamente ya que el tabique nasal estaba seguramente partido y el edema de la nariz prácticamente obstruía el flujo del aire.

- Sólo quedas tú. Habla –dijo una voz desde la penumbra de la habitación-.
- ¿Quién eres? –preguntó Javier y de inmediato el puño cerrado de su celoso guardián impactó contra su rostro-.
- Tú calla y contesta –dijo éste-.
- Déjalo, ya tiene claro lo que debe hacer ¿No, Javier? –nuevamente habló la voz de la oscuridad-.
- Sé quien eres –tosió y escupió un esputo de amarga sangre casi coagulada-.

• • •

“La vida es casualidad o quizás no lo es, es posible que cada decisión que tomamos no haga más que guiarnos en el camino que teníamos previamente trazado”.

La vida transcurría tranquila entre trabajos ocasionales y ensayos de rap, los días no eran especialmente esperanzadores en Durango, el cemento del antaño industrial Bilbo tampoco. Una posibilidad en Barcelona le atrajo, otra ciudad moldeada a golpe de hormigón pero que tenía un grandioso solar imposible de urbanizar: el mar; esto fue bastante para cambiar de aires, la luz del Mediterráneo era una bonita posibilidad, pero la ciudad portuaria también tenía y tiene zonas oscuras, ambientes realmente sórdidos donde Javier terminó recalando.

A día de hoy se podría decir que cruzarse con Mercè fue mala suerte pero en aquel entonces, a todas luces, fue lo más afortunado que le había ocurrido nunca. Sin trabajo, sin amigos, sin techo… Ese acto que podía haber sido el definitivo de su desgracia dando con sus huesos en la cárcel, matar a aquel anónimo cabrón en una pelea de donnadies, fue lo que hizo que la madrina lo tomase bajo su protección y se asegurase de que fuera instruido en un difícil oficio para el que resultó tener una habilidad natural, el de sicario.

Fue el último y más joven en entrar en la familia. En su seno conoció a sus otros hermanos, a la constante e infalible Marina, y a los impredecibles y peligrosos Ros y José Antonio. La que desempeñaba el papel de madre y nexo no era otra que Mercè, la Senyora Blava. Javier pronto se ganó la confianza de todos y fue apodado el Senyor Negre para las conversaciones que contenían cierto matiz, digamos, poco asemejable a la legalidad. Su relación con José Antonio no estuvo exenta de roces, hasta su llegada él era el único hombre rodeado de mujeres, y éste no se lo puso fácil, el respeto que sentía por Mercè fue lo que impidió que “El Loco” no sacase en alguna ocasión su Thompson y descargase los siete disparos en la cabeza del nuevo.

La felicidad por encontrar algo de calor familiar en aquella manada de perros abandonados duró poco, cuando él llegó los días de abundancia estaban cerca de eclipsarse. Las tensiones crecían y la policía iba a empezar a acercase cada vez más, Mercè sintió el aliento de la ley demasiado cerca y para colmo se infiltró algo tan inapropiado como el amor en un oficio que no permite ninguna distracción.

Suerte… ¿Fue suerte? ¿Quién sabe? Ahora Javier está siendo “interrogado” por las fuerzas del orden pero sigue vivo, Mercé, Marina, Ros y José Antonio yacen sobre enormes charcos de sangre con sus armas empuñadas, los ojos aún abiertos…

Senyora Blava

Un pequeño paréntesis, un minúsculo espacio entre las hostias que Javier aprovechó, guiñó los ojos, agudizó la vista escrutando la zona oscura de la estancia, allí observó recortado por las sombras el cuerpo de aquel que lanzaba preguntas y él había reconocido.

- Bueno, Javier, ¿vas a colaborar ya? Todos los demás están muertos y lo único que puede reducir tu condena es que me digas algo que yo no sepa, ¿qué me dices, colaboras? –dijo el hombre desde la sombra-.
- Quiero verte la cara –contestó Javier-.

Se oyó un chasquido e inmediatamente un par de agentes le dedicaron sus exquisitas “atenciones” a Javier. La silla terminó volcada sobre el suelo y él se movía como una cucaracha panza arriba procurando encontrar alivio en el mar de dolor en el que estaba sumido. Tosiendo sangre alcanzó a decir:

- Hablaré, hijo de puta… Hablaré, puto asturiano… Pero tú, tú lo sabes ya, tú eres quien lo jodió todo.

• • •

“La vida cambia caprichosamente o es que nunca llegaremos a saber qué o quién estuvo detrás de que cambiase”.

Mercè vivía la vida con plenitud y tranquilidad, acomodada clase media, asistía esporádicamente junto a su marido al Liceu a disfrutar de una de sus pasiones: la ópera. Su profunda mirada azul nunca pasaba desapercibida y los hombres se volvían a su paso, entre esos hombres uno, un tipo agradable y estiloso, que llevaba escrito en la cara “problemas”, se fijó en ella. Elegante y fino en los gustos, adinerado y cultivado, era quien en aquel entonces ostentaba el honor de ser el que decidía sobre la vida de las personas que estaban en nómina del crimen organizado de Barcelona o contra dicho “negocio”.

Mercè enviudó y al poco fue cortejada por el Don ¿Casualidad? Quizás. El dolor de la pérdida de Miquel era profundo pero ella siempre fue un ser muy sensible y aquel tipo supo ganarse su confianza, después fue quien le proporcionó todo lo necesario para remontar anímicamente: atenciones, regalos, vestidos, fiestas, viajes, ópera, alta sociedad… Casi sin darse cuenta Mercè salía en los periódicos cogida del brazo de aquel honorable caballero que financiaba campañas electorales sin importar de quien fueran: CiU, PSC, ERC…; con tal de un poco de reciprocidad, así es la vida ¿no?

Integrada en aquel mundo, imperceptiblemente, Mercè comenzó a intervenir en las decisiones de su compañero, poco a poco, fue haciéndose notoria y acabó siendo reclamada para la toma de decisiones. Luego, algunas colocaciones de familiares o favores solicitados en puestos de relevancia: aduanas, obras públicas, mossos d’esquadra…; después su primer encargo de asesinato, eso sí, con mucha dulzura y casi como dejándolo caer; y finalmente lo que más le gustaba, su labor de mecenas, así ha sido siempre durante toda la historia o es que acaso la curia no ha funcionado a lo largo del tiempo como una familia. Rodeada de todo tipo de artistas, apoyaba a los que ella veía más interesantes y siempre era recompensada con pinturas, esculturas o audiciones privadas de sopranos y tenores, entre otros. La belleza de las artes convivía en el mismo espacio donde un gesto significaba un inminente deceso.

Pero su segunda pareja también nos dejó. ¿Casualidad? Es posible. Por alguna extraña razón cualquier hombre con posibilidad de aspirar a ocupar el puesto que dejaba el Don también se había ido al valle del silencio, así que Mercè pasó

Fotos de Relatos de Serie Negra
Relatos de Serie Negra Los finados.
Los finados.
a ser la Dona, la madrina si se prefiere, o su nombre en clave para lo asuntos más delicados: Senyora Blava. Para el desempeño de tal cargo no dudó en solicitar la ayuda de Marina y rodearse de un nuevo equipo de leales y efectivos pistoleros. Si vamos a hacerlo, hagámoslo bien, pensó.

Senyora Verda

Dos agentes levantaron la silla de Javier y lo acercaron a la mesa, uno de ellos lo cogió por la cola del pelo y le estampó la cara contra la superficie de deeme de baja calidad.

- Para que no se te olvide quien manda –espetó el agente que lo golpeó-.
- Bien, es suficiente –dijo la voz del hombre en la sombra-. A ver, amigo Javier, por balística sabemos que Ros mató a Mercè, y que tú mataste a Ros y a José Antonio, también sabemos que José Antonio mató a Marina disparándole por la espalda, esto último es muy extraño. Quiero que me expliques qué paso y por qué tú estás vivo y ellos muertos.
- La bala que mató a Marina no era para ella… hum, hum –tosió-. Esa bala era para mí, ella me salvó, no sé qué la impulsó a hacerlo, desde aquel instante no dejo de pensar que jamás llegué a conocerla –dijo Javier-.
- Me dan ganas de llorar –se mofó un agente-.
- Si yo fuese tú, lloraría por no encontrarme la polla cuando voy a mear porque el asqueroso sebo de la barriga no me deja verla –ametralló Javier con una mirada, literalmente, asesina-.

El gordo se lanzó a por él y Javier cerró los ojos esperando el inminente golpe, cuando pasó el tiempo que calculó para recibir el puñetazo y vio que éste no llegaba, abrió los ojos lentamente y observó que el hombre que estaba en las sombras había salido a la luz y sujetaba el brazo de su subordinado.

- Inspector José Luis, el puto amo, el asturiano que vino a joderlo todo –deslizó Javier-.

• • •

“Nuestra vida nos pertenece o le pertenecemos nosotros a nuestra vida, quién sabe, pero hay ocasiones en las que sentimos que vivimos de prestado hasta que decidimos cambiar las cosas”.

Marina descolgó el teléfono tras el tercer ring y al otro lado de la línea saludó Mercè, le extrañó que fuese ella, no obstante era la primera vez que la llamaba, hasta entonces siempre había sido al revés. La cuestión es que Mercè le ofreció un trabajo a media jornada a Marina con unos generosos emolumentos y ésta no pudo rechazar tal oferta. Qué ofrecía Tarragona: dos oficios mal pagados que estrangulaban su tiempo; qué ofrecía Barcelona: un trabajo bien remunerado con el que recuperaba su vida privada y la posibilidad de estudiar si quería, idiomas, arte, cine…, cosas que alimentan el alma. La decisión no fue difícil de tomar, ahora bien, la conveniencia de esa decisión es cuestionable, tanto como que una trayectoria de bala que entró por su espalda a la altura de la segunda costilla en dirección de derecha a izquierda destrozó su corazón y por ende extinguió su vida. Un suspiro en los brazos de Javier fue su último acto en este mundo.

Cuando llegó a Sants Mercè la estaba esperando.

- Hola preciosa ¿el verde es tu color favorito, verdad?
- Sí. ¿Por qué?
- Por nada, por nada, vayamos al coche y te iré contando. Vamos José Antonio, vamos a casa.
- Por supuesto, señora –dijo él-.

Marina estaba extrañada, las cosas habían cambiado mucho desde su último encuentro, desde el funeral de Miquel no se habían vuelto a ver en persona, el contacto eran únicamente las llamadas de Marina para animar a Mercè, se alegró de su nueva pareja pero no se dio la ocasión de conocerla. El aspecto de Mercè era sofisticado y a la última moda, el coche era lujosísimo y además, al insólito hecho de tener chofer, había que añadir que aquel José Antonio que conducía no parecía un simple conductor.

La cara es el espejo del alma… no siempre es así, pero hay personas excepcionales que van de cara y no esconden nada. Mercè empezó a explicar los detalles del trabajo que quería que desempeñase Marina, a partir de ahora Senyora Verda para los asuntos que requieren más tacto: pulcritud para las divisas, subvenciones para las fuerzas del orden, visitas guiadas al fondo marino para los que molestan, etc… Ésta sufrió un profundo shock al conocer cómo había cambiado la vida de su amiga y lo que esperaba de ella. Alojada en la mansión que ahora era la residencia de Mercè, Marina sopesó pros y contras, lanzó una moneda al aire y salió “hacer lo incorrecto”. “Acepto”, le dijo a Mercè.

La idea era la siguiente, tras depurar la estructura de la organización, la Senyora Blava necesitaba a alguien de confianza que ejecutase las órdenes con diligencia y que en su ausencia fuese ella misma. Le dijo que ya había fichado a José Antonio, “un perro de presa que me adora”, así lo definió, y a Ros, efectiva pero con un defecto, los hombres.

- Son de confianza, pero te necesito a ti, tú tienes cabeza, eres inteligente y tienes visión global. El Senyor Taronja, mataría, es decir, ha matado por mí pero la diplomacia no está entre sus aptitudes. La Senyora Vermella es demasiado temperamental para otorgarle responsabilidades. Tú serás mi Senyora Verda, el equilibrio.
- Entonces… ¿tú eres…?
- Senyora Blava. Una cosa más… para sellar esta alianza primero necesito que hagas una cosa por mí.
- Si…
- ¿Serás tan amable de dar de comer a los peces del puerto?... José Antonio te ayudará, aquí tienes una foto y los detalles necesarios. Ahora dame un beso… ¡cuánto te quiero! Eres mi niña ¿lo sabes, verdad?
- Sí, lo sé, mami…

Senyor Taronja

Libre de las esposas, fumando un cigarrillo, aun sangrando una leve gota por la nariz había podido asearse la cara y estaba relajado echado un poco hacia atrás en la silla, definitivamente Javier se veía mejor. Enfrente José Luis lo miraba fijamente.

- Bien, empecemos a hablar pues –dijo el inspector José Luis-.
- ¿Qué quieres saber exactamente?
- ¿Quién disparó primero?
- Ros mató a Mercè.
- ¿Por qué?
- Eso lo tienes que saber tú mejor que nadie… José Antonio y yo os vimos… La noche que íbamos a matarte te seguimos hasta aquel hotel, cuando Ros apareció nos quedamos helados, es más, diría que algo dentro de José Antonio murió en aquel instante. Al día siguiente nos reunimos y todo se fue al carajo, Ros sacó su arma y disparó. Parece ser que se encoñó contigo.

En ese preciso instante el inspector José Luis se levantó de la silla y ordenó a todo el mundo salir de la sala de una forma expeditiva. Salió también él de la habitación y al poco regresó tras oírse entre la tranquilidad reinante un ruido de puertas abriéndose y cerrándose. A la vuelta, primero desconectó las cámaras y después se sentó nuevamente frente a Javier.

- Así que matarme…
- Acaso creías que Mercè iba a pararse en un detalle tan insignificante como tú, todos los que antes intentaron acercarse un poco a la organización pasaron a mejor vida. Y si ella hubiese calculado la reacción de Ros, ahora los muertos seríais únicamente tú y ella.

• • •

“A veces, la vida es, simplemente, un error”.

Harto de la luz amarilla de los secos campos del interior de Murcia, José Antonio se fue en busca del azul resplandor del Mediterráneo y de Barcelona, aunque el azul que lo atrapó no fue otro que la mirada de Mercè. Ella siempre lo reprendió pero José Antonio nunca pudo cambiar su visión, todo era amarillo dorado, levemente anaranjado, como los agostados cultivos de trigo que contemplaba desde que era niño. El naranja es el color que lo acompañó siempre y de ahí a ser el Senyor Taronja de la organización fue sólo cuestión de que la Senyora Blava se fijase en él y éste supiese ganarse su puesto con equilibradas dosis de fuego y respeto.

El cómo o el cuándo no tienen importancia, el pasado tampoco, o sí, el pasado puede que no le importase a Mercè pero para él su pasado estaba muy presente, esas voces, toda aquella sangre en el Centro de Salud, los interrogatorios de la policía, la institución psiquiátrica y, al final, la libertad, arrojado a la estresante corriente del río de la vida actual teniendo la entereza de espíritu de un niño en pañales. Pero a hostias se aprenden bien algunas cosas útiles como el odio, no confiar en nadie y ser el primero en asestar un golpe mortal. Aunque no se puede luchar contra la propia naturaleza, y entre ejecuciones, palizas, extorsiones, mujeres sin alma y demás, de vez en cuando brillaba algún resplandor de humanidad, un Frankenstein moderno que podía jugar con una niña lanzando margaritas a un lago hasta que se acabaran las flores… Esa debilidad Mercè la supo encauzar en lealtad hacia ella y así logró su propio terminator, aunque éste sí dormía, comía y podía morir.

Había una debilidad más: Ros. Cuando José Antonio se sintió seguro y establecido fue a La Pobla en busca de ella, si algo de este mundo le hacía sentirse humano era el sentimiento de protección y responsabilidad que había adquirido con Ros. Otra fortuita circunstancia de la vida que acaba dirigiendo nuestro camino, una calle de Valencia, la Estació del Nord y una larga tarde de conversación en un café. Llevar a Ros consigo fue algo más parecido a un rapto que a una invitación aceptada, pero el lado bonito de trabajar en el crimen es que el lujo entra en el lote y, seamos sinceros, se sea hombre o mujer, un buen traje, un Moët Chandon, algún estupefaciente cuando hacía falta y la presencia de bonitos cuerpos dispuestos a satisfacer nuestros deseos, son cosas difíciles de rechazar. Por qué les gustará tanto a los cerdos las mierda, quién sabe, pero cuando uno aprende a revolcarse en ella deja de importarle que sea eso, mierda.

Los colores verde y azul son fríos, en cambio, el naranja y el rojo son cálidos, ¿afecta esto a la personalidad? Es posible que a primera impresión parezca que sí, de hecho las primeras conversaciones entre Marina y José Antonio parecían impersonales telegramas, órdenes “ejecutivas”, visitas de “cortesía”, etc… ¿Qué sería lo lógico? Que el frío extinga el calor o que el calor acabe con el frío. ¿Qué más da? Entre ellos había un respeto innato que fue mutando en confianza, sí, resulta extraño, pero un escorpión puede confiar en otro aunque lo más probable es que uno de los dos muera, en este caso ambos caminan de la mano hacia el infierno.

Todo iba bien o, al menos, lo parecía. José Antonio adoraba a Mercè, Marina lo estimulaba y lo bien que veía a Ros le reconfortaba. Entonces llegó Javier y las cosas empezaron a torcerse, no es que él tuviese la culpa, pero José Antonio vio su llegada como una señal de los desastrosos cambios venideros, y es que todo empezó a dar vueltas camino de un oscuro y sucio sumidero. Además, la entrada de Javier en la organización fue simultaneada con la llegada a la Policía de Barcelona de un nuevo inspector jefe para el área de crimen organizado, un asturiano que hizo las Américas, un tipo duro, no obstante pasó una temporada en Ciudad Juárez en labores de apoyo a las corruptas fuerzas del orden público de México. ¿Salió indemne de aquello? Ya se verá. El inspector jefe José Luis hizo algo parecido a Mercè pero sin matar a nadie, depuró su departamento e inició el acoso y derribo de la Senyora Blava.

Qué extraña es la lealtad, al final sólo se puede ser leal a uno mismo o te vuelves loco, si le eres leal a más de una persona es probable que te veas en la tesitura de faltar a tu palabra ya que si la vida enfrenta a dos seres a los que has jurado proteger ¿con cuál de ellos te quedarías? Cuando Ros mató a Mercè, José Antonio habría matado a Ros, pero no pudo, era Ros, igual si hubiese sido al revés, pero Javier cometió un error, consideró que si Ros había matado a Mercè debía pagar con su vida su afrenta y la mató. José Antonio no dudó un instante y disparó contra él, Javier no era nadie que le importase, Ros a pesar de haber matado a su Mercè seguía siendo su Ros. La fatalidad es como el infinito, es decir, no tiene fin, cuando algo empieza mal, seguirá empeorando y terminará en un terrible desastre. Marina, la única que le quedaba con vida, paró la bala que iba destinada a Javier y murió en el instante con el corazón destrozado en los brazos de él, aunque esto no impidió que Javier vaciase el resto de su cargador en José Antonio mientras caía al suelo junto a Marina. Sirenas acercándose, olor a pólvora, color carmesí, cuatro bonitos e inertes cuerpos en el suelo y una pregunta en el aire ¿por qué?

Senyora Vermella

- Dime qué pasó exactamente, qué dijo Mercè, qué dijo Ros y qué hicisteis los demás –preguntó José Luis a Javier-.
- ¿Me das otro pitillo? No me gusta hablar así, en frío, ya tenemos un poco de confianza ¿no?
- No tenses la cuerda, veo tu suerte muy negra por ese camino –le ofreció un cigarrillo y de nuevo le preguntó-, dime qué pasó.
- José Antonio y yo informamos a Mercè de lo que habíamos visto y se convocó una reunión de todos. En ese momento Mercè le dijo a Ros con quién se estaba acostando, tú, y que estabas sentenciado. Tras esto, en un abrir y cerrar de ojos, Ros disparó sobre Mercè, mientras lo hacía gritaba y tenía la cara roja de cólera.
- ¿Qué más? ¿Qué hicieron los otros?
- Ya lo sabes, Marina y José Antonio no reaccionaron, no esperaban aquello. Yo saqué mi quitapenas y maté a aquella traidora. Cuando José Antonio me miró supe que iba a morir y luego Marina en mis brazos, sus ojos. No sé cómo lo hice pero vacié mi cargador contra él mientras caía al suelo sujetando a Marina. Al poco aquello estaba lleno de cerdos y aquí me trajisteis.
- ¿Ros no dijo nada más?
- No.
- ¿Seguro?
- Ella no dijo nada, la que habló fue su arma.
- Bien, Javier, la lista de cargos que tengo contra ti, sin incluir este último asesinato ni la tentativa contra mí, es lo bastante larga para que estés treinta años disfrutando de pensión completa en un alojamiento financiado por el estado para los de tu ralea, además cuenta con algunos servicios extra como unos cuantos sodomitas deseosos de carne tan joven como la tuya. Esto es lo que vamos a hacer: quiero que empieces a escribir aquí una lista con todos los “negocios” de la Senyora Blava, direcciones, encargados… ¡todo! Hablaré con el fiscal y si la información es buena es posible que acabes con una condena mínima en un centro de baja seguridad, antes de un año régimen en tercer grado.
- Dame ese papel y algo para escribir –contestó Javier-. Ya no me importa una mierda nada.

• • •

“La vida, en ocasiones, es un camino de rosas, pero todos sabemos que las rosas tienen espinas ¿o no?”.

Aunque te pongan una alfombra de pétalos de rosa y te lluevan más desde las alturas, si se camina descalzo es muy posible acabar pisando una espina o, más probablemente, muchas espinas. El cielo tenía nubes negras, pero nunca corrió a cobijarse, siempre se quedó a la intemperie afrontando las tormentas y la lluvia hasta que José Antonio la cogió en brazos y la llevó a Barcelona dejando La Pobla atrás. Aquel fue el comienzo de un final previsible, un final trágico, pero hasta ese final hubieron muchos días de vino y, otra vez, rosas, y también estuvieron los labios de José Luis, sus brazos rodeándola y la unión de sus cuerpos en uno solo.

Hay dos formas de aprender, por imitación o por contraposición, extrañamente aquellos que se forman en contra de algo suelen acabar reconociendo el valor de aquello que estuvieron despreciando. La rebeldía y la independencia se pueden tornar en sumisión, de todas formas es mejor no tirar piedras contra una antigua bomba que no estalló porque la carga letal sigue esperando cumplir su fin.

Hombres. Ni muchos ni pocos ni nadie que tenga derecho a juzgarlo. Hombres y todos así, hombres, todos iguales, todos hacen daño. Un anhelo, un hombre de verdad al que amar, una sola ayuda al otro lado, un amigo, José Antonio. Y con él un nuevo lugar donde vivir lejos de aquellos que le hicieron sufrir, un nuevo tiempo donde la que infringía dolor era ella, Ros. En su nuevo trabajo aplicó aquel dicho de la España profunda, “lo que van a comerse los gusanos que lo disfruten los humanos”, le encantaban las ejecuciones de hombres, hacer de mantis religiosa, usarlos para el sexo y seguidamente ejecutarlos.

La Senyora Vermella siempre estaba dispuesta para un nuevo trabajo, el rojo era su color, la sangre, la pasión, lo prohibido… La que más servicios le hizo a Mercè, la que solicitaba que las víctimas fuesen masculinas, la que más quebraderos de cabeza le dio a Marina, la que prometió no caer nunca más en los engaños de los XY, la que no perdonó a José Antonio su andrógina condición, la que vestía ajustadas minifaldas con tacones rojos de aguja, medias negras y blusas escotadas, la que enseñó a disparar a Javier y dejó marcado el incandescente cañón de su Glock en el pubis de éste por un simple comentario insinuante, la que tomaba una copa sola en la barra de aquel bar cuando se sentó un hombre a su lado y le entró. “Estás muerto”, pensó ella pero al girar el rostro y verlo algo cambió.

Como príncipe buscando a Cenicienta para devolverle su zapato de cristal y hacerla suya, el hombre misterioso abordó a la fría Senyora Vermella. Frase equivocada por dos grandes errores de fondo. Primero, ella no era fría, fingía serlo, pero todo arde si se le aplica la chispa adecuada, y ardió, vaya si ardió. Y segundo, en este caso Cenicienta no sabía quien era el príncipe, pero el príncipe sí sabía quien era Cenicienta.

Consciente de sus cualidades y seguro de sí mismo aquel tipo le dio a Ros lo que siempre buscó y nunca halló, la inocente no sabía que era una ilusión. Era un hombre masculino y viril para el sexo, y al mismo tiempo sensible y comprensivo para lo que parecía amor. Las cosas son lo que son, o son lo que queremos ver en ellas. La razón es una puta, se vende a nuestra conveniencia, pon a trabajar a tu mente en lo que deseas y ésta recreará el escenario perfecto para tu fantasía; en cambio, el corazón no miente, te llevará al abismo pero será lo más real que hayas vivido. Y luego está la desastrosa combinación de ambos, que te enamores de quien sabes que no te conviene y uses el cerebro para engañarte y crear tu mundo ideal.

La que había convertido innumerables escrotos en púdrida carne que volvía a la tierra de donde todo nació ahora perdía la razón cada vez más en las múltiples noches de hotel que compartía con su amante. Fingía ante él ser una ejecutiva, una mujer de negocios, realmente pensaba en él como una salida de su vida, de su condición de asesina, albergaba la esperanza de ser “normal”. Pobre, cuanto más cerca sentía que estaba de la vida de cuento de hadas que toda niña o todo niño sueña, más se estaba enredando en una jodidamente nefasta tela de araña. Y la araña, lo veía todo, relamiéndose, disfrutando su inminente festín incluso antes de que aconteciera.

- ¿Es que eres idiota? ¿No sabes con quién te estás acostando? –reprochaba Mercè a Ros-.
- ¿De qué estás hablando? –preguntó Ros a la defensiva-.
- ¿Qué de qué estoy hablando? De que esos dos –señaló a las dos J- te vieron anoche meterte en un hotel con el inspector jefe José Luis y supongo que no iríais a una convención ¿no? ¡Pero cómo se puede ser tan idiota!

Ros guardó silencio.

- Ahora lo que quiero es que te vayas a tu casa y estés una temporada sin salir, sin hacer nada, desaparece de mi vista hasta que me calme. José Antonio y Javier se encargarán de ese puto asturiano hoy mismo.

De repente, un grito, varios disparos, Mercè sangrando y su luz azul apagándose, un cañón humeante empuñado por Ros y… el desastre.

Epílogo-El inspector

- ¿Lo habéis llevado a una celda? –preguntó José Luis-.
- Sí señor, ¿llamamos al juez? –dijo el policía-.
- ¿Qué juez está de guardia?
- Creo que es la jueza, la zorra.
- ¡Mierda!, preferiría que una cascabel me mordiese en los güevos antes que tener que tirármela otra vez. No podía estar de guardia algún hijo de puta que se conformase con medio kilo de farlopa.

Tras unos momentos meditando, descolgó el auricular, marcó una extensión y al otro lado alguien contestó.
- Forense, ¿sí?
- Hola, soy José Luis, te voy a mandar un cuerpo en breve, necesito un informe de muerte súbita debida a enfermedad congénita indetectable, pero va bastante machacado. Mira a ver qué puedes hacer con las fotos del informe.
- No hay problema, ya sabes que eso requiere mucho esfuerzo, la tarifa habitual ¿ok?
- Sí, sí… Es más, si todo va suave y no hay ruido te daré un extra generoso –tras esto colgó-.

En la soledad de su despacho, José Luis juntó las manos, las alzó e hizo crujir sus dedos entrelazados, se echó hacia atrás sobre el respaldo de su sillón de gastada sintética imitación de cuero y empezó a hablar solo y en voz alta.
- Ya no estoy para esto.

• • •

Nota de Prensa. Barcelona, 2009-12-24
===El President se felicita de su plan anti-corrupción===
La reciente desmantelación del mayor grupo de crimen organizado fue aplaudida por el President en un acto en el que condecoró a diversos cargos de los cuerpos policiales, entre ellos el Inspector José Luis por encabezar la investigación contra las mafias. Aclaradas las dudas sobre las circunstancias de la muerte de los integrantes del grupo de las Senyoras, todos se felicitaron por el buen hacer del inspector jefe de la unidad contra el crimen organizado.

Nota de Prensa. Barcelona, 2010-04-12
===Un nuevo prohombre de la comunidad===
José Luis, antiguo inspector de policía, se ha convertido en un nuevo valor para la comunidad. Tras abandonar la función pública y dedicarse a los negocios, el éxito le ha acompañado y ahora subvenciona diversos proyectos de integración social muy beneficiosos para la recuperación de zonas deterioradas de la ciudad.

Nota de Prensa. Barcelona, 2010-06-25
===Terrible crimen en La Barceloneta===
A la vista de todos los presentes, dos sicarios ejecutaron a un conocido constructor que recientemente se adjudicó la urbanización del nuevo ensanche norte de la ciudad.

Nota de Prensa. Barcelona, 2010-09-01
===Cena-Mitin con la participación del President y candidato nuevamente a la presidencia===
Fotografía. El President estrecha la mano del conocido empresario José Luis.


• • •

“La vida no es dura, lo que ocurre es que solamente los que son duros son capaces de doblegarla y ponerla a sus propios pies”.

En una sala privada de un lujoso hotel-spa de Barcelona, El President y José Luis hablaban de “política”. Desnudos con una toalla en el cuello departían distendidamente mientras dos jóvenes prostitutas les practicaban sendas felaciones.

- No te faltará dinero para tu campaña, pero no me toques los cojones en el puerto –expuso José Luis con cierta dulzura y con algún gesto de placer-.
- Tranquilo, tú dame de vez en cuando algún desgraciado de poca monta que cubra el expediente y yo miraré para otro lado. Puf, esta chica es magnífica. Sigue, sigue, no pares.
- Sí que son buenas, sí.
- Hay que ver lo que te ha cambiado la vida ¿eh? De simple inspector a controlar la mayor “empresa”. Yo creo que te ventilaste a aquella rubia porque jugaste tu baza para quedarte con el negocio.
- No vas desencaminado, en México enseñé muchas cosas pero también aprendí otras. Meee cooooorro. Aaaah. Puff.


THE END

© Todos los derechos reservados. Esta obra está protegida por las leyes de copyright y tratados internacionales. Identificador Safe Creative 1008177072010
Reparto (en orden alfabético)

andrea-marta / Ros / Senyora Vermella

J.Stark / Javier / Senyor Negre

musetta59 / Mercè / Senyora Blava

nunux / Marina / Senyora Verda

OPENJAMS / José Antonio / Senyor Taronja

otisblues / José Luis / El Inspector


Idea
Cuatro amigos en el Puerto Olímpico de Barcelona

Guión y dirección
OPENJAMS

Cualquier parecido con la realidad es casualidad.

Fuentes inspiradoras
Canciones de Nacho Vegas
Reservoir dogs
Sospechosos habituales
Y películas del género, en general


Añadir esta página a mis favoritos www.mister-wong.es delicious.com www.stumbleupon.com

Evaluar esta opinión

¿Cómo de útil te será esta opinión a la hora de tomar tu decisión de compra?

Directrices para las Evaluaciones

Comentarios sobre esta opinión
La_cara_oculta

La_cara_oculta

07.03.2010 22:32

Empecé a leer tu relato sabiendo que iba a ser bueno ( es fácil deducirlo a raíz de las pocas opiniones que te he leído) pero estaba equivocada : no es bueno es MAGNÍFICO ( sí, con mayúsculas), toda una lección de cómo escribir un excelente relato de género negro. Personajes cínicos, corruptos en los que se vislumbra un resquicio de humanidad... todos me aprecen maravillosos pero me gusta especialmente el de la "Senyora vermella" y el de Jose Luís. No me extraña que les haya encantado. Besos:*****

CaminanteSolitaria

CaminanteSolitaria

19.01.2010 23:24

Muy muy bueno.

cuidadin007

cuidadin007

15.01.2010 02:19

genial. sigue asi :D un saludo

Escribe tu comentario

máximo 2000 alcanzado

  Publicar el comentario


Evaluaciones
Esta opinión sobre Relatos de Serie Negra ha sido leída 666 veces por los usuarios:

"excepcional" por (73%):
  1. La_cara_oculta
  2. CaminanteSolitaria
  3. cuidadin007
y de usuarios adicionales 13

"muy útil" por (27%):
  1. Miriam007
  2. canardos
  3. seattleon
y de usuarios adicionales 3

La evaluación total de esta opinión no es únicamente el promedio de las evaluaciones individuales.