Relatos eróticos VI

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Relatos eróticos VI

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Opinión sobre "Relatos eróticos VI"

publicada 05/08/2006 | enigma_x
usuario desde : 30/11/-0001
Opiniones : 209
Confianza conseguida : 0
Sobre mí :
Genial
Ventajas Hay algo de sexo :-P
Desventajas Creo que hay más ciencia-ficción que sexo :-( Es un relato muy raro... muy muy raro, advierto.
muy útil

"El hombre perfecto"

Gabriel, a sus 28 años, había dejado atrás su ciudad, su casa, su familia... Era su primera experiencia fuera de casa. Sus grandes progresos en el laboratorio farmaceútico 'Park Clarkson' de A Coruña le habían llevado por fin a la sede central de Barcelona, un gran avance en su carrera aunque supusiera un cambio brusco en su vida. Dijo adiós a toda su gente en Galicia y se marchó solo a la ciudad condal, donde la empresa le ofrecía un apartamento de auténtico lujo a las afueras de Barcelona, muy cerca del lugar de trabajo.

Realmente era un sitio extraño, pues ese lugar no figuraba en ningún sitio del mapa, estaba casi oculto trás las colinas formando una especie de urbanización privada muy restringida. Gabriel enseguida se dio cuenta que aquello no era normal, puesto que todo el lugar estaba rodeado de seguridad privada.

Por dentro era un lugar perfecto e idílico, repleto de chalets nuevos y alineados milimétricamente en hileras, con colores vivos y alegres que le daban un resplandor único. El verde de los jardines sobresalía en una paleta de colores simplemente perfecta. Con el coche Gabriel fue recorriendo la urbanización, era realmente más grande de lo que él se imaginaba, sin embargo un escaloffrío recorría su cuerpo de cuando en cuando: Por aquellas calles no había absolutamente nadie, ni siquiera un coche transitando por allí. Solo chalets y más chalets clónicos que solo se distinguían por su alternancia de colores y sus números.

Mientras buscaba el 246-A que figuraba en sus papeles, Gabriel fue aminorando la marcha tratando de ver a alguien tras las ventanas de los chalets... pero no había signos de vida humana: O estaban echadas las cortinas o simplemente no había nadie. Gabriel se paró en un semáforo, estaba muy intranquilo ante la extrañeza de aquel lugar, le daba miedo solo pensar que él tenía que vivir allí al menos durante los próximos 6 meses.

De pronto escuchó un ruido robótico. Miró por la ventanilla hacia los lados, era una cámara de vigilancia que le enfocaba desde lo alto de una farola. Cuando se puso el semáforo en verde, Gabriel continuó su camino y según iban pasando las farolas se dio cuenta que en todas y cada una de ellas había una cámara de seguridad siguiendo todos sus movimientos.

- Pero si aqui no hay nadie por las calles, ¿para qué quieren tanta seguridad? -pensó en alto.

242, 243, 244, 245... ¡246-A! Su casa... un chalet como todos los demás: Perfecto. Rebuscó en su maletín y sacó el mando de su garaje. La puerta reluciente ante los destellos del sol se abrió y metió el coche.

Al bajarse quiso pisar la calle de aquel lugar, más parecido una maqueta de exposición a escala gigantesca que a un lugar de residencia real. Hacía calor y las calles estaban tétricamente vacías, el silencio era tal que era como estar solo en un lugar inmenso. Solo los pequeños zumbidos y movimientos de las cámaras que inundaban todo el lugar rompían esa tensa calma.

- Me volveré loco aqui...

Por primera vez se fijó que la central de 'Park Clarkson' estaba allí, como presidiendo el corazón de la urbanización. Podría llegar ahí en coche en menos de 5 minutos. Nunca pensó que este trabajo requiriera tanto secretismo ni aislamiento. Mirando hacia el otro lado podía divisar a lo lejos la extensa valla que precintaba el lugar y que estaba atestada de seguridad como había comprobado al entrar. En realidad la única persona que había visto allí era el guardia de seguridad que le pidió su documentación al entrar. Nadie más.

Obsesionado por aquello y a pesar de estar agotado del viaje, no entró en su casa, se dirigió directamente a la casa de enfrente, quería ver a alguien para cercionarse que no se le estaba yendo la cabeza. Llamó al timbre una vez, aunque de reojo miraba la ventana contigua, protegida por una cortina. Llamó de nuevo ante la falta de respuesta.

Se fijó por primera vez que los verdosos y amplios jardines que rodeaban los chalets eran de plástico. Miraba a un lado y a otro y no había movimiento alguno. Llamó por tercera vez insistentemente. Nada.

Salió del porche de aquella casa y cuando iba a cruzar la carretera... se abrió la puerta.

- ¿Quién es? -dijo una voz femenina.

Gabriel se giró sobresaltado y aliviado, por otra parte. Cuando vio a la guapísima chica no pudo evitar una mirada de asombro. era posiblemente la chica más guapa que había visto nunca. Parecía recién salida de la ducha, pues cubría su cuerpo con una toalla que marcaba sus perfectas formas. Tenía su melena mojada de castaño claro y unos penetrantes ojos azul claro que conjugaban con la viveza de sus carnosos labios rojo pasión. Era realmente preciosa. Guapa y seductora.

- ¿Quién eres...?
- Oh... Hola, perdona, es que.... es que estoy un poco perdido. Soy... soy tu nuevo vecino, el de enfrente... siento molestarte pero es que...
- Acabo de salir de la ducha, no te preocupes -le regaló una amable y arrebatadora sonrisa.- - Si esperas que me vista y me arregle un poco, enseguida te atiendo, podemos tomar algo.
- Si, si, si... me encantaría. Tengo... muchas preguntas.
- Bien, pues... ¿hasta dentro de media hora?
- Perfecto. -sonrió Gabriel aún fascinado con la increíble belleza de esa chica.

Cuando cerró la puerta Gabriel se quedó unos segundos mirando, asimilando lo que habían visto sus ojos.

- Vaya... si solo hay una chica asi en toda la urbanización ya merece la pena -se dijó a sí mismo mientras volvía a su casa, a la que todavía no había entrado. Tuvo que mirar el número para no confundirse con las casas contiguas, pues eran idénticas salvo por algunas variaciones de color.

Todo tenía un olor a nuevo que casi daba miedo estrenarlo, incluso cuando pisó el felpudo lo hizo con cuidado. Abrió la puerta de su casa y entró.

Por supuesto todo allí estaba perfectamente nuevo, reluciente y como recién sacado del catálogo de Ikea. Gabriel suspiró y entró con sus maletas que previamente había recogido del coche.

Un amplio salón con un sofá impresionante, un televisor de plasma gigantesco de última generación, una cocina completísima, un baño moderno y grande, una habitación perfecta con una cama de matrimonio en la que cabrían más de cinco personas sin problemas... Todo era perfecto hasta el extremo. Gabriel cansado se tiró en el sofá, tanta perfección le empezaba a hacer dudar de que ese fuera su sitio. Él era un jóven inteligente, medianamente atractivo pero le daba miedo no estar a la altura de aquel lugar que parecía destinado solo a gente muy especial y única.

De pronto el timbre de la puerta sonó. Sobresaltado Gabriel se levantó, se colocó el pelo como pudo ante el espejo de la entrada y abrió con su mejor sonrisa. Aunque desde luego la mejor era la que tenía enfrente, era la chica de antes. Iba con un bonito vestido con escote que marcaba sus sinuosas formas, estaba perfectamente maquillada y por supuesto lucía una amplia sonrisa donde su alineada dentadura parecía relucir, asi como su chispeante mirada azulada.

- Ho... hola, no te... esperaba tan pronto.
- Lo siento, me he adelantado, pero me dije... ¿por qué no? Y aquí estoy. Te he traído un regalo.
- vaya, gracias... pasa, pasa...

Gabriel miró el reloj, solo habían pasado 10 minutos desde que quedaron. Pro enseguida Gabriel se distrajo, pues tenía mejores cosas que mirar cuando sus ojos se fueron solos hacia la centuada parte trasera de aquella chica perfecta.

- Mejor abres luego el regalo.
- Si... como quieras... eh... puedes sentarte e el sofá si quieres, yo... la verdad es que no sé que darte, acabo de llegar y no sé que habrá por aqui.
- No te preocupes, aqui hay de todo. Además, no me importa lo que me des, con conocerte me basta.
- Vaya, no soy ninguna persona... especial.
- ¿Seguro? - sonrió encantadora.

Gabriel abrió varios muebles de la cocina en busca de algo que ofrecer y tras varios intentos encontrando sartenes, ollas, manteles,... por fin dio con un mueble-bar repleto.

- ¿Qué te apetece tomar?
- No me importa, tomaré lo que tu quieras.

Gabriel sirvió un par de gin-tonic obnubilada por su impresionante invitada.

- Siéntate ya, si lo mejor que podemos hacer es hablar -dijo ella con su sonrisa permanente- ... bueno, lo segundo mejor.

Gabriel se quedó parado por unos momentos, no sabía si eso lo había dicho ella o su imaginación le había jugado una mala pasada. Mejor no arriesgar, aqui todo estaba siendo tan extraño... Se sentó en el sofá de al lado, frente a ella, que ya portaba su copa en la mano con su prominente escote y un cruce de piernas tan arriesgado que parecía que el vestido estaba hecho a medida para enseñar hasta el límite.

- Bueno, y... ¿cómo te llamas?
- Yo me llamo Eva.
- Yo Gabriel, encantado... oye, tengo... tengo una gran duda, ¿qué pasa en este lugar? ¿Por... por qué es todo tan extraño? ¿Por qué no hay nadie, ni ruidos...? Es que es...

Eva sonrió aún más ampliamente.

- Estás confuso, ¿verdad?

Como una gatita Eva se subió al sofá acercándose a cuatro patas a Gabriel, que en un primer momento se echó atrás hasta que la tuvo encima y ya no tenía escapatoria.

- No nos engañemos, tú quieres hacerlo conmigo... hagámoslo.
- Pero...

Eva le besó con tanta pasión que por momentos creyó que le mordía, sin embargo ella era físicamente la mujer de sus sueños y sus besos no hiceron más que elevar su cada vez más abultada entrepierna. Gabriel simplemente se dejaba llevar por el sexo y la pasión del momento.

Tumbado en el sofá y atrapado entre sus piernas ya que estaba sobre él, Gabriel vio como ella se quitaba el vestido para dejar al descubierto su escultural y voluptuoso cuerpo en ropa interior.

- ¿Te gusta?

Gabriel asintió sin palabras. Ella empezó a desabrocharle la camisa, aunque a la mitad directamente se la arrancó. El atractivo torso de Gabriel quedó al descubierto y Eva empezó a tocarlo con su manos, luego con su lengua repasó desde su boca en un nuevo beso hasta llegar al ombligo, donde tras recrearse unos segundos comenzó a bajar a una zona que Gabriel estaba deseando.

Eva levantó la mirada y sonrió a Gabriel, que estaba totalmente atrapado por su embrujo sexual. Desabrochó su pantalón vaquero y con su boca bajó la cremallera, cara a cara con su pene que erecto pedía a gritos salir del boxer en el que estaba atrapado. Eva no le hizo sufrir más y con un elegante pero expeditivo tirón bajó el boxer de Gabriel para que surgiera en toda su plenitud su miembro miembro viril.

La guapa y dulce Eva no tuvo ningún reparo y tras una nueva sonrisa matadora chupó el pene de Gabriel, al que le recorrió una sensación de placer absoluto, algo que solo podía superar el orgasmo que estaba a punto de experimentar.

Con sus carnosos labios Eva recorría su pene, con su lengua lo relamía pasando por los testículos y moviendo con cierta agresividad contenida aquel juguete particular en el que se había convertido la entrepierna de Gabriel.

- Para, para, para... que si no me voy a...
- ¿A correr? -sonrió casi perversa.

Casi con vergüenza asintió.

- Es que quiero que lo hagas.
- Pero...
- Disfruta. -sentenció.

Eva manejó con total práctica el pene de Gabriel, que ya no quería evitar nada de aquel momento de lujuria inesperado mientras los labios de ella trabajaban en su desenfreno erótico mientras sus manos hacían aquel movimiento para que no tardara en salir todo el placer contenido que Gabriel llevaba dentro.

Y efectivamente Eva, como si de una experta se tratara, midió a la perfección los impulsos de Gabriel dejando que su sémen se alojara en sus múltiples derroches, en su boca y manchara su preciosa cara. Sin embargo ella no borraba ni por un segundo su sonrisa, entre preciosa y extraña a pesar de haber dejado que todo el sémen cayera sobre ella.

Gabriel, extasiado, vio como se alejaba sin mediar palabra. Tumbado en el sofá no pudo ni siquiera articular un simple "¿Dónde vas?".

No pasó ni un minuto cuando ella volvió a parecer, con su sonrisa, en ropa interior y mostrando su perfecto y precioso cuerpo. Ya no tenía ni una mancha en la cara, es más, parecía haberse lavado y maquillado en tiempo récord.

- Ha... estado bien -dijo casi como un tonto.
- Va a estar mucho mejor -Eva le enseñó un preservativo que se colocó en la boca.

Sin tiempo de reacción ella ya estaba abalanzada sobre él y colocando el preservativo hasta dentro, parecía no tener ningún reparo en cuanto a juegos sexuales.

- Pero espera, yo... - a Gabriel le entró el pánico de no estar a la altura una segunda vez en tan poco tiempo. No parecía importarle a Eva, que tenía todo el mando de la situación. De nuevo sobre él, se quitó el sujetador dejando ver por fin sus perfectos pechos que surgían como dos preciadas perlas.
- Tócalos -dijó casi en voz de mando, sonando muy dulce a la vez.

Gabriel tocó sus pechos perdido en el laberinto del sexo que aquella chica le proponía sin pérdida alguna. Haciendo valer lo que parecía una gran experiencia sexual, Eva no dudó en facilitar que Gabriel introdujera su pene penetrándola tan limpiamente que parecía un perfecto mecanismo de reloj que se puso en marcha para al trote del placer único y supremo Gabriel diera lo mejor de sí mismo ante su chica ideal, volviendo a canalizar un segundo extásis placentero.

Eva por su parte no perdía el tiempo, había gritado y chillado de placer pero de pronto, en cuanto notó el orgasmo de él se quedó en silencio, con su sonrisa. Se levantó ante la mirada casi inconsciente de Gabriel y le quitó suavemente el preservativo.

A lo lejos, al lado de la mesa de la cocina Eva parecía hacer algo, y entre el placer recién llevado a cabo y el cuerpo desnudo de ella no acertaba a verlo. Levantó un poco la cabeza, estaba marcando un número en un télefono móvil.

- ¿A quién llamas?

Eva le respondió con una bonita sonrisa mientras se llevaba el teléfono a la oreja.

- Ya está -dijo sécamente.
- ¿Qué? -se levantó gabriel aún desnudo- ¿qué quieres decir? ¿Qué...?

De pronto las fuerzas de seguridad asaltaron su casa en masa, decenas de hombres uniformados se abalanzaron sobre él mientrás Eva observaba desde una esquina con su impertérrita sonrisa que aún preciosa, ahora parecía de auténtica psicópata.

- ¿Qué hacen conmigo? ¿Qué está pasando? ¡¡Socorro!!
- Tranquilo, esto no te dolerá... demasiado.

Sujetado fuertemente por fornidos guardias y desnudo, uno de ellos acercó una extraña pistola a su nuca.

- ¡Aaaah! -gritó hasta caer inconsciente en cuanto sonó el pequeño click del aparente arma.

Gabriel despertó totalmente aturdido, como si hubiera pasado una noche de resaca. No recordaba nada, solo sabía que algo había pasado en las últimas semanas pero no acertaba a saber el qué, ni siquiera sabía donde había despertado. Se movió y notó que tenía el cuerpo dolorido de la mala postura sobre el asiento... de su coche.

Miró por la ventanilla medio abierta, pasaban coches a gran velocidad junto a él. Cayó en la cuenta de que estaba en el andén. Hacía calor, el sol pegaba de lleno sobre un campo de trigo que cubría los dos lados de la carretera. Esforzando un poco su dolorida cabeza pudo deducir que se encontraba en una autopista o alguna autovía.

Lo que tenía medianamente claro es que algo extraño había pasado, pero no sabía el que, ni siquiera por donde empezar. Se puso manos al volante y aunque en principio no sabía como arrancar el coche pasaron unos 10 minutos hasta que en su cabeza empezaron a aparecer esos mínimos conocimientos, recordando que sabía conducir perfectamente. Aunque en la práctica le costó arrancar, por fin se puso en marcha controlando el coche a la perfección. Estaba mareado, pero no le importaba, quería llegar a algún lugar, al menos saber dónde estaba... y quién era.

En los primeros carteles de indicación que vio ni siquiera recordaba leer a pesar que su cabeza le decía que si, que era algo fácil para él. Le bastaron unos pocos minutos para leer perfectamente los carteles. Parecía que alguien hubiese desactivado temporalmente su cerebro, sabía las cosas pero no lograba recordar nada.

Por fin llegó a un cartel elocuente: "Comunidad de Madrid". Sin embargo se topó con un fuerte control policial en la carretera. Un policía le hizo bajar la ventanilla.

- Documentación... -le echó un vistazo de reojo, entonces se sobresaltó- ¡Dios mío! ¡Es uno de ellos! ¡¡Alerta a todas las unidades, tenemos a uno de ellos!!

Gabriel no sabía lo que estaba pasando, solo que toda la policía iba tras él. En el momento de la confusión pisó el acelerador a fondo y se metió en pleno campo, sin rumbo, sin saber nada, sin reacción... Sabía que estaba perdido. Adentrado en un pequeño bosque dejó el coche en marcha y salió corriendo, oía como la policía y probablemente el ejército iban por él. Oía incluso disparos, lo que le dio a entender que quizás quisieran matarle. Se sentía muy confuso y cansado.

A lo lejos divisó una cabaña, ¿estaría abandonada? No tenía tiempo de comprobarlo, por lo que se lanzó a la puerta tratando de tumbarla, sin embargo ya estaba abierta. La cerró rápidamente. Allí había un anciano sentado en una mesa.

- Tranquilo, señor, solo busco refugio...

El anciano se desmayó. Instintivamente Gabriel iba a atenderle, pero las noticias del televisor le llamaron poderosamente la atención.

"Hoy, día 5 de Agosto de 2031 el Govern de la Generalitat de Catalunya ha quedado disuelto tras el golpe de estado sucedido hace dos semanas en la nación vecina. El llamado 'Gobierno de los hombres perfectos' ha tomado de esta irregular manera el mando del país catalán y según han declarado, su nación de hombres perfectos, inteligentes y productivos se extenderá hacia otros lugares de la península. En sus propias palabras, es la creación de un nuevo mundo perfecto. El presidente del gobierno español y el rey han mostrado su dolor por las víctimas, y esperan que haya una solución pacífica a este conflicto que se remonta, como todos saben, a hace 20 años cuando fue descubierto el 'Park Clarkson' de Barcelona, un laboratorio experimental y entramado ideológico del que aún no se saben todos los datos a ciencia cierta, aunque todas las investigaciones judiciales apuntan a la creación a través de clonación no permitida y manipulación genética, de esos 'hombres perfectos' que ahora pretenden imponer su dictadura. La ONU afirma que tomará cartas en el asunto, aunque el poder del 'Gobierno de los hombres perfectos' dicen los expertos, que por desgracia podría ser similar al de Adolf Hitler. La policía pide que no cunda el pánico, pero miles de españoles ya han dejado el país. ¿Es este el inicio de una guerra Mundial? ¿o es el anunciado Apocalipsis?"

El ruido de los helicópteros despertó a Gabriel de su obnubilación e incredulidad ante la noticia. Miró sus manos, ya viejas y ajadas. En un cálculo rápido dedujo que tenía ya 53 años. Tembloroso y al borde del infarto buscó un espejo: Ya no era aquel jóven de 28 años, había estado... ¡25 años inconsciente! Entonces encajó todas las piezas. Eva, el sémen, la extraña ciudad... ¡era un experimento a gran escala! Miró la pantalla del televisor, el 'Gobierno de los hombres perfectos' daba un discurso televisado en directo.

Un jóven de unos 25 años subía a la palestra, era exactamente igual que él cuando llegó a aquella ciudad perfecta... Una fuerte explosión sobre la cabaña terminó con su vida.

En el despacho del 'Gobierno de los hombres perfectos' se celebraba un evento privado. Varios jóvenes clónicos de Gabriel hacían un pasillo en torno a la mesa principal, donde un clon de mayor rango parecía tener el mando.

- Que pase. -dijo presionando un botón para avisar a alguien.

Una mujer de unos cincuentaitantos años entró al despacho entre un aplauso medido.

- Bien -habló el clon principal- aquí tienes tu merecidísimo reconocimiento, la medalla del gobierno que dominará pronto el mundo para la... mh... madre de todos nosotros: Eva Llompart Gómez.
- Muchas gracias, Gabriel.
- Nunca olvidaremos esa mañana de placer.
- ¡No! -dijeron todos al unísono.

Eva sonrió.


F I N


... enigmáticos saludos :-D (vaya desvarío total xDDD jajajj)


Este relato va dedicado a Crrono :-P jajajaj

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muy útil

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Comentarios en esta opinión

  • mianfergar publicada 23/11/2008
    No puedo leer relatos así que me pongo muy caliente.
  • inglesa2004 publicada 12/02/2007
    Excepcional!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!! escribes muy muy muy bien!!!!!!!!!!
  • Lemale publicada 22/08/2006
    Diosssss es genial, ya ignoro si podré darte este tan merecido EXCEPCIONAL, como catalán y hombre totalmente imperfecto debo decirte que escribes GENIAL amigo!!!!!!
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