Relatos eróticos VI

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Opinión sobre "Relatos eróticos VI"

publicada 02/12/2008 | Luna_lunera_Cascabelera
usuario desde : 29/01/2006
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"Desnudos bajo la lluvia"

Desde el salón vacío puede oir como se camufla el repiquetear de las gotas de lluvia que van haciendo su aparición en la noche. Un golpear continuo que camufla las superflúas palabras que otro insulso programa de televisión retransmite. Palabras vacías que no le dicen nada importante.
Se confunden en su cabeza dejándole la sensación de estar perdiendo el tiempo, sentimiento que se acompaña con los tintes de malhumor que acompañan la noche. La hora de las brujas sin nada más que hacer que escuchar una letanía que nada le dice y una invitación de gotas que caen bajo la luz de la luna.
Una invitación que acepta, alejándose de las mantas, vuelve a caminar sobre una senda que ya fue trazada, un camino que ha recorrido muchas otras veces, a pesar de haber decidido hacer caso omiso a su próxima llamada, una vez más ha vuelto a aceptarla.

Y pasea a solas bajo la lluvia, indiferente ante la fría caricia que le otorgan, caminando sin rumbo entre un amasijo de sensaciones que se confunden en el silencio de la noche, perdido en sí mismo, sin fin ni meta. Siguiendo el sendero que las gotas le van marcando, dejando sus huellas sobre el embarrado suelo.
Las calles desiertas parecen haber cambiado, como si nunca antes hubiera estado en aquel lugar desmadejado que su vista le ofrece, como si el tiempo y el espacio hubieran creado un pacto para alejarlo de lo mundano, de todo aquello que suele rodearlo.

Este parque tan conocido parece otro muy distinto al que recuerda, y pese a que su rincón sigue siendo el mismo, lo observa con ojos curiosos, atento a nuevos detalles que antes había pasado por alto. Entre las ramas del sauce que siempre eligió para su encierro, se protege sin éxito de la lluvia que parece haberse enfadado. Ya no cae suave y lentamente sobre su piel, empapándola de caricias, ya no reparte un beso en cada gota, ahora la furia la acompaña, bofetadas desencadenadas por la ira del cielo.
Abandona su árbol. Hoy es un lugar inhóspito para él. Ya no se siente protegido y arropado bajo las ramas que caen simulando una cáscada de lágrimas. Su paso ha cambiado. El paseo cede su lugar a la carrera, ágil y devastadora hasta el estanque de los patos, donde aquella vieja caseta le dejará contemplar sin riesgos la furia desencadeada por ángeles enfadados.

De nuevo en el paraíso, observando la cortina de agua que lo aisla del infierno, extrae de sus bolsillos una pequeña piedra marrón de la que extrae un trozo que quema con cuidado entre sus encalladas manos, acompaña la mezcla con el resultado de destripar un cigarro y culmina su obra despacio, vistiendo la mezcla con las galas de un fino papel blanco. Recostado sobre el banco, quema un poco la punta de su obra, primera calada al pecho, levanta la vista y el aro que estaba formando se le atasca en la garganta.
Junto a él se encuentra una silenciosa figura. Una figura de mujer menuda con el pelo empapado cayendo sobre sus hombros, donde culminan pequeños tirabuzones. Sus ojos, iguales que el son del mar, brillan en la noche, su boca, pequeña cereza madura permanece cerrada. Enfundada en un largo y entallado traje rojo, encierra la dulzura de la miel joven a la que aún no han picado las abejas. Parada a su lado, no deja de observarlo.

Cual acto reflejo, él extiende su mano para ofrecerle aquello que estaba fumando: ¿Quieres?. Como respuesta, ella acercó sus manos hasta la ofrenda, manos finas y suaves de largas uñas esmaltadas en tinta roja.Lo acerca a sus labios y aspira un par de caladas, antes de devolverselo, antes de pronunciar sus primeras palabras:


- Hay algo extraño y atrayente en la soledad nocturna ¿no crees? - dijo en casi un susurro, apenas audible. Su voz era armoniosa, melódica, casi hipnotizante - Caminar de noche, bajo la lluvia, cuando nadie te mira, cuando nos dejan ser ángeles o demonios a nuestro propio antojo...


Y fue él quien en ese momento se quedó sin palabras. La lluvia había regresado a su cadencia normal, a su alrededor todo parecía brillar bajo una luz adormecida, ella lo contemplaba en silencio, curiosa, expectante, aumentando el nerviosismo que iba haciendo mella en él, le daba una calada tras otra al ya consumido porro que había iniciado aquella conversación. Quería recuperar el control de aquella situación, sentirse libre de la obnubilación en la que aquella mujer con aspecto de ángel le sumergía.

- No nos hemos presentado - dijo con un hilo de voz - Mi nombre es...

Pero no pudo terminar la frase. Ella posó su dedo índice sobre sus labios antes de que llegara a pronunciarlo.

- Tsss - dijo a modo de explicación - No lo digas. No quiero saber tu nombre. ¿Es que acaso no lo ves? Tan solo somos dos extraños bajo la lluvia, dos extraños que la noche o tal vez la casualidad ha unido.

Lo dijo muy cerca de su rostro, no le dio tiempo ni opción a répicla, pues antes de terminar la última palabra, había sellado sus labios con un beso, que él devolvió mientras su corazón desembocaba en un ritmo frenético de pasión y lujuria.

Saborearon sus labios húmedos, sus tersas bocas, degustaron su delicado sabor, exploraron tejidos húmedos y desconocidos y sintieron sus lenguas inquietas y pícaras buscándose mutuamente en un improvisado baile.

Sus manos jugaron a encontrarse, ladinas, curiosas, inquietas, recorrieron los rincones que la ropa dejó libre, antes de deshacerse de ella. Le da la vuelta, busca sus pechos, los recorre, los cubre, juega con sus pezones haciéndolos sonrojar cual cerezas maduras. La respiración entrecortada por gemidos lacerantes que aceleran el proceso cuando sus manos buscan su sexo, un baile con sus dedos entre sus labios abiertos, acariciar su clítoris palpitante, ahondar con movimientos circulares sobre la carne mojada, notar la agitación en cada uno de sus suspiros cuando su lengua ahonda en su cuerpo, surcando sus mares ocultos, recorriendo sus labios carnosos cargados de deseo mientras se introduce en su interior penetrándola con los dedos.

Sigue arrodillado frente a ella, que sostiene una pierna sobre su hombro para facilitar el acceso a los pecados carnales, sobre el húmedo suelo la siente mojada y lo excita sentir sus fluidos sobre su boca, batirlos con su lengua, que se derramen en sus labios, mientras explora sus entrañas, hasta que termina extenuada entre gritos provocados por la explosión que atraviesa su cuerpo cuando mil descargadas electricas la recorren.

Terminado el disfrute del placer proporcionado, ella también quiere probar su sexo. Se levanta traviesa, se reclina sobre su cuerpo y lo tumba en el suelo. Besa su boca, su cuello, se desliza sobre su pecho, desciende hacia el fruto prohibido que sostiene erecto entre sus manos, un suave masaje mientras caen deliberados roces con la punta de la lengua, la acerca a su boca, donde la introduce poco a poco, lentamente va lamiendo todo el falo, humedeciendolo con su libidinosa saliva, succiona su punta, sube y baja por ella haciendole un hueco en su garganta, juega al placer por el placer, hasta que llega la segunda explosión con un mar de fondo. Mas no se detiene, continúa sosteniéndola entre sus labios hasta que vuelve a estar preparado y entre susurros surgen las tan esperadas palabras....

- Quiero que me penetres, quiero sentirte dentro de mi, una embestida tras otra, hasta acabar extenuada de placer y éxtasis.

No necesita oir más, se levanta, y en volandas la lleva sobre la pared que los protege de la noche, apoyándola contra ella, se funden en uno acelerando la velocidad de sus movimentos, cada vez más rápido surca el viento el baile de fluidos, gemidos, sudor y jadeos...

Hasta explotar como un cristal que se hace añicos, cuando estalla en su interior, mientras un líquido espeso se derrama caliente sobre su cuerpo. Derritiéndose candente, solo son los resquicios de un mar que yace en calma como dos cuerpos desnudos bajo la lluvia.

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Comentarios en esta opinión

  • yorch84 publicada 17/04/2009
    Lo tuyo son los relatos eróticos, estás hecha una experta. Saludos.
  • KaikanPhrase publicada 09/03/2009
    Erótico y sensual a la par que pasional. Muy buena pluma. Me ha gustado mucho el relato. Un saludo.
  • toninhogalego publicada 07/03/2009
    una prosa excelente,si supiese escribir asi...
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