XXX AQUELLA NOCHE DE VERANO... XXX

4  25.07.2005

Ventajas:
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Desventajas:
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Recomendable: Sí 

martaborbolla

Sobre mí:

usuario desde:01.01.1970

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Ahí va mi primer relato erótico. Espero que os guste. ; ) Besooos.

Hacía muchos años que veraneaba en un pequeño pueblo de pescadores de la costa cantábrica. Era un sitio lleno de la paz que necesitaba para quitarme el estrés del trabajo de todo el año. En este pequeño pueblo nos conocíamos todos, el saludo entre vecinos, veraneantes y paseantes era obligado, es una cosa que me encanta, algo tan familiar,...

Este verano era diferente a los anteriores, me encontraba cambiada, distinta,...habían sucedido muchas cosas y había habido demasiados cambios durante los últimos meses, ahora estaba asimilándolos en la tranquilidad de mi casita con vistas al mar.

Aquél martes hice una merienda-cena a media tarde, sentada en la terraza de mi casa. Hacía un día espléndido y la programación de la televisión no me ofrecía nada de interés así que decir salir a dar un paseo.

Los días eran largos y aún quedaba un buen rato para que oscureciera, decidí que era un buen día para ver cómo se ponía el sol. Comencé a andar por un camino poco conocido que bordeaba la costa y fui a dar a una cala muy pequeña, escondida, de difícil acceso a la que yo solía ir cuando necesitaba estar a solas conmigo misma o disfrutar simplemente de la naturaleza a solas. Era mi pequeño rincón secreto desde muy niña.

Cuando logré alcanzar la arena vi que aquel día no estaba sola. Donde rompían la solas había una pequeña lancha con un hombre dentro que luchaba por desenredar unos aparejos que se habían entretejido entre los alambres de unas jaulas langosteras.

Curiosa, me acerqué. El hombre estaba de espaldas y le pregunté: - ¿Se ha dado bien el día?. Aquél hombre se giró en ese momento, sorprendido; no me había oído acercarme y esbozando una enorme sonrisa dijo: - Bueno, no ha sido un gran día, pero parece que la situación está mejorando-, dicho esto me guiñó un ojo. Me reí con ganas.
Aquél hombre no pasaba de los 35, tenía unos enorme ojos verdes, la tez morena y curtida por el mar y una preciosa dentadura blanca. Llevaba una camiseta de tirantes blanca, raída por el uso, que mostraba unos brazos grandes, musculados al faenar en la mar, sin embargo, sus manos eran finas, largas, hermosas como las de un pianista. Enseguida sentí como deseaba que me tocasen.

Di dos pasos hacia atrás y me senté en una roca que se encontraba a mis espaldas y me quedé viendo, callada, cómo esas expertas manos realizaban su labor con parsimonia. El pescador continuaba realizando su trabajo sin dejar de obsequiarme a cada rato con una mirada, cada vez más profunda y sugerente, y una sonrisa encantadora.

Una vez terminado su cometido se levantó lentamente y salió de su lancha acercándose hacia mí. Me invitó a caminar con el a la orilla del mar y yo asentí. Caminamos en silencio durante un rato, cuando me di cuenta íbamos cogidos de la mano, todo aquello me parecía tan natural como si nos conociéramos de siempre. De repente se paró y cogiéndome de la cintura me atrajo hacia sí, acercó su cabeza a mi melena, larga y suelta e inspiró. Mirándome a los ojos como nunca nadie me había mirado, supe lo que iba a pasar.

Mientras la espuma de las olas lamían nuestros pies, se acercó a mi cuello. Su respiración, cada vez más agitada, me turbaba poderosamente, cuando posó sus labios en mi cuello y empezó a lamérmelo suavemente hasta adquirir cada vez una intensidad mayor, proferí una exclamación de placer.

El mundo había desaparecido en torno a mí, sólo existía él, y sólo Dios sabe cuánto le deseaba. Comenzó a acariciarme como queriendo explorar todo mi ser a la vez que yo hacía lo mismo. Su excitación era más que notable y al sentirla en mis manos comencé a desearle más y más.

Caímos a la arena presas de nuestra pasión y comenzamos a quitarnos nuestras ropas mojadas. Empecé a besarle apasionadamente sus pezones. Me volvía loca el sabor salado de su piel. Él jadeaba. Seguí bajando por su vientre, duro, trabajado hasta hallar el fruto de mi deseo, imponente, duro, orgulloso y lo comencé a besar y lamer hambrienta de un deseo incontrolado. Cuando estaba a punto de correrse en mi boca me apartó de sí haciendo que le deseara hasta la locura. Entonces mi pescador comenzó a jugar con mis pechos. Los acariciaba, besaba, lamía y mordisqueaba con suavidad y energía a la vez. De vez en cuando me miraba y sonreía al ver cómo yo vibraba y gemía bajo sus caricias. Siguió besando todo mi cuerpo lentamente hasta que con una suavidad infinita posó sus labios en mi sexo. Mi cuerpo se arqueaba movido por descargas muy intensas de placer. Besó y lamió mi clítoris hasta que estallé en un orgasmo increíble que hizo que sus labios se empaparan de mi calidez. Se acercó a mí y me besó en la boca apagando mis gemidos, mientras yo, con un hilo de vos, le rogaba que me hiciera suya, quería sentirle dentro de mí.

Me penetró lentamente y vi el cielo, un cielo que empezaba a cuajarse de estrellas y que realmente yo sentía infinito. Dentro de mí y pegado a mi oído susurraba mi nombre entre jadeos y suspiros, pero yo no se lo había dicho,...no me importaba. La experiencia de sus movimientos hizo que no escapará al placer ni un solo segundo.

No recuerdo cuántas veces gritamos por el éxtasis ni el tiempo que estuvimos desnudos dándonoslo todo en aquella playa. Sólo se que me desperté al amanecer y él ya no estaba y yo estaba cubierta por su camiseta raída, poseedora de su olor a mar. Me fui a mi casa con una sonrisa en la boca.

Al atardecer, ese mismo día, volví a aquella playa mágica, presa de la melancolía y de una nueva sensación de vacío, con la esperanza de volver a verle. Cuando llegué a la arena, vi encima de la roca donde yo había estado sentada contemplándole, una jaula langostera. Dentro de la jaula abandonada había una enorme rosa blanca.

En ese momento supe que nunca más le volvería a ver. También supe que jamás volvería a amar como amé aquella noche de verano.


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La playa....
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Comentarios sobre esta opinión
meiff

meiff

08.09.2008 00:50

Te relato está tan bien escrito que te lo han plagiado. Un saludo.

LuismiX

LuismiX

29.08.2008 10:04

Seguro que no era Benidorm ;) Muy buen relato, de verdad :)

pacolopez

pacolopez

30.08.2006 10:48

escribes de manera excepcional :-)

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