Relatos eróticos, XDD te ries seguro.

5  20.06.2007 (23.06.2007)

Ventajas:
*  *  *

Desventajas:
*  *  *

Recomendable: Sí 

SnookerStar

Sobre mí:

usuario desde:28.05.2007

Opiniones:45

Confianza conseguida:9

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Esta opinión ha sido evaluado como muy útil de media por 16 miembros de Ciao

Después sostener por tres años una inocente y tierna relación con mi dulce Alida por fin el Sábado por la tarde contrajimos nupcias en una ceremonia muy sobria que nos ofrecieron sus ultra católicos padres en la parroquia de nuestra Señora de los Suspiros. Aunque yo no soy muy religioso acepté casarme por la iglesia y toda la cosa por darle gusto a ella que todo se merece así como he respetado su deseo de llegar virgen al matrimonio. La recepción fue muy divertida, mucho baile, una buena cena regada con estupendo cava, variedad, tequila y para finalizar mariachis.


En la mañana después de la fiesta nos fuimos directamente al aeropuerto ya que teníamos reservado el vuelo a Fort Lauderdale porque zarparíamos de ahí en el Hechicero a media mañana rumbo al Caribe para pasar una deliciosa semana entre finas arenas, sensuales palmeras, cálidas aguas, música, piñas coladas y mucho sol.


Ambos estábamos exhaustos por lo que acordamos que sería mejor si teníamos nuestra primera vez juntos una vez que hubiéramos descansado ya en alta mar. La verdad es que yo quería que su iniciación en el sexo fuera muy especial después de todo lo que ella se había reservado guardando su virginidad para mí, el hombre con el que pasaría el resto de su vida. Además para mí había sido muy difícil el no tener relaciones sexuales con ella cuando éramos novios; el deseo se había ido acumulando y yo estaba convertido en un volcán a punto de hacer erupción pero me contenía porque sabía cuan importante era este asunto para mi queridísima Ali.
Ese era mi regalo de bodas, mi tributo de amor, la prueba de mi adoración.

Esa tarde -ya en el barco-, platicamos mucho mientras contemplábamos el atardecer en alta mar, después participamos en la cena-baile que ofrecía el capitán del barco a los pasajeros dando así inicio a una semana dedicada al hedonismo.

Nos despertamos tarde el Domingo. Mientras desayunábamos decidimos visitar Puerto Príncipe en Haití, el primer puerto del trayecto. Antes de desembarcar nos dieron instrucciones advirtiéndonos que solo debíamos visitar los tours autorizados que estaban enlistados en una hoja de papel que nos fue otorgada cuando bajamos del barco.

Ali y yo tomamos un camioncito sin techo que nos llevo a conocer los puntos turísticos más importantes de la ciudad. Después visitamos la fabrica de ron en donde probamos diferentes variedades de la bebida: ron de mango, de coco, etc.
Ahí nos comentaron de un lugar que ofrecía una exhibición de rituales de Vudú a las 6:00 p.m. Corrimos a comer algo rápido y al revisar la lista que nos habían dado en el crucero dándome cuenta que no era un evento que estuviera contemplado en la lista, pero mi querida Ali moría de curiosidad así que tomamos un taxi.

Me preocupe muchísimo cuando me dí cuenta que tomábamos una carretera que salía de la ciudad. Ali sonreía ante la perspectiva de una aventura rumbo a lo desconocido y el taxista nos miraba por el espejo con curiosidad. Después de una hora de camino a través de la selva arribamos a un claro que estaba iluminado con antorchas.
Al fondo se escuchaba el sonido de los tambores.
Siguiendo el ejemplo de todas las personas que ya estaban instaladas en el lugar, nos sentamos en esteras en frente de la fogata y nos sirvieron una bebida que sabía a ron.


Como no habíamos tomado nada en toda la tarde y teníamos algo de resaca por lo que consumimos en la fabrica de ron nos terminamos la bebida muy rápido siendo servidos inmediatamente otra vez.
Aunque este era un servicio excelente yo tenía hambre por lo que me preguntaba a que hora nos servirían la cena.


En eso un hombre enorme de color salió de una choza, estaba vestido con la piel de algún animal como capa que se sujetaba en uno de sus hombros cayendo hasta las rodillas, un taparrabo, adornos en los tobillos y muñecas y una especie de sombrero. Los tambores callaron mientras el levantaba los brazos hacia el cielo con los ojos cerrados, empezó a temblar como si estuviera convulsionando.
Mientras realizaba una especie de extraño baile dijo con una voz como del más allá:

- Querido Señor de la noche, él que ve y sabe todo, dime, ¡Oh Señor! si hay alguna virgen entre nosotros esta noche? - Me imaginé que era una especie de sacerdote vudú.

Mi esposa y yo nos volteamos a ver con sorpresa, los dos parecíamos alterados.
Me di cuenta que nos habían puesto algo en las bebidas, la mía con algo me hacía sentir atarantado como si pesara una tonelada.
Mientras tanto lo que mi esposa había tomado la hacía verse un extraño brillo en los ojos, caliente, anhelante y desinhibida.


- Oh gran Señor de la noche, tu que todo lo ve y todo lo sabe, dime, dime si una virgen se encuentra entre nosotros esta noche - Escuché al Sacerdote cantar mientras mi querida Ali se ponía de pie.

- Yo lo soy -dijo fuerte y orgullosa-. Yo soy virgen y me he estado reservando para mi marido con quien apenas me casé ayer.


Traté de pedirle que se sentara pero las palabras no salían de mis labios, entonces traté de jalar a mi esposa pero no podía levantar mis brazos.
La única cosa que pude ver fue la enorme sonrisa del Sacerdote al mismo tiempo que se acariciaba con lascivia la entrepierna.


Ali fue levantada entre dos hombres de color que la depositaron a los pies del Sacerdote Vudú mientras toda la gente cantaba al ritmo de los tambores en un idioma que yo no podía entender. Pude comprender la magnitud del problema en el que estábamos metidos cuando el Sacerdote se despojo de su capa dejándonos ver que su pene estaba completamente enhiesto.


Mi queridísima Ali, mi preciosa e inocente muñequita se levantó sensualmente del piso bailando al ritmo de la extraña melodía.
Estaba irreconocible más parecía la diosa del deseo, daba vueltas sobre la punta de sus pies, movía sus deliciosas caderas en círculos, todos sus movimientos decían al unísono ¡tómame!, su nívea piel brillaba con la luz de la luna y su ropa iba cayendo poco a poco al piso.


Traté de levantarme pero un par de brazos me sostuvieron por los hombros obligándome a permanecer en mi lugar. No podía creer lo que estaba sucediendo, era horrible.
¡Mi dulce Ali se le estaba ofreciendo a un tipo al que nunca había visto en su vida!
Estaba irreconocible, era como si otra mujer llena de seducción la hubiera poseído. De pronto el Sacerdote se unió a la erótica danza.
La lleno de besos, sus manos recorrieron su cuerpo febril guiándola para que se recostara en una estera que estaba en el suelo.
Abrió lentamente sus piernas para beber su néctar.
Ali gemía llena de placer mientras le suplicaba que la dejará permanecer virgen para mí. Él se quitó el taparrabos y pude ver que tenía una polla enorme.
Yo estaba enojadísimo, frustrado y lleno de desesperación pero no podía hacer nada, el Sacerdote me volteo a ver amenazadoramente, trono los dedos y yo me quedé petrificado.

- Virgen, ¿has visto alguna vez el pene de este hombre? - le preguntó el Sacerdote a mi ya no tan casta esposa.

- No - respondió ella
suavemente.

- ¿Entonces porque quieres una verga del tamaño de un cacahuate cuando puedes tener la mía para satisfacerte?


¡Casi me ahogo!
Mi sexo definitivamente no era del mismo tamaño que el suyo pero tampoco era del tamaño de un cacahuate.
Sentí las manos de mi adorada bajando el cierre de mi pantalón para tomar mi polla. Yo seguía petrificado en mi lugar pero tenía confianza en que Ali reaccionaría en cuanto viera lo que yo tenía para ofrecerle.
Pero por más que ella buscaba no lo encontraba así que me bajó la ropa impacientemente llevándose las manos a la boca para ahogar un grito.
Baje mi vista y vi que en lugar de pene tenía ¡un cacahuate!
Por cierto que era uno muy pequeño. Este Sacerdote exótico me había cambiado la masculinidad por un cacahuate común y corriente, pequeñito que se escondía entre el pelo de mi pubis.


- Quiere que nos deshagamos del cacahuate? - Escuché que preguntó una de las nativas al Sacerdote mientras jugaba con mi mini polla.
- No, solamente déjenme continuar con el ritual tomando a su esposa.


Observé con angustia como mi adorada se ponía de rodillas entusiastamente.
Estaba empapado en sudor helado, me temblaban las piernas y sentía que me iba a ahogar.
El ritmo de los tambores se tornó en un ruido siniestro; una y otra vez se repetía la misma tonada…


El Sacerdote se acomodó de rodillas detrás de mi Ali mientras dos mujeres jugueteaban con mi pene de cacahuate.
No daba crédito a mis ojos, estaba viéndola perder su virginidad con un desconocido en una ceremonia demoníaca.
Él empezó a penetrarla despacio como si no quisiera lastimarla, cuando finalmente la tuvo totalmente empalada dio paso al viejo mete y saca cada vez con más velocidad dando rienda suelta a su instinto animal.
Entonces escuché la respiración entrecortada de mi dulce Ali mientras susurraba así, así… quiero más.
Y lo peor, el sonido del resbalar de las pieles sudorosas a destiempo contra el de los tambores…

- Despierta flojito, ya es hora - Escuché la aterciopelada voz de mi Ali.
Abrí mis ojos. Mi esposa estaba vestida y lista para salir, estábamos en nuestro camarote.
Baje la vista para ver entre mis piernas rápidamente y comprobé que tenía una erección.
Sonreí.

- ¿A dónde vamos?- Todavía tenía taquicardia del susto.
- ¡Puerto Príncipe nos espera!
- Voy con una condición, que no visitemos ninguna tienda o ritual de vudú.
- Esta bien cari, pero apúrate...
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Comentarios sobre esta opinión
enderlarkin

enderlarkin

17.07.2010 19:29

Vaya, un plagio sigue a otro plagio... no hay casualidades

miacortes

miacortes

27.07.2007 12:57

jhejejejejeje, pobre encima que la espera se la empieza a tirar otro delante suya..........menos mal que todo era un sueño.......o no........que si se la pudo cambiar por un cacahuete quien nos dice que no pudo hacer q pareciese un sueño.??..............un saludo y muy bueno

hada1711

hada1711

28.06.2007 15:39

no me he reido, es más me ha gustado, me ha parecido muy distinto y original , saludos y si kieres t pasas por los mios q no recuerdo si los has leido.

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