Mi ratoncita

5  26.11.2005

Ventajas:
Por ser largo, nos puede durar para que los peques duerman varias noches .  .  .

Desventajas:
Que es largo .  .  . jeje

Recomendable: Sí 

Gaviola

Sobre mí: Me gusta leer, elegir lo que leer, me encantan los títulos…encierran casi siempre lo que intuyes, a ...

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Mi ratoncita siempre ha sido muy distraída, muy despistada y se desorientaba en un plis plas. Perdía las cosas más peregrinas en los lugares más inverosímiles. Si utilizaba los rotuladores, luego nunca los encontraba y su padre los hallaba en su vaso portacepillo de dientes, o yo entre mis delineadores de labios y ojos.
Y no digamos una vez que perdió un paquete nuevecito con tres enormes gomas de borrar. Todos lo buscamos y no dábamos con él y cuando fuimos a comer, serví aquel rico guiso de patatas con chocos y aparecieron las tres gomas bien guisaditas.
Luego, en casa, cuando la mandaba a la cocina a buscar el queso, nunca lo encontraba y eso que siempre estaba bajo la gran quesera, justo al lado del tostador de pan, en el baño no encontraba la llave del grifo de agua caliente, en su dormitorio, cuando se acostaba, perdía enseguida un calcetín.

Y bueno, claro, no sólo perdía cosas, sino que se perdía ella misma.
Cuando íbamos a la calle, nunca la podía soltar de mi mano porque ya se había perdido varias veces.

En una ocasión que fuimos al supermercado con su padre, su tío Luis, su tía María y la abuela Rosario, ella como siempre de mi mano, ocurrió que al disponerme a pagar, pasé su mano a la de su padre, pero me tuvo que dejar algún dinero, por lo que le pasó su mano a su abuela, que a su vez se la pasó a su tío Luis porque le dio frío y se quería poner la chaqueta y éste al intentar ayudar a la abuela, le pasó la mano de mi ratoncita a su tía María que en ese instante estornudó de tal forma que soltó a la nena. Bueno, pues se perdió.
Buscamos por todo el supermercado, salimos a la calle y la buscamos calle arriba y abajo y nada. Perdida del todo. Qué angustia. Volvimos al comercio y vimos un señor que salía del gran ascensor de los aparcamientos con ella de la mano, buscando a los papás de aquella nena que sola paseaba por el subterráneo.
Y es que no habíamos mirado en los aparcamientos subterráneos, quién iba a pensar que se había colado en uno de aquellos grandes ascensores y estaba allí abajo.

En otra ocasión, recuerdo que era próxima la Navidad por que andábamos buscando un abeto que no fuese ni muy grande, ni muy pequeño, para que encajara bien en el único rincón posible del salón de casa de los abuelos, ya que ese año lo íbamos a pasar allí y a mi ratoncita, a la que no le quitaba nunca el ojo de encima, le dió un fuerte dolor de barriga, seguramente por un atracón de chuches, ya que esos días habían sido de reuniones familiares, primos que se encontraban, tíos que llegaban y era inevitable el descontrol en ese tema. Así que la abuela hizo una infusión de poleo-menta mezclada con manzanilla dulce que les encantaba a todos los peques y nos convenció de dejarla a su cuidado. La verdad, su rostro y toda ella, demostraban sin lugar a dudas lo molesta que estaba, allí tirada en el enorme sillón, desmadejada y descompuesta.
Con un poco de miedo y sobre todo totalmente desacostumbrados por no llevarla con nosotros, nos fuimos a buscar el abeto.
Tuvimos que dar muchas vueltas para dar con el abeto deseado, lo cargamos en nuestro remolque trasero y muy contentos aparecimos por casa de la abuela.
No hizo falta hablar. Ya comencé a temblar con sólo mirar la cara de la yaya.

Lloriqueaba, suspiraba, se santiguaba la mujer culpándose, era un manojo de nervios a punto de derrumbarse.
Como pudo mi suegra, nos contó lo ocurrido y el motivo de su desazón, ni que decir tiene que su hijo ya recorría la casa en busca de la nena y aparecía sin ella y con peor cara que la de su madre, para escuchar lo que nos contaba.
Al poco de irnos, mi ratoncita se había tomado su rica infusión y quedó adormilada en el enorme sillón, momento que la abuela aprovechó para llevar a la cocina la taza de de la misma y dejarla limpia, pero al volver, ya no estaba la nena en el sillón.
La llamó y la buscó, pensando que estaría jugando en otra habitación, pero cuando se había recorrido toda la casa y no la hallaba, ni le respondía a sus llamadas, su angustia que ya iba creciendo, se hizo con ella y ése era el estado en que la pobre mujer estaba.

Lo que teníamos claro es que no había salido de casa, ya que la abuela en ningún momento abrió la puerta hasta nuestra llegada, así que empezamos a repartirnos la búsqueda, pero sin dejar armarios, bajos de camas ni los más diversos lugares por disparatados que nos parecieran.
Así que desarmamos maletas que todavía estaban sin abrir, vaciamos la canasta de la ropa de plancha, abrimos todas las puertas de armarios, mesas de noche, comodines, de todos los dormitorios y cuando llegamos a la cocina y abrió la abuela la puerta de los pucheros más grandes que había en la casa, totalmente dormida, ajena al jaleo y desazón que padecíamos, abrazada a su peluche Poncito, parecía una preciosa princesa, con su sonrosada carita y una tranquila sonrisa, preludio de los lindos sueños que pasaban por su cabecita.

Ni qué decir tiene que tranquilizamos a la abuela con una de sus ricas infusiones añadiéndole doble ración de tila y aunque no dábamos un duro por el buen desarrollo de las fiestas, ocurrió que fueron de lo más entrañables y satisfactorias.
Y bueno, no pararía de contar y contar, porque no creo que haya nena más despistada, distraída y desorientada que ella.

Hoy mi ratoncita ha cumplido su mayoría de edad y no podeis ni figuraros la chica tan responsable y cabal que ha terminado siendo. Hace años que se ríe a gusto con la cantidad de anécdotas que se pudieron contar de sus tremendos despistes y pérdidas y ya nunca dudamos, ni dudaríamos en ningún momento de su control y buen hacer. Nos tiene conquistado el corazón a su padre, a mí y a toda la familia con su simpatía, su fuerza de voluntad, su gran personalidad y dominio de sí misma. Fue un proceso igualable al que transforma a una humilde crisálida en hermosa mariposa .
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Comentarios sobre esta opinión
saranatalia

saranatalia

23.03.2009 00:43

El relato es una pasada de bonito

josico

josico

16.03.2009 12:57

Muy chulo. SIn duda los peques se lo pasarán genial al oirlo

mdolmo63

mdolmo63

11.05.2006 14:34

Qué relato tan bonito! Un saludo.

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