Dedicado al cuentacuentos...

5  14.09.2002

Ventajas:
Es precioso aprender de un niño

Desventajas:
-

Recomendable: Sí 

Melp

Sobre mí: Don´t worry, I´m in love. Everything´s gonna be alright :) Ciao!

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Ayer me contaron que el sol está triste. Yo al principio no me lo creí, pero anoche me asomé al balcón cuando estaba atardeciendo, curiosa.
Y era cierto. Su brillo no se veía tan claro como antes, ni tampoco era carmín su aliento vespertino. No acariciaba las nubes con esa suavidad de antaño, sino que las arañaba, descuidado, sin importarle deshacerlas en mil suspiros de algodón.
Le pregunté por qué no sonreía, y él me contó que estaba muy solo. Que los días sobre el mundo se le hacían muy largos, y que nadie se paraba a oirle cantar. Entre suspiros me dijo que la brisa ya no es buena compañera, puesto que ahora se había vuelto egoísta y jamás detenía su paseo para charlar con él, de él. Tan sólo cielo, y cielo, y esperar la noche.

¿Cómo se anima a un corazón de fuego?
Di vueltas y vueltas entre las sábanas, tratando de encontrar un remedio para la soledad de mi amigo. Sabía que no podía contar con ningun humano; siempre con prisas, siempre a lo suyo. Nadie sabría comprender su alma de poeta, su sensibilidad extrema, su sencillez. Estaba demasiado alto para algunos, demasiado lejos para otros. Su candor podría quemar a las mentes frágiles, y ningún ser humano sería capaz de valorarle como se merece. Ingenuos, no se dan cuenta de que el sol es necesario.
Al menos yo le debo mucho. Y le necesito cada día.
Cuando estaba a punto de quedarme dormida, y mi mirada se posaba tranquila sobre la ventana, la vi. La luna. Fantasma de agua que vela y protege...

Salí a hablar con élla. A la luna hay que tratarle de usted. Es una señorita elegante y refinada, estirada y repipi. A veces puede parecer fría y distante, con ese destello pálido que emborrona la ciudad cuando anochece, pero en realidad no es antipática. Es que tiene frío. Y no es un frío físico, de ese que te hace tiritar en diciembre, sino frío solitario, interior.
Comprendí que ella también se sentía sola. Que, a pesar de charlar con las estrellas cada ocaso y contarse cotilleos sobre las constelaciones, su alma vagaba por la negrura sin nadie a su lado. Sin canciones que corear, ni sonrisas que contemplar con otra sonrisa. Agua helada cubriendo un corazón fantasmal...

La respuesta al problema danzó por mi mente, traviesa. Muy pronto, pensé, habría un eclipse. Ese momento en el que día y noche se funden en uno, y el cielo parece cubrirse por un resplandor oscuro y mágico.
Cuando hay un eclipse, el sol y la luna se miran de frente, se acercan tanto que casi pueden acariciarse. Pero ésto solo ocurre muy de vez en cuando y dura muy poco...

Esta noche he estado hablando con las estrellas. Salí al balcón y me senté a esperar, con la esperanza de ver pasar una estrella fugaz. Y así ocurrió, iluminando un trocito de cielo y dedicándome una pirueta.
"Estrellita", le imploré. "Nunca te he pedido nada egoísta, puesto que no merezco la ayuda de un ser de luz como tú. Tan sólo soy una chica, pero yo también siento. Y sufro. Y me da mucha pena que el sol y la luna estén tan tristes... ¿Podrías hacer algo para que el eclipse se alargue un poco más?"

Mi estrella me dedicó una mirada cargada de amor, de bondad, y supe que iba a ayudarme. Susurró: "ve tranquila, y no sufras más. El eclipse durará cinco días esta vez."
Y, tras dar un último coletazo de destellos blancos, se perdió en la espesura azabache.


Mañana hablaré con la luna. Le diré que se ponga guapa, que se arregle el pelo y que se aprenda varios poemas hermosos. Seguramente se pondrá nerviosa, se equivocará de hora al salir por la tarde y quizás se olvide su reflejo en algún océano lejano. Pero estará feliz, radiante, porque otra vez tendrá ese amigo que tanto ha deseado.

Y quizás, si todo sale bien, los días y las noches cambien a partir de ahora. Quién sabe. Puede que, a eso de las ocho de la mañana, la luna se esconda tras una nube para permanecer en el cielo un poco más. Cinco minutos, tal vez diez. Los suficientes como para ver despertarse al sol, acariciarle el cabello dorado y cálido y despedirse con un beso.

Más tarde, al medio día, veríamos un sol radiante y eufórico rebosando felicidad allá arriba. Y si nos fijásemos bien podríamos descubrir cierto resplandor plateado sobre su mejilla, justo donde la luna le había besado, y un brillo extraño y helado entre sus rizos de fuego.

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Comentarios sobre esta opinión
mimisisa

mimisisa

24.03.2003 19:51

Simplemente precioso, me has hecho llorar de emoción leyendo el relato. Gracias.

irisazul

irisazul

12.03.2003 19:41

es precioso, como tu bien dices, salu2

tomaset

tomaset

22.12.2002 01:38

Una bella manera de emparejar a esos dos astros. Bella y original. Me ha gustado un montón. Enhorabuena por la inspiración y la imaginación que derrochas. Un abrazo.

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