Hay un hada en el bosque
26.08.2003
Ventajas:
Es un relato infantil . . .
Desventajas:
. . . .
Recomendable:
Sí
 tilansia
Sobre mí:
usuario desde:28.07.2002
Opiniones:98
Esta opinión ha sido evaluado como muy útil de media por 70 miembros de Ciao
Más cerca de lo que creemos viven unos seres ocultos que habitan reinos maravillosos y fascinantes, mundos invisibles formados por comunidades feéricas muy bien organizadas donde generalmente destacan por su belleza y capacidad para transformarse en cualquier ser o cosa que deseen: son las hadas, las cuales siempre han ocupado una parte muy importante en la naturaleza y las que han impulsado al ser humano a escribir fascinantes historias sobre ellas. Muchas prefieren vivir en soledad, pues se trata de hadas independientes que prefieren vivir a su manera sin hacer caso de esas comunidades feéricas que se dedican a ayudar o fastidiar a los humanos, ellas...las solitarias simplemente vagan por el mundo. Suelen compartir su maravilloso mundo con otros seres igual de extraños y mágicos como los gnomos,elfos y duendes. Solo un fino velo mágico nos separa de ellos así que tened cuidado o al más mínimo descuido podemos caer en su mundo y quedar atrapados en el. Ahora me gustaría contaros una historia muy curiosa que le ocurrió a Daisy una niña escocesa muy revoltosa que no creía en estos seres mágicos. En los preciosos bosques de Escocia vivía una pequeña niña de ocho años que le encantaba jugar y esconderse entre los árboles con sus amigos, le gustaba muchísimo aquellos árboles que algún rayo había derribado o los preciosos sauces que con su enorme tronco evitaba que los otros niños la viesen. Muchas veces el pequeño Aidan un niño de su edad solía contarles historias sobre las Dríadas, esas ninfas que habitaban los bosques y los árboles, o las Oréades que viven en las montañas, las Náyades,Sílfides o Nereides todas ellas asociadas a la antigua mitología grecorromana. Historias que Aidan había escuchado desde siempre en casa, ya que su abuelo siempre le contaba algún extraño relato antes de irse a dormir, muchas veces también le explicaba alguna leyenda celta y de como ellos las llamaban "senes o hadas druidas". La pequeña Daisy solía burlarse siempre de esas historias dejando la mayoría de veces en ridículo al pobre Aidan, decía que eso solo eran supersticiones y escuchaba sus historias completamente incrédula sin fundirse nunca en esos preciosos relatos como lo hacían sus amigos, incluso se atrevía a burlarse de esos seres diciendo que eran ridículos con sus alitas revoloteando siempre por la naturaleza. Mientras que todos los demás niños escuchaban las palabras de Aidan con mucha atención, pues les encantaban esas leyendas que por un momento les transportaba a lugares mágicos y fantásticos dejando volar su imaginación lo más lejos que podían hasta que el sol empezaba a esconderse a lo lejos para dejar paso a la inmensa luna. Entonces regresaban a casa esperando ansiosos un nuevo día para regresar a la escuela y que antes del atardecer pudieran volver a jugar sin descanso hasta el anochecer. Una tarde muy tranquila los niños jugaban como siempre a esconderse en el bosque y la pequeña Daisy decidió esta vez alejarse un poco más y adentrarse allí donde el bosque es más espeso. Allí donde la humedad lo inunda todo y donde los rayos del sol no pueden casi adentrarse en el. Pero aunque fuera imposible diviso un pequeño claro inundado de pequeñas florecillas de muchísimos colores, se froto los ojos unas cuantas veces para ver si eran reales pues poseían una belleza extraordinaria y parecía imposible tal floración espectacular sin que entrase un rayo de sol y pudiera alimentarlas. Como era posible que sobrevivieran, además hacia un frío muy extraño que lo cubría todo de una fina escarcha. Pensó como era posible pues la escarcha solo se forma con el rocío del amanecer y ya estaba anocheciendo, luego volvió a mirar las bellas flores y deseo cogerlas todas pensó que seria la envidia de sus amigos cuando las vieran pues cada pétalo tenia un color diferente, rosa,azul, púrpura, rojo, eran realmente extraordinarias. Con ellas realizo un precioso ramillete que desprendía un dulce perfume acompañado de unos seductores destellos que lograrían conquistar a cualquier ser humano. Muy feliz decidió correr a enseñárselo a sus amigos, pero cual fue su sorpresa cuando se dio cuenta que no sabia como regresar, aunque conocía muy bien esos bosques no lograba escapar de ese campo de flores por mucho que caminase siempre volvía aparecer en el. Empezó a preocuparse y enfadada lanzo con furia el ramillete de flores al suelo y corrió y corrió inútilmente pues continuaba atrapada en ese lugar. Entonces pudo oír unos lamentos que salían de las flores una pequeñas vocecillas que gritaban horrorizadas. - ¿ Por qué no nos quieres? ¿Por qué no crees en nosotras? Miró asustada hacia todos los lados sin ver completamente nada, entonces se volvieron a escuchar esas voces. - ¿Por qué no nos quieres? ¿Por qué no crees en nosotras? El campo de flores empezó a desvanecerse como si fuera un espejismo y en su lugar apareció un pequeño estanque y de su interior surgió una mujer de una belleza extraordinaria, aunque no con demasiada estatura ya que aparentaba no sobrepasar el 1,50 cm y de piel blanca como la nieve con unas enormes alas transparentes que asomaban por los lados. Con un vestido también blanco translúcido que dejaba ver su piel blanca y fría pues la cubría una fina escarcha. -Me encanta convertirme en árbol o en algún peligroso animal-decía la extraña hada mientras se reía a carcajadas-. Pero lo que más me gusta es ser una indefensa y preciosa flor para haceros caer en la tentación de arrancarme. -¿Qué esta pasando?-dijo Daisy, asustada-. -Que has intentado hacerme daño, a mi y a mis pequeñas hermanas, además ya nos hemos dado cuenta de que no crees en nosotras por eso hoy recibirás un castigo. Seguidamente empezó a notar como sus dedos desaparecían y se convertían en unas pequeñas patas blancas, se había convertido en un pequeña oveja. Y corrió sin ningún obstáculo esta vez hacia el pueblo donde ya había anochecido y no quedaba ya ninguno de sus amigos. Allí se lamento toda la noche de la gran desgracia que le había ocurrido sin saber que hacer, al día siguiente pudo oír unos fuertes gritos se trataba de sus amigos y padres que gritaban su nombre sin descanso por el bosque, ella intento decirles algo pero de su boca no salía ni una palabra. Un pequeño niño la vio y pensó que debía hacer una pequeña oveja en medio de la plaza del pueblo y decidió llevársela con él, la puso con sus otros animalitos y la cuido durante una temporada aunque siempre noto que no era como los otros pues mientras los demás animales saltaban y comían felizmente ella siempre estaba sola y triste. La llevo al veterinario muchas veces pero siempre le decía que estaba muy sana no tenia ningún problema, entonces qué tenia este pequeño y extraño animalillo para encontrarse así. Una noche la pequeña Daisy convertida en oveja decidió escaparse y marchar hacia el espeso bosque allí donde vio por ultima vez el hada y el campo de flores; pero en su lugar no había nada, ni flores, ni estanque, ni hada, muy triste decidió quedarse allí para siempre y esperar su muerte pues creyó que no había nada peor que lo que le había pasado. Esa noche soñó en mundos mágicos, soñó que podía correr otra vez como una niña por el bosque y que jugaba con los gnomos que le ofrecían raíces para comer, que las hadas la invitaban a bailar con ellas y que ella la pequeña Daisy ayudaba a estos seres a proteger su mundo contra seres malignos como goblins, pixies y otras criaturas fantásticas. Al amanecer despertó al notar un pequeño caracol que le corría por las piernas, sí era verdad volvía a tener piernas otra vez unas pequeñas y finas piernecitas volvía a ser la Daisy de siempre, pensó en si realmente todo había sido un sueño o si se había convertido en una oveja. Corrió hacia su casa donde se encontró con sus padres que le preguntaron donde había estado durante todo ese tiempo, ella les dijo que una extraña mujer la había convertido en una oveja y que había estado viviendo con un niño y sus padres en una pequeña casa, sus padres se miraron uno al otro un poco incrédulos pero decidieron no hacerle más preguntas pues lo importante es que ya estaba con ellos otra vez. Cuando se encontró nuevamente con sus amigos les contó la historia que le había sucedido mientras que ellos la escuchaban completamente atónitos, entonces Aidan le dijo. -Vaya veo que ya crees en el mundo de las hadas y la fantasía. -Sí, creo-respondió ella tímidamente. Daisy desde ese día dedico su vida a cuidar de la naturaleza y ha contar historias a sus hijos y nietos sobre estos seres extraños que habitan en los bosques y los protegen, puso todo su empeño para que ningún niño no perdiese jamás el maravilloso "Don" de creer en el mundo de la fantasía y que siempre que pudieran dejasen volar su imaginación hacia mundos extraños y maravillosos. Avisándoles que ellas las hadas podrían visitarlos estén donde estén desde el más espeso bosque hasta en nuestros hogares escondiendose muy cuidadosamente en nuestro pequeño jardín. Prestad mucha atención cuando paseéis por el campo y escuchad atentamente puede que escuchéis un suave susurro y un pequeño aleteo cerca de vosotros: son las hadas, las que siempre os acompañan y vigilan muy cuidadosamente sin ser vistas. *****************************************************
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17.10.2003 15:05
Si tienes hijos espero que les cuentes esta historia por las noches, mi abuela lo hacia, nos reuniamos a su alrededor y se ponia a contar cuentos. Recuerdo un viaje que hicimos a los pirineos, un dia fuimos a Ordesa, allí hay un bosque que se parece bastante al que describes pero no vi ningún hada, a los incrédulos como yo nunca se muestran.
22.09.2003 14:03
Juer, vaya relato. Me ha gustado mucho.
09.09.2003 02:28
Me ha encantado el relato. Es precioso. Gracias por compartirlo y saludos