El coco

1  26.04.2005

Ventajas:
¿Se lleva a los niños que duermen poco? XD

Desventajas:
Se lleva a los niños que duermen poco

Recomendable: No 

Puchuchulus

Sobre mí: Todo principio tiene un final

usuario desde:14.05.2004

Opiniones:141

Esta opinión ha sido evaluado como muy útil de media por 59 miembros de Ciao

Lo había visto antes, cuando su madre entró la compra, y lo dejó en el segundo estante de la nevera. Había visto sus hebras marrones, había palpado su textura áspera, había contemplado su extraña forma, y se había preguntado por qué aparecía tan grande entre los demás alimentos, por qué precisamente eso, destacaba entre el fiambre y los yogures de sabores.

Lo había visto, y el frigorífico se le había hecho pequeño. Ahora, trataba de olvidarlo mientras se preparaba para acostarse. La pequeña Sara se lavó los dientes, se puso el pijama y abrió las sábanas para echarse a dormir. Su hermano pequeño, dos años menor que ella, ya estaba en la cama, al lado suyo.

La habitación rebosaba ternura, con los múltiples posters, de Winnie Pooh, Tiger, Igor o Heffalump, con las muñecas de Sara, con la pelota de animales de Germán, con todos los peluches que la madre, con mimo, había retirado de encima del cubrecamas de astronautas de Germán antes de acostarlo.

El techo recordaba las constelaciones, que brillaban cuando las luces se apagaban, y las cortinas amarillas escondían tras de sí, la calle, oscura y solitaria.

- Ahora ez cuando mamá viene con la canción - dijo Germán -.

En efecto, ya se oían los pasos de la madre por el pasillo; en sus más sanas intenciones, sólo pretendía arrullar al más pequeño.

- Venga - le dijo sonriendo -. Hay que irse a dormir ya, ¿te canto una nana?
- ¡Ya es mayor para una nana! - exclamó Sara -.
- Sara, tiene solo cuatro años, no es mayor para nada.

La pequeña calló resignada.

- Duérmete niño, duérmete ya, que viene el coco y te comerá… - cantaba la madre -.

Progresivamente, los ojos del pequeño se fueron cerrando; la madre repitió la canción una y otra vez, hasta que creyó que Germán dormía. Sara había cerrado los ojos también. Satisfecha, apagó la luz de la habitación, cerró la puerta y las estrellas brillaron en el techo.

- German - susurró Sara - ¿Duermes?
- ¿Quién va a dormirze con eza puta canción? - dijo el niño -.
- Como le diga a la mamá los tacos que dices…

Hubo un pequeño silencio…

- No me puedo dormir - dijo ella -.
- Yo tampoco - dijo él -.
- ¿Es la nana, verdad?
- Zí.
- Nos la suelta tan tranquila, y luego nos deja a oscuras… si no te duermes va a venir el coco y te va a comer.
- Yo no quiero que me coman, Zara.
- Ni yo tampoco, ni yo tampoco. Pero ¿cómo quieren que nos durmamos así? Es demasiada presión para nuestras cabezas.
- Zobre todo para la mía. Yo ez que con eztaz nanaz de miedo no puedo.
- Si no nos dormimos, nos va a comer… ¿y ellos se quedan tan tranquilos? ¿qué tipo de padres son?

Afuera, el viento tiraba las macetas de la vecina de enfrente. Sara se sobresaltó.

- Zon zolo laz mazetaz, tonta - dijo Germán -.

Sara se levantó de la cama y descorrió las cortinas. La calle resultaba tétrica, con el viento ululando por cada rincón.

- ¿Crees que alguien puede entrar por aquí?
- Ez un zegundo pizo, duérmete… y yo zoy el pequeño…
- Tengo miedo del coco.
- Y yo… pero zi no te duermez noz comerá a loz doz. Y no quiero que me coman por tu culpa.

De nuevo, se produjo un pequeño silencio, entre las fosforescentes constelaciones de Omega y Géminis… Sara imaginaba al coco, en la nevera, moviendo sus hebras malignas, tratando de escapar de la nevera para de alguna manera, llevar a cabo sus más retorcidos planes; acabarían ahí dentro, disueltos en su caldo, mientras por fuera, esos ojos negros apagados se regocijarían con el gusto de sus pequeños cuerpos.

- Tenemos que hacer algo - dijo -.

Al poco, ambos asomaban sus carillas por el pasillo. Encendieron la luz. En la casa reinaba un silencio sepulcral. El pasillo parecía más vacío que de costumbre.

- Zi apareze ahora la cagamoz.
- No vendrá - dijo ella -. Ya nunca más le vamos a tener miedo. Cuando yo cuente tres, vas al salón y coges lo que te he dicho… luego, nos reunimos en la puerta de la cocina.

Raudos, salieron corriendo por el pasillo, tratando de hacer las cosas lo más rápido posible. Germán abrió el primer cajón de una pequeña mesita, cercana al teléfono, y cogió lo que su hermana le había pedido; mientras, ella encendía la luz de la cocina, al tiempo que apagaba la del pasillo. Amparado en las sombras de la noche, una pequeña figura se acercaba con paso rápido y precipitado. Su pijama de ositos no dejaba lugar a ninguna duda, era Germán.

- ¿Lo tienes? - preguntó -.
- Zí.

Sara cerró la puerta de la cocina; una tenue luz anaranjada, reflejo de la actividad en la cocina, teñía la pared del pasillo. Sonó un suave chirrido, y poco después, toda la casa retumbaba con unos golpes escandalosos. ¡PUM PUM PUM!... los padres de los pequeños, se levantaron apresurados, temerosos de que algo les hubiese sucedido a sus hijos.

La madre corrió hacia el pasillo, cuando, el padre la detuvo…

- Viene de ahí - dijo señalando a la cocina -.

El sonido era violento e incesante. ¡PUM PUM PUM!

Los padres abrieron la puerta… en la cocina, Sara manipulaba un martillo y golpeaba con saña al coco ¡PUM PUM PUM!; lo habían puesto en la encimera, que tenía ya un par de mellas causadas por los golpes. Germán animaba a la pequeña, cuando de pronto, la fruta se partió en dos. El pequeño sujetó las dos mitades, mientras el caldo escurría hacia el suelo. Sara reía, y Germán se felicitaba también.

- ¿Pero se puede saber qué hacéis? - dijo la madre enfadada -.
- Hemoz acabado para ziempre con el jodido coco - dijo el pequeño satisfecho - . Ahora zí dormiremoz bien.


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Comentarios sobre esta opinión
Gaviola

Gaviola

30.11.2005 01:27

Está genial, desde luego da que pensar y es que a los pobres nenes que les tocó la nana del coco (yo no me acuerdo, sería que no me tocó esa nana..) seguro que se pasaban la noche con pesadillas..., qué mala leche....jajajaja...un besoo..Muaccsss..

defrente

defrente

16.07.2005 23:35

mi hermana estaba acojonada con el hombre del saco, un día vio a un cartero con una saca y salió corriendo echando leches je je je

lunaefriend

lunaefriend

11.05.2005 17:54

Coco malo, coco malo, coco malo...

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