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Mi anterior coche al actual era un Renault 11 TXE de 1986. El pobre bicho iba tirando lo que buenamente podía y lo mejor del caso es que no daba demasiado la lata con averías complicadas, por lo cual mis visitas al taller de reparaciones eran mas bien escasas y casi siempre que acudía allí era por causa de revisiones rutinarias. Cambio de aceite, revisión de niveles, filtros, etc... No obstante, un día si que el sufrido R-11 se quiso tomar vacaciones y lo tuve que llevar al taller para que lo repararan. Disculpe el Ciaolector! que no recuerde en este momento cual fue la causa de la pega, pues mi memoria es limitada. El caso fue que, en esa ocasión, se precisó que el coche estuviese en el taller algunos días mientras se los mecánicos lo reparaban.. Esto sucedió a mediados de los años noventa cuando ya hacia algún tiempo que el Renault Twingo estaba en el mercado.
Al darse el caso de yo estar trabajando fuera de mi localidad, pedí al jefe de taller (Taller oficial Renault) a ver si me podían prestar durante algunos días un coche de sustitución para salir así del apuro. Bueno, más que nada lo precisaba para desplazarme unos 30 kilómetros diarios. Le di algunas preferencias de cómo había de ser el coche, nada lujoso, solo por ejemplo el Renault Space tan bonito y flamante que tenían en la exposición o el Mercedes del propietario del taller aparcado fuera de las oficinas. El jefe del taller, siempre dispuesto a la broma, no se tomó en serio mi petición y se hizo el loco. Después de negociar y negociar, regateando como si en un bazar se tratase, accedió a prestarme un coche, del cual me dijo que iba más acorde con mi personalidad que el Mercedes. Ni más ni menos que un Twingo con un color verde realmente curioso.
Desde hacia ya tiempo, cada vez que acudía a ese taller para hacer alguna revisión de mi querido R-11, el jefe de taller me preguntaba a ver si me quería comprar un coche nuevo, por ejemplo un juvenil, y también caro, Twingo. Mil y una veces le dije que lo haría el día que me volviese ciego, pues la estética nada afortunada del bicharraco, solo comparable con el Megane de ultima generación que aparecería años después, me impedían adquirirlo, a pesar de que yo soy bastante "fan" de la Renault, pues todos los que hemos tenido en casa han dado buen resultado. Pero... ¡Es que hay extremos y extremos! Por eso, al dejarme el Twingo como coche de sustitución, el jefe de taller vio una oportunidad de venta, pues si yo probaba el Twingo, habían más posibilidades de pegarle una patada al viejo Renault 11 y entrar de lleno en la década de los 90 con un espectacular y nada discreto Twingo.
Tuve tiempo de probarlo con calma, con la misma calma que se tomaron los mecánicos de ese taller para reparar la avería de mi vehículo. El Twingo mecánicamente no me decepcionó en absoluto, porque era lo que me esperaba de un Renault. Potencia suficiente para hacer un trayecto de 15 kilómetros por carretera, algo inestable con viento lateral pero tampoco era un drama conducirlo. Su interior lo encontraba cómodo y simpático. Cómodo lo digo por el puesto de conducción y los asientos, pues a pesar de ser algo más duros de lo que estaba acostumbrado, sin duda no salías hecho un cuatro de su interior o con dolor de riñones. Simpático lo digo por el ambientador colgado en el retrovisor, pues representaba una pareja de conejos haciendo... Bueno, que el Ciaolector! un poco espabilado lo deduzca :)
A decir verdad no presté atención a comprobar cuanto combustible gastaba, pero realizando una conducción cuidadosa y sin acelerones, creo que el 1.2 es bastante positivo en ese aspecto y sin duda muchísimo más económico que el motor 1.7 del R-11. El coche se mostraba relativamente más ágil de lo que me podía esperar de su pequeño motor pero a pesar de esto, el único problema que pude comprobar es que tenia los frenos algo escasos a la hora de detener el Twingo. Por fortuna, como aficionado al mundo del motor, este detalle ya lo sabia desde hacía tiempo y no me sorprendió en absoluto.
Evidentemente, cuando fui a buscar mi viejo amigo y silencioso compatriota de noches y aventuras amorosas, tuve que dejar el Twingo en el taller. La verdad es que no tuve demasiado tiempo a acostumbrarme a el y a pesar de ser un Renault, no me gusto demasiado, básicamente porque se trataba de un coche pequeño, con escaso equipamiento, un diseño al cual, decidme antiguo, pero me horripilaba y con detalles como lo del freno que me hacían tener mis dudas acerca de gastarme una importante cantidad de dinero con el a la hora de comprarlo.
BREVE HISTÓRIA DEL MODELO --------------------------------------
A finales de los 80 Renault estaba inmersa en una crisis económica bastante seria, por lo que decidieron poner toda la carne en el asador y renovar completamente la gama de turismos. Aparte, también era la hora de probar fortuna con nuevos modelos como un turismo utilitario situado un escalón por debajo del Clio. Estamos hablando del Twingo. Bueno, en esa época se creía que el nuevo benjamín de Renault se llamaría Mignon. Por lo tanto, con una estética del frontal totalmente diferente a los dibujos y fotografías de prototipos vistas hasta entonces, en 1992 se empezó a comercializar el Twingo.
Con este nuevo modelo, Renault introdujo el concepto monovolumen, ya practicado con notable éxito en el Renault Space en un vehículo pequeño, enfocado claramente a un uso urbano y totalmente utilitario. El Twingo era un utilitario especialmente diseñado para trayectos cortos en ciudad y con una capacidad suficiente para llevar lo que fuera. Además, la modubilidad de su interior, con los asientos plegables de mil y una formas, fueron las armas que Renault utilizó para promocionar este coche.
El modelo se presentó con una agresiva e intensa campaña publicitaria. Revistas especializadas en motor de la época estaban llenas de pruebas, comparativas, anuncios y entrevistas a usuarios que dejaban al modelo de Renault como un coche genial, solo comparable al primer coche fabricado por el señor Carl Benz. La verdad que esa campaña me olió a chamusquina, pues, si era un producto tan extraordinariamente genial, ¿porqué se había de promocionar tan intensamente y llegando hasta la saciedad? La verdad que esa campaña me produjo el efecto contrario, pues a pesar de todavía ni conocerlo, le empecé a tener manía. Y... En cierta forma, el tiempo me daría la razón pues, según dijeron los mismos creativos de la marca años después, cuando ya no hacia falta "vender" el Twingo, fue que Renault les presentó un modelo totalmente inédito y con un nombre casi impronunciable, por lo que los chic@s de la empresa publicitaria se hubieron de estrujar fuertemente los sesos y aplicar como en ninguna campaña los conocimientos adquiridos en la universidad. Según se dijo, el nombre de Twingo fue una combinación de sonidos informáticos pero la realidad fue que lo escogieron casi al azar, pues Mignon no era lo suficientemente atractivo ni sonoro. Otro aspecto de esa publicidad desmentida totalmente por sus mismos publicistas fue que, para diseñar el Twingo, fue importantísima la opinión de amas de casa y de jóvenes. Fue totalmente al revés ya que Renault propuso un modelo que tenia en la retaguardia desde hacía tiempo y casi como prototipo de Salón, sin una mecánica bien definida como indica el hecho de utilizar un vetusto motor que fue cambiado pocos años después. Además, la misma Renault exigió que los publicistas hiciesen creer a los consumidores que ese coche era lo que verdaderamente ellos mismos decían que habían solicitado. En fin... Una apuesta arriesgada al fin y al cabo, pero Renault no podía hacer mas, pues estaba entre la espada y la pared.
Como he dicho en el párrafo anterior, Renault no quería arriesgar demasiado con la mecánica del Twingo, pues la nueva generación de motores todavía se encontraba muy tierna y tenían miedo que un fallo en el diseño diera al traste con todas las aspiraciones puestas en el pequeñín. Por lo tanto, decidieron crear el coche con la base mecánica del exitoso Clio de primera generación y montando el veterano y vetusto motor tipo Sierra de 1.200 cc. Aclarar que este tipo de motor ya lo incorporaba el prestigioso Renault 8 de los 60. Al cabo de pocos años, cuando el Twingo se afianzó en el mercado, Renault sustituyo este motor por uno de más moderno pero manteniendo la cilindrada.
A pesar de que todas las versiones del Twingo tenían el mismo motor, lo que lo diferenciaba era su completo y diversificado equipamiento a pesar de que en la gama inicial de principios de los 90 esta era bastante austera. Con el tiempo se fueron incorporando diversos elementos, como embrague pilotado, aire acondicionado, ABS o incluso Airbag pero en opción. En cuanto a tapicería, esta destacaba por ser muy colorista y alegre, dominando los colores claros que hacían de su interior un lugar muy luminoso en combinación con su gran superficie acristalada. El aprovechamiento de su interior y versatilidad fueron otras de las innovaciones que hicieron del Twingo un coche interesante. Además, gracias a su concepto de monovolumen, el Twingo era el coche con el interior más grande en relación a sus escasos 3,43 Metros de longitud exterior. En cuanto a estética, esta fue muy discutida, sobretodo en el frontal, provocando que personas no lo comprasen pues les parecia muy feo.
Renault enfocó el modelo hacia dos tipos de conductore@s diferentes. Por una parte, su extraordinario interior y reducido exterior lo hacían ideal como coche urbano, y por otra parte, gracias a su gran variedad de colores diferentes y diseño interior un poco "naif", era especialmente indicado para un publico muy joven.
La gama sufrió un pequeño restyling en el año 2000. Se retocaron pocos elementos tanto de interior como de exterior, manteniendo la línea general inalterada. Fue en esta época cuando se incorporó el moderno motor 1.2 16 válvulas de 75 CV. pero manteniendo la motorización básica del 1.2 de 60 CV.
Aun a pesar de estos retoques, las ventas del Twingo no se recuperaron y se pensó ya en un sucesor, más capaz, más versátil gracias a sus 5 puertas y sobretodo con una estética más conservadora. El Modus apareció en el mercado en 2004. Por cierto, hablando de carrocerías de 5 puertas, como curiosidad decir que las revistas especializadas en motor de la época, anunciaban la inminente salida al mercado, mas o menos a finales de 1994, de una versión 5 puertas del Twingo, que sin duda habría sido un acierto, pues lo habría convertido en un coche mucho más versátil. Pero las ventas del Twingo no eran las que la marca francesa esperaba y no quiso arriesgar mas, dedicando los esfuerzos en otras gamas.
Y bueno, hasta aquí esta pequeña crónica sobre la historia y milagros de un coche que surgió de la necesidad e hizo todo lo que pudo para aguantar en el mercado con dignidad. Pero... No puedo resistirme y perdonad esta exclamación totalmente parcial sobre el Twingo... ¡Pero que feo era! :)
Feo lo es un rato y marcó una época, especialmente sus puertas... Los orejones ya no eran "orejones" eran "twingos con las puestas abiertas". A parte de feo... con ganas... Pero de gran utilidad, eso es innegable. Un saludo!
27.01.2005 21:45
a mi no me guista mucho este coche, es verdad que es muy espacioso y eso pero no se... no me termina de convencer. besos
18.01.2005 20:34
parece ser bueno
18.01.2005 12:21
Feo lo es un rato y marcó una época, especialmente sus puertas... Los orejones ya no eran "orejones" eran "twingos con las puestas abiertas". A parte de feo... con ganas... Pero de gran utilidad, eso es innegable. Un saludo!