Los sonidos de la muerte
19.05.2004
Ventajas:
El puente al romanticismo
Desventajas:
Mozart no lo terminó
Recomendable:
Sí
Detalles:
Originalidad
Letras
Calidad y consistencia de las canciones
Duración del éxito
Cómo se compara a otros lanzamientos del mismo autor:
Tapa/diseño y contenido
 texas80
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Esta opinión ha sido evaluado como muy útil de media por 57 miembros de Ciao
Nombre: Réquiem Autor: Wolfgang Amadeus Mozart Duración aproximada: 55 minutos ¿Quién fue Wolfgang Amadeus Mozart?
Mozart se puede considerar como el puente de dos etapas musicales: con él moría el neoclasicismo (por fin) y nacía el romanticismo (por fin). Nació en Salzburgo en 1756 y con 6 añitos organizó el primer concierto para los emperadores del Imperio Austro-Húngaro. Con 11 años publicó su primera ópera. Este niño prodigio compuso numerosas obras maestras tanto en el terreno sinfónico (49 sinfonías) como vocal (17 misas) y operístico (“Le Nozze di Figaro”, “Don Giovanni”, “Così fan tutte”, “La Clemenza di Tito” y “Die Zauberflöte” –“la flauta mágica”-). Su genio dramático influyó en sus seguidores, en especial en los representantes del teatro lírico romántico: Beethoven, Weber y Wagner. Trabajó hasta sus últimos días en el Réquiem y ell 5 de diciembre de 1791, el cuerpo de Mozart era depositado en una fosa común, en medio de una descomunal tormenta de nieve. Merece la pena conocer a la leyenda que rodea este Réquiem.
Poco antes de que la vida de Mozart terminara, sucedió un oscuro suceso merecedor de la imaginación de un escritor: un individuo anónimo, vestido de negro, asomó en la residencia del músico transportando un mensaje en el que alguien (también anónimo) le requería para que fijara un precio por componer un Réquiem o Misa de Difuntos. Mozart, extrañado e intrigado, determinó la cantidad, despidió al misterioso hombre y continuó componiendo La flauta mágica. En aquel verano la situación del genio de Salzburgo era penosa, tanto material como anímicamente; más si tenemos en cuenta que estamos hablando del músico más importante de su época, un ser tocado por la mano de Dios, acostumbrado a los aplausos y al reconocimiento desde su infancia de niño prodigio. Nada menos que él -ahora con 35 años y plenamente consciente de su grandeza artística-sentía que todo se desmoronaba. Cabe suponer que la reaparición del desconocido en su casa trayendo la totalidad del dinero solicitado sería para Mozart como un presagio funesto, un gesto cruel del destino que le obligaba a componer la música para su propia muerte. Sin haber dado fin a La flauta mágica, Mozart inició el nuevo trabajo: compuso sin mucho entusiasmo, y en base a su gran oficio, el Introitus (la introducción: Requiem aeternal) y el Kyrie (kyrie eleison: 'Señor, ten piedad de nosotros'); esto es, las dos primeras partes de esa forma musical llamada 'misa'. Es bueno aquí aclarar que desde el punto de vista musical, la misa es una forma totalmente libre, estando sólo supeditada a cumplir con el orden de los textos litúrgicos prefijados por la Iglesia Católica, que son los que cantan los solistas y el coro. La composición del Réquiem se transformó en un trabajo a realizar en el poco tiempo libre que le dejaban su débil condición física y las otras obras en las que se embarcaría. La Misa de Réquiem quedó inconclusa; aspecto que agregó una cuota más de 'oscuridad' a una composición destinada desde su nacimiento por el misterio. Pero los aspectos materiales de la realidad se impusieron una vez más: Constanza, ante el temor a que el desconocido reclamara el dinero adelantado para el Réquiem, le pidió a Süssmayer, el discípulo más cercano a Mozart en el último año de su vida, que terminara de escribir la partitura. La obra Como os tengo que dejar los deberes de Verano os dejo como tarea que escuchéis la obra sin mi ayuda(sé que al final no lo vais a hacer y os voy a tener que dar calabazas). Solo comentaré dos fragmentos, dos fragmentos radicalmente opuestos: El “Dies irae” (“Ira de Dios”). No hay réquiem que se precie donde no exista esta parte, donde la cólera de las trompetas descarga contra nosotros, donde las voces de manera polifónica no descansan. Tras unas milésimas de segundo en las que los violines apuñalan las corcheas, las voces continúan en su particular martirio. Los violines no paran de agitarse mientras son castigados por el sonido de las trompetas. Después de segundos de infarto, un acorde de violín termina el fragmento. Y en el ecuador: “Lacrimosa dies illae”, uno de los fragmentos “culpables” de la popularidad de esta obra. No hay marcha publicitaria que no se haya visto tentada alguna vez en utilizarla. Una obra mística, donde los violines solo sirven para marcar el ritmo, donde las voces cobran todo el protagonismo. Al final del Lacrimosa los timbales empiezan a retumbar, las trompetas llorarán azufre junto a voces proféticas que destilan energía y tranquilidad y que nos conducirán al “Domine Jesu Christe” donde participa un coro de niños.
Probablemente el verdadero misterio de esta composición reside en la música misma, el empleo por momentos de una instrumentación barroca, y la presencia de elementos "típicamente operísticos". Y lo que más resalta, es que esta composición final de Mozart anuncia el lenguaje romántico del siglo XIX. Si te gustó este Réquiem, compáralo con otro coloso: el Réquiem de Cherubini. “Porque mis entrañas están llenas de ardor y no hay en mi cuerpo parte sana” (Salmos XXXVII, 8)
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14.11.2005 11:18
A mí lo que más me gusta, con diferencia, es el "Tuba mirum". Me pone la carne de gallina... ¡¡Un beso!!
14.11.2005 11:18
A mí lo que más me gusta, con diferencia, es el "Tuba mirum". Me pone la carne de gallina... ¡¡Un beso!!
22.07.2004 20:06
Hace 2 días, literalmente, que he descubierto a Mozart. Ya lo había escuchado, pero aunque, amante de la música en general, el hip hop es mi dueño, y rara vez me detengo demasiado en algún otro estilo. Pero sobre todo la sinfonía nº 25 y la nº 40 me tienen subyugada. El requiem aún no lo he escuchado con detenimiento. Veremos. Un saludo