Opinión sobre

Residencial Mestre D'Avis, Faro

Impresión Total (2): Evaluación Total Residencial Mestre D'Avis, Faro

 

Todas las opiniones sobre Residencial Mestre D'Avis, Faro

 Escribir mi propia opinión


 


Residencial Mestre D'Avis

1  15.06.2011

Ventajas:
La situación

Desventajas:
Limpieza, atención al cliente, etc .

Recomendable: No 

Detalles:

Relación calidad precio

Comodidad del colchón

Atención al cliente

Limpieza del hotel

Más


Chocolata

Sobre mí: " Para muchos un milagro es darle vida a una estatua, para otros muchos es abrir el grifo y que...

usuario desde:09.02.2006

Opiniones:110

Confianza conseguida:90

Comparte esta opinión en Google+
Esta opinión ha sido evaluado como excepcional de media por 46 miembros de Ciao

En el verano del 2009 estuve de vacaciones en varios sitios de Portugal, y el último que estuve visitando fue Faro, un pequeño pueblecito costero con encanto.

Tras buscar y buscar alojamiento en este pueblo, sólo encontramos una habitación de 4 camas que quedaba disponible (cosa que no nos importó ya que, aún siendo 3 , pagar 4 camas nos salía baratísimo) en Residencial Mestre D'Avis , un hotel de dos estrellas regentado por un matrimonio no muy agradable.

El mismo día que teníamos previsto llegar al hotel nos entretuvimos un poco y, como sabíamos que la horá límite para entrar eran las 0.00h, decidimos llamar.
Me atendió el señor, muy amablemente, en un medio español medio portugués, le comenté la situación y me dijo que no había problema con que llegásemos algo más tarde (un detalle por su parte), pero que había sucedido algo con nuestra habitación, y que no nos preocupásemos que todo quedaría solucionado para la hora a la que llegásemos.

Nada más llegar nos encontramos con un edificio de aspecto tradicional y, en algunas zonas me atrevería a decir que hasta, un tanto señorial. Nos recivió el dueño y nos explicó que había habído un problema con nuestra habitación, pero que el recepcionista nos llevaría a otro "edificio" donde nos habían habilitado 4 camas.

Hasta el momento todo bien, pero llegamos al "edificio" contiguo que venía a ser un almacén en el que había una reja y posteriormente una cristalera de aluminio que daba a parar a una especie de entrada en la que tenían puesto una televisión antiquísima, un sofá de tres plazas, dos sillones y una mesa, a la izquierda un cuarto de baño sin ducha (teníamos que salir a la calle para ir al otro edificio a ducharnos), amorfo y repugnante que estaba sucísimo, y se notaba que lo habían puesto ahí para aprovechar ese hueco.

Para nada estoy exagerando porque, he de decir que no soy una persona muy escrupulosa pero, ese baño daba tanto asco que hasta arcadas me producía entrar en él.

Entre la entrada y la habitación había otra cristalera de auminio, que daba a parar a un montón de literas apiñadas, estaba todo tan junto que tenías que ir saltando mochilas, entre otras cosas, ya que no había ni una mísera taquilla. Al final del todo, otra cristalera que delimitaba la gran habitación de la que fue a ser la nuestra, en la que el techo estaba lleno de humedad, había un armario hecho trizas que no tenía ni puertas, cuatro camas con colchones viejísimos y muy estropeados, una mesita, un ventilador lleno de mierda y una microventana, que era la única en todo el almacén.

La verdad es que al ver el panorama se nos cayó el alma a los pies, y hasta barajamos la posibilidad de buscar otro sitio, pero sabíamos que no encontraríamos otro lugar donde alojarnos, así que pensamos que al ir a estar poco tiempo nos podíamos apañar.

Pasamos la primera noche, salimos a conocer la zona y a la vuelta nos dirigimos al edificio principal a ducharnos y demás, para después salir a cenar y luego de marcha, cuando estando en la ducha empiezo a oir gritar a mi amiga y a otra chica española que parecía estar, también, indignadísima. Al salir, extrañada porque mi amiga no suele exaltarse de esa manera, me comentaron que nos habían quitado una de las camas de nuestra habitación, sin darnos ninguna explicación, y que no pretendían devolvérnosla. En ese momento estaba el chico de por las noches, que se comió todo el marrón y no supo darnos ni solución ni una explicación, tanto a la otra chica como a nosotras, así que tuvimos que esperar a que los dueños regresasen.

Se llevaron la cama que mejor estaba, porque el estado de dos de ellas era pasable aunque incómodas porque notabas todos los muelles, pero en la otra no había quién pudiese tumbarse ni 5 minutos.

Apareció el dueño y primero nos dijo que el colchón lo necesitaban para un familiar que había llegado ese día a su casa y después que le había hecho falta para que pudiese dormir otro huésped del hotel.

Al ver que no nos convencía, pasó a un segundo plano y comenzó a hablar con nosotras su mujer, con una actitud bastante altiva y desafiante. Ella decía que qué más nos daba que en la habitación hubiese una cama de menos, que sólo éramos 3, y la verdad es que nos era indiferente excepto por el pequeño detalle de que la cama que no estaba ya la habíamos pagado, así que le exigimos el dinero de esa cama y la buena mujer se negaba.

Como vimos que no iba a dar su brazo a torcer, le pedimos la hoja de reclamaciones y, también, se negó a hacerlo. Nos quedamos a cuadros y ya lo único que se nos ocurrió fue decirle que entonces tendríamos que llamar a la policía y su respuesta, jactándose, fue que lo hiciésemos que allí, según ella, la policía no era como en España, que no hacían nada. Pero al final nos vio tan decididas que nos ofreció 14 € a cambio de que no le pusiésemos una reclamación. Y así quedó la cosa.


LA SITUACIÓN Y PRECIOS

El hotel está muy bien situado, a pocos minutos caminando de las zonas de ocio y lugares de interés histórico. Y cerca de una estación de autobuses.
De hecho, creo que lo único bueno que tiene este lugar es precisamente esto, su situación.

Este hotel es baratísimo. La verdad es que ha pasado ya tanto tiempo desde que me alojé en él que no recuerdo lo que valía hospedarse en cada habitación, por eso sólo mencionaré el precio de la habitación de cuatro personas, que no llegaba a 16€ con desayuno incluído.


RECEPCIÓN Y CANCELACIÓN DE RESERVAS

Existe la posibilidad de cancelar la reserva en este hotel hasta 7 horas antes de la hora prevista de llegada sin cargo alguno, pasado ese tiempo no te devuelven la señal dada. Y se puede entrar en las habitaciones desde las 14.00h hasta las 0.00h.

Por las mañanas y por las tardes atendían a los huéspedes los dueños del hotel, que sólo hablaban portugués y, el señor, un poquito de castellano y otro poquito de inglés. Y por la noche se quedaba un chico joven bastante majo que hablaba varios idiomas: portugués, castellano, inglés, alemán, entre otros.


LAS HABITACIONES

El edificio central consta de 30 habitaciones tanto con baño como sin él dentro de estas, algunas individuales, dobles y otras triples.

Por lo que pude ver, eran bastante sencillas, pero no tenían mala pinta. Aunque al reservar prometían tener aire acondicionado, calefacción y televisión satélite en todas ellas y no vi nada de eso.


EL COMEDOR Y EL DESAYUNO

Este hotel no dispone de cafetería ni restaurante, pero sí tiene un pequeño comedor para desayunar. El desayuno está incluido en el precio de la habitación, pero no supimos eso hasta el último día que estuvimos alojadas allí ya que el recepcionista no nos lo comentó, y mucho menos nos mostró dónde estaba. Nos enteramos de dónde estaba por otras chicas que estaban alojadas también allí.
Para desayunar habían los típicos panecillos redondos, mantequilla, mermelada, leche, zumo y café.

Una cosa que me llamó mucho la atención es que el comedor tuviese sólo 4 meses para 30 habitaciones que había, sin contar con el almacén, así que no me extrañó mucho que no nos dijeran nada de dónde se encontraba.

Había un chico, que por lo que decían otros huéspedes, era el sobrino de los dueños, el pobre no daba a basto, ya que por lo visto sólo tenían unas pocas tazas y vasos, y una sola cafetera de las típicas que se tienen en casa, es decir, de como mucho para unos seis u ocho cafés, así que tenía que estar fregando y poniendo cafeteras constantemente, además de atender las peticiones de la gente. En una ocasión me dirigí a él para pedirle más mermelada y me dio tanta pena verle tan agobiado que le pregunté que si necesitaba ayuda, me miró con cara de sorpresa y, obvimente, me dijo que no junto con una sonrisa de resignación.


LA LIMPIEZA

Creo que lo fundamental y lo primero que miro a la hora de alojarme en algún sitio es la limpieza, porque un sitio puede ser muy modesto o tener un mobiliario antiguo, pero si está limpio la estancia puede ser agradable.

La limpieza en este hotel brillaba por su ausencia, el baño de nuestro "edificio" daba asco, parecía que la señora de la limpieza tuviese prohibido el entrar allí, y el resto de zonas no estaban todo lo limpias que deberían de estarlo.

Había mucha diferencia entre este almacén y el edificio central que estaba mucho más limpio, en el que se encontraba la recepción y el despacho de los dueños (este impecable), pero aún así no se puede decir que estuviese limpio.

Coincidí en varias ocasiones con la señora de la limpieza y nunca vi que fregara los suelos, ni los baños, ni nada, sólo hacer camas, quitar el polvo y poco más. Con esto no es que esté diciendo que no hiciera bien su trabajo esta señora, sino que daba la sensación de que sus jefes la tenían contratada por pocas horas y tenía tanto trabajo que no daba a basto.


LA ATENCIÓN AL CLIENTE Y LA SEGURIDAD

La atención al cliente es pésima, si no están los dueños no te resuelven ningún problema, y si están te tratan de malas maneras y como si te estuviesen haciendo un favor.

Está situado en una zona en la que no parecía que hubiese poca seguridad, en el edificio principal siempre había alguien vigilando, pero en el almacén donde estuve yo dejaban la reja abierta toda la noche y no había taquillas, con lo cual podía entrar cualquiera y hacer o coger lo que quisiese. En el único sitio donde se podía cerrar con llave era en nuestra habitación. Recuendo que un día que volvimos tarde, tuvimos que llamar al recepcionista para que nos abriese la reja, cosa que me dio muy mala sensación, ya que es un sitio en el que sólo hay una microventana y si se produciese un incendio o pasase cualquier cosa difícilmente iba a poder salir alguien. Así que no sé qué es peor...


En conclusión, no volvería a este hotel, si es que se puede llamar así, ni aunque me regalasen la estancia, hubo mucha gente reclamando todo tipo de cosas, había poca higiene y se notaba muchísimo que los dueños hacían cualquier cosa por ganar más euros, llegando a alojar a un grupo de personas en la entrada del almacén, que durmieron con sus propios sacos de dormir tumbados entre los sillones y la mesa.

¡¡Saludos!!
Comparte esta opinión en Google+
Enlaces Patrocinados
Evaluar esta opinión

¿Cómo de útil te será esta opinión a la hora de tomar tu decisión de compra?

Directrices para las Evaluaciones

Comentarios sobre esta opinión
kartoriana

kartoriana

19.08.2011 08:54

Ya sabes que tienes razón en todo pequeña, no volvemos ahí ni locas!!!!

deportista13

deportista13

09.08.2011 13:41

excelente opi, esta bien saberlo, saludoss

iblis1

iblis1

04.07.2011 22:26

Vaya aventura, me lo apunto en la lista de NO

Escribe tu comentario

máximo 2000 alcanzado

  Publicar el comentario


Leer más sobre este producto
Evaluaciones
Esta opinión sobre Residencial Mestre D'Avis, Faro ha sido leída 225 veces por los usuarios:

"excepcional" por (67%):
  1. kartoriana
  2. deportista13
  3. iblis1
y de usuarios adicionales 28

"muy útil" por (33%):
  1. auroraboreal_resistire
  2. yorch84
  3. 71perla
y de usuarios adicionales 12

La evaluación total de esta opinión no es únicamente el promedio de las evaluaciones individuales.
Etiquetas relacionadas con Residencial Mestre D'Avis, Faro