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Aprovechando este pasado fin de semana mi paso por Burgos, me he acercado a uno de los restaurantes mas conocidos por los burgaleses y que me habían recomendado en varias ocasiones.
Ya había estado en otras ocasiones, siendo una de las paradas obligas, siempre que me acerco a esta ciudad castellana que aparte de la pedazo catedral que tiene, siempre acaba cayendo alguna vistilla mas, como en este caso fue un "paseillo" por el centro donde, por lo visto, el pasado sábado habían finalizado las fiestas y estaban en pleno proceso de desmantelamiento de las casetas de comida que había en la plaza mayor y que personalmente eran bastante horribles, estéticamente.
Centrándonos en el restaurante, comentar que se encuentra a escasos cinco minutos en coche del centro y se encuentra en una calle bastante pequeña donde apenas hay unas diez casas de apenas tres plantas. Recuerdo que hace unos años estaban dos restaurantes uno junto al otro, pero actualmente los han remozado y añadido un hotel que por lo que me comentan los lleva la misma familia.
Exteriormente no parece muy grande, pero al entrar te das cuenta que es un local bastante amplia que se extiende a lo largo unos cuantos metros. Primero nos encontramos la barra del restaurante que a modo de vestíbulo deja entrever la sala del restaurante al fondo, Decorado en un estilo clásico con maderas, es un local bastante iluminado y muy bien acondicionado para pegarse un buen festín. Una presentación mas que correcta en la mesa y con unas sillas, que deben ser de las mas cómodas en las que me he sentado recientemente.
Entrando ya en el tema de la comida, que es de lo realmente reseñable, comentar que los diferentes guisos, en especial el cordero y el cochinillo brillan especialmente o al menos es de lo que me han recomendado que pidiera en este sitio. Previamente habíamos pedido una ensalada para acompañar con la típica morcilla burgalesa que aunque se repita un poco, está muy buena.
Unos espárragos de la zona muy bien preparados sirvieron para el pedazo cordero que pedimos del que apenas quedó ni los huesos. El punto fuerte de este sitio, está claro que es la carne, al menos era lo que se veía en la mayoría de las mesas del lugar. Del ambiente, comentar que es bastante familiar ya que se puede ver un gran número de mesas preparas para unas ocho personas o mas, donde las familias suelen ir con toda la tropa.
La amplia sala se divide en numerosos zonas que separadas aunque no físicamente con paredes, se puede entrever esa separación, creando un ambiente bastante entrañable y con una sobremesa muy relajante después de probar el postre de hojaldre que tienen o la tarta al queso que también he tenido ocasión de catar. El trato es mas que correcto y el gran número de camareros, asegura que siempre estarás bien atendido aunque estés en plena hora punta de comidas.
Los precios son bastante correctos para lo que te sirven y en la mayoría de las veces te vas bien a gusto con lo que has comido. Una de las cosas que he comprobado en alguna que otra ocasión cuando vengo es que es muy importante reservar mesa, pues aunque puedas tener suerte y encontrar una mesa para dos o tres, si ya sois un grupo mayor ten por seguro que encontrar mesa va a ser una tarea mas que difícil ya que como os he comentado la presencia de grupos familiares y de amigos es una de las cosas que hacen que se llene rápidamente aunque el local sea bastante amplio.
Es sin duda uno de los sitios recomendables a visitar en Burgos para recobrar fuerzas, después de visitar esta ciudad que realmente merece la pena por la amplia variedad de sitios que hay que visitar. Espero que os deis un buen festín si os pasáis por allí Un fuerte beso ;P
26.09.2008 20:59
muy buena pinta. besos!!! y excep
18.07.2008 23:46
Sencillamente excelente tu opinión. Me ha gustado mucho tu información sobre el restaurante burgalés. Un abrazo.
18.07.2008 23:46
Sencillamente excelente tu opinión. Me ha gustado mucho tu información sobre el restaurante burgalés. Un abrazo.