Sobre mí:GRACIAS a los que hacéis de Ciao un buen lugar de encuentro. Al resto... Porque el momento de se...
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Cuando voy a un sitio sin haber elegido previamente un lugar para comer, dejo que sea el instinto de mi mujer el que decida por los dos donde vamos a sentarnos a comer. Porque lo que si está muy claro es que nada de tapear de pie, sino bien sentados y en sillas cómodas, que hay lugares en los que son auténticos potros de tortura. Estábamos en San Lorenzo del Escorial y tras tres horas de visita al Monasterio, ya iba siendo hora de comer. Frente al Ayuntamiento y con la entrada por los soportales vimos el Restaurante El Caserío. En el exterior pudimos ver la carta con los distintos platos y la verdad es que no lo pensamos mucho, porque como dice mi mujer, los vascos cocinan muy bien.
Unas angostas y empinadas escaleras te llevan al primer piso, donde se encuentra el primer salón. No es desde luego un restaurante apto para el que tenga dificultades para subir escaleras. Evidentemente los camareros han de estar en buena forma, porque aún hay un par de saloncitos más en una planta superior y la cocina está entre la entrada y la planta baja, donde se encuentra también el bar.
Nosotros comimos en el primer salón, con vistas al Ayuntamiento. Sus paredes están pintadas con un color verde un tanto chillón y decorado con fotos de deportistas vascos (pelotaris o boxeadores como Urtain). Fotos antiguas y casi todas en blanco y negro de temas vascos completan la decoración de este salón.
Tras un aperitivo para untar por gentileza de la casa, pedimos de entrada un revuelto de morcilla con pimientos del piquillo, muy bueno. De segundo y puesto que era vasco y una de sus especialidades es el bacalao al pil-pil, fue lo que se pidió mi mujer. Como el bacalao no es lo mío, m decante por un solomillo, que no será muy imaginativo, pero era lo que me apetecía.
En cualquier caso, acertamos con nuestras elecciones, pues tanto la carne como el bacalao eran de muy buena calidad y estaban buen cocinados. Ya se que hacer un solomillo al punto no tiene misterio, pero hay sitios en que consiguen el no va más de quemarlo y que esté crudo a la vez.
Un trato exquisito y profesional (que difícil es encontrar eso últimamente), completaron una agradable comida.
En cuanto al precio, botella de medio de Rioja de crianza de la casa (a los cafés invitó la casa), poco más de 30 € por persona.
29.01.2010 23:31
Mañana me voy a acercar a ver El Escorial y estaba buscando restaurantes por si comíamos por allí, así que me viene genial tu opinión.
02.07.2008 21:32
Nunca he entrado en este restaurante, pero tendré en cuenta tu recomendación. Un besazo
01.07.2008 10:43
pues no me parece caro... asiq habra q probar.....besos