Hola a todos,
este sábado tocaba reunión de amigos, y elegimos como lugar de encuentro este restaurante griego situado en la
Cuesta de Santo Domingo, 14, muy cerca de Gran Vía, Callao o el Teatro Real.
El acceso al Delfos es muy simple. Tiene varias estaciones de metro cerca: Ópera, Callao y Santo Domingo. Nosotros fuimos hasta Ópera, y desde allí por la C/ Campomanes, una calle estrecha que sale de frente a la plaza de Ópera (oficialmente de Isabel II) a la izquierda del teatro, al final de la cual se encuentra el restaurante. No tardamos ni 2 minutos.
En caso de ir en coche, hay un aparcamiento justo en la cuesta de Santo Domingo, un poquito más abajo del restaurante. Una amiga aparcó allí, y bueno, como es habitual los fines de semana en Madrid, estaba lleno y tuvo que estar esperando. Otras opciones de aparcamiento pueden ser el de la plaza de Oriente, en la zona de las Descalzas o en el de Plaza España que es bastante grande, aunque estos están a un buen paseo.
Resumiendo, es mejor dejar el coche en casa, si es posible, y movernos en transporte público
RESERVANDO...
La reserva se puede hacer llamando por teléfono directamente al sitio, rellenando un formulario en su página web o a través de otras webs de reservas como eltenedor.com. En nuestro caso, preferimos hacerlo por teléfono, llamando al 915483764.
A la hora de hacer la reserva hay que tener en cuenta varias cosas. Primero, como no, el horario de apertura. El Delfos está abierto de 13:30 a 16:30 y de 20:30 a 24:30. Y en segundo lugar, y muy importante si pretendéis ir a cenar un viernes o sábado (como era nuestro caso), es que tienen dos turnos, a las 20:30 y a las 22:45. Nosotros cenamos en el primero, y cuando llegó la hora, no es que nos estuvieran metiendo prisas para que nos fuéramos, pero bueno... Esto no me acaba de gustar mucho, porque casi acabábamos de terminar el postre/café cuando tuvimos que irnos.
EL LOCAL...Da a dos calles (Cuesta de Santo Domingo y Campomanes), con la fachada en tonos salmón y azul, y las ventanas decoradas con motivos griegos (un carro tirado por caballos, un guerrero,...). La primera impresión es buenísima, porque estos detalles están muy cuidados, y ya desde fuera nos recuerda el Mediterráneo y el país heleno.
Una vez dentro, lo primero que nos encontramos es una sala, no muy grande, con la barra a la derecha de la puerta y mesas a la izquierda, con espacio como para unos 20 comensales.
Si la entrada nos "gritaba" que estábamos delante de un restaurante griego, esta sala nos lo deja totalmente claro. Tanto las paredes blancas con trozos como de pizarra, como los cuadros y objetos que de ella pendían, evocaba los colores, la luz, tan típicos de este país. También había algunas plantas que hacía de la sala un lugar muy acogedor.
Justo de frente a la puerta de salida, nos encontramos con unas escaleras que nos llevan a otra
sala (sótano), en mi opinión mucho más encantadora que esta. Se trata de una habitación, también pequeña, muy coqueta, con unas 4-5 mesas (espacio como para 15 personas, más o menos), pero con muchísimo encanto.
Es
una especie de cueva/bodega, con el techo abovedado de ladrillo y las paredes pintadas como si fueran restos de frescos en cualquier casa de la Grecia antigua. ¡Una chulada! En esta planta están también los baños.
Nosotros estuvimos en la primera, y aunque me gustó mucho la decoración, me quedé con la boca abierta cuando bajé al baño. Me pareció un sitio que desprendía una tranquilidad que pensé que era una pena que no nos hubieran colocado allí. Me gustó la intimidad que se respiraba.
Para terminar de hablaros de la decoración, os cuento un detalle que también me gustó, y otro que un poquito menos. Las mesas estaban cubiertas con manteles y servilletas de tela, un poco rugosa en tono dorado, que le daba clase al sitio. Puede parecer una tontería, pero son detalles que hacen la estancia más agradable. Por otro lado, quizá estuvieran un poco juntas. Se podía comer perfectamente sin oír la conversación de los vecinos, pero no daba mucha sensación de amplitud. Esto, me dio la impresión que no pasaba en la sala de abajo.
LA CARTA...
Es muy variada, con ingredientes propios de la dieta Mediterránea, verduras, carnes, pescado, lácteos,... Todos los platos con nombres griegos muy sugerentes, y debajo los ingredientes que llevan.
En primer lugar nos encontramos Entrantes fríos, distintas cremas ideales para mojar con pan de pita. Queso feta, hojas de parra rellenas de arroz, humus, tsatsiki (crema de yogur con pepino y ajo),... También tienen los Pikilia Megali para dos personas que es una variedad de las distintas cremas colocados en un plato.
Nosotros no tomamos nada de esto, nos apetecía más bien algo caliente, pero los vecinos de al lado lo estaban comiendo y tenía muy buena pinta.
El segundo apartado es de Entrantes calientes. Aquí podemos elegir entre distintos platos cuya base es el queso: feta gratinado, tempura de queso feta bañada en miel y sésamo, o queso de cabra gratinado.
Este último es uno de los que elegimos, y aunque estaba muy bueno, la cantidad me pareció un poco irrisoria para el precio que tenía. Una cuña fina de queso, rebozado y frito, colocado en un plato con una rodaja de tomate y no recuerdo si algo más junto al tomate. Estaba en torno a los 8-9 euros, y, para mí, no mereció para nada la pena pagar ese dinero. No es una buena elección.
En este apartado también encontramos algún plato a base de verduras, como el Mezzé Delfos (verduras asadas con crema de yogur aromatizadas a la menta) o el Fournou (berenjenas envueltas en bacon sobre una salsa de tomate). Este último estaba realmente bueno. La cantidad era aceptable, y tanto las berenjenas como la salsa de tomate, de lujo. Sólo deciros que se habían acabado y seguíamos rebañando el plato con el pan de pita (que por cierto, estaba calentito y muy rico).
Por otro lado, están los
Hojaldres calientes y algunas
Ensaladas, todos ellos muy atrayentes. De esto no probamos nada y no vi a nadie en los alrededores haciéndolo, con lo que poco puedo decir salvo que eran todas muy apetecibles. Estaba la típica ensalada griega, una de pollo con frutas, y la que más me llamó la atención, una de canónigos con manzana, nueces, miel y queso.
Otro apartado, los Platos al horno. Aquí encontramos varios de los platos que, si alguien me hubiera preguntado antes por comida griega, me hubieran venido a la cabeza. La tradicional Musaka, muy rica y una ración bastante grande o el Gemista, pimiento y tomate relleno de carne picada. Otro plato de estos que alguno de nosotros comió fue el Politico, pollo en tiras sobre queso fundido y con una salsa que parece ser que llevaba pepinillo y pimiento. Esto fue lo que pidió mi marido, y, en su opinión, estaba muy bueno pero tenía poco pollo. No sé, la pinta era muy buena.
También nos encontramos en la carta un apartado de
Platos de degustación para dos personas. Ítaca, Rodas, Corfú, Mar Egeo, (no hay duda de dónde estamos, ¿verdad? ;-)). Cuando no sabemos qué elegir y lo que nos apetece es probar distintos platos, esta opción es ideal. Unos amigos tomaron el Mar Egeo (brocheta de langostinos, salmón, pulpo, y saganaki de mejillones) y la pinta no podía ser mejor. Es un plato que también merece la pena.
Seguimos con las Carnes y Pescados, unos 8-10 platos de lo que ellos llaman productos de la Tierra, y algunos menos de productos del mar. Carnes de cordero, ternera o cerdo, al carbón, en brocheta, con queso, espinacas, salsa de miel y nueces,... O salmón, dorada, pulpo al carbón, bacalao o brocheta de langostinos.
Varios de nosotros nos decantamos por alguno de estos platos. Por mi parte, yo me pedí el Suvlaki Delfos, una brocheta de carne de ternera y cordero acompañada con verduras. Sobre este plato sólo decir que la carne estaba muy blandita, tanto la de ternera como la de (supongo) cordero. Digo supongo porque a mí me parecía más cerdo que cordero, por el color, por la falta de sabor,... La brocheta era bastante aceptable, tendría 7-8 trozos, con cebolla intercalada. En cuanto a la verdura que la acompañaba, eso me gustó menos. De sabor estaba muy buena, asada, pero era como nada. Dos lonchas finas de calabacín y un trozo pequeño de pimiento. El plato quedaba muy desangelado. Me pareció que era una cantidad adecuada para lo que yo necesito en una cena, pero si hubiera sido para comer, creo que me hubiera quedado un poco escasa.
Para terminar con la carta, os hablo de los Postres. De esto sólo puedo decir una cosa Yogur griego con miel y nueces, sin palabras.
Como podéis ver
la carta es de lo más variada, aquí hay platos para todos los gustos.
SOBRE EL PERSONAL...
Sobre este aspecto sólo puedo decir cosas positivas. La chica que nos atendió fue muy amable y paciente, teniendo en cuenta que con tanto nombre raro nos costó bastante decidirnos. Fue muy diligente a la hora de traernos la comida.
Y EN CUANTO AL PRECIO...
Yo no diría que se trata de un sitio caro, más bien de precio medio, aunque considerando las cantidades (más bien escasas) de algunos de los platos, quizá si que me resultara un poquillo caro.
Los entrantes están en torno a 7 euros los fríos, los calientes, hojaldres y ensaladas un poquillo más, unos 9 de media; los platos al horno, superan los 12 euros, y los de carne o pescado, en torno a los 17.
Los postres, 5 euros, y las bebidas no lo recuerdo bien, pero entorno a 2-2,5.
Total, que cogiendo un entrante para compartir, un segundo, un postre y café, 28 euros por persona.
Posiblemente este es el motivo por el que le he puesto 4 estrellas y no 5.
NO TODO EL MONTE ES ORÉGANO... Para ir acabando, os comento algunos detalles, que sin ser muy importantes sí que son un punto en su contra.
Primero, varios de nosotros nos apetecía tomar una cerveza griega, Mythos, y la chica nos comentó que no tenían porque venían de Grecia. No tengo muy claro si era así o que no las tenían frías, porque a la mesa de al lado, cuando otro camarero les sirvió una, les dijo que sólo tenía esa porque no las habían metido en el frigorífico. Me parece un fallo, porque a nos daba un poco igual tomar una Mythos o una Mahou, pero parece que cuando vas a un sitio así apetece tomar algo del lugar.
Y puestos a estar bajos de existencias, lo mismo ocurrió con los poleos. Pedimos dos, y resulta que sólo les quedaba uno. Me parece una falta importante de previsión. No nos importó cambiar y tomar otra cosa, pero creo que no debe ser así.
Otro tema es el de los baños. Se me ha olvidado comentarlo, pero aprovecho y lo digo ahora. Los baños estaban limpios, no tenían ninguna pega en este sentido. El único problema era a la hora de lavarse las manos. El agua salía helado, nada de agua caliente, y el aire del secamanos, si era posible, más frío todavía. De acuerdo que estamos en crisis, y hay que ahorrar, pero es bastante desagradable. Esto ocurría tanto en el baño de mujeres como en el de hombres.
Con las quejas creo que termino. Por si alguien está interesado y quiere ver alguna foto (no me llevé la cámara y no tengo ninguna, la que pongo es de la web), os dejo su dirección web http://www.restaurantedelfos.com/.
Muchas gracias por las lecturas, valoraciones y comentarios.
Un saludo y hasta la próxima :-)
Yo la verdad es que estuve una vez y comí genial, para repetir aunque no nos pasó nada de todo eso. La verdad es que si que podian tener más previsión y tacto a la hora de decir las cosas a los clientes.. Un saludo