DESPROPÓSITO EN PETRA.

2  22.04.2012

Ventajas:
Pruebas una gastronomía diferente y buenas cantidades .

Desventajas:
El servicio y el local .

Recomendable: No 

barre1968

Sobre mí: De vuelta de unas mini vacaciones por Castilla León.

usuario desde:18.03.2008

Opiniones:573

Confianza conseguida:189

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Esta opinión ha sido evaluado como excepcional de media por 35 miembros de Ciao

De vez en cuando uno tiene alguna ocurrencia que no sale todo lo bien que se desea, pero en nuestro caso, la cosa no quedó ahí, sino que se puede considerar como una experiencia que raya lo absurdo.

“Este” lugar, nos fue recomendado por un chico jordano compañero de clase de mi heredera primogénita, la cual no creo que se lleve título alguno de nobleza, dote o propiedades. Eso sí, seguramente si no tardo mucho en palmar, se llevará un buen puñado de deudas en forma de hipoteca y letras.

En resumidas cuentas, suponía que iba a una especie de McDonal’s con turbante o algo así, aunque dotado de autenticidad.

El entrecomillado obedece a que no fue precisamente este restaurante el que nos recomendó, sino otro de la cadena ubicado a unos 500 metros, y servidor se confundió. No os podéis imaginar la de collejas (de forma verbal) que me dio mi costilla. Sorna y cachondeo durante varios días.

Mira que ella insistía en no entrar porque el lugar no le convencía, a lo que le reponía que lo recomendaba un chico que de esto debe entender un rato y que ya me avisó que el lugar no tenía una pinta brillante, pero que la comida era auténtica.

No me pierdo más en mis divagaciones introductorias y me centro en el detalle descriptivo.

UBICACIÓN

Sin lugar a dudas es lo mejor del local, en pleno corazón de la Puerta de la Carne, rodeado de un buen puñado de lugares para comer de lo más interesante ¡Santo cielos¡ Me metí en el peor, ya veréis el motivo.

El lugar no es bondadoso con quién pretende llegar con un turismo, pues como casi cualquier casco histórico de una ciudad o pueblo, no existe posibilidad de aparcamiento, y aquí no es por la dichosa zona azul, sino porque la amplitud de las calles no lo permiten, no en vano, es uno de los accesos al Barrio de Santa Cruz y otras partes del centro de Sevilla.

Pero a cambio de esta incomodidad, y la gran distancia de los parkings públicos más cercanos (aproximadamente 1,5 kms. el más cercano que conozco), cuenta con un buen enlace de autobuses urbanos, que te dejarán en la Av. Menendez Pelayo (100 mts. aproximadamente) e incluso en el cercano Prado de San Sebastián (500 metros aproximadamente).

Su ubicación concreta es: C/ Santa María la Blanca, 15 y se llama “Petra”, aunque usa la carta de la cadena Aladdin, por lo que supongo que pertenece a esta franquicia.

EL LOCAL

No sólo parece un Kebab, sino que lo es, aunque de una forma ampliada desde el punto de vista gastronómico, pues la carta es bastante amplia.

Por tanto, tiene una apariencia y decoración cutre, con motivos árabes pero cutre, nada refinado, algo que ya me habían advertido.

En sus paredes podemos contemplar

Fotos de Restaurante Petra (Aladdin), Sevilla
Restaurante Petra (Aladdin), Sevilla Restaurante Petra (Aladdin), Sevilla
Vista interior.
un “fresco”, más bien grafiti de escaso mérito en el que podemos contemplar un bebé, que no sé que pinta en media de una escena que nos representa a un músico árabe que toca para que bailarina realice supuestamente la danza del vientre en lo que parece un oasis con camellos y todo. También hay una escena en la que se despide a un jinete salido de “Lawrence de Arabia”. Vamos, a tomar por saco la cultura mudéjar de un tirón.

Del mobiliario lo que menos daña la vista son las sillas, de madera, lo suficientemente cómodas, pero en cambio sus mesas cuadradas, están cubiertas por un mantel rojo, hasta ahí bien, pero éste está preservado de los bárbaros comensales por un hule de plástico. Digno de la casa de la abuela del pueblo.

El menaje es decente y limpio, aunque el menú degustación se sirve en una bandeja que aporta eficiencia y resta presentación. La bandeja, aunque metálica, me trajo recuerdos a mi estancia al hospital, máxime si le añadimos que lo que degustamos estaba en forma de purés (dieta blanda).

En cuanto a la limpieza, decir que sin que reluciera como los chorros del oro, sí que le otorgo el aprobado.

OFERTA GASTRONÓMICA

Como he dicho, poseen Kebabs, lo que considero la principal fuente de ingresos del lugar, pero disponen de un amplio abanico de platos de origen de la cocina árabe (marroquí, jordana, siria…). No me paro en descripciones, ni enumeraciones, podéis pasar por su web donde comprobaréis lo que os digo.

El lugar parece no disponer de una cocina propiamente dicha, sino que todo sucede detrás de la barra. Da la sensación de que todo se prepara allí, donde poseen una vitrina refrigerada, de donde salió todo lo que degustamos. Lo que a su vez, causa sospecha sobre si pudiera tratarse de productos industriales y no de elaboración propia.

No obstante, nuestro menú de aperitivos de verdura estaba compuesto de lo siguiente:
- Tabbouleh (Una especie de picadillo).
- Falafel (croqueta de verdura).
- Hummous (una especie de puré de garbanzos)
- Tzaziki (una crema de yogur y pepino)
- Dolma (hojas de parra rellenas de arroz y verduras).
- Mutabal (una especie de pisto árabe).
- Baba ghannouj (otra especie de pisto).
- Petra (puré de pimiento asado).

Todo ello acompañado de tortas de kebab tostadas.

Aquí la cosa va por gustos, y servidor tiene cierta experiencia en la comida árabe (los andaluces somos medio moros queramos o no), y sin parecerme sobresaliente lo degustado, sí que todo era comestible.

A destacar, el hummous (mi variante es mejor, ya pondré la receta cuando lo haga), el Falafel, y los dos pistos (Baba ghannouj y Mutabal, por este orden) y el puré de pimientos no estaba mal. Para mi gusto occidental (aquí se impone mi otra mitad romana), y no me agradó nada el Dolma y tampoco la agria crema de yogur (Tzaziki).

En cuanto al Tabbouleh, decir que estaba bien preparado y ya os podré mi receta un día de estos que lo haga en casa.

Renuncié a los ineludibles postres árabes (pasteles) y té moruno, puesto que un cartel situado en una pared frente a la barra, hacía promoción de pastelería turca de fabricación comercial, y suponiendo que no estarían a la altura de los productos artesanales que en múltiples ocasiones hemos degustado. Para mí lo auténtico es lo artesanal y ante la duda, mejor renunciar.

En cuanto a la cantidad, decir que por lo que se paga es bastante razonable.

Creo recordar que poseen un servicio a domicilio del que no os puedo hablar, pues carezco de experiencia.

SERVICIO

Aquí os preguntaréis ¿Qué bebieron esta gente? Pues sí, aquí llega el chiste. Mi costilla tomó una cerveza, con lo que acertó de pleno, pero a servidor se le antojó una copa de tinto de Rioja.

El chico, que estaba tras la barra, parecía tener dificultades con el idioma o al menos con mi castellano bastardo o mejor dicho dialecto andaluz. Había otro fuera que estaba limpiando y ordenando, pero que se preocupaba poco por lo que acontecía a su alrededor, y eso que tenía pinta de ser el propietario.

Al final el pobre chaval tomó nota de la comanda, se lo pusimos fácil, una cerveza, una copa de rioja y un menú de “hospital” (no por el sabor, sino porque todo era verduras y triturado).

La cerveza bien, de P.M. (Post Meridian malpensados), el menú también, pero aquí llega el “Juancojones” con un vaso de tubo con hielo y mi Rioja dentro, para ponerse a llorar. Menos mal que no le pedí una botella de tinto “moruno” (marroquí) de 25 pavos que tenían en la carta, que lo mismo me lo decanta en una jarra con hielo.

Me dio verdadera pena el chaval que lo veía un poco aturrullado, así que tomé el tinto casi de un tirón para pedirle una cerveza y que su jefe no le llamara la atención, aunque me parece que lo vio servirlo y no le dijo ni pio.

Desde luego, no se puede tener abierto un restaurante y no saber servir una copa de vino. No soy tiquismiquis, no me importa la decoración cutre, ni tan siquiera la falta de tacto en la presentación, ni el puñetero hule de la abuela en la mesa, pero que no se sepa servir vino es imperdonable, tanto como la desidia del propietario o encargado, lo que suspende la oferta gastronómica aunque fueran las mejores viandas posibles.

El trato no fue ni bueno ni malo, ni lento ni rápido, así que digamos normal, pero por lo anterior, suspende rotundamente.

DECLARACIÓN DE INTENCIONES DE LA CADENA

Indican entre sus argumentos, que quieren acercar al cliente los sabores exóticos de su tierra, sus gustos…, Ello sin duda creo que lo consiguen, aunque también creo que no es el mejor camino el que yo me he encontrado con ellos.

En cuanto al ofrecimiento para comidas de empresas o celebraciones, puede convertirse en un auténtico show, no me parece un lugar admisible para estas aventuras, ni tan siquiera para una cena romántica. No llevaría a mi chica en la primera cita, no sólo no se le caerían las bragas, sino que no conseguirías bajárselas ni contratando a dos gorilas del Zoo de Barcelona.

También habla entre sus pretensiones, la conservación de los orígenes culinarios tradicionales, que si la receta de la abuela y la madre, lo que me parece puro marketing, pues su comida tiene un cierto aura de elaboración industrial y de ausencia de un auténtico chef o cocinero.

En cualquier caso, el personal que me atendió, me pareció poco o nada experimentado.

PRECIOS

Los menú degustación (tiene 2), poseen unos precios muy ajustados que permiten a la pareja por tan sólo 15 o 23 euros degustar de modo minimalista (tapas), un buen número de platos de la cocina árabe.

Pese a que los precios de la carta me parecen muy convincentes, dada mi corta experiencia, me parecen más recomendables las otras opciones. No os los detallo, pues visitando la página de la franquicia los podréis comprobar, aunque creo que existen pequeñas variaciones de una a otra franquicia.

VENTAJAS

- Sin ninguna duda, la experiencia de degustar un buen número de platos de la cocina árabe por un módico precio, con una elaboración cuando menos decente.
- Cantidades razonables.

INCONVENIENTES

- Local poco atractivo (no me voy a cebar).
- Servicio impresentable.
- Presentación de los platos muy mejorable.
- No me resultó un lugar auténtico, sino por el contrario, artificial.

CONCLUSIÓN

Entre otros títulos que me han rondado la cabeza para esta opinión, se encuentran "Agravio a La Rioja", descartada por sonar muy bélicoso, o "La truculenta historia del tinto con hielo", pues es el argumento principal por el que suspendo a este local, que de no ser por esto, con total seguridad hubiera aprobado, aunque sin nota.

Puede servir para una aproximación a la cocina árabe si no sois muy exigentes con el atractivo del local, siempre que no pidáis vino o escojáis el otro restaurante de la franquicia, que es el que me recomendaron que se encuentra en la C/ Juan Antonio Ruiz Cabestany.

No obstante lo anterior, el local no me parece en absoluto recomendable para empresas mayores, de cena romántica ni hablamos. Después de esto, si mi costilla hubiera tenido menos sentido del humor y no llevara aguantándome veinticinco años, seguro que no sólo me hubiera castigado con un periodo de abstinencia sexual, sino que me hubiera pedido el divorcio por la vía rápida. No repetiré, mi costilla no me lo perdonaría una segunda vez.

En último lugar, decir que lamento profundamente tener que escribir una opinión tan mala sobre un lugar, pero esta ha sido mi desafortunada experiencia.

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Comentarios sobre esta opinión
irenecer

irenecer

16.05.2012 11:45

Lo del rioja te tuvo que doler lo que no está escrito y viendo que los contras superan con creces los pros, va a ser que no me acerco por allí. Muaks

Vane_Bona

Vane_Bona

14.05.2012 15:44

En mi próxima visita a la ciudad lo tendre en cuenta para no entrar por error en este restaurante...Un saludo!!

enderlarkin

enderlarkin

12.05.2012 11:02

El tinto en vaso de tubo sólo se perdona en los picnics y si no queda más remedio. En un restaurante es para llamar a la guardia Incivil. Saludos

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  1. jesus3030
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