Cidade Maravilhosa!!!
02.04.2007 (05.04.2007)
Ventajas:
La gente, los paisajes, la comida, los precios, la caipirinha . . . todo
Desventajas:
la distancia, más de diez horas de vuelo .
Recomendable:
Sí
 jamar
Sobre mí:
usuario desde:13.12.2003
Opiniones:44
Confianza conseguida:10
Esta opinión ha sido evaluado como muy útil de media por 24 miembros de Ciao
Ante todo, espero no aburriros porque la opinión es algo larga. Bien cierto es que, con los años, uno se vuelve más comodón y por ello, el viaje que os voy a contar no es una aventura, sino más bien la búsqueda de una semana de desconexión total, de relax, de aquellas que realmente sirven para olvidarse de todo y cargar las pilas y en consecuencia, bastante planificada.
Por todo ello, el numeroso grupo de amigos que decidimos hacer el viaje, nos ocupamos de contratar viaje, hotel (Sofitel Rio de Janeiro, final de la Playa de Copacabana -Av. Atlantica, 4240) y servicio de guia en Rio. El viaje, de puro placer, ha resultado una experiencia inolvidable, absolutamente maravillosa, más teniendo en cuenta, -como os he dicho- que el espíritu de aventura lo dejamos aparcado hace tiempo (aunque bien mirado, todo en la vida es, en cierto modo, una aventura). Así pues, nos situamos. 7 de marzo, salida del aeropuerto de Barcelona destino Madrid para enlazar a Rio de Janeiro. (Air Europa -las hay mejores-). Vuelo normal, sin incidencias. Pasamos los controles pertinentes (o no) de seguridad, pasaportes, etc, y nos queda aproximadamente una hora para emprender vuelo a Rio, con una duración aproximada de diez horas trienta minutos de viaje (hora estimada de llegada 20.30h en Río -24.30h en España).
Finalmente, salimos con dos horas de retraso (Air Europa, precio de auriculares para oir música o ver películas -Infiltrados, un buen año, el diablo se viste de prada, ant bully- 6euros) para llegar a Rio a las 22.30 (hora local, +4 en España). Tras rellenar el estúpido papelito de inmigración conpreguntas como si llevas armas, drogas o traficas con animales exóticos -¿habrá a lguien que conteste que sí?- y el control de pasaportes (por cierto, ningún problema para recoger el equipaje, no se perdió ni una sola maleta) nos subimos al autocar contratado (ya con el guía que nos esperaba), nos pusimos en camino y llegamos al hotel a las 00.00h. Temperatura 30º C. Mientras el personal del hotel (Sofitel Rio, cinco estrellas que aquí serían cuatro, aunque no tengo ninguna queja, sino todo lo contrario) se encargaba del check in y de nuestras maletas, nos condujeron a la terraza (planta 1) y nos ofrecieron copas de bienvenida (cerveza, refrescos,y caipirinha -lima, azúcar, hielo picado y aguardiente de caña -cachaça- ) antes de abrirnos el buffet para cenar. Después de 2 caipirinhas ya no te acuerdas del cansancio del viaje, ni de todas las horas encerrado en el avión, ni de las colas en aduanas... Entran de maravilla.
Tras una buena cena (calidad, cantidad y variedad), a la 1.30 h. nos retiramos. Habitación doble con una cama de 2x2m, baño completo, terrazita con mesa y dos sillones, telefono, secador, televisión (tv sat), conexión a internet, aire acondicionado, caja fuerte, servicio de bar(completo, asequible y con hielo). Por cierto, en el servicio de cortesía que los hoteles incluyen en el baño, aparte del champú, gel, acondicionador, jabón, algodón, costurero de emergencia..., hay preservativos.
8 de marzo. A las 5.00 a.m. ya estaba despierto (efecto del jet lag), salí a la terraza y ya era de día. Como el servicio de desayunos empieza a las 6.30h y mi esposa dormía, me vestí y salí a pasear por Copacabana. A esa hora ya hay "Cariocas" (habitantes de Rio) haciendo jogging, patinando, en bici, a lo largo del paseo. Por supuesto, también hay "gringos" (extranjeros, así nos llaman a todos), unos que acaban de llegar como nosotros y van a descubrir la ciudad, otros que llevan tiempo y han adoptado el estilo de vida carioca. (relajado, alegre, acogedor, abierto, al aire libre, orgulloso de ser carioca). Tras el desayuno en el amplio buffet, a las 8.00 a.m. nos encontramos con el guia para preparar la jornada. Decidimos tener un dia tranquilo y fuimos a visitar el mítico estadio de Maracaná y el centro de la ciudad.
El estadio realmente se llama Estadio Mario Filho, (periodista deportivo, ya fallecido)- ha adoptado el nombre indígena de un pequeño loro de plumaje verde y rojo que habita en las copas de los árboles de toda la zona. El centro histórico de la ciudad, con el contraste entre los edificios de estilo colonial (declarados patrimonio nacional, para acabar con la especulación que inexorablemente conducía a su completa desaparición) y los grandes edificios de 30 o más pisos de altura de la city y la catedral -nada que ver con nuestras catedrales góticas- de construcción moderna (fue consagrada por el fallecido Papa Juan Pablo II)y absolutamente original, de planta circular, se eleva en forma tronco cónica, dedicada a San Sebastián, patrón de la ciudad.
Haciendo esta ruta desde Copacabana descubres la extraordinaria orografía de la ciudad (la "orografía perfecta" en palabras del insigne Le Corbusieur) y el caos circulatorio y urbanístico. Estando en el centro, nos quedamos a comer en la Confitería Colombo situada en un edificio de estilo colonial (siglo XIX) en una calle peatonal -no recuerdo el nombre, pero empieza en el edificio del Citybank, la más prestigiosa y antigua de la ciudad, donde puedes degustar un amplio buffet de cocina brasileña, incluyendo un sinnúmero de postres (muy recomendable). No hacen café, pero a quienes lo pedimos, nos lo trajeron de fuera. Después de comer nos quedamos por la zona comprando (cachaça -de 6 reales = 2 euros a 60 reales = 20 euros aprox.; tabaco -marlboro 2,90 reales = 1.10 euros; camel 2,20 reales = 0.90 euros aprox.; los famosos bikinis brasileños entre 15 y 25 euros; zapatos de piel (allí de invierno, aquí de verano por 30 euros; los de verano, de rebajas por 10-12 euros.
Sobre las cuatro de la tarde, llamamos al autocar y nos trasladamos al hotel para refrescarnos en la piscina de tarde del hotel (tiene dos, la de mañana -redonda- situada en la terraza frente a Copacabana que recibe el sol por la mañana y otra en el lado opuesto -rectangular- que recibe el sol por la tarde). Después bajamos a pasear por la playa de Copacabana. Digo pasear porque el baño fue más bien corto, el agua está helada, es muy profunda a muy poca distancia de la orilla y el mar bastante embravecido dando lugar a una fuerte resaca. pero el paseo vale la pena y sentarse en un puesto de playa a tomar un agua de coco (2 relaes) resulta muy relajante, reconfortante y agradable. Por cierto, a lo largo del día la temperatura se mantiene por encima de los 30º, el sol cae a plomo pero no sudas. Eso sí, no te olvides de la gorra, el protector solar, las gafas de sol y beber líquido.
Todas las tardes, a partir de las 18.30h. se instala en mitad del paseo un mercadillo de puestos de artesanía, pintura, ropa, minerales que te soluciona la compra de souvenirs (camisetas de la seleçao, figuritas del Cristo del Corcovado en madera, piedra, imanes..., cuadros del Pan de Azúcar, de las favelas, collares, pulseras, anillos de piedras semipreciosas (amatista, topacio, cuarzo...), de madera de coco, silbatos de samba (muy curiosos, de madera, 1 euro), pirañas disecadas, etc., etc. Comprando souvenirs llega la hora de cenar. Nos trasladamos en nuestro autocar al restaurante Porcao Rios (rua Barao de Torre, 218), restaurante rodizio especializado en carnes (muchos tipos y cortes-ternera, buey, cordero, pollo, cerdo-, todo de primerísima calidad) con un amplísimo buffet para empezar (ensaladas, arroces, feijoada, ahumados, sushi, gambas...) pudiendo comer tanto como quieras, por unos 50 euros. Disponen de una amplia zona de juegos para niños (si los llevas) para que se entretengan mientras tu te hartas. El local es muy espacioso, ideal para grupos y el entorno es muy agradable, es un parque.
Tras la cena, nos vamos de marcha al barrio de Lapa. Ambiente a tope. Nos acercamos al RioScenarium, local mezcla de discoteca y bar de copas que ocupa un edificio de tres plantas que había sido una tienda de antigüedades -la más grande de Rio- y, por tanto decorado con piezas de anticuario. Si vas en grupo, te haces un bono que te da derecho a una zona reservada y barra libre de cerveza, agua, refrescos y caipirinhas. Te paseas por todo el local, alucinas viendo como bailan los/las cariocas y te vas a beber y bailar a tu reservado, hasta que has tomado 3-4 caipirinhas, entonces como dicen ellos, ya hablas portugués y todo te da igual, el ridículo ya no existe. Pactamos con el chófer que nos recogiera a las 2.30h y a las 3.00h. estábamos durmiendo. Pero el que quiera seguir puede seguir, hay marcha para rato y para ir al hotel solo tienes que parar un taxi, pedirlo en la puerta (no preguntes nunca cuanto va a costar o te timan, asegúrate que pone el taxímetro y paga lo que marque, es muy barato) o llamar al hotel que te envíe uno de los suyos (bastante más caro, en proporción).
9 de marzo. Paseo por la playa, desayuno en el hotel y recogida de los 4x4 (estilo militar)en la puerta para desplazarnos al Corcovado (monte que debe su nombre a la forma de joroba que tiene, en cuya cima está el famoso Cristo de 30m. de altura, sobre uan base de 8m. que incluye una capilla). La contratación del alquiler la hizo nuestro guía, pero a través del hotel también lo hacen. El servicio incluye un guía, de lo contrario no creo que hubiéramos llegado ni con GPS. La excursión en 4x4 por la ciudad, hasta llegar a lo alto del monte, dura más o menos una hora (el tráfico es muy intenso, la ciudad un caos y la carretera de subida al monte se las trae). Una vez arriba, con el día completamente despejado, bajo un sol de justicia pero con una brisa bastante agradable, las vistas panorámicas son fascinantes. es un espectáculo maravilloso, digno de ver. La estatua está construida en un tipo de granito denominado "piedra jabón", muy resistente pero al tiempo, muy fácil de trabajar. Se halla orientada al Este, de cara a la bahía de Guanabara, origen de la ciudad, primer punto al que llegaron los portugueses el 1 de enero de 1502 y que confundiendo con la desembocadura de un río, denominaron Rio de Janeiro (Rio de Enero). En cuanto a la postura, se cuenta que tiene los brazos abiertos en señal de acogida, pero tambíen dicen los cariocas que Cristo está con los brazos abiertos, esperando a que éstos empiecen a trabajar para ponerse a aplaudir.
Del morro (monte) Corcovado, nos dirigimos en nuestros 4x4 al lago Rodrigo da Freitas, donde tomamos un helicóptero para dar un paseo panorámico y desplazarnos hasta el Pan de Azúcar (el otro monte de visita obligada). El viaje en helicóptero dura 7 minutos y cuesta 40 euros (hay otro viaje, algo más largo por el doble de precio). Como bien decía Baltasar Gracián "lo bueno, si breve, dos veces bueno", pero no me hubiera importado estar un rato más ahí arriba. El vuelo en helicóptero te da una sensación de libertad incomparable, te sientes realmente como un pájaro y la visión del paisaje es indescriptible.
En lo alto del Pan de Azúcar (denominado así por tener la forma de eso, precisamente, de pan de azúcar, que era la medida en que se adquiría y transportaba el azúcar sin refinar hacia Europa), al que se llega mediante un teleférico, más de lo mismo, unas vistas impresionantes. En la base del Pan de Azúcar recuperamos los 4x4 conducidos por los guías y nos desplazamos al Restaurante Don Camillo, especializado en cocina italiana, situado en el paseo de Copacabana. De allí nos trasladamos al hotel para relajarnos, usar la piscina, el jacuzzi, bajar a la playa...
Nos fuimos a cenar a otro local famoso llamado Plataforma (obviadlo si podeis, es un timo para turistas, la calidad es buena pero, en proporción la peor de todos los sitios que probamos, la cantidad no brilla por su abundancia y el servicio es muy malo) y después, de copas y juerga a Lapa. 10 de marzo. Después del desayuno, cogemos el autocar y dejamos Rio para ir hasta Itacurussa (pueblo de pescadores situado a 90km. de Río) para pasar el día a bordo de un barco (casco de madera, dos mástiles) navegando por la bahía de Sepetiba, de aguas color esmeralda y plagada de pequeñas islas de aspecto tropical -muchas de ellas privadas-, disfrutar nadando y buceando y de una fantástica comida en la Ilha do Bernardo (propiedad de un señor italiano de más de setenta años, dueño de una empresa de autobuses con una flota de 1000 vehículos quien, personalmente se encarga de la cocina y de servirte. Un auténtico fenómeno). A lo largo de nuestro pequeño crucero aprendimos a hacer caipirinhas. Nos dieron una clase práctica a bordo).
Volvimos a Río con el tiempo justo de cambiarnos y desplazarnos a cenar al que para mi gusto ha sido el mejor restaurante de los que he probado en Rio, el Restaurante Marius de Copacabana, especializado en pescado y marisco. Absolutamente recomendable por todos sus aspectos, desde el local, a la comida y el servicio (le he dedicado una breve opinión aparte). Vale la pena. 11 de marzo. Domingo. Vamos a hacer el carioca. Desayunamos, bajamos a la playa de Copacabana, nos damos un baño (el agua sigue estando helada, al contrario que en Itacurussa, y eso que solo hay 90km de distancia) y después, nos vamos a pasear por Ipanema y Leblon. Cuatro kilómetros de paseo cerrados al tráfico para que puedas hacer lo que te apetezca -correr, caminar, patinar ir en bici...- y en la arena, un chiringuito cada diez metros, voley playa, fútbol, zonas infantiles, castillos, hamacas, parasoles, surf... y la visita, obligada para todo turista a la Feria de ipanema (el mercadillo hippy, como el diario de Copacabana pero a lo bestia. El souvenir que no encuentres allí, no lo encontrarás en ninguna parte).
Si te aburres de no hacer nada, el domingo es un buen día para hacer parapente en Pedra Bonita o escalada en uno de los muchos "morros" preparados para ello, o bien visitar una favela (Rosinha, la más grande y única que enseñan, eso sí siempre con guía, no se te ocurra ir por tu cuenta). Pero todo esto ya va a gusto del consumidor. Yo estuve en la favela pero el comentario me lo reservo. Por la noche cena y fiesta de despedida en el hotel con música y samba en vivo. Todo un espectáculo de ritmo y color. Por cierto, la ingestión de caipirinhas ayuda a bailar la samba.
12 de marzo. Es el último día y en nuestro espíritu ya pesa el síndrome de la vuelta a la relaidad cotidiana. Aprovechamos la mañana para ir hasta la joyería H. Stern (la más importante de Brasil) en Ipanema y visitar los talleres de corte, pulido y engarce de las piedras. H. Stern tiene tienda en la mayoría de los hoteles de categoría de la ciudad y en diversos puntos estratégicos de la misma. Desde el hotel te llevan -gratis- en coche a la fábrica y traen, sin compromiso de compra. Brasil es el primer productor mundial de piedras como la amatista y el topacio entre otras. Y, aunque solo sea para verlo, es muy curioso y entretenido. Y si compras algo, tienes la garantía de que la piedra es natural, de que no te engañan, tu mismo has visto como la han cortado, pulido y engarzado.
Comida en el hotel, baño en la piscina, cambio de ropa, cierre de maletas, check out, reparto de propinas y al autocar rumbo al aeropuerto. Parada para cenar en el restaurante Porcao Ilhas (más de lo mismo, cantidad y calidad). Llegada al aeropuerto, trámites aduaneros, embarque y despegue. Adiós Río!! Un saludo (por si algún día leen esto) a Claudio, -el vendedor de pulseras de cuerda y piedras (1 euro), educado,simpático y amable, (por cada tres te regalaba 1)-, a los conserjes del hotel (muy serviciales y eficientes, por sus consejos e informaciones), a nuestro guía Wagner por todos los servicios prestados, por su simpatía y por inculcarnos el espíritu carioca, muchas gracias(muito obrigado!).
Y a vosotros lectores, por haber llegado hasta el final, un saludo y muchas gracias.
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30.01.2008 16:36
Este es uno de los destinos que tengo pendiente. Espero desquitarme muy pronto. Tu opinión me ha encantado y te doy mi excepcional. Un saludo.
24.09.2007 22:42
que pasada de viaje...saludos
22.07.2007 03:04
comparto tu opinion. estuve el año pasado y pienso volver.